#Fiestas – El secreto de Borges

Pequeño Editor propone para las #Fiestas un libro que acerca a JL Borges a los niños.

El secreto de Borges

Escritor: Matías Alinovi
Ilustrador: Diego Alterleib
Editorial: Pequeño Editor (Argentina)
40 páginas color | 24 x 18 cm
ISBN: 978-987-1374-79-3
A partir de 7 años

Existe una historia para chicos creada por el gran Jorge Luis Borges. Este libro la recupera de la memoria de Matías Alinovi, quien conoció a Borges en 1981, cuando tenía 9 años. El secreto de Borges recuerda lo que sucedió esa tarde y se narra la historia que Borges contó, pero nunca escribió.
El agregado especial es una biografía ilustrada del gran autor argentino.

Compralo acá.

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La casa de Asterión

Borges en sexto grado y el milagro de leer desde el aula.

Por Cecilia Chiapetta. Maestra de 6° y 7° grado en la Escuela n° 21 del Distrito Escolar n° 11, Parque Avellaneda, Ciudad de Buenos Aires. Argentina

 

Según se dice, en la escuela pública cae de todo, cuando no es un promotor de gaseosas es un pedazo de cielorraso que se desprendió. Y una aprende a aprovechar oportunidades. Como la vez que llegaron los exámenes niveladores para sexto grado, exámenes de dudosas intenciones. Y adjuntos a los exámenes, una revista con el mito del Minotauro.

Después de leer instructivos para evaluar y corregir, bufar, argumentar y hacer lo que cree más digno y menos traidor, una toma –a su manera– la prueba bendita. Pero se queda pensando cómo seguir. Y ahí aparece la literatura.

Laberinto cretense anónimo (1550 a.c.)
Laberinto cretense anónimo (1550 a.c.)

Les anticipo a los alumnos que el cuento que vamos a leer puede parecer difícil, que no fue escrito para chicos. Tony dispara que entonces para qué. Respondo que cuando lo leamos lo descubrirá. Les pido que no interrumpan la lectura a cada rato con preguntas de vocabulario, que no necesitamos conocer todas las palabras que aparecerán en el texto. Que confíen.

Inicio la lectura. El clima es simplemente perfecto. Silencio y ojos moviéndose al compás de las palabras. “¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una cerradura?“. A cada párrafo, disfruto de leer en voz alta como no lo hacía hace rato. “Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta“. La vista clavada en el papel para la mayoría, una mano abierta palma arriba es lo que necesitan otros para verificar. Ellos sí que saben jugar con las palabras. Lo que no saben es que son mi público preferido.

Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal”. Las pistas más certeras hacen su entrada y Giuliana festeja, entrecerrando un puño y bajándolo, haber atrapado algo del significado del texto. Gabriel se sonríe, la evidencia confirma sus sospechas. “¿Como será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?“. Fausto levanta la mirada hacia mí, curioso; mientras Iván asiente, bajándola.

Se acerca el final que conozco bien y la respiración se me entrecorta. Planeo un ligero cambio en mi tono de voz cuando se produce el salto de narrador. “—¿Lo creerás, Ariadna? —dijo Teseo—. El minotauro apenas se defendió“.

Cristian aplaude y otros lo siguen tímidamente. Les digo que sientan, que opinen, que digan lo que les viene a la mente ahora que han terminado de leer.

Giuli no aguanta quieta en su silla. Dice que ella vio un parecido con la historia del Minotauro. Lo notó sobre el final, aclara. A Kevin algo le recuerda la historia de La espada en la piedra, pero la espada nada más, dice. Gabriel aclara que el que cuenta la historia ES el Minotauro. Giovi, Nahuel, Diego, Mica empiezan a mirarse entre sí y buscan aprobación. Santi se sorprende cuando les digo que Asterión es uno de los nombres que se le da al monstruo mítico. Volvemos sobre el título: La casa de Asterión. ¡Habla sobre el laberinto!

Iván opina que, entonces, el número catorce que tanto menciona Asterión como el infinito podría ser la suma de los siete hombres y las siete doncellas que se nombraban en la versión del mito que leímos.

De pronto, nos detenemos en la tristeza del Minotauro. Marcamos en el texto frases como “Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa“. Nos sentimos tristes por él, acongojados: Asterión no tiene amigos. Asterión puede salir, pero tiene miedo. Asterión está solo aunque el laberinto no está cerrado. Asterión teme que todos lo rechacen. Porque es un monstruo, dice Tony. Como el cuento que íbamos a leer. Pero estos pibes me hacen animarme a leer a Jorge Luis Borges en sexto grado. Y, al final, con ellos, hasta el viejo parece amigable.

Maestro dei Cassoni-Minotauro
Theseus y el minotauro, Maestro dei Cassoni Campana, (1515), maestro anónimo.

 

Día del Lector

¡Festejemos todo el mes! Cada 24 de agosto, Argentina celebra en Día del Lector en memoria del nacimiento de Jorge Luis Borges.

Por Laura Demidovich y Valeria Sorín

Cada 24 de agosto, Argentina celebra en Día del Lector en memoria del nacimiento de Jorge Luis Borges. Una efeméride que debería ser -más allá de la fecha- internacional.

 

Misteriosa actitud

CLD2017_Agosto-editorial-1Niño lee en las escalinatas de un edificio público, ajeno al ir y venir de la gente a su alrededor. ¿Qué lo ha atrapado así?

Tanto en época de vacaciones o cuando se acercan celebraciones especiales como el Día del Niño, cada vez que un periodista no especializado nos consulta surge la misma pregunta: “¿Cómo hacer para que los niños lean?”.

Mientras ensayamos alguna respuesta recordamos las recetas (in)falibles por todos conocidas: el ritual de leer antes de dormir, la hora de biblioteca en la escuela, regalarles libros para una fiesta especial.

“A los libros llegamos de la mano de un mediador, en cierta comunión, en cierta relación de complicidad”.

 

Necesidad imperiosa

Un niño siente urgencia de leer ese libro, no otro. ¿Por qué esperar? El libro está, el deseo también, me siento y ya estoy leyendo.

Mientras ganamos tiempo frente a ansioso entrevistador, pasamos lista a las investigaciones de los más interesantes y variados autores: el andar entre libros, el contacto fluido con el objeto libro dentro del hogar o de la escuela; las lecturas desde la cuna, pero por sobre todo el disfrute de la palabra que puede ser canción, versos a flor de labios, narraciones familiares; la circulación de textos diversos dentro de nuestra cotidianeidad: informativos –lista de teléfonos útiles–, educativos –recetas de cocina–, administrativos –cuentas, lista del mercado–, amorosos –cartas–, y hasta literarios –versos regalados, coplas, adivinanzas, frases rescatadas–.

“La lectura es un hábito, que se hace gusto, al que se vuelve por necesidad”.

 

De ida y vuelta

Un niño lee de adelante para atrás o viceversa. Un niño lee de izquierda a derecha, o al revés. Un niño lee y entiende lo que no está dicho también.

A esta pregunta suele seguirle otra: ¿Por dónde empezar? ¿Qué lecturas son recomendables para quien se inicia en la lectura, para agarrarle el gustito?

Hace ya unos años inauguramos la sección Biografía lectora con artículos en primera o tercera persona que dieran cuenta de la variedad de caminos que llevan a la lectura. El objetivo era/es derrumbar mitos: no hay una escalera para ascender peldaño a peldaño en la cultura. ¿Por qué empezar por lo poético si nuestros intereses principales son científicos, por ejemplo? ¿Por qué proponer largas novelas si a esta otra mente poética le llama la atención la síntesis del libro álbum?

Porque como dice el mexicano Gabriel Zaid:

Lo verdaderamente culto es dejarse llevar por la curiosidad, la extrañeza, el asombro, la diversión. El apetito por seguir una conversación que no se entiende es un síntoma de salud, no de falta de preparación: la disciplina es buena al servicio del apetito, no en lugar del apetito. Sin apetito, no hay cultura viva”.

El Día del Lector

Es habitual señalar a niños y a jóvenes para marcar la decadencia social que los lleva a alejarse de los libros en pos de las pantallas; a dejar los vínculos reales para conformarse con señalar que algo les gusta. ¿Pero qué hay de nosotros? ¿Qué lectores somos?

Hace unos años, el Congreso de la Nación Argentina instituyó la fecha 24 de agosto como Día del Lector en conmemoración y homenaje al natalicio del escritor Jorge Luis Borges. La ley promulgada tiene el fin de promover la lectura y la democracia a través de la realización en dicha fecha de actos de divulgación de las letras y de reconocimiento a la obra de este escritor.

Borges, además de ser la figura literaria por excelencia de la Argentina, manifestó su identidad lectora de la siguiente manera:

Que otros se jacten de las páginas que han escrito, a mí me enorgullecen las que he leído”. 

Feliz día, queridos lectores.