Ranitas galvanizadas

Por Andrés Sobico.

Una tarde del año 1773, Giovanni Aldini está pescando ranas. Prefiere no cazarlas con trampas, porque para eso no necesitaría ninguna habilidad. A Giovanni le gusta ir hasta al borde de la laguna y acecharlas con una gran caña. Como carnada usa polillas o mariposas, que ata de un piolín muy fino que cuelga del extremo de la caña. Luego las hace volar sobre el borde de la laguna “infestada” de ranas, según dice su tía Lucía, que no les tiene mucha simpatía a los batracios.

Las ranas las pesca para su tío, el famoso doctor Luigi Galvani, que además de médico es un estudioso de la fisiología de las ranas entre otras muchas cosas interesantes que Giovanni ni sabe. Siempre diseccionan ranas juntos, su tío ya le prometió que para cuando cumpla doce le va a regalar su propio juego de pinzas y bisturís; siempre le dice que las ranas son una fuente de conocimiento muy importante, porque su fisiología tiene un gran parecido con la anatomía humana.

Después les gusta comerse en la cena un estofado de patas de ranas con ravioles de seso de ranas; ese plato es exquisito, aunque trabajoso de preparar. (Giovanni sospecha que por eso a su tía Lucía no le simpatizan).

La rana y la mosca, de Josefina Wolf para el libro Pequeñas teorías sobre el comportamiento animal. Andres Sobico y Josefina Wolf. Ed. La Bohemia
La rana y la mosca, de Josefina Wolf para el libro Pequeñas teorías sobre el comportamiento animal. Andres Sobico y Josefina Wolf. Ed. La Bohemia

Pero volvamos a la laguna donde dejamos a Giovanni con su larga caña, al borde de esa laguna artificial. La técnica es fácil, al agitar el insecto aleteando la rana no puede evitar pegarle el lengüetazo y atrapar la polilla, en el mismo momento en que la polilla entra al buche de la rana el chico hace un gesto hacia atrás con su muñeca y la rana viene como volando hacia su mano, la retira del extremo del hilo y va a parar, viva, a un canasto que tiene a su lado para eso. Si hace todo muy rápido a veces hasta recupera la polilla entera, lista para seguir siendo un señuelo vivo y volador. Hoy ya acumuló un par de docenas de batracios, es tiempo de volver a la mansión de su tío, en la que se queda a veces un mes entero, −él tiene muchos hermanos, pero sus tíos no tienen ni tendrán hijos−.

Cien metros antes de llegar Giovanni ve estacionado un carruaje de esos modernos con amortiguadores y vidrios perfectos, lo reconoce porque ya lo han llevado a pasear en él ¡y hasta le dijeron al cochero que se lo deje manejar por un rato dentro de la gran propiedad!

Es de Alessandro Volta, un colega de su tío que sabe también muchas cosas. A don Alessandro y a su tío y les gusta hacer tertulias eléctricas, así las llaman; se reúnen con amigos nobles y ricos como ellos y hacen experimentos con ese fluido moderno que llaman electricidad. Aún no ha nacido ni el abuelo de Edison, así que no hacen prender lamparitas, nada con luz. Juegan de otra forma. Primero dan vuelta una manivela que hace girar una piel de conejo. Al dar vuelta la piel se frota contra una botella de vidrio con agua y un trozo de metal dentro. De esa botella sale un clavo de cobre, o algo así, lo importante es que esa botella guarda electricidad, eso lo tienen que hacer siempre para poder guardar electricidad en la botella. Con la punta del clavo tocan alguna parte del cuerpo de la dama divertida que lo pida. Un chispazo sale de la botella y la dama salta de su sofá para risas de todos y de ella misma.

Rana-galvani

Ahora Giovanni entra corriendo a la mansión para saludar con un abrazo de niño al tío Alessandro, como él le dice; pero los encuentra a ambos científicos en una acalorada discusión académica, ambos con un puro y una copa de lemoncello en sus manos. Giovanni no se preocupa mucho porque entiende que esos queridos señores están discutiendo para saber más y un poco también como quién juega a los naipes para ver quién gana.

Sin interrumpirlos él se queda mirándolos, y piensa que cuando sea grande él también va a ser un científico así y va a poder echar humo fumando puros mientras habla de todo lo que sabe como si fuera una máquina a vapor que nunca para −Giovanni Aldini no sabía que, en su futuro, ese sueño se le iba a cumplir−.

Cuando los dos hombres lo ven, abren sus brazos para recibir al niño.

Tío Luigi le cuenta que don Alessandro ha traído para mostrarles su última invención, que aún es bastante secreta. Pero quiere que ellos la usen en sus experimentos con ranas.

Por casualidad, hacía un tiempo que el tío Luigi había descubierto que, si se acercaba el clavo de cobre de una de esas botellas eléctricas al cuerpo muerto de una rana, al saltar la chispa la patita se movía. El descubrimiento había tenido lugar cuando estaban diseccionando una rana. Giovanni enseguida le había pedido si podía usar ese procedimiento con ranas vivas, para así poder ganarles a sus amigos en las competencias de saltos de ranas que hacían en la escuela. El tío Galvani se había negado rotundamente, no sólo porque tendría que llevar las botellas de Leyden a la escuela, además del artefacto a manivela para cargarlas electrostáticamente, sino porque experimentar con electricidad con ranas vivas le parecía una crueldad, ¡y menos para jugar!

Quizá por eso, una semana antes, cuando lo había encontrado en su laboratorio jugando con el hijo del jardinero, lo había perdonado; porque las dos ranas que estaban usando no estaban vivas.

 


Función de títeres

El juego que había inventado Giovanni era de competencia, como casi todos los que se le ocurrían. El juego estaba inspirado en las marionetas sicilianas que andaban de pueblo en pueblo, y que su tío tantas veces lo había llevado a ver en la piazza de Bologna, frente a la universidad donde daba clases.

En esos Pupis Sicilianis, así les llamaban, siempre había caballeros y moros que peleaban con espadas y que tenían unas armaduras espectaculares y que casi siempre había que salvar a una reina secuestrada o a una princesa.

La primera vez Giovanni había quedado fascinado, les parecieron mágicos; al terminar el espectáculo, el tío Galvani lo había llevado a ver “el otro lado” del escenario, y allí, un amable titiritero, con esa tonada entre italiano y siciliano, le había mostrado como eran los gestos técnicos y los controles para manejar la espada, el escudo, la cabeza y las piernas y brazos.

En ese momento, hacía un año, no le había gustado tanto saber cómo era ese otro lado, pero después fueron a verlos como cinco veces más y él ya se había hecho amigo de los titiriteros y era casi un experto en el tema, que usaba para hacer sus propios Pupis en su escuela y ser popular.

Pero el día en el que el tío lo descubrió en el laboratorio; Giovanni ya tenía la idea de hacer un ring de box para ranas. En cuanto el tío de fue a dar clases a la facultad en su carruaje con chofer, y aprovechando que su tía ese día −como tantos− no se sentía tan bien como para levantarse de la cama, el chico se fue directo al laboratorio y puso manos a la obra. Armó rápidamente el ring a la medida de las ranas. Mediante unas perchitas de alambre que hizo especialmente, ya tenía a un par de ranas −de las muertas− erguidas en cada lado del ring, listas para luchar.

Le llevó un rato de darle a la manivela con el disco de piel de conejo para cargar con electricidad todas las botellas de Leyden que pudo encontrar en el laboratorio.

Cuando las tuvo listas, con la seriedad que caracteriza al investigador, fue probando en diferentes partes del cuerpo de la rana. Tocaba con el clavo, saltaba la chispa, y la rana se movía, a veces abría la boca, o un ojo; pero eso no le interesaba, el estaba buscando dónde debía colocar la chispa eléctrica para que moviera un brazo o el otro, una pierna o la otra. Le llevó bastante tiempo la búsqueda, porque a cada rato debía cargar de nuevo todas las botellas. Por eso fue por lo que llamó al hijo del jardinero para que lo ayude con la manivela, prometiéndole que luego jugarían juntos. Rocco le dijo que sí, con la condición de jugar con la ranita más verde.

Giovanni se dio cuenta que si al clavo de cobre de la botella le conectaba un alambre fino de cobre quedaba mejor, porque no se veía tanto a los titiriteros eléctricos. Tres horas después ya sabían hasta como hacer que movieran los brazos de diferentes maneras según donde hacían caer la chispa en el cuerpo de las ranas fallecidas.

Cargaron todas las botellas con electricidad y se repartieron la mitad para cada uno, cinco botellas por cada participante. Luego se pusieron uno a cada lado de la mesa, Giovanni cumplió su promesa de dejar que Rocco usara la más verde, porque a él le gustaba más la que tenía manchitas marrones, le parecía más guerrera.

Pactaron jugar a cinco rounds de un minuto cada uno, el gran reloj científico a péndulo del tío tenía segundero, porque les parecía que iban a gastar una botella por round.

En el primer round, quedó claro qué divertido era ese juego.

En el segundo round ya vieron que no les iban a alcanzar las botellas porque se entusiasmaron y las ranas tiraban más piñas y patadas al aire que otra cosa.

En el tercer round, Rocco ya había aprendido a economizar electricidad y a esperar el momento para conectar el chispazo y que su rana mande el golpe certero a la de manchitas marrones.

Al comenzar el cuarto round Giovanni Aldini anunció al imaginario público que él iba ganando, y ahí fue justo que entró el Tío Galvani por la puerta del laboratorio.

Es largo de explicar lo que pasó después, pero sepan que Rocco no fue castigado, y que Giovanni fue obligado a escribir caligráficamente ab-so-lu-ta-men-te todo lo que había aprendido al desarrollar el juego. La explicación debía incluir detallados dibujos anatómicos de las ranas y un dibujo técnico aparte del sistema de conexiones eléctricas.


El nuevo match

Eso había sucedido hacía unos quince días atrás, hoy su tío Galvani le cuenta que el señor Volta había traído este artefacto, el primero en su tipo, con el que iba a revolucionar la ciencia de Italia y el mundo.

Abrió la puertita de una caja de madera angosta y alta, y sacó como un tubo de vidrio de 40 centímetros de alto. Adentro se veían como monedas de cobre y monedas de níquel apiladas, una y una, una y una. Y entre las monedas algo que parecía algodón mojado. De la base salía un alambre y de la parte de arriba salía otro.

Volta se lo mostró con orgullo a Giovanni. Le dijo que habían imaginado con su tío varios usos científicos para su novedosa pila eléctrica. Sin embargo, él había traído hoy no una sino dos pilas eléctricas y, si a Giovanni le parecía bien –dijo mientras le guiñaba un ojo a Luigi Galvani− podían ir ahora mismo al laboratorio de su tío a jugar una lucha de ranas.

El tío Galvani estuvo de acuerdo, pero como castigo de la travesura del otro día la primera lucha eléctrica de ranas sería entre el Signore Volta y el Signore Galvani. Giovanni debería hacer de presentador y árbitro.

Y si quieren saber sobre el futuro venturoso que finalmente tuvo en su vida Giovanni Aldini, el famoso sobrino de Galvani, gugléenlo por favor.

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Para seguir leyendo

  • Sobre la electricidad animal, Luigi Galvani y Giovanni Aldini.
    En su obra publicada en 1791 “Comentario sobre las fuerzas eléctricas que se manifiestan en el movimiento muscular” (De viribus electricitatis in motu musculari commentarius, 1791), Galvani logró demostrar la producción de corrientes eléctricas en el seno de los tejidos animales, sobre todo en los músculos.

 

 

 

 

Tres ensayos oportunos

Nos hemos quedado atrasadas con los libros de ensayo que han llegado a la redacción. Aquí la reseña de 3 libros muy interesantes.

Por Valeria Sorín

Nos hemos quedado atrasadas con los libros de ensayo que han llegado a la redacción. Estamos en deuda con autores y editores, pero sobre todo con ustedes queridos lectores. Es que son libros interesantes y no los divulgamos con la rapidez deseable para que corrieran a encontrarlos en las librerías.

  • Los grandes libros para los más pequeños (FCE)
  • Libros en vuelo (Comunicarte)
  • Infancia. ¿Para dónde van sus derechos? (Didot)

losgrandeslibros-joelleTítulo: Los grandes libros para los más pequeños
Autora: Joelle Turin
Editorial: Fondo de Cultura Económica (FCE)
Colección: Espacios para la Lectura
https://www.fce.com.ar/ar/libros/listado.aspx?cat=c&idCol=18

Este no es otro libro teórico sobre álbumes. Es un buen libro teórico sobre LIJ, con foco en álbumes.

Cuenta en la introducción Joelle Turin que lo que hizo posible la publicación en castellano de este libro fue la suma de encuentros inolvidables que sucedieron el México, Colombia y Brasil con especialistas latinoamericanas —Graciela Bialet, Rebeca Cerda, María José González, Alba Nora Martínez, Beatriz Molina, Dolores Prades, Claudia Rodríguez y Sandra Sánchez—. Y ese es el punto singular de este libro. El efecto del diálogo con otros colegas se nota.

Se nota en la bibliografía complementaria listada por país —con la esperanza de que los lectores latinoamericanos que lo deseen puedan seguir leyendo y estudiando con obras que se pueden conseguir y consultar—. Se nota en que no solo los libros citados y con los que se ejemplifica cada cuestión circulan en las librerías y/o bibliotecas de nuestros países, sino también en que muchos de ellos han sido o bien traducidos o bien primero publicado por editoriales latinoamericanas. Se nota en los álbumes

Los álbumes que tienen cabida en este libro tienen cabida en él debido a su tono acertado, a su aptitud para hablarle al niño (no para hablar del niño) en un diálogo fecundo en el que, por definición, cada quien considera al otro y respeta su libertad.” Esta cita encierra el eje central del libro, el objetivo de Turin es analizar obras fundamentales para acompañar a los niños en su crecimiento psíquico, cognoscitivo y cultural. Se hace un tiempo para pensar al niño en tanto humano y por lo tanto social. En la construcción de vínculos, o sea de sí mismo en relación.


LibrosenVueloTítulo: Libros en vuelo. Literatura, infancia y sociedad.
Compiladora: Lidia Blanco
Autores: María Jesús Bóveda, María Julia Cittá, Silvia Martínez Carranza de Delucchi, Viviana P. Keegan, Alma Rodríguez, Laura Slutsky y la misma Lidia Blanco.
Editorial: Comunicarte
Colección: Pedagogía y Didáctica
http://www.comunicarteweb.com.ar/fichaLibro?bookId=1313

Siete ensayos breves son reunidos en este libro singular. Cada autora ha tomado un tema o referente de la producción literaria para la infancia para analizar y seguir en detalle. Así la poesía como género primero será tomada por Martínez Carranza, pero sobre todo en tanto herramienta para el mediador en la tarea de construir lectores críticos y capaces de discernir valores estéticos e ideológicos en su acto de apropiación de la escritura. Bóveda preferirá observar de cerca una saga escrita por Márgara Averbach —Historia de los cuatro rumbos—; y similar camino adoptará Cittá, al poner el foco de su mirada en tres obras de Antonio Skármeta referidas al compromiso social en la historia reciente de Chile. Keegan opta por repensar las representaciones femeninas en la literatura infantil argentina, lo que es un tópico de actualidad en congresos y jornadas.

Y por supuesto el sólido ensayo de Lidia Blanco, en su línea habitual de trabajo, acerca de las narrativas que develan las construcciones sociales y su reflejo en obras literarias destinadas a la infancia. En su recorrido se releen personajes que atraviesan situaciones límite y deben buscar alternativas que los ayuden a resolver conflictos originados por situaciones de carencia.

Quisiera distinguir dos trabajos de esta compilación. El primero es el de Slutzky, quien revive la dramaturgia de Hugo Midón —una obra pasmosamente vigente— y buscará diferentes recursos para que la palpitemos: la voz de Midón en reportajes y su propia recopilación de voces de Carlos Gianni, Carolina Setton, Silvia Kanter, Joel Franz Rosell. El texto crítico respira, está vivo; al igual que la obra de Midón.

Después de que el Ministerio de Educación de la Argentina reeditó los libros publicados por el Centro Editor de América Latina para niños —las colecciones Cuentos del Polidoro y Cuentos del Chiribitil— en volúmenes especiales que distribuyó a las escuelas, se hizo necesario un trabajo crítico que permitiera a tanta joven maestra que por su mismo ciclo vital han perdido el contexto de producción original de las obras y por lo tanto están igual que los alumnos perdiéndose una dimensión en su lectura. Por eso comienza Rodríguez este ensayo con una cita de Lotman imprescindible: “entre texto y contexto hay algo en común”. Recordemos que estas colecciones del CEAL se distinguieron por romper los modelos de representación de la infancia, revalorizar el género fantástico y trabajar con ilustradores de vanguardia.


Infancia_DidotTítulo: Infancia. ¿Para dónde van sus derechos?
Autor: Emilio García Méndez
Editorial: Didot
http://www.edicionesdidot.com/

No han leído nada así antes.

Este no es un libro sobre LIJ, sino sobre derechos en infancias. Y sobre la forma en la que la ley modela las posibilidades de la infancia. Advierte sobre las trampas en las que podemos caer al tomar ciertos temas controversiales con ligereza. El control socio penal de la infancia en América Latina está entramado con los modelos adoptados por los acuerdos internacionales —Convención de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes, por ejemplo—. Pero la aplicación en cada uno de nuestros países ha creado realidades muy diferentes.

Es un texto duro, cargadísimo de información, y de digestión lenta. No será fácil. Pero es nutritivo.

 

 

Niños y medios: las guías de Unicef

En medio del revuelo en Argentina por el tratamiento televisivo del caso de un niño en un contexto de vulnerabilidad y violencia, Unicef aporta recursos concretos sobre cómo tratar temas relacionados con niños y adolescentes en los medios. 

En medio del revuelo en Argentina por el tratamiento televisivo del caso de un niño en un contexto de vulnerabilidad y violencia, Unicef aporta recursos concretos sobre cómo tratar temas relacionados con niños y adolescentes en los medios. Habla Cielo Salviolo, coordinadora de estas guías.

Unicef publicó una serie de documentos para que los periodistas sepan cómo trabajar con temas relacionados con la adolescencia: perspectiva de género, abuso sexual, uso de estadísticas, protección de datos, suicidio, violencia y salud adolescente.

Justo a tiempo, parece decirnos la realidad. En estos días estalló una reacción en la Argentina acerca de la exposición que un programa televisivo realizó de un niño preadolescente y su historia triste: contexto vulnerable, droga, delito. A pesar de que el medio pixeló el rostro del niño, se lo llamó por su apodo y no se verificó su historia ni se le dio contexto.

Un recurso imprescindible: las guías de Unicef

El tratamiento de infancia y adolescencia en los medios de comunicación es uno de los aspectos más complejos porque se trata de un eje y transversal a muchos temas: pobreza, violencia familiar, explotación sexual y laboral, educación, salud, discapacidad, sexismo, derecho a la expresión, entre otros.

Con esto en mente, consultamos a la especialista en comunicación para la infancia Cielo Saviolo dirigió los equipos que concretaron estas guías.

¿De qué forma el tratamiento mediático puede afectar la situación de estos chicos en sus comunidades? 

Es claro que en gran parte el material de las guías apunta a no estigmatizar a niños y adolescentes en los medios, pero lo cierto es que algunas de las recomendaciones (como la de basarse en una multipicidad de fuentes) debería aplicarse al mundo adulto también.¿Con qué objetivos trabajaron estas guías?

¿Qué reflexión le deja este debate suscitado a raíz de la cobertura del programa del periodista Jorge Lanata?

 

Una guía para cada tema

Perspectiva de género –  Abuso sexual – Uso de estadísticas

Protección de datos – Suicidio – Violencia – Salud adolescente

Si bien están pensadas para periodistas, son un recurso importante para todos los que trabajamos junto a niños y adolescentes. La infancia, mucho más que cualquier otro grupo social, necesita ser nombrada y visibilizada para garantizar la protección de sus derechos, pero también y especialmente, para ser reconocida como actor social y político, como un colectivo social con derechos que interpela al Estado y a la sociedad.

Pensar el concepto de “ciudadanía” hoy más que nunca implica pensar en el derecho de informar y ser informado, de hablar y ser escuchado, el derecho a ser visible en el espacio público, que equivale a existir socialmente, tanto en el terreno de lo individual como de lo colectivo.

En la Convención de los Derechos del Niño (1989) se reconocen derechos que pueden agruparse en derecho a la salud, a la nutrición y al desarrollo infantil integral temprano, a la educación, a la protección especial, a la participación y a la identidad. Llevarlos a cabo es también una cuestión de lenguaje.

 

 

Niños refugiados en América

Por Valeria Sorín

Niños en crisis, bajo el fuego del mundo adulto. De eso se trata una de las tareas de IBBY: asistir a niños refugiados desde la actividad subversiva de abrir las mentes.

Ya tratamos en ediciones impresas anteriores de Cultura LIJ la tarea que IBBY (International Board of Books for Youngpeople) ha realizado en situaciones de catástrofes naturales y humanitarias asistiendo con libros y mediadores entrenados a las poblaciones infantiles víctimas y sus familias (por ejemplo, ante la erupción de un volcán en Venezuela, en el sur de Chile con un terremoto y con el tsunami en Indonesia).

También son conocidas las bibliotecas que se fundaron en Gaza gracias al trabajo de IBBY Palestina y al dinero donado por la escritora Katherine Paterson. Experiencias similares se multiplican en Afganistán, Irán, Siria y Líbano. “Cada vez, unos aprendemos de los otros y vamos mejorando la práctica”, acota Patsy Aldana, presidenta de la organización.

Más recientemente, y ante la crisis de refugiados, se montó en Lampedusa un operativo de asistencia; solo que a los miembros de IBBY no los dejan entrar a los campos de refugiados.

Estas acciones tienen que ver con la propuesta inicial. Apenas después de terminada la Segunda Guerra Mundial, Jella Lepman tuvo la iniciativa de trabajar desde la literatura con la esperanza de construir puentes de entendimiento y paz entre las personas. Se puede leer en el sitio de la IBBY: “Niños de todo el mundo necesitan saber lo que todo buen lector sabe: no estás solo; otros, incluso tus enemigos, tienen experiencias, sentimientos y necesidades como tú”.

 

Hablemos de nuestra América

Los datos

  • 56.000 niños sin adultos acompañantes fueron detenidos en la frontera entre México y Estados Unidos entre 2013 y 2014.
  • 26.000 más llegaron entre 2014 y 2015.
  • 186.233 menores de 18 años han sido detenidos desde 2009.
  • El 10% son menores de 10 años.
  • Origen: en su mayoría salvadoreños, guatemaltecos y hondureños.
(Datos informados por la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos)

Son los otros refugiados, tal vez los más invisibilizados.

Ante la existencia de niños solos hispanoparlantes en centros de detención en México y Estados Unidos, hay organizaciones trabajando por brindarles contención a sus necesidades socioemocionales y de información.

En un documento que firman Fundación IBBY, REFORMA, USBBY e IBBY México A Leer sostienen que “una vista de las instalaciones de Inmigración y Aduanas muestra a los niños que esperan en grandes almacenes como instalaciones sin actividades para ocupar las mentes a través del aprendizaje y el juego mientras están siendo procesados”.

Se han propuesto en una primera instancia llegar hasta los campos de detención con bibliotecas y personal bilingüe y bicultural entrenado especialmente para trabajar con refugiados. Y en una segunda fase, apoyar a los chicos con una mochila donde encontrarán libros, así como papel, lápices, gomas de borrar, crayones y un diario de escritura para que usen en el viaje hacia su destino.

Las bibliotecarias estadounidenses son fantásticas y habían armado seminarios para enseñar cómo trabajar con niños refugiados. Habíamos logrado que los sacaran de los centros donde los tenían detenidos para que vinieran a la biblioteca”, nos contaba Patsy Aldana hace un tiempo.

Pero desde la asunción de Donald Trump todo se ha recrudecido. “Ahora los niños ya no están en los centros de detención. No hay nadie que los esté cuidando. Los están recogiendo. La patrulla de la frontera se ha vuelto como nazis, buscan gente en las casas, los recogen en paradas de autobuses”.

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Al sur del río Grande

Ante el recrudecimiento de la persecución, ha sido necesario cambiar la estrategia. “Ahora estamos empezando a trabajar dentro de los países para que sepan lo que está pasando, el peligro que afrontan en el trayecto por México. Porque además el cruce de la frontera entre Guatemala y México es muy peligroso. Y se pone cada vez peor. Hay niños detenidos en México y nadie logra entrar en esos centros para saber en qué estado están”, informa Aldana.

La región está presenciando la reactivación de sus conflictos motivados fundamentalmente por la lucha contra el narcotráfico. Como en la mayoría de las zonas de conflicto, los niños sufren las consecuencias más dolorosas. La avalancha de menores solos que buscan refugio frente a la violencia es un resultado directo de los últimos 45 años de guerra en la zona. El punto es que sean considerados refugiados para poder acceder a los programas internacionales de protección.

Es difícil pensar en acciones que puedan parar el horror y la violencia desde la literatura. Solo releer la oración anterior provoca sonreír ante lo ingenuo que parece la consigna. Pero la existencia de espacios y acciones de contención de niños en crisis sociales y políticas cambia la vida de los individuos que pueden aprovecharlos.

Forma parte de la utopía necesaria cuando nos duele en nuestro cuerpo el otro.


Más información sobre

Patsy Aldana. Presidenta IBBY. Fue directora editorial (publisher) de Groundgood Books, en Canadá, durante tres décadas. Desde allí creó un catálogo de libros de alta calidad que se animó a abordar todos los temas y las estéticas.
Frente a frente, le preguntamos a Patsy Aladana a qué se debe que haya saltado de la labor editorial a un espacio de promoción social a partir de la literatura.
Mejor escucharla en sus propia voz.


REFORMA
(http://www.reforma.org/). Fundada en 1971 como afiliada de la American Library Association (ALA), ha buscado activamente promover el desarrollo de colecciones de bibliotecas para incluir materiales orientados al español y latinos; la contratación de profesionales de bibliotecas y personal de apoyo más bilingües y biculturales; el desarrollo de servicios y programas de biblioteca que satisfagan las necesidades de la comunidad latina; el establecimiento de una red nacional de información y apoyo entre las personas que comparten nuestras metas; la educación de la población latina de los Estados Unidos en cuanto a la disponibilidad y los tipos de servicios bibliotecarios; y los esfuerzos de cabildeo para preservar los centros de recursos bibliotecarios que sirven los intereses de los latinos. Dentro de los Estados Unidos hay diecinueve capítulos activos de REFORMA. Funcionan de manera autónoma, trabajando a través de sus sistemas de bibliotecas locales, asociaciones de bibliotecas estatales y organizaciones locales para lograr objetivos locales.

IBBY – Children in crisis. Proporciona apoyo a los niños cuyas vidas han sido interrumpidas por la guerra, el desorden civil o el desastre natural. Las dos actividades principales apoyadas por el Fondo son el uso terapéutico del libro y la narración de cuentos en forma de biblioterapia y la creación o sustitución de colecciones de libros seleccionados adaptadas a la situación.

 

 

La casa de Agustín

Este relato lo dice clarito: dejar la infancia atrás no es para cobardes.

Por Verónica Sukaczer

Este relato lo dice clarito: dejar la infancia atrás no es para cobardes.

Agustín tenía una casa con número y timbre. Con apenas un vistazo uno se da cuenta de con cuánta ternura, picardía, alegría e ilusión la construyó.

Agustín tenía una casa que decoró y a la que trajo (y ordenó prolijamente en la pared) una consola de juegos, sus superhéroes, sus amigos y sus máquinas fantásticas.

Agustín debe haber pasado horas allí, a lo mejor se escondió alguna vez, aguantó una rabieta, lloró, festejó un cumpleaños.

A Agustín, un día, le tiraron la casa, la dejaron al lado del contenedor de basura como un esqueleto viejo y hueco.

A lo mejor Agustín ahora tiene una casa más grande, de caja de heladera de dos puertas con dependencias, pero lo más probable es que haya sido él mismo el que dijo basta, avergonzado de tamaña muestra de infancia.

Agustín tenía una casa y esta casa ahora busca nuevo habitante.

¿Quién se habrá llevado la casa de Agustín?

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Un toque de madera

Como parte de las actividades que Catalunia llevó a cabo como invitado de honor a la Feria del libro infantil de Bologna de 2017, hubo durante un fin de semana juegos interactivos para chicos hechos íntegramente en madera. Un posibilidad unplugged para la imaginación.

Como parte de las actividades que Catalunia llevó a cabo como invitado de honor a la Feria del libro infantil de Bologna de 2017, hubo durante un fin de semana juegos interactivos para chicos hechos íntegramente en madera. Un posibilidad unplugged para la imaginación.

Leer al futuro

#EscenasLectoras
Por Daniela Azulay

escenaslectoras-2Regalos de fin de año: un libro, un vestido, un disco, una taza, una bombacha rosa y una #EscenaLectora.

Se terminaba 2014, y me dejaba de las más lindas escenas lectoras de mi colección. La foto de Isa leyéndole a la panza de su mamá, devenida en Gero meses después.

Gimena Farina fue de las primeras en mandarme escenas lectoras vía twitter. Cuando la recibí, automáticamente, recordé el libro Un lugar en el bosque, de Armando Quintero:

“Lobo abuelo cuenta cuentos. Cambia el cuerpo, las patas,  los aullidos…¡Cómo cambia y cuánto cambia en cada cuento! []

Lobo abuelo cuenta cuentos y hace que todos viajen al bosque donde todo es posible, hasta los gritos del silencio.”

Isa lee seria, íntima, apoyando el libro en la panza que la escucha.  Lee Lobo Rojo y Caperucita Feroz, de Elsa Bornemann, se lo regaló su tía, me cuenta la mamá cuando le escribo para preguntarle cuál es el libro que sale en escena.

Casi que la escucho:

“(…) El que más asustado estaba – desde que se había enterado que la Caperucita Feroz andaba recorriendo el bosque de lo más campante- era el lobito Rojo, un animal hermoso como nunca nadie viera. 

Sin saberlo, un lobo me trajo más lobos de Un lugar en el bosque:

“Muchachita del bosque

– Escucha-dijo Lobo Grande a Lobo Pequeño-. Y pon mucha atención.  Si por un sendero pasa una niña con una cesta y una caperuza de este color – le mostró unas guindas-, ni le hables. ¡Es un ser muy peligroso! Esa muchachita tuvo mucho que ver con el triste final de tu tatarabuelo.”

 

Bibliografía

  • Quintero, Armando. Un lugar en el bosque. Kalandraka, 2006.
  • Bornemann, Elsa. Lobo rojo y caperucita feroz. Buenos Aires, Alfaguara, 2012.