Traduciendo a Asterix

Llegó a los quioscos una nueva edición de la saga de Asterix y reabrió polémica. Dos traducciones enfrentadas en un mercado acotado.

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Asterix-No me peguen

Estamos hablando de un clásico de la historieta llevado a cabo por la dupla creativa René Goscinny y Albert Uderzo a lo largo de veinte años, más otro tanto con Uderzo en solitario tras la muerte de su compañero.

Estamos hablando de cerca de 40 álbumes traducidos a más de cien lenguas y con los que se han reído varias generaciones. Y cuya versión en castellano publicada en la década de los setenta en España creó cantidad de fanáticos en toda Latinoamérica.

Estamos hablando de Asterix, la historieta de corte histórico que ha sido para muchos una introducción al mundo antiguo. Pero también de una historieta que ha puesto en escena en tiempos de la Guerra Fría los conflictos a los que se enfrenta un imperio cuando ya no tiene rivales.

Leopoldo Kulesz creció entre Buenos Aires y París leyendo Asterix. Cuarenta años más tarde, devenido director de la editorial Libros del Zorzal, decidió cumplir varios de los sueños de su infancia y republicar en castellano la historieta, para lo que armó un proyecto –junto con editorial Planeta– y supo negociar con la editorial francesa Hachette.

Para esta nueva edición se propuso mejorar la traducción, siguiendo las reglas estrictas con las que Goscinny creaba el guion.

–La primera pasada de cada álbum la hice yo. Me impuse un ritmo sostenido, sin detenerme mucho ahí donde se complicaba más de la cuenta –principalmente cuando se trataba de juegos de palabras–. El resultado de esta primera pasada fue un archivo Excel por álbum, donde marcaba en verde los pasajes con los que no estaba muy convencido y en rojo aquellos que preferí ni tocar, para empezar a pensarlos nuevamente desde cero.
Esta primera pasada iba a Agustina Blanco, una traductora profesional, de mucha experiencia, con quien ya había trabajado en otras muchas traducciones. Agustina tiene la particularidad de que, además de conocer su oficio con fineza, no baja la guardia nunca. Agustina corregía y embellecía mi primera versión, a la vez que proponía opciones para lo que yo había dejado en rojo. El resultado de esta segunda pasada fue un Excel por álbum, muy prolijo, y con entre 10 y 20 cuestiones pendientes.
Y llamo pendientes las cuestiones que no nos parecían acabadas u óptimas. Aquí intervenían Valeria Cipolla y Carolina Uribe en la corrección de estilo y, por supuesto, sugiriendo libremente lo que quisieran. Lo fundamental en esta etapa fue no solamente identificar erratas, sino también controlar la coherencia. Por ejemplo, “Oh, César” va siempre con coma después del “oh”, o bien verificar que después de los puntos suspensivos haya siempre un espacio, etc.
De aquí, el Excel iba a Osvaldo Gallese, el diseñador, que dejó el alma en esto. Redibujó cada cartel, cada onomatopeya; imagínense el trabajo descomunal que fue eso. Osvaldo nos devolvía la primera versión del archivo ya armado sobre los dibujos de Uderzo.
Se sumó Federico Juega Sicardi para corregir las erratas que pudieran haber aparecido en el traspaso del Excel al pdf. Por supuesto, cada uno de los que ya habían intervenido también leían el pdf, pero siempre en cada etapa decidí agregar a un nuevo participante con la cabeza fresca.
Pasadas estas correcciones, el pdf fue a Andrés Jarach (amigo argentino que vive en Francia desde hace 25 años) y Stéphane Labro, amigo francés que vive en Argentina. Ambos profundos conocedores de Asterix y perfectamente bilingües. Su misión: detectar eventuales fallas de sentido en la traducción, comparando cuadrito por cuadrito con el original francés.
En paralelo, le tocó el turno a mi hermano Octavio y a Matías Attwell, filósofo y licenciado en letras respectivamente y ambos conocedores de civilización grecorromana y, por supuesto, del latín.
En esta etapa ya fueron quedando pocas cuestiones por resolver. Le pasamos la posta a Roberto Gárriz, autor de Libros del Zorzal, escritor de ficción y dueño de un sentido del humor fino y envidiable. Su misión: revisar los chistes y los juegos de palabras, proponer optimizaciones e inventar nuevos.
Última lectura: mi hija Amalia, de entonces 7 años, atenta y seria lectora.
De cada etapa, cada álbum salió muy mejorado.


Una cuestión de nombres

Asterix-Cleopatra-Traduccion-2

Sobre este tema, Cultura LIJ ya publicó una nota en la sección Con lupa en el momento en que estas nuevas ediciones salieron a mercado. En las historietas se ponen en juego especialmente una gran cantidad de cuestiones en la traducción, que incluyen todas las adecuaciones a contexto y cuidado del estilo del autor de la obra original, como en cualquier otra traducción; pero también en el caso del humor, el trabajo cuidadoso de traducir sentidos para sigan generando gracia y juegos de palabras donde el juego permanezca, como en cualquier otro texto humorístico. Y todo eso se refleja también en la parte gráfica, ya que en el caso de muchas onomatopeyas es necesario no solo traducirlas, sino redibujarlas en el espacio (Boom-Bum; Yahooo-Iujuuu).

–La construcción de los nombres de los personajes es un desafío porque cuentan algo acerca del personaje, son en sí mismos muchas veces un chiste. ¿En qué casos consideró necesario modificar los nombres con los que se habían dado a conocer los personajes en castellano?

–Los nombres los puse todos yo. Aunque luego de las sucesivas lecturas, algunos fueron criticados y cambiados. En algunos casos hasta acepté propuestas. Pero el poder de veto me lo atribuí, muy democráticamente.
Salvo Abraracurcix, Asuranceturix, Petibonum y Babaorum, aquellos nombres que no se acomodan a las reglas de Goscinny cambian. Edadepiedrix y Karabella dudé en si los cambiaba o no, pero bueno, cayeron en la volada y creo que mejoraron mucho.
Edadepiedrix, el anciano: la edición original lo llama Agecanonix, del francés “age canonique” (‘edad canónica’). Proviene obviamente de Edad de Piedra que, también obviamente, termina con “dra”, que no se “declina” naturalmente en “ix”. Lo llamamos Geriatrix. Notemos que en la traducción española a veces este personaje se llama Vegestorix, nombre que tampoco respeta las reglas de Goscinny.
Karabella, la mujer del jefe: la edición original la llama Bonemine, del francés “Bonne mine”, o sea ‘buen aspecto’. Preferimos llamarla Buenamina. Su diminutivo cariñoso en francés, “Mimine” pasa a “Mimina”.
En un detallado informe acerca de ambas traducciones que ha sido publicado en el sitio de la editorial, se sostiene que la traducción de los nombres de los personajes en la edición española no sigue ninguna lógica, mientras que Goscinny trabajaba –al igual que lo hizo Cervantes– expresando en el nombre una característica propia del personaje. Además, era estricto en la forma de generar los nombres: usaba una terminación específica para cada pueblo. Por ejemplo, para los galos, elegía palabras que terminan con “i”, “ique”, “isque” –en castellano “i”, “ico”, “ica”, “isco”– y reemplazaba esas partículas por “ix”; y para los bretones, los godos, los romanos, etc., tenía costumbres similares.

–¿La traducción española era mala por la calidad en sí o es que los criterios de traducción cambiaron?
–Con todo este asunto de la nueva traducción y que escribí un texto largo de porqué me parecía que había que cambiarla, puede parecer que encuentro algún interés personal en defenestrar la anterior. Nada más lejos. Le tengo mucho cariño a la anterior. Fue gracias a la anterior que pude conocer esta maravilla. Pero si me preguntan por qué cambiamos la traducción, tengo que decir la verdad: porque la anterior era horrorosa. Y otra cosa: mis críticas a aquella traducción no tienen nada que ver con que sea española, tiene que ver con que es muy mala. Y es mala en sí misma, nada que ver con criterios de traducción. Casi todos los globos tienen problemas, y no exagero.


Dos traducciones simultáneas en el Cono Sur.
¿Dos productos diferentes?

Asterix-Elquetejedix

La compra y venta de derechos internacionales de obras literarias siempre se hace teniendo en cuenta lengua y territorios. Una vez acordado esto, se firman acuerdos en forma exclusiva. Quien se sabe poseedor de los derechos de una obra tan imperecedera como la saga de Asterix y Obelix se encuentra en ventaja para negociar.

Diferentes tipos de ediciones son susceptibles de ser distribuidas y comercializadas a través de diferentes canales en los principales mercados del mundo, pero no parece esto factible en Latinoamérica, donde el mercado editorial no alcanza similitud con las cifras de población.

En 2014 Hachette negoció los derechos de Asterix a la dupla Planeta-Del Zorzal con la misión de reinstalar en Argentina la célebre historieta. Pero en este momento han comenzado a circular libros nuevos con la vieja traducción realizada décadas atrás en España.

–¿Cómo se definieron los territorios y los alcances de la edición para Planeta-Libros del Zorzal?

–Se firmó lo mejor que se pudo firmar: Argentina, Chile y Uruguay en cuanto al territorio. Exclusividad en librerías y no exclusividad en quioscos de diarios. Y el compromiso explícito de Hachette en cuanto a que no iban a competir con nosotros, sus clientes. Estuve ocho años para negociar esto y con Planeta decidimos lanzarnos. Entendimos que también nosotros teníamos que probar hacer un buen trabajo antes de pretender un contrato más amplio.

–Recientemente esta colección ha llegado en estos territorios a los quioscos de diarios y revistas. Pero no se trataría de una edición de ustedes. ¿Qué conflictos existen en este momento?

–En términos prácticos, lo que ocurrió fue que Hachette acaba de autorizar a Salvat a vender la otra traducción en quioscos en una operación puntual y bestial en volumen y publicidad. Nunca entendieron que este mercado no se puede compartimentar, no se la banca; los libros circulan y ningún distribuidor aquí anda preguntando si tiene derecho o no de vender en tal cual canal de ventas. Esa es la realidad. A pesar de que esto fuera comunicado a Hachette muchas veces, decidieron tomar la insólita decisión de competir con sus clientes. Y todo en nombre de una operación puntual.

Este conflicto entre partes ejemplifica como la circulación de una obra, de un autor, incluso de un personaje, la posibilidad de influenciar a una generación nueva de lectores, la forma en la que se construye el imaginario de una época, todo se ve influido por las espectativas de negocio y estrategias de penetración con que las editoriales trabajan para cada mercado.

A nosotros, lectores fascinados, no queda esperar que el cielo no se caiga en nuestras cabezas.

 

Lecturas (y lectores) imperecederos

Lecturas para siempre.
#EscenasLectoras que se las traen.

Por Daniela Azulay

CLD2017-Diciembre-EscenasLectoras-LectoresImperecederos

Una de las cosas maravillosas que tiene ser coleccionista es que la gente, cada vez que encuentra lo que coleccionás, lo separa para ti. A mí, por ejemplo, la gente me envía #EscenasLectoras. También tornillos o cosas de metal encontradas en la calle, pero esa es otra historia.

En enero de este año fui etiquetada por Lucía Molina y Vedia en un retuit que comparto ahora, al filo de este año que se termina. Quería que viera lo que se había encontrado.

Este señor leyendo Patoruzito es lo mejor que me va a suceder en el día”.

El tuit original lo firma Matías Gontán, alias @finiyela ‏ en Twitter.

El señor de la escena en cuestión lee un antiguo cómic argentino, Patoruzito, en un colectivo de esos que parecen haber sido construidos por personas que no usan el transporte público: incómodos, con escalones y asientos demasiado altos, sin mucha baranda ni manijas accesibles para agarrarse. Pero incluso en ese escenario, este señor encontró su lugar para leer. El sol entra por la ventana con una luz divina, y Patoruzito lo acompaña.

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El primer nombre de este personaje fue Curugua-Curiguagüigua y nació como personaje secundario un 24 de agosto de 1927. Patoruzú/cito fue definido por su autor, Dante Quinterno, como el último indio tehuelche que vino de la Patagonia con sus monedas de oro a la gran ciudad. Hay muchas lecturas y relecturas sobre este personaje y su creador, que a lo largo de los años fue analizado desde distintas miradas.

Siempre me gusta ver a adultos leyendo historietas, libros ilustrados, libros álbum. Parafraseando a Istvansch, en esta cultura letrada en la cual vivimos, le damos más importancia al discurso de la letra que al de las imágenes, y a mí me gusta cuando la realidad me devuelve gente grande rebelándose a dejar de leer algunos géneros después de determinada edad.

Yo lo celebro… En el mapa de lectores y lectoras, así también es como se arma la red: con escenas que invitan a nuevas –o viejas– lecturas.

 

Para seguir leyendo:

Acerca del nacimiento de Paturuzú: Todo historietas

 

 

La vuelta a la Galia

Paladares de fiesta: regresan las aventuras de Asterix con traducción argentina.

asterix 2Leopoldo Kulesz alguna vez fue chico y leyó a Asterix. Lo leyó en las traducciones españolas, pero lo leyó también en francés, producto del exilio forzado al que se vio obligada su familia en la década del 70’. Fue como tantos chicos fanático absoluto de Asterix y Obelix, solo que al crecer no dejó atrás sus pasiones.

Ya entrado en los cuarenta acometió la tarea de volver a traducir las aventuras de los héroes galos para que regresen en ediciones  latinoamericanas  y buen castizo. Así Libros del Zorzal (su editorial) en coedición con Planeta, está republicando en orden todos los títulos de la saga.

En esta edición, se ha puesto el ojo especialmente en trasladar al castellano los juegos de palabras que amaba René Goscinny y rescatar todas las sutilezas que sus lectores nos perdimos. Eso quiere decir que aun para quienes hemos sabido tener toda la colección y hasta recitar de memoria  sus aventuras, es ocasión de volver a leer.

Con más de 350 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, las historietas de Asterix y Obelix son un fenómeno editorial y cultural inédito. A pesar de arraigarse en un paisaje muy francés, la comicidad de las aventuras de los dos héroes supo conquistar a un público internacional e intergeneracional. El éxito de Asterix y Obelix también radica en la complicidad y la amistad que unían a sus dos geniales creadores, René Goscinny y Albert Uderzo.

Su guionista sostenía que “alguien que no hace reír más que a sí mismo o bien es un imbécil, o bien un precursor. Alguien que hace reír a un pequeño grupo es un señor agradable para tener como invitado. Alguien que tiene la suerte de hacer reír a mucha gente es un profesional, ¿y puede haber acaso profesión más agradable?”

Entender la profundidad de las cosas

historieta.2013Por Daniela Azulay

A partir del quiebre de lo establecido, un grupo de docentes de diversas asignaturas activa una nueva forma de vincularse con los contenidos.

Leer más “Entender la profundidad de las cosas”