Proyecto libro

Un libro es una producción colectiva. Así aparece narrado por Istvansch en su video Cómo se hace un libro.
Del video a una propuesta para el aula.

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Un libro es una producción colectiva. Detrás de cualquier libro hay una cantidad de profesionales aportando todo su conocimiento y sensibilidad para lograrlo.

En cualquier libro algo de la cultura de la época aparece expresada: las estéticas, los relatos, la forma en la que se estructura el pensamiento y se concibe el mundo. Lo que está implicado en cada una de las decisiones que se toman.

Así aparece narrado en el video Cómo se hace un libro que realizó el conocido Istvan Schitter para la Universidad de La Punta. ¿Quién mejor? Ilustrador, escritor, editor, formador de artistas, Istvan logra plasmar cada parte del proceso con sus idas y vueltas.

 


Proyecto libro en el aula

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Si buscamos un proyecto anual interdisciplinario que permita aprovechar las diferentes competencias de los alumnos, que movilice a investigar, que sea generador de preguntas, que se piense también como un legado para la escuela, que permita la interacción con la comunidad, el libro es una propuesta interesante.

Primeras definiciones. Qué libro

¿Libro literario, con la producción de los alumnos? ¿Libro informativo, con la historia de la escuela? ¿Libro educativo, que reúna el saber hacer de los abuelos –recetario, juguetes artesanales, reparaciones–? ¿Libro de divulgación, para colaborar en la prevención de enfermedades?

La primera decisión a tomar es qué libro hacer. Y esto implica pensar en qué queremos decir, a qué público nos dirigimos –padres, alumnos, futuros alumnos, comunidad extraescolar– y qué momento atraviesa la institución. Toda obra dialoga con su tiempo.

No existe una sola forma de pensar un libro, cualquiera sea este. Pero tampoco puede hacerse de cualquier forma. Los libros nacen pensados para un público destinatario. Entonces vale la pena explorar qué sabemos sobre el público al que nos dirigimos: ¿qué costumbre lectora tiene? ¿Preferirá algo más innovador, le interesa lo vanguardista, tiene gustos clásicos? ¿Por dónde circula habitualmente? ¿Cómo es nuestro vínculo con el público al que nos dirigimos?

En el video de Istvansch podemos ver cómo un artista integral va trabajando y pensando el libro navegando entre las imágenes y los textos. Este proceso de adaptación de textos e imágenes suele ser coordinado por el editor, sobre todo si no se trata de un único autor.

Observar y pensar

Con el objetivo de pensar nuestro producto, es hora de explorar la biblioteca de la institución así como de las bibliotecas públicas a las que haya acceso. Libros de estructuras más simples, libros con una diversidad de paratextos. Contratapas, índices, prólogos, anexos, mapas conceptuales, líneas de tiempo, infografías, qué suma, qué desenfoca.

Cómo usan las imágenes los libros más interesantes, con qué recursos podemos contar nosotros, y volver a preguntarse qué queremos provocar, ¿buscamos sorprender a nuestros lectores o permitirles que disfruten de una producción que les resulte familiar?

Plantearse preguntas es aún más importante que encontrar respuestas.

Condicionantes. La producción

El diseño del libro está condicionado por la posibilidad de su producción concreta. Si pensamos un libro con ilustraciones a color, esto no implica necesariamente realizar todo el libro a color, sino saber dónde podemos intercalarlo.

La encuadernación también restringe los recursos disponibles: un libro acaballado –encuadernación con ganchos– tiene un máximo de páginas que puede contener. La ventaja del acaballado es su costo, ya que es el sistema de encuadernación más económico y puede realizarse dentro mismo de la institución. La posibilidad de realizar una encuadernación cosida puede involucrar una parte diferente de la comunidad escolar, al tiempo que se rescatan oficios antiguos y saberes artesanales. La desventaja: el proceso será más lento.

¿Podemos hacer una edición digital? De nuevo aquí las decisiones se toman analizando qué libro queremos y a qué lector buscamos.

El camino recorrido

¿Se puede hacer más rápido? ¿Se puede hacer más simple? La producción de libros siempre implica largos meses de trabajo, cuando no años.  Sin embargo, más que las respuestas fueron las preguntas las que nos ofrecieron conocimiento y por eso mismo no deberíamos quitárselas a los alumnos del camino.

 

 

Obras a la mano con Istvansch

Hablamos acá de la mega súper gigante muestra interactiva y lúdica de la obra de Istvan Schitter en el Museo Barrilete. ¿Muchos adjetivos? Justificados.

Hablemos ahora de la mega súper gigante muestra interactiva y lúdica de la obra de Istvan Schitter en el Museo Barrilete. ¿Muchos adjetivos? Cuando se le pregunta a Istvan Schitter por esta muestra saltan de su boca las palabras grandes: impresionante, demente, demencial, maravilloso.

Y no es para menos, esta propuesta se bien gestado desde hace siete años y ha ido creciendo en tanto tiempo. Sabina Villagra, directora del museo, estaba interesada en mostrar y hacer vivir el universo istvascheano. Por lo que le propuso a Istvansch inundar las salas del museo con sus personajes. Lo que la directora no pudo prever fue la reacción del artista, que llegó con una carpeta de ocho páginas abigarradas de propuestas. Dice Istvansch: “Es que yo pienso todo de manera muy didáctica, por lo que visualicé la muestra de manera instantánea”. Solo quedó entonces elegir aquellas que eran realizables y abarcables por el museo.

Cuando el Museo Barrilete convoca a un artista, el trabajo de curaduría de la muestra busca reproducir al máximo su estética. Un trabajo de minuciosidad increíble: “Yo les dije que no hacía falta que los pisos fueran también de papel”.

Además de reproducciones a gran escala de las propuestas de Mi ciudad, Obvio, Avión que va avión que llega, o Puatucha Rentes, una leyenda olvidada; Istvansch trabajó en realizaciones especiales con enorme dedicación. Inspirando a e inspirado por un grupo de artesanos que pone manos a la obra para reproducir ese imaginario a la perfección.

 

Actividades para el disfrute

  • Sala del Museo del Sinalefo Exultante: con originales de Puatucha Rentes. Como no podía ser de otra manera, llevaron el juego del libro-catálogo Puatucha Rentes, una leyenda olvidada a la realidad e instalaron la muestra de la supuesta artista sobre sus sobrinos. Para esta sala Istvansch diseñó mobiliario, marcos para los cuadros de los cuadros del museo, y hasta un pórtico.

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  • Espacio Mi ciudad: bajo la consigna ¿Querés meterte en una ciudad de papel?” se ofrece a los visitantes la posibilidad de jugar en una gran sala de 6 x 12 metros a armar una ciudad en base a todos los juguetes diseñados por el artista en su libro Mi ciudad. Los chicos se sirven de edificios, casas, autos, mascotas, señales de tránsito, y hasta un tren para armar sus ciudades imaginadas.

 

Y más…

  • Papel en blanco: seis salas, una por color, donde hasta la luz es monocromática. La idea es descubrir qué está representado, porque está todo rojo sobre rojo, verde sobre verde, amarillo sobre amarillo.
  • Los aviones: una plataforma de lanzamiento de avioncitos de papel en base a su libro Avión que va, avión que llega.
  • Espacio Moevius: todo dispuesto para caminar sobre la cinta infinita (Detrás de él estaba su nariz).
  • Obvio: y no tan obvio, un espacio donde lo que se ve no es lo que parece. O donde un pez que es un ojo que es un sol que es una flor.

Muestra: Obras a la mano

En Barrilete, Museo de los Niños, Avenida Recta Martinolli 7857. Barrio Argüello, Córdoba, Argentina.
Abierto al público a partir del sábado 7 de octubre. ¡Dura un año entero!

 

 

 

Dos por uno en #EscenasLectoras

“Si lo que mira es apenas color que puede combinarse para ser una cara que pueda ser un gesto que puede transformarse en pájaro que puede ser el talismán que puede desencadenar una tormenta que puede arrasar con un bosque que puede reverdecer un día que puede llegar en cualquier momento. Que puede tomarlo de sorpresa imaginando algo que no esperaba ver… puede tomarlo de sorpresa imaginando algo que no esperaba ver.” Istvansch

#EscenasLectoras por Daniela Azulay


Sorpréndase

Si lo que mira es apenas color que puede combinarse para ser una cara que pueda ser un gesto que puede transformarse en pájaro que puede ser el talismán que puede desencadenar una tormenta que puede arrasar con un bosque que puede reverdecer un día que puede llegar en cualquier momento. Que puede tomarlo de sorpresa imaginando algo que no esperaba ver… puede tomarlo de sorpresa imaginando algo que no esperaba ver.

Y me sorprendo, leyendo Obvio −que nada tiene de obvio−. Y he visto leerlo muchas veces. Por ejemplo, estas dos.

1a1-1#EscenaLectora-1

En Intiyaco, Laura Escudero Tobler lee Obvio totalmente
entregada y por primera vez, jugando el juego por el que ya habíamos pasado varios: leerlo y darle una devolución a su autor, que en el caso de esta lectora concentrada, está de espaldas, mirando lontananza.

#EscenaLectora-2

O el lector atento que no puede creer que un libro “para chicos” lo atrape y se ríe y comenta la lectura y se devora el libro entero con el café de después de comer. Mi padre es este lector, que fue el intermediario, ya que recibe los ejemplares de Obvio que el autor me deja en su casa, porque son medio vecinos. Yo aprovecho para almorzar con él. Y mientras yo como, él observa. Se sorprende con la dedicatoria, la mira una y otra vez, y necesita volver a mirarla para desentrañar qué parte está impresa y cuál no.

Podría seguir contando las escenas lectoras que Obvio me regala. Pero los caracteres son tiranos y elijo invitarlos a ustedes a que se sorprendan, entre delirio y poesía, con Obvio.

Porque yo me emocioné, me sorprendí, me divertí, me quedé detenida en el humor, la filosidad y la poesía de las palabras que, combinadas, invitan a detenernos, entramados entre texto e imagen, a girar el libro, a volver atrás a ver todo lo que pide esta segunda persona de cortesía, que te dice lo que tenés que hacer y lo que no, que dialoga con vos, que te tiene en sus manos.

Y sí, Obvio te tiene en sus manos, desde la tapa hasta la contratapa, en la que nos advierte:

“Debo decirle que en esta oportunidad la sorpresa y el imprevisto esperan a cada vuelta de página, así que lo más efectivo es que se libere de cualquier medio de transporte conocido y vaya de a pie, al ritmo de su propia y original lectura. Ya lo dijo el profeta Amulatías: ‘Lento no solo rima con atento, sino también con contento’. Obvio”.

Es de Istvansch. Obvio.