Camino a Bologna

Dura solo tres días y es la mayor atracción para la edición de publicaciones de LIJ y YA, la Feria Internacional del Libro de Bologna abrirá sus puertas una vez más el lunes 26 de marzo de 2018. Seguí el día a día de la Feria en @Cultura_LIJ.

Dura solo tres días y es la mayor atracción para la edición de publicaciones de LIJ y YA, la Feria Internacional del Libro de Bologna abrirá sus puertas una vez más el lunes 26 de marzo de 2018.


China de sueños

Este año el invitado de honor es China, por lo que se espera una delegación importante de escritores, ilustradores y editores chinos. Hay que notar que el gobierno de ese país viene desarrollando una tarea de internacionalización de su cultura que incluye presencia de delegaciones en gran cantidad de eventos literarios de todo el globo. Son por otra parte una de las potencias económicas mundiales, concentran cerca del 20% de la población mundial y viven una reciente apertura cultural. ¿Cómo no resultar un foco de interés para Occidente? Solo que en su caso la búsqueda es sobre todo ofrecer salidas para su producción y en menor medida dar acceso a producciones extranjeras.

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Quienes más conocen sobre la actualidad de la educación en China cuentan con asombro el lugar destacado que tiene para todas las familias educar lectores activos. Por todo eso, el tema que China desarrollará en la Feria es el sueño, el sueño de un mundo de lectores. Los invitamos a leer un poco más sobre este tema en  el reportaje que hicimos en Cultura LIJ en 2017 a Patsy Aldana.

Han organizado una gran cantidad de eventos profesionales y exposiciones culturales, como Historia de la publicación infantil en China, el Foro de editores de la “Grandeza para el aprecio”, la Cumbre internacional de publicaciones para niños y la Colección de libros de historias tradicionales chinas. Pero la nota de mayor impacto en la exposición de 147 ilustraciones originales de 30 ilustradores chinos, enfocada en crear un entorno poético mediante reproducciones de paisajes y jardines tradicionales chinos.


La importancia de los premios

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Durante la feria este año se anunciarán los ganadores de los premios más importantes relacionados con la literatura infantil y la lectura.

Premio Hans Cristian Andersen: lo recibirán un ilustrador y un escritor. Este premio lo anuncia IBBY, y es deliberado por un jurado internacional de representantes de las sedes nacionales de IBBY de todo el mundo. Por Latinoamérica han participado este año del jurado: Lola Rubio (Argentina), Elda Nogueira (Brasil) y María Beatriz Medina (Venezuela). Otro de los premios que entrega IBBY este año es el Asahi, dedicado a la persona o institución que trabaja con esmero por la promoción de la lectura.

Premio BRAW: distingue las mejores producciones en términos de sus cualidades gráficas y editoriales. Actualmente funciona como una plataforma de lanzamiento internacional para autores e ilustradores. El premio tiene tres categorías: ficción, no ficción y ópera prima. También se premian otras dos categorías especiales de libros: una dedicada a los libros de Arquitectura y Diseño, otra Books & Seeds, una sección especial del premio que fue ideado para destacar los libros infantiles dedicados a historias que hablan de la tierra y las personas, el deseo contemporáneo por la agricultura gobernada por el hombre y no solo por las máquinas.
Este premio lo entrega la misma feria.

Premio BOP: galardón anual a las mejores editoriales de todo el mundo. Se eligen 6 editoriales por la calidad de sus catálogos y el trabajo de promoción que realizan en sus países. Se entregan 6 distinciones teniendo en cuenta las diferentes realidades continentales: África, América del Sur y Centroamérica, Asia, Europa, Norteamérica y Oceanía. Son votados por los expositores de la Feria, por lo que termina siendo un reconocimiento de los propios pares.

Premio de Ilustración esponsoreado por SM. Este premio busca descubrir y dar a conocer los nuevos talentos de la ilustración mundial. Solo pueden participar de este concurso los artistas menores de 35 años. Cada ganador recibe un adelanto de U$ 15000 para desarrollar un libro propio a lo largo de un año que será publicado por SM. Además, se asegura tener una exposición propia en la Feria de Bologna del año siguiente.


En esta edición de Cultura LIJ ampliaremos acerca de todo lo que se viene en esta nueva edición de la Feria Internacional del Libro de Bologna. Y la semana entrante estaremos cubriendo algunos de los hitos desde la Feria.

Librero activo

De la mano del librero también se promociona la lectura. Aquí María Osorio lo desarrolla sin dejar lugar a dudas.

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Mediadora, editora, librera, María Osorio promueve dentro y fuera de Colombia el respeto y cuidado por el librero, desde una comprensión profunda de toda la cadena de valor entorno a la lectura y la edición. Babel Libros, tanto librería como editorial, es el faro desde el cual busca marcar el camino a seguir.

Colombia cuenta hoy con 35 librerías independientes que trabajan con literatura infantil. Y cerca de cien librerías pertenecientes a las principales cadenas del sector. Así y todo, al igual que en el resto de Latinoamérica muchas ciudades se encuentran sin comercios especializados donde abastecerse de libros. Por eso la asociación de librerías independientes de ese país ha tomado conciencia de la importancia de fomentar y apoyar el surgimiento de nuevas librerías.

María Osorio ha dedicado parte del 2017 a viajar por el continente explicando la necesidad e importancia del trabajo en red, del trabajo vinculado, y del lugar de las editoriales en el cuidado de los demás eslabones en la cadena del libro.

El librero no es, desde su mirada, reemplazable por un botón de comprar en una publicación en redes sociales, el librero es irremplazable en el fomento lector.


Diagnóstico de situación

—En gran cantidad de ciudades de Latinoamérica no hay librerías. ¿Qué diferencia haría que se instalara una?

—La oferta de las bibliotecas es importante, mucho, y en un país como Colombia es el único espacio de acceso al libro de la mayoría de la población (y tenemos la fortuna de que en cada uno de los más de 1100 municipios hay una pequeña biblioteca). Sin embargo, esto no quiere decir que haya circulación del libro en todo el territorio. Estas dotaciones, o la mayor parte de ellas, no solo acá sino en América Latina, están hechas desde el centro, escogidas por grupos que hacen una tarea muy seria de selección, toda igual para todos los municipios, pensando en utilizar bien los pocos recursos que por lo general tienen los ministerios de cultura. Para lograr una verdadera circulación del libro y un interés por la lectura, habría, pienso, que atomizar esa compra, que la compra se haga localmente, en las librerías, que se seleccione localmente, de acuerdo con los intereses de las comunidades. Para lograrlo hay que crear esa cadena de librerías por todo el territorio, fortalecer la autonomía y los criterios de los bibliotecarios para la compra, y sobre todo no despreciar ni descreer de la necesidad de la lectura que tienen las comunidades más apartadas de nuestros países. Reemplazar la manera proteccionista de hacer por una verdadera inclusión en la cultura.

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Desembalar, ordenar, promocionar, entregar

—Usted ha trabajado toda su vida en la promoción de lectura, desde mucho antes de ser editora y librera. Ahora bien, ¿cómo cumple ese rol un librero? ¿Puede un librero tanto empujar la lectura como cohibirla?

—Yo creo que los agentes naturales de la promoción de lectura son bibliotecarios y libreros. Y como librero me refiero al que ha desaparecido en las grandes cadenas y se ha convertido en un vendedor más, y que reaparece y se mantiene en las librerías independientes; un librero que conoce la oferta y que la dispone en su espacio para favorecer el encuentro entre libros y lectores. Un librero que lee y conoce los libros que están en su estantería, que conoce a sus lectores y que no es para nada ajeno al mundo editorial. Un librero que sabe lo que se produce y lo mezcla a su manera particular para un público que sabe diverso como la oferta. Un público no genérico y para el cual se esfuerza en seleccionar entre la variedad de lo que se produce. Un librero que hace crecer su espacio dándole una forma particular, que se acomoda a la necesidad de los lectores y no a sus propias facilidades para inventariar o para responder a las expectativas de los editores.

—Pensando en los aspectos comerciales, el libro es decididamente un bien de consumo. ¿En qué aspectos de sus tareas cotidianas (armado de ofertas, escaparates, orden de los libros en el local) se diferencia la promoción de la venta y la promoción de la lectura?

—En general los productos culturales todos, necesitan de la compra, ¿cuál es la diferencia entre comprar una boleta para un cine, un bono para un festival de teatro, o comprar un libro? ¿Tal vez solo la forma colectiva en que se accede a esos otros productos culturales? En estos tiempos en que el consumo es la norma, hay que diferenciar entre la venta por la moda, para aprovechar el momento efímero, para aprovechar la oportunidad, porque salió la película, porque es el tema de moda, e incluso porque el escritor está en la ciudad, o en la feria… diferenciar esta venta con la labor diaria del librero, el que necesita que los libros permanezcan y que selecciona libros que permanecen, por generaciones, en el imaginario colectivo. El culto a la novedad es el que confunde la venta con la promoción de la lectura.

—¿Quién organiza el fondo de una librería: el editor o el librero?

—Depende, hay espacios en los que los editores incluso compran espacio en las mesas de novedades, en las vitrinas. Hay de todo, también libreros que prefieren su comodidad que la del lector y organizan la librería por editorial, así son capaces de encontrar rápidamente el libro (si el lector sabe de qué editorial se trata, o si pregunta un libro puntualmente). Un librero que muy fácilmente hace un inventario, una devolución. Prefiero el librero que dispone de manera creativa y personal los libros, que al juntarlos los hace ver de otra manera. Que su librería no es una foto del mercado, o del primer día en que puso los libros. Un librero que le da oportunidad a ese libro que ha permanecido unos meses de lomo, en el último entrepaño de su estantería. Un librero que los agrupa de manera inteligente para hacerles ver más posibilidades a sus lectores. Y también un librero que no deja que un cliente que entra a su librería salga sin un libro.


Para seguir de cerca a María Osorio

 

El pequeño tesoro

La librería catalana El petit tresor se ha hecho conocida tras fronteras, y a sus puertas llegan personas de toda España, Latinoamérica y el mundo. Todos quieren descubrir su tesoro.

CLD2017-Nov-Librerias-Petit-logo.pngA poco de comenzar a andar, la librería El Petit Tresor se ha hecho conocida tras fronteras. Este pequeño tesoro surge en 2009 como un espacio virtual donde la mirada se dirige en muchas direcciones hacia los libros para niños, la literatura infantil y juvenil, y la ilustración, entre pequeños detalles. Y recién en 2015 se convierte en un espacio real donde se venden libros, claro, pero que es entendido por Germán Machado y Stela Camacho como un espacio donde se llevan a cabo proyectos tanto de promoción lectora como de formación de lectores y apoyo para mediadores.

La librería sostiene una nutrida agenda de actividades. “Hemos dado con un formato de presentaciones de libros para un público familiar, que consiste en la visita de escritores e ilustradores, contar un cuento, hacer un dibujo en vivo, conversar sobre la obra y el trabajo de los autores”, nos explica Machado.

Uno de los puntos más interesantes son las Tertulias Li(j)terarias que se llevan a cabo una vez al mes con las bibliotecarias de la comarca, a las que se suman otras personas interesadas en LIJ. El formato tertuliano funciona especialmente entre aquellos que se sienten parte de una comunidad y como lo ha demostrado la experiencia que llevaron a cabo en el municipio español de Ballobar, promueven el ejercicio cívico de la democracia (la experiencia fue publicada en Cultua LIJ y recopilada en el libro Políticas de Lectura)

Y un proyecto que quisiéramos proponer y sacar adelante en este tercer año es el de los clubes de lectura para lectores más entrenados”, agrega el escritor librero.


Promocionar la lectura por otros medios

—Usted antes que nada es escritor, pero se ha instalado en Catalunya y ha puesto una librería especializada en el público infantil. ¿Me equivoco si digo que se toma el trabajo de librero como la posibilidad de ver en primer plano los devenires sociales, con cierta mirada antropológica?

—Creo que el orden es diferente: primero está la mirada sociológica, o antropológica, si prefieres, y luego el trabajo de librero. Estudié sociología unos cuantos años. Leí bastante sobre teoría y filosofía. La cuestión social no me es ajena desde mi adolescencia. Y supongo que esto de ponerme de librero ha sido entrar en un tipo de vínculo distinto, que me exigía volver a pensar cómo se dan las relaciones sociales entre las personas, más especialmente, entre el mundo adulto y el mundo infantil, a través de los libros, ya sea como compradores, como demandantes, como interesados o como lectores potenciales.
En ese sentido, la mirada antropológica sufrió una excitación en la experiencia cotidiana, a favor o en contra de las teorías, como sorpresa o como disgusto. Pero bueno, no te equivocas del todo.

—A su librería no solo la visita público general, sino estudiantes que se preparan para ser maestros y profesores. ¿Cómo se aprende a elegir una lectura?

—Sí, tenemos esa suerte. Estudiantes para maestras se acercan a la librería. Primero invitadas por las docentes de la universidad donde estudian. Luego como jóvenes urgidas por algún trabajo puntual que se les encomienda para la carrera. Creo que está muy bien que las docentes las inviten a visitar una librería especializada. Una joven que ejercerá de maestra debe comenzar a preparar una biblioteca propia: aquellos libros que entienda que son los mejores para el ejercicio de su trabajo con niñas y niños. Y para eso, debe tener un gusto desarrollado y un criterio profesional.
Ahí, el trabajo mayor lo hacen sus docentes, enseñándoles libros, leyéndolos con ellas, mostrándoles qué posibles lecturas puede ejercer una maestra y un niño o una niña a partir del libro que se le ofrece. Luego, adoptar el hábito de frecuentar bibliotecas y librerías, leer libros que son clásicos, leer libros que se proponen como novedades, entender qué hay de literatura en ellos, qué hay de arte, qué hay de educativo o de adoctrinamiento, saber diferenciar el trigo de la paja… También, claro, leer revistas especializadas, blogs especializados, ver qué recomiendan, tener un conocimiento de las editoriales que publican y de sus catálogos, concurrir a tertulias literarias o a clubs de lectura. Conversar sobre libros, sobre sus cosas buenas y malas. Es todo un aprendizaje, sin dudas.

—¿Qué lugar tiene el librero en ese proceso?

—Cuando yo era estudiante hablaba con un librero que me presentaba distintos libros: es una ayuda. Pero el aprendizaje mayor no se hace en una librería, sino que se hace en la lectura sistemática y crítica de una amplia diversidad de títulos. Obviamente, las profesoras de magisterio, las bibliotecarias especializadas, las libreras y los libreros que conocen su fondo, todos pueden echar una mano. Pero estoy convencido de que lo decisivo será el momento en que frente a una clase de niños y niñas lean el libro que eligieron para ese día, para ese grupo, o den a leer muchos libros desde la biblioteca del aula, y entonces estén muy atentas para darse cuenta de si acertaron más o menos, cuáles libros gustan a los pequeños, por qué gustan, cómo a partir de un gusto previo se pueden aportar nuevos libros para que los chicos y las chicas avancen en su camino lector.



El oficio del librero

La librería El Petit Tresor tiene dos vidrieras. La más pequeña era una antigua puerta de acceso al local que fue convertida en un escaparate vertical. Por ese espacio rotan libros según las actividades planeadas, las visitas de autores, o puede estar dedicada a un solo título si se trata de una presentación.

En este momento, por ejemplo, en el escaparate pequeño se puede ver una selección de libros en los que el protagonista es el lobo. Estas iniciativas nacen de la librería misma.

—La suya es una gestión novedosa, que nace primero como un proyecto digital y se materializa tiempo más tarde. ¿Cómo se vinculan hoy ambos espacios?

—Le damos mucha importancia a las redes sociales. Es allí donde damos una imagen de nuestros gustos y de nuestra movida general. Ello hace que muy a menudo venga a visitarnos gente desde lugares remotos, tanto de Cataluña como de España o de América Latina.

—Las librerías generales suelen ser conocidas como de “novedades”, en el sentido de que se trata de libros que están vigentes en los catálogos de las editoriales. Pero el término “novedad” muchos lo entienden como rotar en la librería los últimos títulos que las editoriales publican en forma automática. Entonces, ¿quién define el fondo de una librería: el librero o el editor?

—Depende de que haya una librería y un librero. Si hay las dos cosas, el fondo lo decide el librero. Y es que no todas las tiendas que venden libros son librerías, así como no todas las librerías tienen un librero al frente. Hoy en día, librerías pequeñas como la nuestra, librerías especializadas, son establecimientos que tienen una personalidad como tales, y esa personalidad se la da el equipo de libreros que la conducen.
El librero, en su rol de creador de un fondo y de prescriptor de lecturas, ha de saber qué libros tiene en sus estantes, y para eso, los tiene que conocer. Ha de ser él quien pida los títulos a las editoriales. Las editoriales no pueden imponerle libros para vender, y si lo hacen, han de saber que ello no es garantía de que el librero los venda, los recomiende o los exhiba.
No digo que el librero, incluso en una librería fuertemente personalizada, sea autárquico. No. En una región donde se publican 8000 títulos al año, ningún librero puede conocer todo lo que sale al mercado. En esa dirección, un poco como las estudiantes de magisterio que han de elegir un libro, nosotros hacemos el trabajo en red: nos fijamos qué recomiendan personas que son referentes en el mundo del libro infantil, ya sean críticos, editores, autores, ilustradores y también otras librerías. Y a su vez hacemos un trabajo de exploración, de seguimiento, de investigación, y cuando encontramos el grano de trigo entre la paja, lo hacemos saber a quienes están enredados con nosotros en este mundillo. Pero claro, en nuestro fondo, al final, estarán aquellos libros que nos gustan o que sabemos que tienen una calidad aceptable y que hay buenas razones para que gusten a nuestro público lector.
Si una editorial, con políticas comerciales agresivas, quisiera imponerse y obligarnos a tener en nuestra librería cosas que no nos interesan, lleva todas las de perder, porque no tendremos esas cosas y, seguramente, al final, tampoco tendremos otros títulos de esa editorial que sí que nos pueden interesar. Si una editorial quiere definir nuestro fondo, lo mejor que puede hacer es mimarnos y seducirnos con la calidad de su trabajo. Eso hay editoriales que lo hacen muy bien.


Para seguir conociendo a Le petit tresor

“Los libros deben ser un artículo trivial”

Gonzalo Oyarzún conversó con @Cultura_LIJ sobre la necesidad de fomentar la lectura para asegurar el acceso de las personas a sus derechos.

Por Valeria Sorín.

 

Pocas horas de presentarse en el Mercado de Industrias Culturales de la Argentina (MICA) para hablar sobre cómo atraer a nuevas audiencias juveniles a la lectura, nos reunimos con Gonzalo Oyarzún en la biblioteca infantil del espacio municipal Casa de la lectura. Este reportaje tiene la misma forma de cualquier charla con Oyarzún, la conversación parece correr con facilidad, pero nada está dicho porque sí.


El lector se hace

—En Cultura LIJ hicimos una encuesta lectores acerca de su biografía lectora. Nos sorprendió encontrar que prácticamente todos los consultados por lo general se encontraban pensando que no tienen suficientes lecturas, que tienen aún hoy huecos en su formación, en una idea de lectura programática y ordenada.

—Yo tengo muy clara mi biografía lectora. Y en tanto gestor de políticas públicas a mí me genera una cierta contradicción. Yo soy lector porque mis padres eran lectores. Ellos nunca hicieron nada para que yo fuera lector, nada. Ahí estaban las paredes llenas de libros. Mi padre traía a casa siempre unas revistas increíbles.
O sí, hicieron mucho. Pero tal vez de la forma incorrecta. A la noche les gustaba leernos cuentos de Edgar Allan Poe que nos dejaban muertos de miedo. Pero el recuerdo de mi padre leyéndole a mi madre un cuento de Chejov y ella riéndose me marcó un montón.
No había libros para niños en mi casa, o muy pocos. Entonces yo leía a Neruda, a Chejov, a Edgar Allan Poe, a Kafka. Entonces tenía el trauma del choque con la lectura escolar. En la escuela primaria no me gustaba leer, no la entendía, me aburría. Sin embargo cuando entré en la educación media tuve muy buenos profesores de literatura.

—También a esa altura el canon escolar se hace eco de la literatura universal.

—Efectivamente. Leí muchas cosas que no había leído en casa, Shakespeare o el Quijote. Y me gustó mucho Cien años de soledad, aunque ya lo había leído en casa.  La dictadura tenía prohibido a García Márquez, pero en mi escuela sí se leyó.
Y esto me genera enormes contradicciones con los programas que nosotros hacemos. Porque organizamos cantidad de actividades y planes de fomento lector para mujeres, para niños, y sería mucho más fácil si los padres leyeran y tuvieran una estantería en el hogar con libros de lo que sea, de mecánica, de cocina, de autoayuda o lo que les guste.

—O que vayan habitualmente a las bibliotecas a retirar libros para sí.

—Eso pasa en los países nórdicos o anglosajones donde está instalada la costumbre de ir a la biblioteca. Acá no tenemos esa costumbre de uso de bibliotecas, por lo que hacemos cantidad de actividades para acercar a la gente.
Para un artículo que se llamaba “Cómo hacer de Chile un país lector”, yo decía que era necesario tener buenas bibliotecas. Y buenas librerías. El 95% de las ciudades de Chile no tienen librerías. Y los grandes lectores e incluso los mejores usuarios de bibliotecas son grandes compradores de libros. Ambos ámbitos deben ir juntos. Pero el triunfo estará asegurado el día que entremos con la lectura en la casa. Los mejores mediadores son los superhéroes del niño: los padres. Si papá y mamá hacen esto, yo lo voy a hacer igual porque ellos saben. Entonces las campañas no debemos dirigirlas a quienes queremos que lea, sino a quienes son los superhéroes de quienes queremos que lean.



De la inquietud por formar lectores

—En las ferias del libro regionales se puede notar cómo se mueven quienes no han tenido un contacto fluido con los libros. Es común ver que pasean entre los puestos personas que habitualmente no ingresan ni a bibliotecas, ni a librerías. La característica que delata a esos no lectores es que no se animan a tocar los libros. Los miran de lejos, hasta que se les propone que agarren el que los atraiga. Como si necesitaran un permiso.

—Si el libro es un objeto de valor, si es un artículo medio sagrado, te cuesta tocarlo. Otra es la situación si se lo concibe como un artículo trivial, que da lo mismo si se echa a perder o se raja. El libro es para leer, ¿para guardar, qué? Hay quienes somos unos fetichistas que gustamos de coleccionarlos y tenerlos. Pero esa no es la mejor imagen para el libro. Podríamos ser coleccionistas de estampillas. Lo único importante es que la gente lea.
Muy gráfico es ver a la gente en los medios de transporte en Japón.  Como ellos se transportan por grandes trayectos diariamente para ir a trabajar, es común ver a las personas leyendo libros muy baratos, de papel de mala calidad, que los leen en el viaje y luego los botan al llegar a su destino. Nosotros con nuestra pasión por los libros transmitimos una idea equivocada. Es más importante que el contacto sea fluido.

—Entre las cosas que habitualmente escuchamos de los poco lectores, es que un libro que se empieza de se debe terminar. Les pesan en la conciencia las lecturas pendientes.

—Yo antes no dejaba de leer hasta el final un libro, pero ahora ya no. A veces me apasiona menos leer nuevos libros y más releer libros antiguos. Un amigo me expresaba la angustia que le da llegar al final de un libro y quedarse sin lectura. Eso yo lo solucioné hace mucho. Tengo siempre en lectura al menos tres libros simultáneamente. Porque hay libros que los lees enseguida, otros que los dejas y otros que son de lectura muy lenta, como es el caso de los libros técnicos. Entonces el de largo aliento es mi compañía, que leo en velocidad crucero, mientras otros entran y salen por semanas.


Atraer a los jóvenes a la lectura

—Esta vez has formado parte de la programación de conferencias del Mercado de Industrias Culturales de la Argentina (MICA) con una conferencia acerca de “Cómo atraer nuevas audiencias para las bibliotecas”.

—A mí me sorprendió la convocatoria porque toda la dinámica del MICA está enfocada en las industrias. Y las bibliotecas no son industrias. Se habla en el MICA de audiencias, y nosotros no tenemos audiencias. La audiencia es la persona que se sienta y escucha o ve un espectáculo. Y en la biblioteca hay gente que va a interactuar. Las personas que encontramos en las bibliotecas son participantes de ese espacio. Vienen a trabajar, a estudiar, a participar de un taller.
Acerca de cómo atraer a los chicos a la lectura, no tengo recetas. Tenemos una deuda pendiente de muchos años con los programas escolares de formación de profesores, maestros, bibliotecarios; para que puedan ser buenos fomentores de la lectura. No solamente en literatura, sino en todas las asignaturas. El profesor tiene que saber cómo seducir.
En un congreso yo dije que me parecía muy bueno el Rincón del vago porque se acabó la posibilidad de los profesores de seguir haciendo siempre la misma pregunta, ya que los estudiantes se organizaron para pasarse los apuntes y trabajos. La idea original no es mía sino que se la robé a un maestro argentino, Eduardo Dayán. Dayán hacía a los chicos elegir entre muchos libros y tenían que presentar un trabajo que vinculara ese libro que el chico eligió con una obra de teatro de la cartelera, o una exposición. Una experiencia y un libro. Él encontró la herramienta para hacerlos leer e ir a ver.
Nosotros tenemos que ser capaces de fomentar la lectura desde los libros de los videojuegos, desde los libros de sagas, desde los comics. Hay capas distintas para abordar a los chicos. Y no es que quiera que lean libros porque sí, sino porque creo que la lectura es la herramienta que nos permite entender.
Yo sostengo que la lectura debe ser funcional. Hay quien se ofende y cree que la lectura de un poema o una novela es más importante que cualquier otra lectura. Pero hay gente que no le gusta leer poesía y sí lee mucho de historia o de sociología. Y hay lecturas que tienen que ver con temas productivos: recetas de cocina, de arte. A mucha gente le gusta lo otro, lo que no es ficción.
El libro más prestado es siempre de literatura, y el primer lugar suele ser para Isabel Allende, o Paulo Coelho o Bárbara Woods. Siempre en los primeros diez puestos se encuentran libros literarios. Pero en las bibliotecas que tienen un acervo equilibrado entre colecciones de ficción y no ficción, la no ficción como conjunto gana por paliza.
Cuando surgen los planes de alfabetización a mediados del siglo XX en Chile la prioridad no era que lean a Neruda o Gabriela Mistral. Se llevaban a cabo para que los trabajadores pudieran pelear por sus derechos y no firmaran contratos terribles. Cuando tú lees eres más dueño de tu vida y puedes defender mejor tus derechos, que si no lees. Ese es el sentido de una política pública.
En África el fomento lector tiene como objetivo bajar la mortalidad infantil y mejorar el rendimiento escolar; sirve para que los agricultores tengan una mejora en la venta de sus artículos y el cuidado del suelo. En África se trabaja siempre con el concepto de “sirve para…”. No puedes leer si tienes necesidades básicas insatisfechas. Soy cada vez más político entorno a la lectura. Porque es una herramienta necesaria para poder vivir en un mundo que es bastante cruel a veces.

El niño, Gonzalo Oyarzún.
El niño, Gonzalo Oyarzún.


Acerca de Gonzalo Oyarzún

Oyarzún es actualmente responsable del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas de Chile y profesor en la Escuela de Bibliotecología de la Universidad Tecnológica Metropolitana. Es presidente del Programa Iberoamericano de Bibliotecas Públicas, Iberbibliotecas (), que tiene como objetivo crear una red de cooperación. Fue el director fundador de la Biblioteca de Santiago, en cuyo proyecto participó desde su gestación en su diseño, implementación y habilitación.

Para seguirlo en redes

Twitter: @gonzaloyarzun
Facebook: /gonzalo.oyarzun

 

 

 

Día del Lector

¡Festejemos todo el mes! Cada 24 de agosto, Argentina celebra en Día del Lector en memoria del nacimiento de Jorge Luis Borges.

Por Laura Demidovich y Valeria Sorín

Cada 24 de agosto, Argentina celebra en Día del Lector en memoria del nacimiento de Jorge Luis Borges. Una efeméride que debería ser -más allá de la fecha- internacional.

 

Misteriosa actitud

CLD2017_Agosto-editorial-1Niño lee en las escalinatas de un edificio público, ajeno al ir y venir de la gente a su alrededor. ¿Qué lo ha atrapado así?

Tanto en época de vacaciones o cuando se acercan celebraciones especiales como el Día del Niño, cada vez que un periodista no especializado nos consulta surge la misma pregunta: “¿Cómo hacer para que los niños lean?”.

Mientras ensayamos alguna respuesta recordamos las recetas (in)falibles por todos conocidas: el ritual de leer antes de dormir, la hora de biblioteca en la escuela, regalarles libros para una fiesta especial.

“A los libros llegamos de la mano de un mediador, en cierta comunión, en cierta relación de complicidad”.

 

Necesidad imperiosa

Un niño siente urgencia de leer ese libro, no otro. ¿Por qué esperar? El libro está, el deseo también, me siento y ya estoy leyendo.

Mientras ganamos tiempo frente a ansioso entrevistador, pasamos lista a las investigaciones de los más interesantes y variados autores: el andar entre libros, el contacto fluido con el objeto libro dentro del hogar o de la escuela; las lecturas desde la cuna, pero por sobre todo el disfrute de la palabra que puede ser canción, versos a flor de labios, narraciones familiares; la circulación de textos diversos dentro de nuestra cotidianeidad: informativos –lista de teléfonos útiles–, educativos –recetas de cocina–, administrativos –cuentas, lista del mercado–, amorosos –cartas–, y hasta literarios –versos regalados, coplas, adivinanzas, frases rescatadas–.

“La lectura es un hábito, que se hace gusto, al que se vuelve por necesidad”.

 

De ida y vuelta

Un niño lee de adelante para atrás o viceversa. Un niño lee de izquierda a derecha, o al revés. Un niño lee y entiende lo que no está dicho también.

A esta pregunta suele seguirle otra: ¿Por dónde empezar? ¿Qué lecturas son recomendables para quien se inicia en la lectura, para agarrarle el gustito?

Hace ya unos años inauguramos la sección Biografía lectora con artículos en primera o tercera persona que dieran cuenta de la variedad de caminos que llevan a la lectura. El objetivo era/es derrumbar mitos: no hay una escalera para ascender peldaño a peldaño en la cultura. ¿Por qué empezar por lo poético si nuestros intereses principales son científicos, por ejemplo? ¿Por qué proponer largas novelas si a esta otra mente poética le llama la atención la síntesis del libro álbum?

Porque como dice el mexicano Gabriel Zaid:

Lo verdaderamente culto es dejarse llevar por la curiosidad, la extrañeza, el asombro, la diversión. El apetito por seguir una conversación que no se entiende es un síntoma de salud, no de falta de preparación: la disciplina es buena al servicio del apetito, no en lugar del apetito. Sin apetito, no hay cultura viva”.

El Día del Lector

Es habitual señalar a niños y a jóvenes para marcar la decadencia social que los lleva a alejarse de los libros en pos de las pantallas; a dejar los vínculos reales para conformarse con señalar que algo les gusta. ¿Pero qué hay de nosotros? ¿Qué lectores somos?

Hace unos años, el Congreso de la Nación Argentina instituyó la fecha 24 de agosto como Día del Lector en conmemoración y homenaje al natalicio del escritor Jorge Luis Borges. La ley promulgada tiene el fin de promover la lectura y la democracia a través de la realización en dicha fecha de actos de divulgación de las letras y de reconocimiento a la obra de este escritor.

Borges, además de ser la figura literaria por excelencia de la Argentina, manifestó su identidad lectora de la siguiente manera:

Que otros se jacten de las páginas que han escrito, a mí me enorgullecen las que he leído”. 

Feliz día, queridos lectores.

 

 

 

Patsy Aldana abre camino en China

La presidenta de IBBY cuenta acerca de la colección de libros internacionales para niños que dirige en China.

La presidenta de IBBY está seleccionando libros ilustrados de todo el mundo para una colección de libros internacionales en China.

Por Valeria Sorín

Patsy Aldana y yo estamos sentadas en un café de la Piazza Maggiore de Bologna para hablar acerca de la colección de libros del mundo que está coordinando para el mercado chino. Ninguna de las dos vive en Italia, ninguna de las dos es italiana. De alguna forma retomamos una conversación que hemos desarrollado primero en Buenos Aires, luego por skipe para que luego se diera este encuentro.

¿El motivo? Aldana, presidenta International Board of Book for Young people (más conocido por su sigla, IBBY), se unió a Li Xueqian, presidente de la editorial china CCPPG, para planificar y lanzar la Biblioteca Mundial en China. La colección busca reunir en esta etapa los mejores 40 libros ilustrados de todo el mundo que reflejan ciertos valores universales: el respeto por el niño, la importancia del amor, el reconocimiento del valor que implica la superación de la dificultad y la tragedia, la alegría de la risa y la tolerancia a la diferencia.

Los libros como ventanas

Cuando en 2009 Patsy pasó por Buenos Aires dio una charla en la que explicó la necesidad que los niños se encuentren con libros espejo −aquellos donde vean reflejada su realidad− y libros ventana −que les dieran la posibilidad de acercarse a otras posibilidades−. Desde ese juego doble piensa los productos para niños.

—¿De qué se trata el proyecto de la Biblioteca Mundial?
Los niños chinos reciben muchos libros (buenos y mediocres) pero del mundo anglosajón. La idea de la colección es acercarles a esos niños lo que hay por fuera, en el resto del mundo. Porque no llega a esos niños lo que no pertenece al mainstream de la edición. Son 8 libros al año, durante cinco años, los últimos se estarán publicando entre 2017 y 2018.
No se venden tan bien como los best sellers en Norteamérica ni como los suyos propios, que pueden llegar a tener tiradas de 10.000.000 de copias.

—¿Cómo promueven una colección tan singular?
—Ese es un problema. Deben promoverlo en China como un grupo de libros, como una colección y no libro por libro como hasta ahora. Porque se pierde su sentido así. Las bibliotecas, las escuelas y los padres deben tener toda la colección.
Los han hecho con mucho esmero por lo que han quedado bastante caros, no son libros baratos. Todo lo que tiene el original lo han intentado duplicar, eso me ha dado mucho placer. Y cada título lleva dentro un folleto explicando para qué sirve ese libro y porque es importante leer libros de todo el mundo.
Hay una red de 20.000 bibliotecas rurales que funcionan con voluntarios. Una de las metas de la escolaridad es generar lectores a los que les guste leer por el placer. Entonces hay mucho interés en la lectura. Pero también hay resistencia a libros que son distintos.

Mostrar lo diferente

PatsyAldana—Desde IBBY has impulsado el animarse a tratar temas complejos en la literatura infantil, al mismo tiempo que has impulsado campañas en todo el mundo para trabajar con niños que se encuentran en situaciones críticas ya sea por guerras, catástrofes naturales y/o humanitarias. ¿Esto se refleja en los libros de esta nueva colección?
—Una de las cosas que quiero mostrar es que si bien algunos títulos que he seleccionado son muy simples, otros son de niños que están en crisis.  Por ejemplo, el de un niño que ve a sus papás solo una vez al año.  Eso pertenece a la experiencia de un niño chino, ten en cuenta que ochenta millones de niños chinos viven sin sus padres debido a que estos deben migrar desde sus pueblos a las ciudades para trabajar. El tema ahí es que los niños no pueden acceder al colegio en las ciudades donde trabajan sus padres. Entonces los tienen que dejar atrás. Y por supuesto las escuelas del campo son mucho peores que las escuelas de las ciudades. Así es como quedan al cuidado de parientes.
Al presidente de la editorial estos niños le preocupan mucho y quiere que vean que hay otros niños en el mundo que también tienen a sus padres lejos, por ejemplo. Yo trato de explicar cómo usar estos libros para hablar de estas cosas.
Ha cambiado china radicalmente en un período relativamente corto. Ahora son consumidores muy importantes, han tenido un cambio en su modo de vida gigantesco. Y eso lo han hecho con el derecho a una vida política crítica, lo que los ha llevado a preguntarse mucho cómo van a hacer los niños para tener oportunidad para mejorar. Claro que de cierta manera aún viven en un mundo cerrado bastante paternalista.

—El hecho de que la buscaran a usted específicamente, que ya había desarrollado un catálogo de alta calidad para Groundwood Books, muestra que deseaban un criterio de selección multicutural.
—Sí, ellos vieron que yo hacía eso en Groundwood. Ese tipo de selección ya no existe ni siquiera en inglés. Desde que yo me fui de Groundwood ya casi no están publicando libros así. Tampoco hay un editor francés o alemán que tengan una colección semejante.

—Además de mostrar lo diferente, hay que mostrarlo en relación con la cultura china. ¿Qué tipo de libros prefieren?
—Ellos tienen su propio gusto. Hay cosas que les chocan. Entonces suele haber una discusión acerca de cada libro. Libros sobre temas para ellos muy difíciles, como ser uno donde el personaje es una niña autista que está en la lista de IBBY de libros para niños con discapacidades. En general en China no se hace nada con esos temas.
Uno de los requisitos es que los libros no tengan nada de religión, ese es un tema completamente prohibido. Por eso no pude sumar ningún libro de medio oriente que potencialmente pudiera tener un marco religioso.

—¿Qué resistencias encuentra el proyecto?
—Por la política de un hijo único, las madres están muy involucradas en la crianza y educación. Las escuelas grandes de las grandes ciudades son buenísimas. Y tienen bibliotecas hermosas. Y las madres son muy activas. Pero no perciben fácilmente lo bueno que pueden ser estos libros porque no son de autores conocidos por ellos.

Trabajar en China

Patricia Patsy Aldana nació en Guatemala pero siendo joven emigró junto a su familia a Canadá. Entre 1978 y 2012 fue la directora editorial de Groundwood Books, empresa de riesgo donde publicó libros que expandían las fronteras de la lectura. Ha sido definida como una incansable promotora y defensora de la literatura, alguien que enfrenta con naturalidad la publicación de libros sobre temas incómodos.

—Imagino que cada contrato es como una victoria. Por un lado, es el resultado de una gran selección; por otra parte, un trabajo de convencimiento al comité editorial. ¿Se da una negociación palabra a palabra en cada libro?
—Eso no. Ellos no suelen cambiar nada. Pero cada libro tiene que ser adoptado por un editor dentro de la empresa. Los editores ganan su dinero respecto de lo que venden los libros que impulsan. Y estos libros no se venden tan bien. Así que hay que ir convenciéndolos de que valen la pena.

—Es complejo como editor dirigirse a un público tan diferente a uno. Asimismo, también son diferentes las prácticas, los procedimientos, las idiosincrasias relacionadas al trabajo.
—Ahorita en China hay 19 o 20 editoriales que son del Estado, ya sea nacional o de las provincias. Para quien yo trabajo es la editorial estatal más grande de China. Hay muchas editoriales independientes. Los libros de niños son los que mejor se venden, entonces todo el mundo quiere publicar libros para niños y son bastante rentables. Por lo que actualmente hay una superproducción: el año pasado se publicaron 50.000 nuevos títulos para niños. Entonces ocurre lo mismo de siempre, los buenos libros se vuelven más difíciles de encontrar porque hay una oferta enorme.
Cada editorial tiene sus prácticas propias, porque están los individuos, porque cada editorial presenta una situación diferente. Si tú quieres publicar un libro le tienes que comprar el ISBN a una de esas 19 editoriales. Entonces hay quien vive de la venta del ISBN y no de su propia producción. La editorial donde yo trabajo es muy observada por el Estado, hay otras que están en las provincias y que por ese motivo tienen más libertad. En esta editorial trabajan 500 editores que publican libros, pero también revistas. Es una enorme compañía en un enorme edificio en Beijing.
Una vez le pregunté al ministro de cultura de China: “¿Es usted el papá de los otros ministros de cultura de las provincias?” Y me contesto: “No, soy el hermano mayor. Me toca decirles qué hacer, pero no necesariamente logro que lo hagan.

Algunos títulos seleccionados por Patsy Aldana

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  • Buenas noches, Comandante.
    Escritor: Ahmad Akbarpour. Ilustrador: Morteza Zahedi
    El libro tiene como escenario la guerra entre Irán e Irak pero desde la mirada de un niño que se autoproclama comandante. Durante la guerra ha perdido una de sus piernas y a su madre. Con sus juguetes recrea sus recuerdos y repara sus pérdidas.
  • Napí va a la montaña.
    Escritor: Antonio Ramírez. Ilustrador: Domi
    Napí es una pequeña niña mazateca que vive con su familia en un pequeño pueblo a orillas de un río en el estado de Oaxaca en México. Cada tarde la familia se sienta en la sombra de una ceiba inmensa para escuchar las historias del abuelo. Mientras Napí escucha con un aire soñador, las tardes toman otros colores en su imaginación: naranja, morado, violeta y verde. La noche llega sobre el río tan bella como los árboles llenos de garzas blancas posando sobre sus ramas. La ceiba manda sueños a Napí cada noche, y en su sueño favorito ella se convierte en una garza que se desliza suavemente sobre el río.
  • Bajo el hechizo de la luna. Arte para chicos por los mejores ilustradores.
    Autora: Katherine Paterson
    Breves textos ilustrados por artistas de Brasil, Japón, la república Checa, Finlandia, Suecia, China, Malasia, India, Nicaragua, España, Sudáfrica, Palestina.
  • Niña Bonita
    Escrito por Ana María Machado
    Un conejo blanco, blanco, ha quedado prendado de una niña negra, negra, y quiere ponerse bonito y oscuro como ella. Cada vez que la ve, le pregunta: “Niña bonita, niña bonita, ¿cuál es tu secreto para ser tan negrita?”. Después de muchos experimentos y desilusiones, el conejo descubre el secreto.
  • Tarde de invierno
    Escrito por JorgeLuján. Ilustrado por Mandana Sadat
    Un niño tras una ventana mira la calle. El niño dibuja sobre el vidrio empañado con su dedo mientras espera que regrese su mamá de trabajar.

 

Y los nominados por Latinoamérica son…

Un repaso por quién es quién de las organizaciones latinoamericanas nominadas para el premio Astrid Lindgren Memorial Award 2017.

En la Feria del libro de Frankfurt se han develado los nominados para el premio Astrid Lindgren Memorial Award a aquellas personas o instituciones que empujan los límites de la lectura. Los ganadores serán conocidos en la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Bologna, en abril de 2017.

En este número un repaso por quién es quién de las organizaciones latinoamericanas nominadas.

Argentina – Abuelas Cuentacuentos

El Programa de Abuelas Cuentacuentos es la red de más de 100 grupos de abuelos lectores en distintas ciudades de Argentina, que viene siendo distinguido por su permanencia y la profundidad en el territorio que ha conseguido. “Premio Bibliotecas Argentinas 2007, otorgado por la Asociación de Bibliotecarios de la República Argentina a la biblioteca de la FMG como sede y sustento del Programa. Esta es la tercera nominación al ALMA, ¿será la vencida?
Ver más en: http://www.fundamgiardinelli.org/abuelascuentacuentos/abuelas.html


Argentina – CEDILIJ

Fue fundado en Córdoba, Argentina, en 1983 por un grupo de profesionales vinculados a la Literatura, el Arte y la Infancia. Su quehacer y su historia están ligados al particular momento argentino del retorno a la democracia luego de padecer los más oscuros años de una dictadura militar.

Su misión es promover la formación de niños y jóvenes lectores desde la Literatura. Y actualmente sostiene una Biblioteca especializada, el proyecto de El Puesto de Los Libros como un espacio no convencional, la Feria Municipal de Frutas y Verduras; y la Jornada anual de capacitación y actualización que lleva a cabo desde 2010.

Para conocer más al respecto: http://cedilijargentina.blogspot.com.ar/

 


Bolivia – Biblioteca Th’uruchapitas

Cuando en 1985 la filial boliviana del IBBY internacional dejó de  funcionar por el alto costo que se debe pagar  a la central internacional para mantener la representación del país, el Taller de Experiencias Pedagógicas y la Biblioteca Thuruchapitas decidieron sustentarlo. Estamos de hablando de una biblioteca pequeña pero con grandes iniciativas.

La biblioteca ha organizado cinco congresos nacionales, con la participación de invitados extranjeros que le han dado verdadero realce. Ha participado también en reuniones latinoamericanas del IBBY y congresos Internacionales.

Junto con YAmada Fund del Japón ha levado acabo el programa “Libros  donde no hay libros” y ha publicado tres pequeños libros de recuperación de la memoria oral de  Colcapirhua.

Conoce más en: http://www.librarythuruchapitas.org/web/home/index.php


Nicaragua – La Biblioteca Alemana-Nicaragüense

Tiene 463 m2 con un gran salón de lectura con asientos para 65 personas y un almacén, en que tenemos más que 14.000 libros en idioma español. Se clasifican en: 14% textos escolares, 33% literatura, 15% infantiles y juveniles, 38% divulgación y consulta. Los libros son comprados en Nicaragua y en el extranjero, pero también recibimos libros de la Feria Internacional del Libro de Frankfurt, Main, como donaciones de editoriales de idioma español.

Desde marzo de 1987 nuestro Bibliobús ‘Bertolt Brecht’ viaja por Nicaragua. Cada vez que el bus se estaciona en frente de uno de los portones de los centros de detención en Matagalpa, Chinandega, Granada o La Esperanza, el estado de ánimo de los internos mejora, ya que el Bibliobús trae un poco de color a la vida diaria del gran número de personas en las demasiado pequeñas celdas.

Y síguelos en: https://www.facebook.com/labiblioteca.alemananicaraguense/


Mexico – Germinalia A. C.

Se trata de una organización mexicana sin fines de lucro fundada  en 2004 a partir de la conjunción de dos proyectos que operaban sus miembros en el ámbito educativo y cultural: ¡Esquina Bajan…! Cultura a 600 watts y el Proyecto Educativo Pamal Navil. Está dedicada a la construcción de “espacios de posibilidad” que transformen problemáticas concretas de las Artes, Medio Ambiente, Ciencia y Tecnología, Educación y Desarrollo Social.

Desde entonces han germinado proyectos entre los que se distinguen: un Centro de Aprendizaje y Desarrollo de la Creatividad y una Compañía Juvenil de Títeres. Buscan promover y desarrollar acciones participativas y creativas orientadas a encontrar soluciones efectivas a problemas que enfrenta la población de contextos socialmente desfavorecidos en México, en particular niños y jóvenes en áreas como educación, artes y cultura, ciencias, investigación, desarrollo humano y sustentable.

Para acercarse: http://www.germinalia.org.mx/