Y el Andersen 2018 es para…

IBBY ya ha presentado la preselección de escritores para el Premio Hans Christian Andersen 2018. Conozcámoslos.

IBBY ya ha presentado la preselección para el Premio Hans Christian Andersen 2018, el premio de libros infantiles más prestigioso de la actualidad. De todos los candidatos presentados por cada una de las sedes de IBBY, el jurado ha elegido 5 escritores y 6 ilustradores para integrar la “Short List”, o la lista breve de nominados. Y aunque solo un escritor y un ilustrador sean galardonados, integrar esta lista no es poca cosa.

 


Perfiles de los escritores nominados


Francia: Marie-Aude Murail

csm_marie-aude-murail_cdcb7ce293Nació en 1954 dentro de una familia de artistas: su padre es poeta, su madre es periodista, su hermano Tristán es compositor, y sus otros dos hermanos son escritores para niños. Estudió literatura en la Universidad de la Sorbona, donde su tesis doctoral versó sobre la adaptación de novelas clásicas para lectores jóvenes. Desde los 23 años es una prolífica escritora que recorrió todos los públicos.

Marie-Aude Murail tiene un don para crear personajes que tengan un vínculo especial con el lector. Sus novelas exploran varios temas de política, historia, amor, aventura y fantasía y han sido traducidas a más de 22 idiomas.

Ha recibido la mayoría de los premios franceses en el campo de libros para niños, e inclusive fue nombrada “Caballero de la Legión de Honor”, el más alto pedido francés de méritos militares y civiles, en reconocimiento a su trabajo en el campo de la literatura infantil. Al Andersen ya estuvo nominada en dos ocasiones, en 1996 y 1998.


Irán: Farhad Hassanzadeh

csm_farhad_hassanzadeh_d52cb8e512Farhad Hassanzadeh ha tenido una presencia influyente en la literatura infantil y juvenil en Irán en el último cuarto de siglo. A través de sus novelas, historias, reescrituras de cuentos antiguos, poemas, biografías y ensayos periodísticos, ha sido capaz de alentar a un amplio espectro de audiencias para leer obras literarias.

Nació en 1962 en Abadan, en la frontera entre Irán e Irak. Por este motivo se ve muy afectado por durante la guerra de ocho años entre esos países. Sus diversas experiencias le han permitido crear un amplio espectro de personajes, circunstancias y lugares. Ha escrito sobre los efectos de la guerra en civiles, la migración y la vagancia, el amor adolescente, los niños en barrios marginales, los mundos especiales de los adolescentes, los personajes marginales, los tabúes sociales, así como las diferentes regiones y áreas geográficas.

Farhad Hassanzadeh ha logrado crear más de ochenta obras y ha ganado más de treinta premios nacionales. Varios de sus libros han sido adaptados para cine y teatro.

El jurado del Andersen considera que: “La fuerza de su ficción no se limita a su coraje al plantear nuevos temas, especialmente en las novelas para adultos jóvenes. La forma y el estilo expresivo que usa en sus obras también son creativos y los hacen interesantes para leer.”


Japón: Eiko Kadono

csm_eiko_kadono_7af3f0270f“Abrir un libro es como abrir la puerta a mundos diferentes. Pero lo que el final de un libro nos trae no es el cierre de una puerta, sino la apertura de otras, porque cuando leemos una historia llegamos a ver mundos diferentes, y ellos, a su vez, son el comienzo.”

Eiko Kadono nació en Tokio en 1935. Cuando tenía diez años, fue evacuada al norte de Japón durante la Segunda Guerra Mundial. Estos recuerdos formaron la base de una de sus historias más conocidas: Last run (2011), donde aparece reflejada la experiencia de la guerra desde la mirada de un niño.

Estudió literatura estadounidense y luego viajó extensamente por Europa, América del Norte y América del Sur y comenzó a escribir. Ha publicado cerca de doscientas obras originales y ha traducido al japonés otras cien obras de autores extranjeros.

Ya en 2016 fue nominada para el Premio Hans Christian Andersen.


Nueva Zelanda: Joy Cowley

csm_cowley_joy_928cdaaf40De pequeña luchó con la lectura y la escritura en la escuela y cuando uno de sus propios hijos tuvo las mismas dificultades, comenzó a escribir historias pensando en él. Sus historias se han convertido en clásicos en Nueva Zelanda.

“Los niños que aprenden a leer necesitan verse a sí mismos como competentes lectores aun antes de que sean fluidos con la lengua escrita. Necesitan una historia real que sea interesante, entretenida, educativa y que les brinde apoyo emocional, una historia centrada en el niño.”

Joy Cowley ha participado activamente en el fomento de jóvenes escritores a través de cursos, seminarios y talleres en todo el mundo. Su enorme contribución a la literatura infantil ha sido reconocida con algunos de los más altos honores de Nueva Zelanda: Orden del Imperio Británico (OBE) 1992 por sus servicios a la literatura infantil, Distinguished Companion to the New Zealand Order of Merit 2005, Premio del Primer Ministro de Nueva Zelanda por Literary Achievement in Fiction, 2010 y 1993 Storylines Margaret Mahy Medal. En su honor se ha establecido en su país un premio para la literatura ilustrada.

También fue nominada para el Premio Hans Christian Andersen en 2016.


Suecia: Ulf Stark

Esta es una nominación particular, ya que Ulf Stark murió en junio de 2017.

csm_ulf_stark_photo_caroline_andersson_484b6ace8fEscribió poemas para niños, libros ilustrados, novelas y literatura para adultos jóvenes. Su gran avance en la escritura llegó en 1984 con Dårfinkar och Dönickar (Fruitloops and dipsticks), una novela para adolescentes que revolucionó la literatura para jóvenes en Suecia. Su lenguaje fresco y enérgico y la representación de un personaje auténtico resonaron con los lectores. La protagonista femenina, Simone/Simon, desafía cada noción preconcebida de identidad de género. La historia está audaz y finamente equilibrada entre la seriedad más profunda y el humor loco.

Ulf Stark fue nominado para el Premio Hans Christian Andersen varias veces y fue finalista en 2000.

Traduciendo a Asterix

Llegó a los quioscos una nueva edición de la saga de Asterix y reabrió polémica. Dos traducciones enfrentadas en un mercado acotado.

Asterix-No me peguen

Estamos hablando de un clásico de la historieta llevado a cabo por la dupla creativa René Goscinny y Albert Uderzo a lo largo de veinte años, más otro tanto con Uderzo en solitario tras la muerte de su compañero.

Estamos hablando de cerca de 40 álbumes traducidos a más de cien lenguas y con los que se han reído varias generaciones. Y cuya versión en castellano publicada en la década de los setenta en España creó cantidad de fanáticos en toda Latinoamérica.

Estamos hablando de Asterix, la historieta de corte histórico que ha sido para muchos una introducción al mundo antiguo. Pero también de una historieta que ha puesto en escena en tiempos de la Guerra Fría los conflictos a los que se enfrenta un imperio cuando ya no tiene rivales.

Leopoldo Kulesz creció entre Buenos Aires y París leyendo Asterix. Cuarenta años más tarde, devenido director de la editorial Libros del Zorzal, decidió cumplir varios de los sueños de su infancia y republicar en castellano la historieta, para lo que armó un proyecto –junto con editorial Planeta– y supo negociar con la editorial francesa Hachette.

Para esta nueva edición se propuso mejorar la traducción, siguiendo las reglas estrictas con las que Goscinny creaba el guion.

–La primera pasada de cada álbum la hice yo. Me impuse un ritmo sostenido, sin detenerme mucho ahí donde se complicaba más de la cuenta –principalmente cuando se trataba de juegos de palabras–. El resultado de esta primera pasada fue un archivo Excel por álbum, donde marcaba en verde los pasajes con los que no estaba muy convencido y en rojo aquellos que preferí ni tocar, para empezar a pensarlos nuevamente desde cero.
Esta primera pasada iba a Agustina Blanco, una traductora profesional, de mucha experiencia, con quien ya había trabajado en otras muchas traducciones. Agustina tiene la particularidad de que, además de conocer su oficio con fineza, no baja la guardia nunca. Agustina corregía y embellecía mi primera versión, a la vez que proponía opciones para lo que yo había dejado en rojo. El resultado de esta segunda pasada fue un Excel por álbum, muy prolijo, y con entre 10 y 20 cuestiones pendientes.
Y llamo pendientes las cuestiones que no nos parecían acabadas u óptimas. Aquí intervenían Valeria Cipolla y Carolina Uribe en la corrección de estilo y, por supuesto, sugiriendo libremente lo que quisieran. Lo fundamental en esta etapa fue no solamente identificar erratas, sino también controlar la coherencia. Por ejemplo, “Oh, César” va siempre con coma después del “oh”, o bien verificar que después de los puntos suspensivos haya siempre un espacio, etc.
De aquí, el Excel iba a Osvaldo Gallese, el diseñador, que dejó el alma en esto. Redibujó cada cartel, cada onomatopeya; imagínense el trabajo descomunal que fue eso. Osvaldo nos devolvía la primera versión del archivo ya armado sobre los dibujos de Uderzo.
Se sumó Federico Juega Sicardi para corregir las erratas que pudieran haber aparecido en el traspaso del Excel al pdf. Por supuesto, cada uno de los que ya habían intervenido también leían el pdf, pero siempre en cada etapa decidí agregar a un nuevo participante con la cabeza fresca.
Pasadas estas correcciones, el pdf fue a Andrés Jarach (amigo argentino que vive en Francia desde hace 25 años) y Stéphane Labro, amigo francés que vive en Argentina. Ambos profundos conocedores de Asterix y perfectamente bilingües. Su misión: detectar eventuales fallas de sentido en la traducción, comparando cuadrito por cuadrito con el original francés.
En paralelo, le tocó el turno a mi hermano Octavio y a Matías Attwell, filósofo y licenciado en letras respectivamente y ambos conocedores de civilización grecorromana y, por supuesto, del latín.
En esta etapa ya fueron quedando pocas cuestiones por resolver. Le pasamos la posta a Roberto Gárriz, autor de Libros del Zorzal, escritor de ficción y dueño de un sentido del humor fino y envidiable. Su misión: revisar los chistes y los juegos de palabras, proponer optimizaciones e inventar nuevos.
Última lectura: mi hija Amalia, de entonces 7 años, atenta y seria lectora.
De cada etapa, cada álbum salió muy mejorado.


Una cuestión de nombres

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Sobre este tema, Cultura LIJ ya publicó una nota en la sección Con lupa en el momento en que estas nuevas ediciones salieron a mercado. En las historietas se ponen en juego especialmente una gran cantidad de cuestiones en la traducción, que incluyen todas las adecuaciones a contexto y cuidado del estilo del autor de la obra original, como en cualquier otra traducción; pero también en el caso del humor, el trabajo cuidadoso de traducir sentidos para sigan generando gracia y juegos de palabras donde el juego permanezca, como en cualquier otro texto humorístico. Y todo eso se refleja también en la parte gráfica, ya que en el caso de muchas onomatopeyas es necesario no solo traducirlas, sino redibujarlas en el espacio (Boom-Bum; Yahooo-Iujuuu).

–La construcción de los nombres de los personajes es un desafío porque cuentan algo acerca del personaje, son en sí mismos muchas veces un chiste. ¿En qué casos consideró necesario modificar los nombres con los que se habían dado a conocer los personajes en castellano?

–Los nombres los puse todos yo. Aunque luego de las sucesivas lecturas, algunos fueron criticados y cambiados. En algunos casos hasta acepté propuestas. Pero el poder de veto me lo atribuí, muy democráticamente.
Salvo Abraracurcix, Asuranceturix, Petibonum y Babaorum, aquellos nombres que no se acomodan a las reglas de Goscinny cambian. Edadepiedrix y Karabella dudé en si los cambiaba o no, pero bueno, cayeron en la volada y creo que mejoraron mucho.
Edadepiedrix, el anciano: la edición original lo llama Agecanonix, del francés “age canonique” (‘edad canónica’). Proviene obviamente de Edad de Piedra que, también obviamente, termina con “dra”, que no se “declina” naturalmente en “ix”. Lo llamamos Geriatrix. Notemos que en la traducción española a veces este personaje se llama Vegestorix, nombre que tampoco respeta las reglas de Goscinny.
Karabella, la mujer del jefe: la edición original la llama Bonemine, del francés “Bonne mine”, o sea ‘buen aspecto’. Preferimos llamarla Buenamina. Su diminutivo cariñoso en francés, “Mimine” pasa a “Mimina”.
En un detallado informe acerca de ambas traducciones que ha sido publicado en el sitio de la editorial, se sostiene que la traducción de los nombres de los personajes en la edición española no sigue ninguna lógica, mientras que Goscinny trabajaba –al igual que lo hizo Cervantes– expresando en el nombre una característica propia del personaje. Además, era estricto en la forma de generar los nombres: usaba una terminación específica para cada pueblo. Por ejemplo, para los galos, elegía palabras que terminan con “i”, “ique”, “isque” –en castellano “i”, “ico”, “ica”, “isco”– y reemplazaba esas partículas por “ix”; y para los bretones, los godos, los romanos, etc., tenía costumbres similares.

–¿La traducción española era mala por la calidad en sí o es que los criterios de traducción cambiaron?
–Con todo este asunto de la nueva traducción y que escribí un texto largo de porqué me parecía que había que cambiarla, puede parecer que encuentro algún interés personal en defenestrar la anterior. Nada más lejos. Le tengo mucho cariño a la anterior. Fue gracias a la anterior que pude conocer esta maravilla. Pero si me preguntan por qué cambiamos la traducción, tengo que decir la verdad: porque la anterior era horrorosa. Y otra cosa: mis críticas a aquella traducción no tienen nada que ver con que sea española, tiene que ver con que es muy mala. Y es mala en sí misma, nada que ver con criterios de traducción. Casi todos los globos tienen problemas, y no exagero.


Dos traducciones simultáneas en el Cono Sur.
¿Dos productos diferentes?

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La compra y venta de derechos internacionales de obras literarias siempre se hace teniendo en cuenta lengua y territorios. Una vez acordado esto, se firman acuerdos en forma exclusiva. Quien se sabe poseedor de los derechos de una obra tan imperecedera como la saga de Asterix y Obelix se encuentra en ventaja para negociar.

Diferentes tipos de ediciones son susceptibles de ser distribuidas y comercializadas a través de diferentes canales en los principales mercados del mundo, pero no parece esto factible en Latinoamérica, donde el mercado editorial no alcanza similitud con las cifras de población.

En 2014 Hachette negoció los derechos de Asterix a la dupla Planeta-Del Zorzal con la misión de reinstalar en Argentina la célebre historieta. Pero en este momento han comenzado a circular libros nuevos con la vieja traducción realizada décadas atrás en España.

–¿Cómo se definieron los territorios y los alcances de la edición para Planeta-Libros del Zorzal?

–Se firmó lo mejor que se pudo firmar: Argentina, Chile y Uruguay en cuanto al territorio. Exclusividad en librerías y no exclusividad en quioscos de diarios. Y el compromiso explícito de Hachette en cuanto a que no iban a competir con nosotros, sus clientes. Estuve ocho años para negociar esto y con Planeta decidimos lanzarnos. Entendimos que también nosotros teníamos que probar hacer un buen trabajo antes de pretender un contrato más amplio.

–Recientemente esta colección ha llegado en estos territorios a los quioscos de diarios y revistas. Pero no se trataría de una edición de ustedes. ¿Qué conflictos existen en este momento?

–En términos prácticos, lo que ocurrió fue que Hachette acaba de autorizar a Salvat a vender la otra traducción en quioscos en una operación puntual y bestial en volumen y publicidad. Nunca entendieron que este mercado no se puede compartimentar, no se la banca; los libros circulan y ningún distribuidor aquí anda preguntando si tiene derecho o no de vender en tal cual canal de ventas. Esa es la realidad. A pesar de que esto fuera comunicado a Hachette muchas veces, decidieron tomar la insólita decisión de competir con sus clientes. Y todo en nombre de una operación puntual.

Este conflicto entre partes ejemplifica como la circulación de una obra, de un autor, incluso de un personaje, la posibilidad de influenciar a una generación nueva de lectores, la forma en la que se construye el imaginario de una época, todo se ve influido por las espectativas de negocio y estrategias de penetración con que las editoriales trabajan para cada mercado.

A nosotros, lectores fascinados, no queda esperar que el cielo no se caiga en nuestras cabezas.

 

La voz de la imagen: Jimena Tello

La tapa de Cultura LIJ de Septiembre 2017 salió de la mano creativa de la artista Jimena Tello. 

La tapa de Cultura LIJ de Septiembre 2017 salió de la mano creativa de la artista Jimena Tello.

Conozcámosla en su propia voz.

Jimena nació en Buenos Aires y a los 4 años de edad se radicó en Francia con su familia, donde residió las siguientes dos décadas. Allí estudió diseño editorial en la Escuela Superior EstienneEscuela Superior Estienne y luego Ilustración en la Escuela Superior de Artes Decorativas de Estrasburgo. A su regreso a Buenos Aires, siguió formándose como ilustradora en diferentes talleres y comenzó su actividad como docente.

Recientemente ha abierto su propio taller de ilustración, Taller Dos Meninas, junto a su colega Gabriela Burin, en el cual imparte clases de ilustración profesional.

Ha publicado libros en varias editoriales argentinas y de otros países: Francia, México, Corea, Emiratos Árabes y España.

 

 

En 2008 fue seleccionada para participar del catálogo de ilustradores argentinos presentado en la Feria del libro de Bologna y en 2011, para exponer en la Bienal de Bratislava.

Dedicado al asombro

El proyecto Frida nació en el patio de la Casa Azul, cuando Lacombe quedó asombrado bajo la fuerza de Frida Kalho.

Dijo Lacombe: "Lo que para mí es importante es que el artista debe dedicarse plenamente a su obra. Es de ese proceso creativo y sus revanchas. Este libro lo que muestra es el artista, pero también cómo hacer con la vida de uno un universo."

Asombro. Esa es la palabra con la que se puede definir el trabajo de Benjamín Lacombe. Se trata de un hombre dedicado a generar asombro con libros impactantes. Como lo hemos hablado en su anterior visita a la Argentina, a través de sus libros acerca obras clásicas complejas a un público amplio. Lleva consigo un proyecto cultural donde el asombro deviene estrategia para el acceso de lectores de todas las latitudes al corpus cultural que lo impactó a él en su propia juventud.

Este proyecto es diferente, nació en el patio de una casa azul en México DF, bajo el impacto y el asombro del encuentro con la obra de Frida Kalho. Por eso este libro que ha presentando en las ferias del libro de Latinoamérica es tan importante: ¿cómo asombrar con Frida, después de Frida?

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El reencuentro

“¡Cuántas páginas que me dedicaron! ¡Ocho!”, dice mientras sostiene un ejemplar de Cultura LIJ #27 donde salió el primer reportaje. A su lado, Sebastien Perez hojea el número 39 de Cultura LIJ. Benjamín Lacombe lo hace parar en el reportaje a Nicolás Arispe al ver la tapa del libro La partida. “Ese libro es muy bueno. Lo vi en la Feria de Bogotá y lo compré, es excelente.” Coincidimos plenamente.

Hace tres años lo entrevisté por primera vez. En ese entonces presentaba dos ediciones especiales: Seda, la novela de Alessandro Baricco, y La Biblia. Reviso las fotografías de ese día y allí está: la cartuchera con la imagen de Frida. Seguramente ya estaba sumergido en el mundo de Frida, ya estaba trabajando en la búsqueda de su Frida interior.

Hasta ahora su obra tiene que ver mayormente con reinterpretar obras ficcionales. Pero Frida Kalho es un personaje real que se ha convertido en un símbolo de la identidad latinoamericana. Ustedes, ambos, debieron deconstruir ese símbolo para reconstruirlo en sus propios términos. ¿Cómo fue ese proceso?

(Sebastien Perez) —En mi caso no partí del símbolo. La primera vez que la descubro es cuando fuimos a la Casa Azul. Y fue en el patio de la Casa Azul donde Benjamín me propuso que hiciéramos este libro juntos. Pero no tenía una representación previa. Ella en Francia no es conocida, de su obra hay un conocimiento muy superficial. Por lo tanto, no partí del personaje, sino de la persona a la que conocí primero al recorrer su casa: el lugar donde nació, creció y murió. Tuve la suerte de conocerla desde su hogar, desde un lugar de lo íntimo. Y luego, cuando volví a Francia, la seguí conociendo a través de sus escritos, de su correspondencia, de sus diarios. O sea que no trabajé sobre su imagen o la persona que ella representaba.

(Benjamín Lacombe) —En mi caso conocía el ícono de Frida, su símbolo. Ya había hecho otros personajes históricos, como María Antonieta y Leonardo Da Vinci. No era la primera vez que trabajaba sobre un personaje real. Pero a diferencia de esos casos, esta vez tenía fotos y videos, y otros elementos objetivos donde poder observarla. Era más fácil para poder acercarme visualmente al personaje, para poder trabajar su rostro.
Lo más difícil para mí fue mostrar su pintura con mi propia voz. Para mí era muy importante poder hablar de su obra, pero sin perder mi propia voz. No quería hablar de ella desde los rótulos que conocemos. Quería hacer un trabajo que regresara al artista, que es lo fundamental. Quería enfocarme en el vínculo entre su sufrimiento corporal y su obra.

—En el libro han trabajado con referencias a las pinturas de Frida Kalho, pero también incorporando citas textuales de ella. ¿Cómo ha sido ese trabajo de recopilación e incorporación de la voz de Frida en el texto?

(SP) —Al principio no queríamos hacer una biografía clásica; Benjamín quería que diéramos cuenta del proceso creativo. En realidad me costó mucho empezar el texto, porque era una estructura totalmente diferente sobre la que tenía que apoyarme. Fue un proceso totalmente diferente a otros trabajos anteriores.
Normalmente partíamos de un texto. Pero esta vez, como queríamos dar cuenta del proceso creativo, que era un proceso visual, no sabía por dónde empezar. Fue necesario que Benjamín hiciera un esquema, un story board, de cómo iba a ser el libro para poder pensarlo a partir de las temáticas que definimos. Recién así pude trabajar, a partir de tener una idea de cómo sería este sistema de troquelados, de diferentes capas. A partir de ahí fue todo más sencillo.
Yo había leído todo lo de ella. Estaba totalmente inmerso de sus escritos. Y seleccionamos las frases que más tenían que ver con los temas de cada sección. Una vez que había extraído las citas, pude empezar a abordar e hilar en torno de esas citas. La sentía a ella proyectada dentro de mí.
Las comillas surgen como un recurso para que el público pueda entender qué texto es de ella y qué texto es mío.

(BL) —En mi caso, en el tratamiento de las citas pictóricas radicó la mayor dificultad.
El caso de El ciervo herido fue muy complejo, porque si sacaba un solo elemento, toda la estructura de la pintura se derrumbaba. Cada elemento cuenta. Por lo tanto, tuve que quedarme muy cerca del original. Es una estructura muy bien pensada, donde todo está relacionado con el número nueve: son nueve árboles, nueve con las flechas, nueve ramas del árbol caído. Y todo elemento cuenta: un árbol roto, tenemos la tempestad en el cielo de fondo, pero el mar calmo. Y el número nueve permanentemente que, para las culturas mayas y aztecas, representa el renacer de todo. Frida pinta este cuadro justo antes de una operación muy importante, después de la cual podía morir o curarse definitivamente. Por eso la tempestad y el mar calmo. Lo que hice fue cambiar la posición de Frida o la cantidad de orejas −de las cuatro del original solo dejé dos−. Retirar o modificar el número de árboles o de flechas sería traicionar el simbolismo que habita en ese cuadro. En otros casos pude hacer una composición que fuese más mía. La otra dificultad fue la paleta de colores muy alejada de mi tendencia natural.

Ver artículo Entre Frida y Lacombe, de esta misma edición. 

El arte y el artista

—En Frida el dolor y la muerte están presentes todo el tiempo, pero al mismo tiempo su obra está plenamente viva. Hoy vivimos en una época en que nuestras vidas están muy expuestas y la intimidad pierde valor. ¿Es necesario que el artista encarne su obra?

(BL) —Depende mucho, para mí un artista tiene un solo deber y es con su obra. No tiene poder de representación. El caso de Frida es muy particular porque ella todo lo que tocaba lo convertía en ella misma. Todos los objetos de su casa son ella misma. En su casa, en la casa azul, casi no hay cuadros de ella, sino objetos de su vida cotidiana intervenidos: sus zapatos, sus muñecas, sus corsés. Es Frida. Todo es Frida. Eso es válido para el caso de ella.

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Ver nota del Museo Casa Azul, en esta misma edición.

(BL) —Pero hay otros artistas cuya obra habla por sí sola y habla mucho de ellos. En el caso de Ron Muek, él no da ninguna interpretación, no va a ninguna de sus inauguraciones, no le interesa dar claves para la interpretación. Recuerdo que la Fundación Cartier realizó un video donde otros artistas venían a interpretar su obra. Y se escuchaban explicaciones brillantes y contrapuestas acerca de la misma obra. En eso radica la potencia del arte, en que no hay un manual de cómo hay que hacer las cosas, sino formas particulares de hacer.

(BL) —Otros artistas pueden ser muy difíciles de entender desde el punto de vista plástico, como Sophie Calle. Pero luego la obra toma sentido. Lo interesante es el proceso de preparación, pero luego la foto final que ella toma no es lo que más interesa, no el objeto, sino cómo piensa ella el proyecto.

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(BL) —Lo que para mí es importante es que el artista debe dedicarse plenamente a su obra. Es de ese proceso creativo y sus revanchas. Este libro lo que muestra es el artista, pero también cómo hacer con la vida de uno un universo. Y, en el caso de Frida, con su columna rota ella arma su universo. Y es de ese proceso creativo que este libro habla. Cómo el arte puede ser una forma de resiliencia.

Entre Kalho y Lacombe

Lacombe ha trabajado su libro Frida sobre obras que es importante revisitar.

Benjamín Lacombe ha trabajado en el libro Frida basándose en las obras de Frida Kalho que nos parecía importante revisitar. A su vez, las obras de esta artista están plagadas de referencias simbólicas que es interesante conocer.CLD2017-LaVoz-Lacombe-FridaGIF.gif

En el capítulo “La tierra”

  • El abrazo de amor del universo, la tierra (México), yo, Diego y el señor Xólotl (1949). Hay que hacer notar que el señor Xólotl es para los aztecas el dios del fuego, quien cuida al sol durante la noche, y quien guía a los muertos en su camino final. El perro presente en el cuadro es un xoloitzcuintle, o perro de Xólotl, raza que se creyó extinta y que Kalho y Rivera criaron. En el abrazo se reúnen hombre y mujer, noche y día. Lacombe en este caso quita a Diego Rivera y al universo de la escena, y deja solo el lado femenino de la composición: es Frida y la Tierra, aunque con ellas duerme un xoloitzcuintle.
  • Raíces (1943). Aquí Frida descansa sobre lava seca, un paisaje estéril, desierto y rocoso de resquebrajada sequedad. De su torso salen raíces de las que fluye su sangre y nace de ella también una planta. En el cuadro original la mirada se dirige al espectador, fuera del cuadro. Lacombe modifica esto para orientar la mirada de Frida hacia la tierra, donde yace un esqueleto.

En el capítulo “La fauna”

  • Autorretrato con collar de espinas (1940). En este retrato Frida tiene una corona de espinas, a modo de la de Cristo, junto con un colibrí muerto. A su izquierda, un gato mira atento el colibrí. A su derecha, un mono, regalo de Diego. Lacombe prefiere cambiar el gato por otro mono.
  • El venado herido (1946). Ver nota principal, Lacombe explica allí las operaciones realizadas en este caso.

En el capítulo “El amor”

  • Diego en mis pensamientos (1943). Ataviada con uno de los trajes típicos mexicanos de Tehuana, en este retrato Frida incorpora un retrato de Diego en su frente. Lacombe lo incorpora también, pero con un recurso muy atractivo: el troquel. Diego así aparece en un plano diferente, que se revela completamente al dar vuelta la hoja. El mayor cambio aquí está en la incorporación de una red roja en la que se puede ver ya una corona de espinas, ya un sistema de arterias, ya la osamenta de un ciervo, ya…

 

La columna rota

  • La columna rota (1944). Su columna rota, ahora sostenida artificialmente por un corsé. Su cuerpo atravesado por clavos. Dolor físico y emocional. Lacombe toma la fuerza de esa obra, pero le cierra los ojos, en un gesto que subraya lo privado del dolor. Nuevamente el juego de planos exterior/interior ubica la columna en una siguiente hoja visualizada a través del troquel de la página.

La posteridad

  • Viva la vida (1954). Ocho días antes de morir, la artista firma este cuadro: “Viva la vida / Frida Kahlo / Coyoacán 1954 México”. En las representaciones populares mexicanas del Día de los Muertos, la sandía aparece asociada a los esqueletos. Lacombe interviene la obra modificando el fondo para hacer aparecer la casa azul; asimismo incorpora tres mariposas, que para los mayas y los aztecas estaban relacionadas con las almas de los muertos.

La ilustración en la proa

Un panorama de la literatura y juvenil francesa desde a mirada del autor Joel Franz Rosell.

Un panorama de la literatura y juvenil francesa desde a mirada del autor Joel Franz Rosell. Y la propuesta de un nuevo término: "orilatura".

Por Maryta Berenguer
Escritora, narradora y formadora de narradores. Fundó la biblioteca Pajarita de Papel en Bahía Blanca.

 El frío del otoño en París se hace sentir. Estamos en la Feria del Libro Infantil Juvenil que aquí se llama Salon du Livre et de la Presse Jeunesse que está en un municipio colindante con París: Montreuil. Un espacio ferial moderno, digno de esta feria, que ocupa tres amplios pisos con un laberinto de stands que parecen iluminados por los libros. Joel me espera en el café del segundo piso. Antes de comenzar la nota, quiero decir que Joel Franz Rosell es un escritor cubano-francés que lleva más de treinta libros editados en francés y castellano americano (según Mempo Giardinelli, ese es el nombre correcto de nuestro idioma), algunos de los cuales relaciono al final de esta nota.

Sentado muy elegante como siempre, traje claro color tabaco, corbata al tono, nos saludamos estrechándonos la mano porque su resfrío es de temer. Después de algunos recuerdos de otras ocasiones similares a esta, la entrevista comenzó al preguntarle cómo veía el equilibrio entre la ilustración y el texto en los nuevos libros, y la comercialización de novelas y cuentos.

—En Francia la historia no es lo principal en un libro. Por supuesto cuenta el estilo, pero hay un boom de la ilustración. Álbumes fascinantes a la vista, pero las historias a veces no están a la altura. Hay juegos de estilo, de palabras, recreación de la vida cotidiana… Hay álbumes para todos: de pequeños a adultos, pero los niños son los principales lectores pues en cierto momento, los adolescentes se inclinan por la lectura en las tablets, computadoras, móviles. También su lectura se especializa: hay chicos que solo leen fantasy o manga… Las editoriales mantienen igual una buena circulación y venta debido a que las escuelas y bibliotecas compran con partidas asignadas. Las novelas para niños son adquiridas generalmente por los mismos pequeños, debido a que aquí, en Francia, hay muchísimas librerías. En mi barrio, un barrio de clase media trabajadora, hay tres librerías en las que se venden tantos álbumes ilustrados como novelas de tapa blanda o libros documentales muy interesantes y visualmente creativos. Muchas librerías especializadas en libros para chicos incluyen juguetes y papelería, pero lo impresionante es que casi no hay librería generalista sin una importante sección infantil. Todo chico francés tiene su paga semanal y es común ver a los chicos comprando el libro que les gusta. A la venta de novelas ayuda el llamado “cheque-libro” que las municipalidades conceden una vez al año y que cubre aproximadamente el precio medio de un libro de tapa blanda.

En Argentina suelen firmar los escritores, a veces los ilustradores. Pero en esta feria he visto que los dibujantes son las verdaderas estrellas.
—Una de las causas fundamentales de esto es que los ilustradores (y los autores-ilustradores de historieta) son conocidos y seguidos por su estilo, y hay un público coleccionista. Cada dedicatoria es un dibujo original que prestigia el ejemplar. Hay quien ni siquiera lee los álbumes de su colección, pero no se pierde una novedad del ilustrador que admira. De ahí las largas filas que se forman en los stands. Tú me viste hoy firmando a mucha gente porque mis dedicatorias son dibujos (que nunca repito). En realidad yo no soy el ilustrador de la serie Gatito, pero como soy ilustrador de otros libros, me tomo la libertad de hacer mi propia versión del protagonista de la serie, maravillosamente ilustrada por Constanze Kitzing. Si solo escribiera unas palabras como dedicatoria, ten por seguro que muchos no se acercarían a mirar mis libros…

Joel se sonríe con picardía y continúa hablando de su producción literaria.

—Llevo en total 30 libros publicados. Una decena en España, 10 en Francia, 7 en Cuba, 6 en Argentina, 4 en México, etc. En Cuba, por razones económicas, no es fácil publicar un libro. El papel es importado y los libros para niños se venden en moneda no convertible. Sin la subvención estatal sería imposible. En 1983 de mi primer libro se hicieron 50.000 ejemplares que se agotaron enseguida. El año pasado la mayor editorial cubana tiró solo 5.000 ejemplares que se van a agotar enseguida… Pero no se va a reeditar, pues todos los autores prefieren publicar un nuevo libro y no hay papel para nuevas ediciones y reediciones. Y se da la preferencia, de manera comprensible, a los autores que viven en la isla. Por eso de mis 30 libros solo 7 han sido publicados en Cuba. Yo tengo la suerte de publicar en editoriales que cubren todo el mundo hispánico y que reeditan gran parte de su producción: Fondo de Cultura Económica, Ediciones SM, Edelvives, Kalandraka.

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El mercado del libro en Francia

—¿Un escritor no estrella puede vivir de su producción literaria en Francia?
—No, de ninguna manera. El mercado francés es muy duro. Solo en el Salon du Livre de Montreil se presentan este año 400 autores, casi todos con novedades. En Francia aparecen ¡7.000 títulos nuevos cada año! El francés es la lengua de los 67 millones franceses, pero también lengua oficial de Bélgica, Suiza, Quebec y de numerosos países africanos y diversos territorios de los océanos Índico y Pacífico. Muchos de esos países exportan a Francia más libros de los que importan. Es una magnífica diversidad, pero la competencia es ruda.

Por otra parte, Francia es un país de inmigración con millones de personas que vienen o tienen padres o abuelos en todos los continentes. Los niños se mezclan desde la escuela y se publican libros con autores o con formas y temáticas africanas, del mundo árabe, de Irán, la India, China, Paquistán, Oceanía… No solo la población, sino la literatura francesa es mundial por sus raíces y savias.

—Eso se observa a simple vista en calles, supermercados, metros, buses, escuelas y aquí mismo, en la Feria, un mundo absolutamente internacional tanto en nacionalidad como en religiones.
—París es una capital-mundo como pueden ser Londres o Nueva York. Yo nunca camino las cuatro cuadras que mide mi calle sin escuchar cuatro o cinco lenguas: árabe, hebreo, ruso o serbio (no alcanzo a diferenciarlo), chino, italiano o ¡argentino! Y no te hablo de un barrio turístico, lleno de hoteles y monumentos, sino de un barrio residencial común y corriente.
Tengo la impresión, por lo que usted dice, que el mercado del libro en Francia es muy duro.
—Para autores e ilustradores, el mercado francés es durísimo. Las editoriales depositan los libros en las librerías por un plazo corto. Al cabo de ese tiempo, la librería debe pagarlo, lo haya vendido o no. Como cada día llegan decenas de títulos nuevos, ¡a veces los libros son devueltos sin haber estado en la estantería! Es una rotación infernal en la cual el que más gana es el distribuidor. El plazo varía, pero hoy el destino de un libro queda saldado en menos de un mes. No los sacan de catálogo, pero no están visibles en las librerías, y si la promoción, la crítica, o el amigo rumor no los salva, al terminar el año ya están condenados. Los porcentajes del autor en literatura para adultos giran en torno al 10 % mientras que en literatura infantil apenas llegan al 6 %, cuando el precio de venta del libro infantil es generalmente la mitad del precio de una novela. Solamente el 2 % de los autores franceses viven de sus libros. El resto lo compensamos con talleres, seminarios, charlas, lecturas, y con los cientos de salones y ferias de libros que, si te invitan expresamente, te pagan honorarios muy superiores a lo que ganas en derechos de autor.

—Pese a que no es una novedad, he visto más libros que en otras oportunidades con grabaciones hechas por narradores profesionales, ilustradores y escritores que no necesariamente son los mismos. También me han impresionado libros sobre museos. ¿Qué opinión puede dar sobre este tema?
—Efectivamente, hay muchos libros con CD o DVD. Francia junto con Gran Bretaña son países que han desarrollado de manera espectacular el libro informativo y son muy aceptados, tanto los que hablan de ciencia y tecnología como los que enriquecen la percepción del arte, la arquitectura, el medioambiente o la historia. Yo diría que hay un nuevo didactismo que se expresa en novelas situadas en marcos históricos muy cuidadosamente presentados (desde el Egipto faraónico o la Grecia de Pericles a la Toma de la Bastilla, la guerra de Vietnam o la caída del Muro de Berlín), o narraciones que discuten temáticas sociales o filosóficas. Hay autores que se han especializado en este tipo de narraciones y viven holgadamente de sus derechos, pues sus libros son muy apreciados como material para-escolar. Por otra parte, la “oralitura” cuenta con muchos adeptos en Francia. Como sabemos, está la narración folclórica por un lado y los narradores que cuentan cuentos de autor por el otro, y en ambos casos, los textos vienen acompañados por la voz del narrador oral y también con grabaciones musicales. Hay mucha “oralitura” de diversa fuente europea (celta, nórdica, eslava), oriental (árabe, persa, hindú), africana o latinoamericana (afroamericana, aborigen, etc.).

—¿Qué autores destacaría de la actual literatura francesa para chicos?
—La primera que me viene a la mente es Suzie Morgenstern, una estadounidense que se hizo escritora en Francia y que tiene un formidable sentido del humor. Igualmente conocida y reconocida es Marie-Aude Murail, con igual capacidad para el realismo que para la fantasía. También puedo citar algunos candidatos recientes al premio Andersen, como el internacionalmente conocido novelista Thimothée de Fombelle o los singulares autores-ilustradores François Place y Claude Ponti.

—Joel, ha sido un placer haber conversado usted y sabe que su cuento “Sueños” me sigue acompañando y lo sigo narrando como el mismo día que lo estrené hace muchos años en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires.

CLD2017-1-Abril-PanoInt-Joel6Para seguir leyendo a Joel

  • La literatura infantil: un oficio de centauros y sirenas. Buenos Aires. Lugar Editorial, 2001. Ensayo.
  • Mi tesoro te espera en Cuba. Zaragoza. Edelvives, 2008
  • La leyenda de Taita Osongo. México. Fondo de Cultura Económica, 2006. Premio La Rosa Blanca •
  • Exploradores en el lago. Madrid. Alfaguara, 2009
  • La bruja Pelandruja está malucha. Madrid. Ediciones SM, 2010
  • Sopa de sol. Buenos Aires. Tinta Fresca, 2011
  • Gatito y el balón, Gatito y la nieve y Gatito y las vacaciones. Pontevedra. Kalandraka, 2012. Ilustraciones de Constanze Kitzing
  • El secreto del colmillo dorado. Bogotá. Libros & Libros, 2013
  • Concierto n°7 para violín y brujas. México. Fondo de Cultura Económica, 2013
  • Había una vez un espantapájaros. Bogotá. Libros & Libros, 2014. Ilustraciones del autor
  • María es pintora. México. Editorial 3 Abejas, 2015. Ilustraciones: David Nieto.
  • Tito y su misteriosa abuela. La Habana. Gente Nueva, 2015.

Para seguir escuchando a Maryta

http://www.marytaberenguer.com.ar/

El beso francés

Estiramos el cierre de esta edición para que ustedes, queridos lectores, pudieran disfrutar del reportaje a Rébecca Deautremer, en su breve y agitado paso por la Argentina.

rebeca-e1431543229411Tiene el mismo gesto en sus labios que la princesa de la tapa de su libro. Ella aún está atendiendo a otros periodistas cuando llegamos. Desde nuestra mesa en la Quimera del Arte, no escuchamos las palabras, pero podemos observar sus gestos. Es una mujer hermosa a la que la luz parece siempre serle generosa. Vaya uno a saber si esa complicidad no nace de que la luz se sabe bien retratada en sus trabajos.

La tipografía me interesa mucho. Cuando era estudiante seguí los cursos de diseño gráfico, fotografía, etc. Mi primer proyecto era ser diseñadora gráfica, pero mi camino cambió”. Y todos agradecemos el viraje que dio a su vida y a su profesión.

En el principio… las acuarelas

Edelvives organizó está gira por Latinoamérica (primero Bogotá, ahora Buenos Aires, luego Santiago) para presentar su nuevo libro: Una biblia. Rompe el molde pensar en el autor de la biblia, pero en este caso son dos: Philippe Lechermeier y Rébecca Dautremer, la misma dupla que alcanzó el éxito mundial con Princesas.

El libro tiene muchos aciertos: una edición de lujo, con marcador de hojas, un diseño bello que deja espacio para todo: imágenes, texto y respiración. Pero del trabajo específico de la ilustración hay varias cosas que nos llaman la atención. Son esos momentos en los que Deautremer ha debido tomar una decisión y decidir hasta dónde jugar.

-Hay algo muy especial en los desnudos de su versión ilustrada de Seda (Alessandro Baricco) y en Una biblia. En la suavidad de los gestos y en el erotismo.

-En Seda hay algunas escenas de desnudos sí, pero eran escenaseróticas en el texto. En cambio, en la biblia es María que va a parir. En esta imagen lo que me llevó a pensarla desde la sensualidad fue el texto de Lechermeier. Ahí se hablaba de María metiéndose en el agua para aliviar el peso del bebé en su vientre. Lo que tiene esta versión de la Biblia es que los personajes están muy encarnados, son contados desde su costado humano. Encontrar esa densidad física me gustó mucho.

-Son rostros muy diferentes de lo que uno imagina que es el habitante de Medio Oriente.

-En Europa la imagen de los personajes bíblicos es siempre la misma. Por un lado, me parecía que era un folclore no muy estético y me genera muchas dudas a nivel histórico. ¿Quién sabe cómo habrá sido María?

Por eso intenté alejarme de esas imágenes que ya teníamos, de las sandalias, de la túnica marrón. Por poco estético y por falta de rigor histórico en sus referencias, no sé realmente si tienen alguna relevancia histórica esas representaciones. Entonces me di plena libertad para buscar en el conjunto de la humanidad rasgos que me interesaran. Lo importante es que cada personaje sea sí mismo. Que se sienta su esencia. La realidad no es algo que me importe demasiado.

Tenía que representar un personaje de una mujer joven que se iba a casar. Pero ¿qué sabemos realmente acerca de ella? ¿Cómo imagino a la joven María?¿Cómo era la joven María en Palestina hace dos mil años?

Compartir la mesa

Al sentarnos en su mesa, Rébecca está preocupada por hacernos sentir cómodas. Nos pregunta varias veces si queremos algo, si queremos, por ejemplo, un vaso del licuado que ella está tomando. Agradecemos en cada ocasión, estamos bien. Y esperamos tener despejados los sentidos para disfrutar y absorber el clima de la escena.

Le llevamos de regalo los dos últimos libros que publicamos, Te quiero más que a la sal (se sorprende de la escritura en armenio) y Pequeñas teorías sobre el comportamiento animal (cuyas imágenes le interesan especialmente). Eso demora el comienzo de la entrevista, pero nos permite presentarnos y establecer un vínculo.

¿Por dónde empieza a diseñar un personaje?

-Hay mucho boceto, pero parto siempre de una idea. Y voy corrigiendo hasta que el rostro comienza a aparecer. Uno como ilustrador tiene sus manías y es muy difícil salirse de esas manías. No hay que dejar que la mano decida, hay que esforzarse por guiarla.

Los ilustradores tenemos defectos. Muchas veces vamos muy rápido. Tenemos lugares comunes y volvemos siempre a lo mismo, a los mismos personajes, a los mismos gestos, a los mismos recursos. Y el problema es que si dejamos sola a la mano, terminan siendo personajes sin relieve, huecos. Lo que yo intento hacer esevitar caer en esas manías, saltear mis hábitos. Es difícil soltar, pero es lo que intento hacer.

La artista con la que conversamos no solo tiene publicados libros maravillosos, también ha dado solución gráfica y estética a un filme francés de animación para niños, que aquí solo ha podido verse en festivales o conseguirse pirateado por quienes bajan películas de culto de internet.

Hasta ahora venimos hablando de una imagen que se plasma en el papel y queda estable. ¿Cómo fue el proceso de Kerity, la casa de los cuentos?

-Ah, ese caso fue realmente diferente. Comenzó como un proyecto pequeño. Un corto, de provincias, y fue un proyecto cuya dimensión creció enormemente. Hasta que de golpe era la directora de arte del proyecto de un largo de animación, lo que no estaba previsto. Tarea en la que no me siento cómoda.

No es lo mismo trabajar sola en tu casa que tener que traducir lo que piensas para un equipo de gente que debe interpretar tu pensamiento. Fue importante a nivel humano, sentí mucha frustración por momentos, pero también aprendí mucho.

La verdad es que es muy diferente hacer un libro que una película. Los requerimientos técnicos de una película son enormes. Así que fue una experiencia matizada. Tengo otro proyecto de animación en mente. Pero tengo que saber que el abordaje de un libro y el de una película no tienen nada que ver. Aquí estamos frente a una puesta en escena que se desarrolla en el tiempo. No es para nada la misma relación.

Hay excepciones a todo lo que puedo decir, pero son escenografías lo que uno arma.

Al principio me sentía tan frustrada, tanto que incluso lloré cuando salió la película. Pero hace poco volví a verla y me di cuenta de que esos defectos no importaban, de que es una película valiosa.

En Cyrano, Elvis, Badayaga trabajó con su marido.

-Y estamos preparando un nuevo libro.

 –¿Cómo es trabajar con su marido?

-Mi marido es escritor de libros para niños y normalmente no trabajamos juntos. Pero hacerlo nos gusta mucho, porque podemos hablarnos y decirnos la verdad de lo que pensamos, sin que nada se juegue. Podemos pelearnos sin consecuencias, pero igual no nos peleamos mucho. Realmente encontré el personaje ideal para casarme.

¿Qué es ahora para usted un desafío?

-Todo es un desafío. Puede sonar un poco pretensioso, pero la verdad es que tengo muchas ideas. Hay muchas cosas que quisiera hacer, cosas para las que no alcanzan mis capacidades. La más mínima imagen es un desafío. Hay muchas más cosas que yo quisiera hacer que las que puedo concretar. Pero ahora me gustaría intentar escribir mi propia historia. No para libros de niños. Lo pienso como una historieta.

Un accidente con suerte

GRA089. MADRID, 26/12/2013.- Fotografía facilitada por Contempla Edelvives de una de las ilustraciones de Rebecca Dautremer en la reedición del libro "Seda". Decía Alessandro Baricco que "Seda", más que una novela, es una historia, pero que si solo fuese una historia de amor, no merecería ser contada. Así se resume esta lírica odisea emocional, uno de los grandes éxitos de finales del siglo XX y que ahora se reedita en español. EFE (SOLO USO EDITORIAL) "SEDA", LA NOSTALGIA LÍRICA DE BARICCO VUELVE ILUSTRADA POR REBECCA DAUTREMER
Fotografía facilitada por Edelvives de una de las ilustraciones de Rebecca Dautremer en la reedición del libro Seda

Rèbecca Deautremer ya se fue de Argentina. Dejo autógrafos, algunos dibujos, sonrisas. Una legión de seguidores enamorados. Antes de levantarnos de la mesa, entre foto y foto (evitamos la selfie, pero estuvimos tan cerca de caer en la tentación), le consultamos por la técnica utilizada en la escena de Seda en que la pareja hace el amor. Estábamos convencidas de que se trataba de un grabado, lo que resultaba muy extraño en Deautremer. “Es solo lápiz, pero luego le pasé un poco de agua con tinta. Y agregué esmalte verde con un pincel. Solo que, al poner un barniz que era para óleo, se blanqueó la imagen. Y necesité ponerle óleo para compensar. Lo que da esta idea de grabado es el depósito no uniforme del óleo”.

Nos alejamos del bar bajo el sol y en la mente de ambas, aunque no lo digamos, está la misma idea: ojalá que siempre un error se convierta en un descubrimiento.