Un montaje en los pasillos de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales

La experiencia realizada en la Facutad de Humanidades y Ciencias Sociales en torno del montaje de instalaciones poéticas.

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(recuadro del artículo Instalaciones poéticas de Claudia Mariana Santiago)

Primero el colectivo de docentes y de alumnos que nos acompañó, realizó un proceso de indagación, rastreo de información, selección, debate y puesta en común, luego se diseñó un posible itinerario de lectura y las consignas que acompañarían cada posta. Seleccionaron textos y sus soportes (fotos, videos, música) y la consigna para su mediación: actividad de lectura y escritura que quedaría escrita en afiches: microrrelatos, poemas, frases.

Se desencadenaban dos tiempos de aprendizaje el de preparación y el de mediación. Se desata en el cambio de hora entre aula y aula, la sorpresa de encontrar en el pasillo de la Facultad de Humanidades y Ciencias sociales una propuesta de lectura que los corre de la rutina, los invita a participar y a seguir indagando.

Esta ruptura, desplazamiento del espacio y del tiempo subvierte el orden establecido y propicia otros pasajes.

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Más respeto que soy mayúscula

Ante la duda, una mayúscula. Veamos cómo nació uno de los errores más comunes a la hora de referenciar autoridades o trayectorias.

Ante la duda, una mayúscula. Veamos cómo nació uno de los errores más comunes a la hora de referenciar autoridades o trayectorias.

Por Norma Castellanos

 

Probablemente, la mayúscula esté asociada a cierto valor dignificador porque, en sus inicios, los romanos la utilizaban en las inscripciones monumentales y estaba reservada para obras especialmente lujosas. Ahora bien, en la actualidad nuestro sistema ortográfico le asigna a la mayúscula funciones lingüísticas bien delimitadas.

Entonces, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de “mayúscula de relevancia”? A todos aquellos casos en que su uso responde simplemente a una faceta social, en la cual este tipo de letra pone de manifiesto el respeto que socialmente se le otorga al referente de ciertos términos, como los títulos o cargos.

Según la Ortografía de la lengua española (2010):

Los sustantivos que designan títulos nobiliarios, dignidades y cargos o empleos de cualquier rango (ya sean civiles, militares, religiosos, públicos o privados) deben escribirse con minúscula inicial por su condición de nombres comunes”.

Así, lo correcto hoy es escribir presidente, profesor, ministro, etc.

En consecuencia, utilizar mayúscula en los casos antes mencionados constituye un error porque no tiene ninguna justificación lingüística, ya que recae sobre sustantivos comunes, independientemente de la valoración social o personal que se le dé al referente.

Además, este uso conlleva un problema más serio aun: es extremadamente subjetivo y, por lo tanto, podría generar falta de consenso. Bien establece la RAE que este uso, en ningún caso, debe convertirse en norma.

Escucha

Breve crónica de una maestra que descubre la escucha de un niño.

Por Pata Martínez

CV: Maestra de sexto y séptimo grado. Escuela Pública N°15 D.E. 14, Ciudad de Buenos Aires.

Yo creo que Satoshi no me escucha nunca, que lo que digo no le importa, que le interesa NADA cada una de mis propuestas.
Hoy leímos una entrevista a Guido, el nieto restituido de Estela.
Me detuve en muchas frases del relato, en muchas.
En eso veo a Satoshi que hace algo en el margen de la hoja.
–¿Qué es ese dibujo?
–Un piso de cristales rotos a sus pies.
Yo no me había detenido en esa frase. Con esas palabras definió la periodista a Guido al momento de la entrevista. Sí, Satoshi escucha. Y más de lo que escolarmente nos muestra. Escucha mientras intenta descifrar el mundo en dibujitos.

Puesta en página

El buen diseño editorial es distinguido como elemento esencial para la comprender la lectura.

Por Carmen del Faro

El buen diseño editorial es distinguido en este artículo como elemento imprescindible para la comprensión de lo que leemos.

La legibilidad es la capacidad de un texto de ser leído. O sea que pone en relación cualidades del texto y del lector al que se dirige. Cuestiones del contexto de recepción de la lectura pueden incorporar ruidos en su comprensión.

El colectivo, por ejemplo, no es un lugar ideal para leer; el ruido, el movimiento, las personas que rodean al lector pueden interferir y hacer imposible seguir el hilo de la historia. Y sin embargo es habitual cruzarse lectores aprovechando sus viajes entre el trabajo y la casa para avanzar en la novela.

La salud del lector no es cuestión menor. Sobre todo, la ocular. El astigmatismo, o la presbicia cuando pasamos los cuarenta, nos vuelven lentes-dependientes, elementos imprescindibles para devolverle el foco a tanta imagen borrosa.

El buen diseño del documento −la mancha de texto, los márgenes, la tipografía seleccionada− ofrece un bienestar inconsciente al lector que puede ser muy propicio.

Todo editor sabe esto.

Entonces, ¿por qué han dejado a este lector urbano con un cuerpo 9 si había tanto espacio en la página?

Advertencia (obvio)

Ud. tiene una idea para escribir un libro… no sabe todo lo que le falta.

Por Istvansch

Como en abril de 2009 cuando Cultura LIJ nació en papel en Argentina, el gran Istvansch volvió a hacer la tapa. Esta vez nos presenta además una advertencia... lee la mente de los editores y la transcribe.

CLD1-LaVoz-Istvansch_OBVIO_guardaCubierta; tapa; lomo; solapa; sobrecubierta; retiración de tapa; guarda; página de cortesía o de respeto; portadilla o anteportada; página de legales, de derechos, o de créditos, o verso de portada; frontispicio, o frontis o frenteportada; portada; dedicatoria; epígrafe; advertencia; preliminares; prólogo, o introducción, o prefacio, o presentación; páginas o cuerpo de la obra (capítulos, títulos de los capítulos, textos, viñetas, ilustraciones, diseño gráfico); epílogo o ultílogo; tabla de contenidos o sumario; índice general o contenido; glosario; bibliografía; colofón; retiración de contratapa; contratapa.

¿Y usted dice que tenía una idea para escribir un libro?…

Poooobre ¡le falta un montón!

 

El texto es parte de Obvio, publicado por Ed. Edebé, en Buenos Aires en 2016.

 

La resistencia al cambio

¿Cuándo tildábamos solo? Siempre mal. Todo acerca el cambio más resistido en la ortografía española.

Todo lo que siempre quisiste saber acerca del caso del adverbio “solo” y su tilde.

Por Norma Castellanos

La Ortografía de la lengua española, libro que publicó la Real Academia Española en 2010, introdujo una serie de cambios en la ortografía. Uno de esos cambios —el más resistido de todos— es establecer que solo ya no se tilda.

¿Cuándo tildábamos solo? En general —y sin ningún otro análisis—, siempre que actuaba como adverbio, con el significado de ‘solamente’ o ‘únicamente’. Pues bien, esto que hemos aprendido a fuerza de correcciones en la escuela no era correcto.

Lo que era válido antes de la última reforma era tildar solo en casos excepcionales. Como lo explicaba el Diccionario panhispánico de dudas: “Cuando esta palabra pueda interpretarse en un mismo enunciado como adverbio o como adjetivo, se utilizará obligatoriamente la tilde en el uso adverbial para evitar ambigüedades”.

¿Qué es la ambigüedad? Estaríamos frente a un caso de ambigüedad, por ejemplo, en un enunciado como:

Trabaja solo los domingos.

¿Cómo debo interpretar la palabra solo: como adverbio o como adjetivo? ¿Trabaja únicamente los domingos? ¿O trabaja sin compañía los domingos? Frente a esta posible ambigüedad, la normativa establecía que llevaba tilde el uso adverbial.

Pero no nos contaron algo —y tildábamos sin ton ni son—: la ambigüedad, en general, se resuelve por el contexto. Es fácil “jugar” con un enunciado solo, sin otro texto que lo rodee, pero es más difícil si ese enunciado va acompañado de otros que aclaran, especifican, describen. Así, en el ejemplo anterior, bastaría con agregar una oración anterior para resolver la ambigüedad sin utilizar la tilde.

No le gusta trabajar. Trabaja solo los domingos.

O bien:

Sus compañeros no lo soportan. Trabaja solo los domingos.

Asimismo, hay otros casos que presentan ambigüedad y no pueden resolverse con la tilde: “Me tomé un café solo”. ¿Estaba sin compañía? ¿Me tomé un café sin leche?

Cabe recordar que la ortografía es una convención, es decir, un conjunto de normas que fijan las pautas de la correcta escritura de una lengua. Sin embargo, estas normas no son inamovibles y están sujetas a cambio y evolución, producto de la evolución de la misma lengua.

 

 

Cultura LIJ digital #31 – octubre 2016

Leé y descargá aquí Cultura LIJ digital #31Y disfrutá de estos contenidos:

  • Editorial: El salto evolutivo
    Por Laura Demidovich y Valeria Sorín
  • Al rescate: Hablar de tiempos
    Por Mónica Rodríguez
  • Reportaje: Jutta Bauer, en movimiento
    Por Valeria Sorín
  • 1a1: La medida de la intensidad
    Por Daniela Azulay
  • En foco: Retratar la lectura
  • Perfil exprés: El habitante de Babel
    Por Valeria Sorín
  • Alija: Multiplicidad de lenguajes y literaturas
    Por Laura Giussiani y Cecilia Repetti
  • Con lupa: Una novela espacial
    Por Diego Javier Rojas
  • Con lupa: El todo
    Por Valeria Sorín
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  • Espacio editorial: Del Eclipse
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