Elogio para Liliana Bodoc

Ana Casale elogia a Liliana Bodoc. Votá en las páginas de Facebook y Twitter de @Cultura_LIJ por el Mejor #Elogio. Retwit/Compartir vale x2

Por Ana Casale
#Elogio #HacerEcodeloBueno #ElogioLilianaBodoc

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Qué bueno que para leerte tenga la complicidad de mi hijo. Buscamos en tus libros esas historias que hacen olvidar el viento y el frío, como cuenta el abuelo de la familia esquimal en Blanco. Un bolsillo secreto como dirías en El Espejo africano.

Cada frase está teñida por tu voz pausada.  Dan ganas de acurrucarse en alguna de ellas, pero la historia llama a seguir por esos caminos que empujan y fascinan.

Son tantos mundos los que vas abriendo generosamente que estamos siempre ávidos y dispuestos a más aventuras.

Paisajes de puna, tierras antiguas,  colores que pintan sin nombrarse, pueblos que dan sentido a quienes somos.

Es tan nítida tu esencia poética como tu capacidad para llevarnos de un extremo a otro. A reírnos despreocupados como Cucub, a sentir miedo por una tierra plagada de sideresios, a creer en el amor de quien cuelga una luna hasta el amanecer, como le paso a Melina, la gata.

Madre de los Confines  te creemos seriamente. Y hasta la última página de cada libro, vamos entregados a tu guía, desconociendo el tiempo y el espacio como si fuéramos los personajes de El mapa imposible.

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Un elogio que no es cuento

Ángela Fernández elogia a Laura Devetach. Votá en las páginas de Facebook y Twitter de @Cultura_LIJ por el Mejor #Elogio. Retwit/Compartir vale x2

Por Ángela Fernández
#Elogio #HacerEcodeloBueno #ElogioLauraDevetach

CLD2017-Septiembre-Elogio-aplauso

La conocí ese día cuando la seño me pidió que lea a los monigotes de arena. Hasta ahí, mi destino era ser mamá y dirigir una casa. Pero como buena ratita presumida descubrí mi mayor vanidad y leí como pez de oro.

Lombriz que va, lombriz que viene, seguí leyendo y la vida me llevó nuevamente a mi abuela. ¿Lo sabrá? La veo en mi sombra como picaflor rojo, con sus cositos a cuesta, me indica frases en lo que escribo, me sopla deseos que saca de una caja llena de.

Una vez me enseñó a cantar.

Eran tiempos de garbanzos peligrosos, entre vidas y milagros. Una noche con luna llena, apareció una hormiga por correo que decía que cantaba. No la escuché pero si no hubiera sido por ese hombrecito verde: “Nací yo para ser amado y ese poema, para ser cantado”. Entonces afiné mis pasos (digo, mis orejas), atravesé el paseo de los viejitos y conocí cuentos que se esconden debajo de una pestaña.

Mi abuela tiene voz de hormiga que canta. Y, a pesar de su edad, con gran destreza teje inmensas torres de cubo y fabrica plantas de Bartolo, entre zongos y borondongos.

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Elogio a Anthony Browne

Bárbara Kessler elogia a Anthony Browne. Votá en las páginas de Facebook y Twitter de @Cultura_LIJ por el Mejor #Elogio. Retwit/Compartir vale x2

Por Bárbara Kessler
#Elogio #HacerEcodeloBueno #ElogioAnthonyBrowne

Leímos diez cuentos de Antony Browne en un espacio de apoyo a la escolaridad en la villa 31 (ciudad de Buenos Aires, Argentina). Un espacio que, en algunas ocasiones, recibe pibes con insuficientes en el boletín, tareas sin hacer, y los peores rótulos.

Armamos la agenda de lectura y les anticipamos que las ilustraciones cuentan también la historia y que es importante prestarles atención porque nos dan pistas para entender mejor.

Pero de a ratos, resulta imposible avanzar. Se interrumpe la lectura, se abalanzan “¡No puedo ver!“, “¡Qué Dylan baje la cabeza!“. Toman el libro entre sus manos y con sus voces, ofrecen sentidos porque las historias lo habilitan. El autor nos invita a tejer relaciones: los colores de las ilustraciones, los elementos que se repiten, los que se descubren, los que faltan, Willy en cada cuento, pero siempre Willy, las intertextualidades. Pibes haciendo relaciones entre libros, reconociendo personajes de otros cuentos, advirtiendo escenarios conocidos. Pibes que piden volver a leer cuando Willy rescata a Millie .Y nos reímos cada vez que alguno quiere repetir ese diálogo. Todos.

Leelo otra vez, seño”. Eso es un elogio.

Y volvemos a empezar a ver si en esta nueva lectura descubrimos algo nuevo.

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Elogio a Patricia Suárez

Jorge Prinzo elogia a Patricia Suárez. Votá en las páginas de Facebook y Twitter de @Cultura_LIJ por el Mejor #Elogio. Retwit/Compartir vale x2

Por Jorge Prinzo
#Elogio #HacerEcodeloBueno #ElogioPatriciaSuárez

A mí me cambió la vida (para bien).

Así.

Fue como un rayo que me cayó encima, y en vez de pasar y seguir se quedó dentro de mí.

Empecé con sus libros para chicos. Leí sus novelas… A la primera la terminé y volví a empezarla enseguida.

A mí me cambió la vida: entendí que podían contarse historias diferentes y de diferentes formas, que podía equivocarme y era bueno, porque así aprendería a acertar.

Que podía contar lo que sentía, y también que si yo no lo hacía no lo haría nadie por mí. ¿Qué hay mejores? ¡Siempre! ¿Y qué importa? Si cada uno es único. También los mejores empezaron un día.

Y entonces pude empezar yo también.

Es audaz, sin límites, pone millones de cositas en cada historia suya: guarda al mundo en una cáscara de nuez. Trata de hacer reír, que es una forma de querer. Se muestra y se esconde, nos cuenta y nos inventa vidas maravillosas y ridículas. Como son.

No sé si es un elogio. En todo caso, les agradezco permitirme compartir esta declaración de amor a una escritora asombrosa, a una buena persona, a quien me cambió la vida (para bien): Patricia Suárez.

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Elogio a Shaun Tan

Solange Salmon elogia a Shaun Tan. Votá en las páginas de Facebook y Twitter de @Cultura_LIJ por el Mejor #Elogio. Retwit/Compartir vale x2

Por Solange Salmon
#Elogio #HacerEcodeloBueno #ElogioShaunTan

La primera vez que estuve frente a un libro de Shaun Tan me provocó uno de esos atesorados estados de encanto. Era la novela ilustrada Emigrantes y la mostraba en su taller de ilustración una profesora a la que agradezco este y otros hallazgos. Grande y en tonos sepia, reminiscencias de esa época… (¿?), de un tiempo que en realidad nunca sabré con exactitud cuál es, ni de qué mundo; pero no me hace falta.

Luego de ese primer descubrimiento hubo otros: La cosa perdida, Cuentos de la periferia, El árbol rojo… en todos volvieron a deslumbrarme imágenes maravillosas, historias fantásticas y personajes delirantemente exquisitos. Con o sin palabras, sus narraciones transportan hacia alguno de esos lugares en tiempos indescifrables. Ciudadano de otros mundos, representante de otra forma de mirar que el autor nos comparte en sus relatos; y entonces, ojalá, no nos quedemos sólo en un mismo modo, con las mismas palabras y seres que consideramos tan normales alrededor. Una invitación a entornar la mirada y descubrir esas cosas que posiblemente están ahí y a simple vista no habíamos percibido.