Entre lenguas

Somos habitantes del siglo XXI. En este tiempo el mundo se escribe en plural: mundos, culturas, pueblos, lenguas, derechos, ideas. Pluralidad que necesita cuerpos y mentes elásticas, capaces de adaptarse a un contorno cambiante. Hay quien a esta habilidad la llama liquidez…

Editorial de Cultura LIJ #38 edición papel y # digital septiembre 2016.
Por Laura Demidovich y Valeria Sorín

“¿En qué lengua se despierta el bilingüe?” pregunta Sylvia Molloy. Cuando no se está aún en el mundo, cuando apenas se arriba por la mañana, suena el teléfono: ¿qué lengua es el bilingüe antes de atender? Conflicto de quienes han sido transplantados de una tierra a otra, y aún más de los niños que hablan una lengua en casa y otra en el mundo tras la puerta de calle.

Por el contrario, “perder una lengua es quedarse deslenguado”, apunta Molloy. Y nos quedamos pensando la cantidad de migrantes, de refugiados y de indígenas que se quedan deslenguados, unos por tener que ingresar en una lengua nueva, otros porque los sistemas educativos y burocráticos de sus propios países no los incorporan.

x-wSoy XX y me expando.” Con tan breve micro relato, Isol define en su Abecedario hecho a mano lo que es la maternidad: ser mujer (XX) y expandirse.  Para leer ese breve texto no es solo necesario saber castellano, es necesario estar incorporado al lenguaje científico con el que el mundo moderno define los cromosomas que determinan el género. Los artistas crean lenguajes, multiplican las lenguas, se apropian de palabras, de gestos lingüísticos para conmovernos. Y así la ciencia se vuelve poesía, justamente por ser la forma de establecer un código entre autor y lector.

Ser XXI

Este año el congreso que organiza IBBY (International Board of Book for Young children) ha propuesto como eje pensar a la literatura desde la perspectiva de las multiliteraturas. En sus propias palabras: “celebra la multiplicidad de lenguajes, de lecturas y de literaturas presentes en el mundo hoy”. Entre los subtemas que se abracarán se encuentran: literatura global, local e indígena, y diversidad de formas literarias y formatos.

Somos habitantes del siglo XXI. En este tiempo el mundo se escribe en plural: mundos, culturas, pueblos, lenguas, derechos, ideas. Pluralidad que necesita cuerpos y mentes elásticas, capaces de adaptarse a un contorno cambiante. Hay quien a esta habilidad la llama liquidez.

Y si no todos somos bilingües, sí podemos afirmar que somos multilenguaje. ¿Nos extraña el éxito que ha tenido entre chicos y adultos el libro álbum? Es el género que mejor ha satisfecho el inquieto lector del XXI.

Quienes hemos nacido en el siglo pasado, quienes pertenecemos a una generación que trabaja contra su propia rigidez dogmática podríamos afirmar: “Soy XX y me expando”… soy del siglo veinte y me expando.

Que septiembre y octubre nos encuentren reflexionando, abiertos a repensar qué y cómo debe ser la literatura para niños cuando las historias ya no solo se experimentan desde las letras y las imágenes fijas. Que septiembre y octubre nos lleven a las bibliotecas donde todas las lenguas son bienvenidas. Que septiembre y octubre no clausuren ningún significado. Que sobreviva la búsqueda de sentido.

Feliz día maestros. Feliz día bibliotecarios. Feliz día para todos nosotros.

 

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culturalij-d30-tapaseptiembre2016 Sumario

2 Editorial: Deslenguados Por L. Demidovich y V. Sorín, ilustración de Isol.

4 Con lupa: Fue magia
Por Pablo Toledo
Reseña del último libro en la saga Harry Potter.

6 Escenas lectoras: Leer el futuro
Por Daniela Azulay

8  Tendencias del libro en el Perú
Por Gilda Chang

12 Latin Lab: Empollar una idea

14 FMG: La lectura en las aulas de los años que vienen
Por Natalia Porta López

18 Librerías: La felicidad de mediar entre un libro y un lector
Por Leonardo Cook

22 La voz de la imagen: El mundo de los cuentos
Por Marta Vicente

24 Biblioteca Protagonista: Diez años de la Biblioteca Vasconcelos
Gracias a la revista colega El bibliotecario.

28 Espacio editorial: Del Eclipse

32 Agenda

Escuela, educación y lectura: ¿un solo corazón?

Cultura LIJ en la prensa. Fuimos convocadas por InfoBAE para una nota acerca de la lectura en la Argentina.

Por: Julieta Botto
Durante años existió la idea de que la escuela enseña, entre otras cosas, a leer y escribir. Si bien puede ser cierto, hoy sabemos que esto, en la realidad, no es tan así, o al menos no en todos los casos.
Publicación original: http://www.infobae.com/2016/02/05/1788032-escuela-educacion-y-lectura-un-solo-corazon

En un intento por desentrañar, desmenuzar y llegar al real nudo de esta hipótesis, Infobae consultó a especialistas en la materia para, entre todos y desde su lugar o a partir de su experiencia, dar cuenta de lo que sucede, del vínculo que subyace –o no– entre la literatura y la institución educativa.

Lectura e infancia

Partiendo de la hipótesis de que la lectura cumple un lugar de importancia en la vida de los niños –particularmente ligada a la educación, a una función social–, les preguntamos a los entrevistados acerca de ese vínculo, y las respuestas fueron contundentes y reveladoras, y quedó demostrado, aunque no en estos términos, que es más que fundamental la lectura en la infancia.

Según Carola Martínez, psicóloga, especialista y asesora en cultura y literatura infantil y juvenil, “leer es tan importante como respirar“. Cree que plantear la lectura en función de su importancia, “es partir de un lugar errado, ya que ser lector no tiene importancia“, pues tiene la convicción de que leer es un derecho y que así se lo debe pensar. En línea con esto, redobla la apuesta y plantea la necesidad del compartir, de que al niño se le lea, que escuche historias.

Martínez no es la única que sostiene que la lectura es un hecho social, que es importante, si no necesario, tanto como herramienta para la construcción de observadores críticos de la realidad, como por la sola dicha del compartir. Valeria Sorín, editora y directora de la revista especializada Cultura LIJ, postula que la lectura tiene varios efectos: “colabora en el desarrollo del mundo interior y brinda recursos para interpretar el mundo“. Reconoce que estos resultados se generan en el lector de cualquier edad, “sólo que en el niño permite adquisiciones definitivas“. Y es aquí donde se evidencia la necesidad del compartir: “Más que en la lectura solitaria –esa que se supone que desarrolla lo cognitivo-, yo creo en el poder de la lectura con otros. Dos chicos se leen uno a otro. Lo vincular se ve enriquecido por la complicidad de un espacio común fuera de la realidad. Y el espacio afectivo consolidado“.

Franco Vaccarini, escritor y actual director de Galerna infantil, en sencillas palabras opina que “es difícil de medir la influencia de la lectura en la vida de un chico, pero se puede valorar por la negativa: un chico que no lee, sin acceso a las diversas formas de la cultura (y no solo a los libros) crece sin sueños“. Y asume que es, casi con certeza, imprescindible para el desarrollo de los chicos: “Abre una ventana al infinito: la imaginación, la capacidad de verse a uno mismo más allá de la circunstancia que nos toca vivir. La cultura nos hace ir lejos, sin perder nuestras raíces.

Julieta Pinasco, licenciada en Letras, docente y escritora, cuenta en primera persona el fuerte vínculo entre los niños y la lectura, pero asumiendo que es íntimo y personal, y que no está por encima de otras vivencias: “Yo creo que leer es lo mejor del mundo, pero no creo que leer literatura sea la panacea de nada“. Cree con convicción en que los chicos deben tener encuentros con el arte en general: “Me parece que los chicos tienen que ser acercados a una experiencia artística que les permita expandir su manera de ver el mundo: puede ser la literatura, la pintura, la música o la danza“. El equipo del programa literario radial Tinkuy, por su parte, argumenta, apoyado en la concepción que Michele Petit hace al respecto en Leer el mundo (Fondo de Cultura Económica, 2015), que “leer es una manera de habitar el mundo, de encontrar un lugar, de preservar el espacio propio, de encontrarse y encontrar a otros, de tener una nueva mirada sobre lo que nos rodea“.

Valeria Dotro, licenciada en Comunicación orientada a la educación aplicada a los fenómenos y adquisiciones culturales, expresa: “Tanto leer como que les lean [a los niños] desde chiquitos es fundamental para abrir ventanas a nuevos mundos, descubrir historias, desarrollar la imaginación, y también para tener un vocabulario más amplio. Leer te abre mundos, sin lugar a dudas“.

Literatura, lectura y escuela

A pesar de que los pensamientos de los especialistas consultados fueron, si no similares, al menos complementarios en relación con la literatura y su lugar tanto personal como social dentro de la infancia –y no sólo–, no todos sostienen que la escuela sea el lugar preponderante ni sustancial para que el binomio literatura-lectura exista.

Sorín tiene ciertas reservas acerca de una conclusión tan categórica, y así lo expresa: “Hace varios años que ahondo en las biografías lectoras de artistas, especialistas, bibliotecarios y lectores de todo tipo, y ninguno me nombró la escuela ni una situación escolar como clave en su construcción lectora“. Sin embargo, sí admite que la escuela cumple un lugar destacado a la hora de pensar una política pública de lectura. “En todo caso, lo que marca es toparse dentro o fuera de la escuela con un adulto apasionado que disfruta de leer y convida“, reconoce.

Si bien Pinasco, Martínez y Dotro consideran a las instituciones educativas como primordiales para que se propicie el encuentro, destacan, de manera muy significativa el rol social y de equidad que le es otorgado a la escuela como propiciador del vínculo: “Creo que el rol de la escuela es esencial, sobre todo entre los chicos que no tienen en sus casas un vínculo fuerte con la lectura y con los libros. Más allá del nivel socioeconómico, hay una cuestión del vínculo con las historias, con los libros, con los modelos lectores, que no siempre aparece en las casas, entonces la escuela tiene la obligación de poner a disposición libros, adultos que lean, oportunidades para leer. Sin una bajada de la obligación o la “estimulación”, pero creo que es fundamental que ponga a disposición, que invite, que convide“, considera Dotro.

El papel de la escuela es fundamental: para muchos chicos la escuela es el refugio, el lugar para descansar, el comedor, el lugar donde van a ser niños“, expresa Carola Martínez. Y respecto a si la escuela debe suplir la carencia que los chicos podrían traer de sus hogares en torno a la lectura, es categórica: “[la escuela] no debe, pero lo hace, la obligan las circunstancias, la realidad, la sociedad. Y frente a esa imposición, la escuela responde como puede“.

Julieta Pinasco es firme y refuerza el parecer de Martínez: “En la escuela se lee, se debe leer. Por una simple razón: algunos chicos será la única oportunidad que tengan en la vida de estar cerca de un libro. Y la escuela debe suplir esa carencia, porque en un mundo altamente escrito, debe enseñar las herramientas necesarias para abordar todo tipo de texto, literario o no. Creo que la escuela debería retomar una senda que conduzca a la lectura crítica de la realidad, al trabajo intelectual, al conocimiento profundo del lenguaje como instrumento privilegiado de los seres humanos“.

La escuela cumple un rol fundamental en acercar los libros a los chicos“, reconoce Vaccarini, sin embargo, arriesga la idea de que este convite debe hacerse de modo paulatino y prudente: “En muchos casos todavía falta delimitar algo: una cosa es leer un libro para aprender de gramática, de normativa, de comprensión lectora, y otra es que el lector tome un libro para leer. Para leer y punto. Y que luego pueda conversar sobre ese libro, sobre su interpretación, que se anime a hablar sin temor. Esa confianza, esa familiaridad es importante. Hay que tener mucha sutileza, porque el lector primerizo es tímido, todavía tenemos incorporado en nuestro inconsciente que la cultura es para cierta élite, algo para iniciados. Si además le tomamos un examen, lo enterramos, lo perdemos. En cambio, conversar sobre un libro es maravilloso“.

Finalmente, Tinkuy, más moderadamente, afirma que la escuela cumple un papel de gran importancia, porque se ve enriquecida por la experiencia lectora de los alumnos en cuanto los docentes y bibliotecarios sean promotores y mediadores, “haciendo de puente, habilitando el espacio para la lectura, proponiendo, invitando… Y, además y sobre todo, es el lugar en el que se descubre y se construye el espacio poético y literario cuando en la familia no hubo espacio para ello“.

¿Innato o adquirido?

Finalmente, Infobae arriesgó la polémica creencia de que el gusto por la lectura pudiera ser innato, discutible, no tanto como concepción, sino porque toda producción cultural es adquirida por una construcción social. Martínez y Sorín son taxativas al respecto: “Nada es innato per se. Somos seres sociales. La lectura es un acto social, y en la medida en que un sujeto de importancia para un niño lee, éste irá adquiriendo el hábito“, expone Carola Martínez. Y Sorín afianza este pensar: “La cultura por definición es algo adquirido, desde que diferenció el hombre de las cavernas lo crudo de lo cocido. Ahora bien, más allá de lo biológico, desde que somos humanos y conseguimos el lenguaje, no hubo quien no disfrutara de una buena historia“.

Vaccarini sin ser terminante, reconoce matices: “Creo que nunca es innato. [Aunque] en mi propio caso, casi podría decir que es innato, pero la verdad es que en casa siempre hubo libros, revistas, diarios; una biblioteca común, chiquita, pero respetada y valorada. Había libros sobre la mesa de la cocina, yo veía a mis padres leer. Así que no tengo derecho a decir que fue innato. Se adquiere en el cien por ciento de los casos, de modos sutiles, siempre hay alguien a quien imitamos. A veces pienso que puede haber casos innatos. Recuerdo ahora al poeta Armando Tejada Gómez, que nunca fue a la escuela y aprendió a leer con revistas que encontraba en los tachos de basura. Pero son casos que no entran en las estadísticas.

Mientras que Tinkuy, Pinasco y Dotro dejan la puerta abierta a otros modelos posibles: “Creemos que, como el gusto por las diferentes cosas de la vida, depende del entorno, de lo que nos ofrezcan, de cómo nos lo ofrezcan, de compartir ese gusto con alguien que lo disfruta y nos lo hace disfrutar… Gustar de algo nos lo traen las vivencias, las personas, los espacios, la posibilidad de transitar esa experiencia con otros y con uno mismo“, arriesga Tinkuy. Valeria Dotro se ubica en el lugar gris de la duda y la pone sobre la mesa: “Pasa que en una familia con padres lectores hay chicos que se enganchan y otros que no. O al revés. Quiero decir, frente a un mismo estímulo o modelo no todos tienen el mismo vínculo. De todas maneras, me parece que siempre es mejor que un chico se tope con modelos lectores, con libros, con adultos que disfrutan de la lectura. Sin que esto garantice que ese chico sea después un gran lector”.

Julieta Pinasco asume no poder asegurar uno u otro caso de manera terminante: “Si pudiera contestar esta pregunta podría descansar al sol en una reposera. Si fuera innato, sólo resta abanicarse. Si fuera adquirido, todos los chicos serían lectores. Para mí, las razones por las que un ser humano se hace lector siguen siendo misteriosas. En mi caso, yo soy una lectora compulsiva grave; mi hermano, criado con los mismos padres lectores y la misma biblioteca a disposición, no lee nada. Hay seres humanos a los que la literatura [les] viene a colmar un vacío por causas desconocidas para mí. No me propongo formar niños lectores. Quiero que los chicos de mi escuela disfruten de lo que les ofrecemos y tengan herramientas que les permitan elegir lo que deseen para sus vidas: leer, cantar, bailar, que elijan lo que los haga sentir plenos y alegres. Por supuesto que si son libros de literatura, mucho mejor“.

Para charlar de todos estos temas, Random House organiza, como desde hace diez años, el Encuentro Anual Libros y maestros, en los que durante una jornada se comparten experiencias, así como también se discuten estrategias para aplicar articulando escuela y lectura.

Lo que dicen los objetos

¿Por qué la memoria ha resguardado con tanto esmero y detalle estas sensaciones? ¿Qué dicen esos objetos? ¿En qué lengua hablan?

Por Laura Demidovich y Valeria Sorín

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Extraño funcionamiento el de la memoria.

Las tecnologías de la información han hecho que todo el tiempo hablemos de memoria; la RAM, que nos permite sostener tareas paralelas o que requieren muchos recursos en simultáneo; la ROM que resguarda los documentos, las fotos, lo producido en el tiempo.

Las computadoras se han perfeccionado a la par de los estudios acerca de las redes neuronales. Las investigaciones han abierto un mundo de conocimiento que ha servido por igual a médicos como a tecnólogos.

Les proponemos un experimento. Cierren  los ojos y busquen los primeros recuerdos que tengan. Dejen a un lado las historias que les contaron, las imágenes complejas, los días importantes. Porque al lado de todo eso que parece tan claramente constitutivo de nuestra historia e identidad se encuentran otros recuerdos que valen por lo inexplicable.

Un aroma, un ruido, una textura. En mi caso, el ruido de los cubos de plástico con letras al caer en el piso cuando daba vuelta la bolsa para empezar a jugar. Puedo poner play y reproducirlo una y otra vez en mi cabeza. El olor de la silla bajita, de madera con asiento de paja, en la que me sentaba para ver televisión. O la textura de la frazada peluda, azul y sintética de mi cama. Objetos sin valor e invalorables.

¿Por qué la memoria ha resguardado con tanto esmero y detalle estas sensaciones? ¿Qué dicen esos objetos? ¿En qué lengua hablan?

Lo que queda

En la pantalla de la televisión se ve a un niño hablando en inglés. Es migrante y con su familia busca un destino que lo cobije en la vieja Europa. El niño dice que ellos quieren vivir en su tierra, pero la guerra los expulsa. La cámara luego abre el plano y se alcanzan a distinguir cientos de personas sentadas con algún que otro bolso. Son pocas las posesiones que arrastran de una tierra a otra. ¿Será solo el pragmatismo el criterio para seleccionar lo llevable?

Escuché por décadas a mi abuela hablar de un objeto de su niñez que había debido dejar en la aldea cuando con sus padres regresaron a Argentina expulsados de Galicia, por efecto de la guerra civil española. Era el resultado de una tarea escolar, cuando las manualidades formaban parte esencial de lo que se debía enseñar a las niñas.

Después del plan CEIBAL, el Sarmiento y el Conectar.Igualar, nadie duda que las computadoras deben formar parte de la educación de nuestros chicos.

Facebook, Twitter, Instagram se hallan repletos de publicaciones nostálgicas que buscan la complicidad de los cogeneracionales: fotos de un casete y una birome con el cartel “Si sabés para que se usa, poné Me gusta”; otra de un banco de escuela de madera con lugar para el tintero “¿Lo usaste?” pregunta el posteo.

Gestionar la cultura de la infancia tiene implicancias en la conformación de esa patria eterna y salvadora que es la niñez para el adulto. Y tiene implicancias en la conformación del lenguaje de los objetos, algo que la Chiqui  González explica con mucha altura.

Pasaje veloz

El consumo es hoy el centro de nuestra sociedad. Se habla de la necesidad de estimular el consumo interno para sanear la economía, del acceso al consumo de unos u otros bienes como un derecho por el cual bregar, o de máquinas con un tiempo de vida útil que promueve la actualización permanente.

¿Nos dará tiempo la moda para escuchar el lenguaje de cada prenda?

Hora es también de rescate de colecciones como la del Chiribitil o la de los Polidoro (originalmente Eudeba y Centro Editor de América Latina), con sus tipografías pesadas y su multicolor desparpajo propio de los sesenta. ¿Qué tienen para decir los viejos ejemplares a las generaciones nuevas? ¿Se incorporarán sin más a la velocidad del circuito de novedades?

Shhh, escuchen: murmura la pizarra, murmura el martillo, murmura la soga.

Shhh, murmuran ahora las teclas de la computadora.

Cultura LIJ digital de Septiembre para descargar

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Es tuya.

CulturaLIJ-D21 TAPASumario
2 Editorial – Lo que dicen los objetos
Por Laura Demidovich y Valeria Sorín

4 Escenas lectoras – Robar el tiempo
Por Daniela Azulay

6 Desde el aula – Viaje al futuro
Conversamos con Adriana Redondo, coordinadora del Plan de Lectura, acerca de la reedición de los cuentos del Polidoro por el Ministerio de Educación.

10 Agenda
Todo el Foro de la Fundación Mempo Giardinelli desde dentro.

13 Novedades

14 Geopolítica – La lectura en Perú
Gilda Chang habla acerca del trabajo que realizan desde la biblioteca infantil del distrito de Miraflores, en Lima, Perú.

18 Políticas – Alfabetizaciones múltiples
La especialista Chiqui González, actual ministra de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe, habla acerca de alfabetizaciones múltiples en la infancia.

23 Novedades

24 Contexto – Crecer sin dibujar
Por Mey Clerici
El proyecto de Peueños grandes mundos llega a una aldea en la que sus habitantes no han dibujado antes.

27 De fondo – Cuando el estado publica
Conocé el fondo de publicaciones para chicos de la Biblioteca Nacional.

28 Espacio editorial

 

Coordinación internacional

A poco de regresar de Río de Janeiro, pudimos conversar con María Beatriz Medina, directora de Banco del Libro de Venezuela.

Por Valeria Sorín

MBMLuego de una intensa semana en Río de Janeiro, ya estamos de regreso en nuestras ciudades. Este diálogo, entonces, se da por mail. Si bien la distancia existe, la posibilidad de hacer una pregunta y obtener respuesta en diferido tiene su propio encanto: el de poder profundizar el pensamiento.

Ahora que regresamos, me interesa pensar la posibilidad del encuentro de entidades de literatura infantil y lectura con representantes de diferentes países: Cuba, Venezuela, Perú, Uruguay, Argentina, Brasil y Colombia. ¿Cómo se da ese intercambio y qué posibilidades reales tiene de mantenerse?

En relación con la forma  como se da el intercambio entre las diferentes entidades regionales que trabajan en torno a la literatura infantil  y juvenil y cómo se metaboliza en la práctica, la experiencia concreta da cuenta de una gestión comunicacional continua no solo sobre las experiencias, sino, y sobre todo,  de reflexiones que nos llevan a revisar constantemente sobre la producción de libros para niños y jóvenes, y las acciones que llevamos a cabo.

La circulación delos libros para niños y jóvenes producidos en nuestros países  tiene sus limitaciones, por lo que los encuentros presenciales contribuyen  a acceder a muchas de estas publicaciones. Subsanar las trabas que complejizan esta circulación es una tarea pendiente.

Obviamente, el ámbito virtual donde se da el encuentro de distintas revistas, como esta de Cultura LIJ (que apuesta a los dos formatos), Cuatro gatos, Imaginaria –en su momento–,Emilia, se redimensiona con encuentros de distintas naturalezas como ferias, congresos y seminarios,  como el que se dio en el Salón del Libro Infantil y Juvenil de Río de Janeiro, donde coincidimos representantes de Argentina, Brasil, Colombia, Cuba, Uruguay y Venezuela.

Esos encuentros presenciales consolidan los procesos de retroalimentación que pueden ser redimensionados con acciones programáticas conjuntas de más  largo aliento. Para ello es importante impulsar, en nuestros propios países, apoyos de sectores públicos y privados que   no suelen ser fáciles de lograr.

Banco del Libro de Venezuela ha sostenido articulaciones con entidades internacionales, pienso en la Universidad de Barcelona y la Maestría conjunta, la participación activa en IBBY, etc. ¿De qué forma diferentes entidades pueden coordinarse? ¿Qué le aporta a un organismo como Banco del Libro la participación de un espacio internacional?

Másallá del proceso genuino de retroalimentación que generan estas alianzas con entidades internacionales, este tipo de articulación impulsa la investigación en torno a los temas que nos competen, a saber: lectura, literatura infantil y juvenil, y promoción de lectura.

Los que trabajamos en la formación de lectores compartimos la  concepción de la lectura como una fuerza de integración cívica, lo que demanda de nosotroshoy díamás estudio, intercambio y compromiso pues a las exigencias de nuestro trabajo se incorpora la exigencia  que los violentos cambios de las últimas décadas han generado, que nos han llevado a buscar  distintas formas de asumir la lectura y su promoción.

Las 10 ediciones del Máster que llevamos con la  UAB nos han permitido metabolizar estos cambios de la lectura einteriorizar propuestas teóricas novedosas junto a experiencias innovadoras que se suceden en Iberoamérica. Hemos interactuado con actores fundamentales de la lectura, el libro y su promoción en toda la región. Y muchos de los egresados asumen programas públicos y privados de  planes y políticas del libro.

Para el Banco del Libro, esta alianza docente y el trabajo conjunto con IBBY internacional nos ha permitido, a su vez, visibilizar y  difundir nuestro trabajo. Creo que de esta forma hemos sido reconocidos con premios de la categoría del Astrid Lindgren Award y el Hamdan UNESCO, lo cual, por supuesto, demanda de nosotros más compromiso.

 Las políticas de lectura en nuestros países latinoamericanos ¿a qué riesgos se enfrentan?

Quiero vincular esta pregunta con el trabajo de incidencia que  la sociedad civil ha tenido, en mayor o menor grado, en nuestros países entendiendo como sociedad civil un espacio en el que las personas se encuentran de manera organizada para reflexionar, discutir y consensuar a fin de ejercer influencia en la sociedad en su conjunto y en los decisores de políticas públicas.

El compromiso social  y las respuestas eficaces y eficientes constituyen los denominadores comunes de las instituciones que conforman el tejido social. En Iberoamérica hacen vida una serie de organizaciones que han dejado una impronta fundamental en el área de la cultura escrita. Multiplican experiencias innovadoras y exitosas que constituyen aportes fundamentales para el quehacer en el área  de la lectura y la escritura. Estos  haberes y saberes deberían ser tomados en cuenta por los decisores de las políticas públicas de nuestros países, pero no siempre es así.

Es una muestra de la falta de voluntad para la articulación con otros sectores de la sociedad que se requiere para la efectividad de políticas públicas del libro y la lectura. Si bien  la responsabilidad recae en el Estado como ente rector, no puede convertirse en un espacio de control y exclusividad. Por el contrario, es una tarea de todos, que involucra a la escuela, los sistemas bibliotecarios y otros espacios no convencionales en el que tienen cabida instituciones privadas y ONG que trabajan en el campo de la lectura. Estas instituciones han desarrollado proyectos piloto validados y  perfectamente replicables, que constituyen el soporte idóneo de propuestas de esta naturaleza.

Esto  exige hoy, más que nunca, potenciar el impacto de la sociedad civil exigiendo más organización por parte del propio sector  y  más articulación, compromiso y eficiencia por parte del sector público para propiciar  un ambiente habilitador donde se expresen libre y autónomamente una diversidad de intereses representados en asociaciones que ejercen sentido crítico, y reivindiquen el  derecho a la pluralidad.

Y digo eso porque formar lectores no puede ser visto solo como estrategia política. Debe ser abordado como un proceso integral en la línea de formar de “actitudes ciudadanas” de pertenencia, convivencia y reconocimiento del otro. El justo equilibro entre derechos y deberes interiorizados.

Emilia Ferreiro: apuntes acerca del Autor, el Narrador y los Personajes

Emilia Ferreiro presentó, en el Salón del Libro Infantil de Río de Janeiro, una investigación aún en proceso. Aquí apuntes de esa conferencia.

Por Valeria Sorín

Emilia Ferreiro y Cultura LIJ“Solicitamos a todos los asistentes no grabar ni tomar fotografías durante la exposición de Emilia Ferreiro”, dicen por el micrófono los organizadores del Seminario Bartolomeu Campos Quirós. En la mano tengo mi tablet, estaba lista para iniciar la grabación. Ok, la apago y la guardo. Tomaré apuntes, ya tengo listo el cuaderno que llevo con las anotaciones de este viaje y la lapicera (“¿Tengo otra por si a esta se le acaba la tinta? Ah, sí, puedo quedarme tranquila”).

Cuando Emilia Ferreiro empieza a hablar, explica que decidió mostrarnos los avances que está haciendo en una investigación y las primeras conclusiones a las que ha arribado. Estas no son definitivas y están incompletas, no deberían circular en este estado. “Por otra parte –nos sugiere– hay que vivir el momento. Lo efímero, lo fugaz, tiene el encanto de las flores frescas”.

Conferencia

Cuenta que ha estado investigando el uso de las bibliotecas de aula en las aulas cinco años de las escuelas públicas mexicanas. Esta modalidad ha permitido que todos los niños tengan una infancia con libros presentes, un contacto temprano con la literatura.

Por eso se hizo necesario estudiar qué pasa con algunos términos, cómo los conceptualizan los niños, cómo los problematizan y qué respuestas encuentran. Se trata de las categorías Autor, Narrador y Personaje que se suelen usar como si fueran transparentes e inequívocas.

Advertencia

Este es un trabajo de psicología evolutiva”, advierte Ferreiro. Y por lo tanto hace mucho hincapié en el cuidado a la hora de indagar en las entrevistas a los niños. El método de investigación de la psicología evolutiva les permite introducirse en un territorio para el que no tienen mapa ni brújula.

Todas las entrevistas se hicieron con parejas niño-niña. Se presentaron los materiales y se fue conversando poco a poco. Solo si ellos ponían los términos ‘autor’, ‘narrador’ o ‘personajes’ el adulto estaba posibilitado de hablar en esas categorías.

Se trata de ochenta entrevistas de cerca de 50 minutos de duración, veinte por cada nivel: primero, segundo, tercero y cuarto grados.

Generosa disposición

Cuando un adulto manifiesta real interés acerca de cómo piensan los niños, se obtienen resultados impresionantes”, agrega. Es que no es habitual para los chicos contar con tanta disponibilidad y escucha, tener la oportunidad de contarle a un adulto sus pensamientos, sin lugar a error.

Para preguntar ‘¿y tú qué piensas?’ primero hay que creer que los niños piensan, y no verlos solamente como receptáculos de instrucciones ajenas”.

Contacto inicial entre libros y chicos

La Secretaría de Educación Pública (SEP) de México, hace cincuenta años, comenzó a dotar de libros a las escuelas al inicio de cada ciclo anual. Se han hecho llegar libros de texto y libros para los maestros. En cajas, a lomo de burro, en barcos y hasta en camiones de reparto de gaseosa. Se trata de libros que se quedan con los niños, que no hace falta que se devuelvan al terminar el año.

Hace quince años se incorporaron los libros para las bibliotecas de aula en los niveles de primaria e inicial. Son los famosos Libros del Rincón.

Metodología

En cada entrevista se compartieron con los niños diferentes tipos de textos. Un cómic, una publicidad de golosinas, y textos presentes en las antologías que había en estas bibliotecas de aula. Se habían seleccionado de estas una poesía sin autor (canción popular), un cuento construido a partir del diálogo entre los personajes, otro cuento ilustrado donde los personajes no están representados en la imagen, un texto informativo acerca de los camellos y otro acerca de los planetas.

La idea de mezclar en el conjunto de muestras textos literarios e informativos se basa en buscar qué ideas aparecen contrastadas por los chicos acerca de la cuestión de la verdad. Los textos informativos suelen tener enunciados verdaderos, los textos literarios son fantasía, imaginación, lo no real. Y estos textos se diferencian en las actividades que sus autores realizan para producirlos: investigar o inventar, según el caso.

El material obtenido

Emilia Ferreiro seleccionó y compartió con la audiencia una gran cantidad de fragmentos de las entrevistas. Ni me es posible, ni sería correcto, dar cuenta de cada una de estas respuestas. Vale decir que fue una experiencia sorprendente por la calidad del pensamiento infantil y lo aguzado de la indagación adulta. Así se revelaba a cada tramo el camino evolutivo complejo de estas nociones en el pensamiento infantil y los esfuerzos por construir con retazos de conceptos basados en la experiencia no solo libresca, sino también con las películas.

Los chicos de primer grado sostenían una gran confusión, sin que esto, en la mayoría de los casos, les generara ningún conflicto. Encontraban en la capacidad omnipoderosa del escritor las respuestas a todos los bretes a los que los enfrentaban los textos, ya que así lo había decidido el autor.

Al autor saben buscarlo fuera del texto, pero en la historieta Calvin y Hobbes, de Watterson; el autor puede ser Calvin o Hobbes o Watterson según los entrevistados.

En las entrevistas de segundo grado, aparecen problemas originados en la proximidad semántica entre los verbos decir, contar y narrar. Lo que se ve incrementado por el hecho de que la figura del narrador del texto se hace carne en la voz de quien lo lee en voz alta.

El autor pone su nombre en juego, pero el del narrador se esconde. Pero si tampoco tiene nombre el autor (canción popular), ¿quién lo dice? “Una persona normal y corriente”.

En las entrevistas con los niños de tercer grado, la problematización es mayor. Estos niños intentan encontrar y delimitar autor, narrador y personaje revisando no solo los elementos paratextuales, sino el mismo texto. Y encuentran en los guiones de diálogo huellas de las voces de los personajes. Entonces ¿quién habla cuando no hay guiones?

Sí, los chicos de cuarto entrevistados por el equipo de Ferreiro han podido contestar con mayor holgura a esta pregunta. Han dicho, por ejemplo, que el narrador es alguien no sale en la historia, pero nos la cuenta.

Lo debido y lo posible

FNLIJ - Brasil, Río 2015Emilia Ferreiro invita a preguntar a los chicos para vislumbrar las cuestiones que llaman su atención y la forma en la que usan todos los recursos disponibles para comprender. “Los problemas que se plantean los chicos son legítimos” y suelen ser difíciles de responder también para los filólogos y los críticos literarios.

Entonces la pregunta temida: “¿Qué debemos hacer los maestros?”. Emilia Ferreiro se sonríe. “Esperaba esta pregunta. Pero no debo responderla”. Sostiene que eso hay que preguntárselo a los profesionales de la pedagogía. Y que desconfíen de cada quien que llegue con recetas.

En todo caso, se hace evidente delante de nuestros ojos que tanta elaboración de niños de escuelas públicas mexicanas, estas preocupaciones de pequeños de clase media baja y baja por el discurso, su orden y dominio merecen todo nuestro respeto. Estos pensadores están haciendo un esfuerzo gigante y lo comparten porque fueron invitados a conversar y debatir.

Si los niños piensan sobre todo eso y su pensamiento no es banal, entonces los adultos tenemos que estar a su altura”.