No separe el hombre lo que la sintaxis ha unido

La puntuación no es opcional. Y, a pesar de lo que nos han dicho, ya no representa las pausas del habla. Hoy: la coma criminal.

Por Norma Castellano

Los signos de puntuación ponen de manifiesto las relaciones sintácticas y lógicas que existen en el texto. Según la Ortografía de la lengua española (2010):

“La segmentación del discurso que marcan los signos de puntuación es imprescindible para determinar con claridad las funciones gramaticales y las relaciones sintácticas entre los distintos constituyentes de los enunciados”.

Como regla general, la puntuación no debe romper la dependencia que se establece entre los grupos sintácticos más fuertemente vinculados, aunque esos grupos se separen mediante una pausa en la oralidad.

Tradicionalmente se vinculó el uso de la coma a la presencia de una pausa corta en la cadena hablada, pero no siempre la escritura de la coma responde a la necesidad de hacer una pausa y, viceversa, existen pausas en la lectura que no están marcadas por las comas.

La coma, como cada uno de los signos de puntuación, tiene reglas de uso bien delimitadas. Según estas reglas, es incorrecto separar con coma el sujeto del verbo, o el verbo de alguno de sus modificadores.

En un interesante y muy didáctico artículo, Fundéu (Fundación del Español Urgente) ejemplifica algunos casos incorrectos de uso de la coma y los llama “La coma criminal”. Así, se pueden ver “comas criminales” entre sujeto y verbo:

Luego de ser interrogado, el testigo, no brindó declaraciones

y entre verbo y objeto directo.

El promedio mensual de los trabajadores de Lima registro, un aumento de 16,5 %.

Si el sujeto es largo, se suele hacer una pausa que nunca debe marcarse en la escritura mediante coma.

Los alumnos que no hayan entregado el trabajo antes de la fecha fijada por el profesor | deberán suspender la cursada.

En la oración anterior, la barra señala la pausa oral, pero no corresponde colocar una coma porque separaría el sujeto (“Los alumnos que…”) del verbo (“deberán suspender”).

La resistencia al cambio

¿Cuándo tildábamos solo? Siempre mal. Todo acerca el cambio más resistido en la ortografía española.

Todo lo que siempre quisiste saber acerca del caso del adverbio “solo” y su tilde.

Por Norma Castellanos

La Ortografía de la lengua española, libro que publicó la Real Academia Española en 2010, introdujo una serie de cambios en la ortografía. Uno de esos cambios —el más resistido de todos— es establecer que solo ya no se tilda.

¿Cuándo tildábamos solo? En general —y sin ningún otro análisis—, siempre que actuaba como adverbio, con el significado de ‘solamente’ o ‘únicamente’. Pues bien, esto que hemos aprendido a fuerza de correcciones en la escuela no era correcto.

Lo que era válido antes de la última reforma era tildar solo en casos excepcionales. Como lo explicaba el Diccionario panhispánico de dudas: “Cuando esta palabra pueda interpretarse en un mismo enunciado como adverbio o como adjetivo, se utilizará obligatoriamente la tilde en el uso adverbial para evitar ambigüedades”.

¿Qué es la ambigüedad? Estaríamos frente a un caso de ambigüedad, por ejemplo, en un enunciado como:

Trabaja solo los domingos.

¿Cómo debo interpretar la palabra solo: como adverbio o como adjetivo? ¿Trabaja únicamente los domingos? ¿O trabaja sin compañía los domingos? Frente a esta posible ambigüedad, la normativa establecía que llevaba tilde el uso adverbial.

Pero no nos contaron algo —y tildábamos sin ton ni son—: la ambigüedad, en general, se resuelve por el contexto. Es fácil “jugar” con un enunciado solo, sin otro texto que lo rodee, pero es más difícil si ese enunciado va acompañado de otros que aclaran, especifican, describen. Así, en el ejemplo anterior, bastaría con agregar una oración anterior para resolver la ambigüedad sin utilizar la tilde.

No le gusta trabajar. Trabaja solo los domingos.

O bien:

Sus compañeros no lo soportan. Trabaja solo los domingos.

Asimismo, hay otros casos que presentan ambigüedad y no pueden resolverse con la tilde: “Me tomé un café solo”. ¿Estaba sin compañía? ¿Me tomé un café sin leche?

Cabe recordar que la ortografía es una convención, es decir, un conjunto de normas que fijan las pautas de la correcta escritura de una lengua. Sin embargo, estas normas no son inamovibles y están sujetas a cambio y evolución, producto de la evolución de la misma lengua.