La lectura aguas adentro

¿Cuál es la función de una biblioteca o de una escuela rural? ¿Cuál es la relación costo-beneficio que justifica sostenerlas? Estaríamos dados a creer que en este siglo marcado por la circulación de la información no sería necesario responder estas preguntas, pero la realidad lo exige.

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Por Valeria Sorín

¿Cuál es la función de una biblioteca o de una escuela rural? ¿Cuál es la relación costo-beneficio que justifica sostenerlas? Estaríamos dados a creer que en este siglo marcado por la circulación de la información no sería necesario responder estas preguntas, pero la realidad lo exige.

Venezuela - Bibliofalca y Bibliobongo
Venezuela – Bibliofalca y Bibliobongo

Se pueden definir como rurales todas aquellas áreas geográficas dedicadas a la producción primaria (agricultura, ganadería, pesca, minería, forestación) estructuradas y organizadas por pueblos y pequeñas ciudades con sus actividades de transformación y de servicios, donde existe un vínculo directo y próximo entre la población y la naturaleza, y donde se construyen relaciones interpersonales signadas por la proximidad y el conocimiento mutuo. Así lo define el investigador Marcelo Sili en su libro Atlas de la Argentina rural.

Es en ese contexto donde cada espacio de comunidad tiene un valor distintivo y produce dinámicas singulares de alta vitalidad que, con el tiempo, se vuelven imprescindibles. Una biblioteca, una escuela, una sala de primeros auxilios, un comedor, una tienda de ramos generales no son solo un lugar donde consultar, o donde educar, o donde curar, o donde alimentar, o donde surtirse; valen por las interacciones que promueven.

Claro queda que lo rural no puede identificarse solamente con el campo o la montaña. El rasgo de ruralidad es propio también de las islas y los archipiélagos con baja densidad de población, marcados diariamente por el rugir de la naturaleza, que quedan muchas veces aislados del ritmo del continente; cuando no olvidados por sus mismos gobernantes. Pocas, sí; dispersas, también; su poca relevancia económica suele postergar a estas poblaciones en la lista de prioridades.

 “Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.”
Antonio Machado

 

Gesta de bibliolanchas

En Venezuela, en 1986, surge la bibliolancha como un modelo de extensión de la Red de Bibliotecas Públicas. El objetivo era atender a las comunidades indígenas ribereñas de los ríos Sipapo y Orinoco, en la región amazónica. Posteriormente surgirán el Bibliobongo, elaborado a partir de la corteza del árbol palo de mure por los propios indígenas, y la bibliofalca, esta última desarrollada con el apoyo de UNICEF. Estas segundas versiones permitieron ampliar el radio de cobertura, ofrecer una sala de lectura en la misma embarcación, trasladar también actividades recreativas y culturales, y entregar cajas viajeras –recipientes de plástico como también bolsos impermeables que contienen libros y revistas– a las familias, además de contener una pequeña ludoteca, películas y hasta material deportivo.

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En Argentina, la biblioteca popular Genoveva fue fundada en 1958 por iniciativa de vecinos del arroyo Felicaria, en la zona de la segunda sección del Delta del Paraná, en la provincia de Buenos Aires, y gracias a la donación de una casa para tales fines. Los únicos espacios comunitarios en decenas de kilómetros cuadrados son la escuela y la biblioteca, son espacios de pertenencia que funcionan como referentes fuera del espacio de la casa de cada poblador. Desde hace diez años la biblioteca ha extendido su labor al equiparse con una bibliolancha que le permite recorrer el arroyo y zonas aledañas.

La biblioteca participa del festival de poesía que organiza la escuela del arroyo, por lo que convocan año a año a autores para que se acerquen y compartan con los chicos y con sus familias su actividad poética. Por allí pasó Adela Basch Ruth Kaufman.

CLD2018-marzo-bibProt-bibliolanchas-destacadaColombia, Argentina y Chile, como veremos a continuación, están gestando la primera red de bibliolanchas, lógicamente liderada por las propias bibliotecarias (Milena Guerrero Hidalgo, Marisa Negri y Teolinda Higueras). El objetivo para el 2018 es la publicación de un libro de leyendas fluviales y marítimas. Hay que poner en foco que, al internarse y recorrer poblaciones alejadas, los bibliotecarios se encuentran con una rica tradición oral que vale la pena recuperar. En el caso de Venezuela, la bibliolancha ha contando con un bibliotecario de la etnia piapoco, hablante de la lengua jivi.

Debemos comentar que existen, aunque pocos, algunos otros casos similares en el mundo. Por ejemplo, en Noruega  los municipios de Hordaland y Møre og Romsdal sostienen un barco destinado a biblioteca flotante para visitar las lagunas marinas y fiordos de la región llevando 400 ejemplares entre libros y audiolibros, y también espectáculos. Mientras está amarrado, sirve como biblioteca a la ciudad que visita: niños pequeños, adultos mayores y escuelas suben para disfrutar de sus servicios.

La bibliolancha de Quemchi

Las migraciones dejan estos poblados rurales habitados por niños y adultos con una sistemática ausencia de jóvenes debido a la debilidad de oportunidades de formación y progreso económico. Partir o quedarse es el debate que los atraviesa. Y para quienes han partido, el debate es por regresar o afincarse definitivamente en las superpobladas ciudades. La historia que sigue tiene como protagonista a una mujer que regresó enamorada de sus raíces.

Teolinda Higueras nació en Puerto Montt, pero vivió su infancia en el pueblo de Quemchi, de la isla de Chiloe, en el sur de Chile. A los doce años, partió a estudiar y vivir en un internado en Talca, a 926 kilómetros de su pueblo, la ciudad donde se había firmado un siglo antes la independencia de Chile. Cuando ya formada regresó a Quemchi, se enteró del inminente cierre de la biblioteca pública al haber finalizado el convenio entre la Municipalidad y la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam). Luego de dar lucha para que se reabriera, quedó a su cargo, y lo que en primera instancia era una prueba de un año se extendió indefinidamente. Era 1978 y la libertad estaba presa de una dictadura feroz. Muchos jóvenes relegados se refugiaban diariamente en la biblioteca. Los problemas con las autoridades la llevaron a alejarse para regresar ya con otros vientos soplando.

 

Yo no conocía la ruralidad”, cuenta Teolinda, quien en 1995 propone iniciar recorridos semanales en lancha por el archipiélago para extender el alcance de la biblioteca. Al principio se embarcaba en la lancha sanitaria, que era capitaneada por uno de sus compañeros de escuela primaria, y junto a los agentes de salud recorrían durante una semana las poblaciones isleñas antes de regresar al pueblo. “Los maestros en aquel momento se reían de los libros que llevaba. Estaban muy deteriorados. Pero los mismos maestros me ayudaron a empastarlos y retaparlos”. Faltaban años para que al ganar un concurso internacional pudiera llegar una colección de libros impecables.

A la lancha fueron subiendo cuentacuentos y actores con los que montaban espectáculos culturales, los únicos a los que tenían acceso estos pobladores: “Éramos la gran visita del mes, la que todos esperaban.” Y cuando consiguió solventar un grupo electrógeno, llevó también una televisión donada por el escritor Francisco Coloane donde pasaban primero documentales y luego dibujos animados.

Al finalizar el primer año de gestión, Teolinda decidió premiar a los mejores lectores con una gira cultural por la ciudad capital de Santiago. En los años sucesivos se han podido llevar a cabo 12 de esas giras, lo que implica para muchos de los isleños el único viaje fuera de la isla que realizarán.

Años más tarde una periodista le preguntó “¿Qué desea a futuro?”, “Tener una lancha propia para la biblioteca”. La entrevista llegó a conocimiento de la directora de la Fundación Desafío Levantemos Chile y el sueño se hizo realidad.

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A Teolinda Higueras es posible imaginarla como un gigante, como una turba imparable, como la risa contagiosa. Difícil reconocer en esa breve figura y su voz cálida a la gestora de la primera bibliolancha de Chile. Gestar no es cuestión simple, aun quienes no se han formado para ello terminan enfrentando burocracias, celos políticos, dificultades arancelarias o normativas. El año pasado, Higueras fue corrida de su cargo en la biblioteca de Quemchi, y el convenio entre la Fundación y el gobierno local quedó sin efecto.

Ahora Teolinda Higueras organiza una asociación sin fines de lucro para recuperar la bibliolancha y seguir embarcada en llevar la lectura a lo más profundo de las poblaciones isleñas.

El habitante de las islas necesita del cariño y la compañía para sentir que es parte del país. Hay que agradecerles que sigan resistiendo el clima, el frío, que no quieran abandonar el territorio”.

 

A modo de temporaria conclusión

Todas las fuentes consultadas acuerdan que si bien en una instancia inicial el servicio de biblioteca no formaba parte de las necesidades expresadas por los pobladores, con el paso del tiempo, cada vez que los programas han tenido que enfrentar un traspié burocrático, son los pobladores, ahora convertidos en lectores, quienes defienden su presencia con fuerza y perseverancia haciendo valer sus voces. En todos los casos los proyectos no solo forman lectores, sino que logran un consecuente trabajo identitario, lo cual comprueba una vez más que el camino se hace al andar.

Para seguir leyendo:

  • Atlas de la Argentina rural, Marcelo Sili, Capital Intelectual.
  •  Acceso a los servicios bibliotecarios y de información en los pueblos indígenas de América Latina, por Milagro Medina de Silva. El artículo enfoca su atención en la problemática de los grupos minoritarios que no cuentan con acceso a los servicios básicos de una biblioteca, en este caso mediante algún tipo de embarcación.

Arquitectura del pensamiento

De Alejandría a Tianjin Binhai (China), las bibliotecas son testigos de la revolución humana.

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Cuenta la leyenda que Alejandro Magno dormía con la Ilíada bajo su cabeza, y no parece tan extraño de imaginar acerca de quien fue alumno de Aristóteles y a la vez un gran estratega militar.

Alejandro accedió al trono a los veinte años y siguió la política expansionista que había iniciado su padre. Logró conquistar tierras asiáticas que estaban bajo dominio persa y extender su poder desde el Mediterráneo hasta la India. El contacto con estos pueblos lo hizo estimar sus conocimientos y dejar de pensar a sus habitantes como “bárbaros”. En los trece años de su reinado, fundó más de setenta ciudades y, en una de ellas, una biblioteca que buscó albergar todo el conocimiento del mundo.

Los egipcios recibieron triunfal a Alejandro cuando echó a los persas en el 332 a. C., por lo que se autoproclamó faraón de Egipto. En la desembocadura del Nilo sobre el Mediterráneo, levantó una ciudad con un puerto prodigioso, un faro que guiaba a todos los barcos hasta su costa y una famosa biblioteca que, se dice, llegó a contener más de 100.000 rollos.


Una arquitectura para el pensamiento

No sabemos con seguridad la cantidad de salas que tenía la biblioteca. Tampoco la cantidad de personas que la visitaban a diario. ¿Y su política de préstamos domiciliarios? Lo que sí se conoce es que sufrió incendios, saqueos y censuras. Que en la lucha por el control de la ciudad, cuando Julio César apoyó militarmente a Cleopatra, se habría incendiado accidentalmente y habría perdido una porción de sus volúmenes. Se dice también que el furor religioso de cristianos y musulmanes la habrían desmantelado de todas las obras que no acordaran con la fe dominante en cada tiempo.

Alejandro debe haber soñado sobre un mullido conjunto de hojas de papiro. Trescientos años antes de la era cristiana, la biblioteca guardaba rollos de papiro, pero trescientos años después de Cristo debían encontrarse en ella centenares de los primeros códex.


Construir bibliotecas

La finalidad de Alejandro Magno era que todas las obras del ingenio humano, de todas las épocas y todos los países, estuvieran incluidas en una suerte de colección inmortal para la posteridad. Dos milenios más tarde, seguimos ideando formas de llevar adelante esa premisa: todo el conocimiento, todas las lenguas, en un solo lugar.

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Recientemente ha sido inaugurada la gran biblioteca de Tianjin Binhai, en China. En solo tres años se construyeron 33.700 m2 donde ordenar 1.200.000 ejemplares. El ingenio arquitectónico logró imaginar que los mismos anaqueles sean escalones de una escalera que va del piso al techo, y que cada escalón asile debajo de él una hilera de libros. En estos escalones es también posible sentarse a leer lo que uno ha hallado. Literalmente, el público se sienta sobre una hilera de libros. A la distancia parece tan simple el acceso a todas esas páginas, tan cercano.

¿Qué destino le espera? ¿Quiénes serán sus lectores? ¿Qué expansión será dable de pensar en su interior? ¿Qué amenazas atravesarán su existencia? ¿Sobrevivirá dentro de 600 años la gran biblioteca de Tianjin?

Del papiro al códex y del códex al libro digital, la biblioteca –toda biblioteca– resignifica su razón de ser. Lo invariable no está en la forma del soporte contenedor, sino en el hambre de saber.

 


Tianjin Binhai en el mapa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Los libros deben ser un artículo trivial”

Gonzalo Oyarzún conversó con @Cultura_LIJ sobre la necesidad de fomentar la lectura para asegurar el acceso de las personas a sus derechos.

Por Valeria Sorín.

 

Pocas horas de presentarse en el Mercado de Industrias Culturales de la Argentina (MICA) para hablar sobre cómo atraer a nuevas audiencias juveniles a la lectura, nos reunimos con Gonzalo Oyarzún en la biblioteca infantil del espacio municipal Casa de la lectura. Este reportaje tiene la misma forma de cualquier charla con Oyarzún, la conversación parece correr con facilidad, pero nada está dicho porque sí.


El lector se hace

—En Cultura LIJ hicimos una encuesta lectores acerca de su biografía lectora. Nos sorprendió encontrar que prácticamente todos los consultados por lo general se encontraban pensando que no tienen suficientes lecturas, que tienen aún hoy huecos en su formación, en una idea de lectura programática y ordenada.

—Yo tengo muy clara mi biografía lectora. Y en tanto gestor de políticas públicas a mí me genera una cierta contradicción. Yo soy lector porque mis padres eran lectores. Ellos nunca hicieron nada para que yo fuera lector, nada. Ahí estaban las paredes llenas de libros. Mi padre traía a casa siempre unas revistas increíbles.
O sí, hicieron mucho. Pero tal vez de la forma incorrecta. A la noche les gustaba leernos cuentos de Edgar Allan Poe que nos dejaban muertos de miedo. Pero el recuerdo de mi padre leyéndole a mi madre un cuento de Chejov y ella riéndose me marcó un montón.
No había libros para niños en mi casa, o muy pocos. Entonces yo leía a Neruda, a Chejov, a Edgar Allan Poe, a Kafka. Entonces tenía el trauma del choque con la lectura escolar. En la escuela primaria no me gustaba leer, no la entendía, me aburría. Sin embargo cuando entré en la educación media tuve muy buenos profesores de literatura.

—También a esa altura el canon escolar se hace eco de la literatura universal.

—Efectivamente. Leí muchas cosas que no había leído en casa, Shakespeare o el Quijote. Y me gustó mucho Cien años de soledad, aunque ya lo había leído en casa.  La dictadura tenía prohibido a García Márquez, pero en mi escuela sí se leyó.
Y esto me genera enormes contradicciones con los programas que nosotros hacemos. Porque organizamos cantidad de actividades y planes de fomento lector para mujeres, para niños, y sería mucho más fácil si los padres leyeran y tuvieran una estantería en el hogar con libros de lo que sea, de mecánica, de cocina, de autoayuda o lo que les guste.

—O que vayan habitualmente a las bibliotecas a retirar libros para sí.

—Eso pasa en los países nórdicos o anglosajones donde está instalada la costumbre de ir a la biblioteca. Acá no tenemos esa costumbre de uso de bibliotecas, por lo que hacemos cantidad de actividades para acercar a la gente.
Para un artículo que se llamaba “Cómo hacer de Chile un país lector”, yo decía que era necesario tener buenas bibliotecas. Y buenas librerías. El 95% de las ciudades de Chile no tienen librerías. Y los grandes lectores e incluso los mejores usuarios de bibliotecas son grandes compradores de libros. Ambos ámbitos deben ir juntos. Pero el triunfo estará asegurado el día que entremos con la lectura en la casa. Los mejores mediadores son los superhéroes del niño: los padres. Si papá y mamá hacen esto, yo lo voy a hacer igual porque ellos saben. Entonces las campañas no debemos dirigirlas a quienes queremos que lea, sino a quienes son los superhéroes de quienes queremos que lean.



De la inquietud por formar lectores

—En las ferias del libro regionales se puede notar cómo se mueven quienes no han tenido un contacto fluido con los libros. Es común ver que pasean entre los puestos personas que habitualmente no ingresan ni a bibliotecas, ni a librerías. La característica que delata a esos no lectores es que no se animan a tocar los libros. Los miran de lejos, hasta que se les propone que agarren el que los atraiga. Como si necesitaran un permiso.

—Si el libro es un objeto de valor, si es un artículo medio sagrado, te cuesta tocarlo. Otra es la situación si se lo concibe como un artículo trivial, que da lo mismo si se echa a perder o se raja. El libro es para leer, ¿para guardar, qué? Hay quienes somos unos fetichistas que gustamos de coleccionarlos y tenerlos. Pero esa no es la mejor imagen para el libro. Podríamos ser coleccionistas de estampillas. Lo único importante es que la gente lea.
Muy gráfico es ver a la gente en los medios de transporte en Japón.  Como ellos se transportan por grandes trayectos diariamente para ir a trabajar, es común ver a las personas leyendo libros muy baratos, de papel de mala calidad, que los leen en el viaje y luego los botan al llegar a su destino. Nosotros con nuestra pasión por los libros transmitimos una idea equivocada. Es más importante que el contacto sea fluido.

—Entre las cosas que habitualmente escuchamos de los poco lectores, es que un libro que se empieza de se debe terminar. Les pesan en la conciencia las lecturas pendientes.

—Yo antes no dejaba de leer hasta el final un libro, pero ahora ya no. A veces me apasiona menos leer nuevos libros y más releer libros antiguos. Un amigo me expresaba la angustia que le da llegar al final de un libro y quedarse sin lectura. Eso yo lo solucioné hace mucho. Tengo siempre en lectura al menos tres libros simultáneamente. Porque hay libros que los lees enseguida, otros que los dejas y otros que son de lectura muy lenta, como es el caso de los libros técnicos. Entonces el de largo aliento es mi compañía, que leo en velocidad crucero, mientras otros entran y salen por semanas.


Atraer a los jóvenes a la lectura

—Esta vez has formado parte de la programación de conferencias del Mercado de Industrias Culturales de la Argentina (MICA) con una conferencia acerca de “Cómo atraer nuevas audiencias para las bibliotecas”.

—A mí me sorprendió la convocatoria porque toda la dinámica del MICA está enfocada en las industrias. Y las bibliotecas no son industrias. Se habla en el MICA de audiencias, y nosotros no tenemos audiencias. La audiencia es la persona que se sienta y escucha o ve un espectáculo. Y en la biblioteca hay gente que va a interactuar. Las personas que encontramos en las bibliotecas son participantes de ese espacio. Vienen a trabajar, a estudiar, a participar de un taller.
Acerca de cómo atraer a los chicos a la lectura, no tengo recetas. Tenemos una deuda pendiente de muchos años con los programas escolares de formación de profesores, maestros, bibliotecarios; para que puedan ser buenos fomentores de la lectura. No solamente en literatura, sino en todas las asignaturas. El profesor tiene que saber cómo seducir.
En un congreso yo dije que me parecía muy bueno el Rincón del vago porque se acabó la posibilidad de los profesores de seguir haciendo siempre la misma pregunta, ya que los estudiantes se organizaron para pasarse los apuntes y trabajos. La idea original no es mía sino que se la robé a un maestro argentino, Eduardo Dayán. Dayán hacía a los chicos elegir entre muchos libros y tenían que presentar un trabajo que vinculara ese libro que el chico eligió con una obra de teatro de la cartelera, o una exposición. Una experiencia y un libro. Él encontró la herramienta para hacerlos leer e ir a ver.
Nosotros tenemos que ser capaces de fomentar la lectura desde los libros de los videojuegos, desde los libros de sagas, desde los comics. Hay capas distintas para abordar a los chicos. Y no es que quiera que lean libros porque sí, sino porque creo que la lectura es la herramienta que nos permite entender.
Yo sostengo que la lectura debe ser funcional. Hay quien se ofende y cree que la lectura de un poema o una novela es más importante que cualquier otra lectura. Pero hay gente que no le gusta leer poesía y sí lee mucho de historia o de sociología. Y hay lecturas que tienen que ver con temas productivos: recetas de cocina, de arte. A mucha gente le gusta lo otro, lo que no es ficción.
El libro más prestado es siempre de literatura, y el primer lugar suele ser para Isabel Allende, o Paulo Coelho o Bárbara Woods. Siempre en los primeros diez puestos se encuentran libros literarios. Pero en las bibliotecas que tienen un acervo equilibrado entre colecciones de ficción y no ficción, la no ficción como conjunto gana por paliza.
Cuando surgen los planes de alfabetización a mediados del siglo XX en Chile la prioridad no era que lean a Neruda o Gabriela Mistral. Se llevaban a cabo para que los trabajadores pudieran pelear por sus derechos y no firmaran contratos terribles. Cuando tú lees eres más dueño de tu vida y puedes defender mejor tus derechos, que si no lees. Ese es el sentido de una política pública.
En África el fomento lector tiene como objetivo bajar la mortalidad infantil y mejorar el rendimiento escolar; sirve para que los agricultores tengan una mejora en la venta de sus artículos y el cuidado del suelo. En África se trabaja siempre con el concepto de “sirve para…”. No puedes leer si tienes necesidades básicas insatisfechas. Soy cada vez más político entorno a la lectura. Porque es una herramienta necesaria para poder vivir en un mundo que es bastante cruel a veces.

El niño, Gonzalo Oyarzún.
El niño, Gonzalo Oyarzún.


Acerca de Gonzalo Oyarzún

Oyarzún es actualmente responsable del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas de Chile y profesor en la Escuela de Bibliotecología de la Universidad Tecnológica Metropolitana. Es presidente del Programa Iberoamericano de Bibliotecas Públicas, Iberbibliotecas (), que tiene como objetivo crear una red de cooperación. Fue el director fundador de la Biblioteca de Santiago, en cuyo proyecto participó desde su gestación en su diseño, implementación y habilitación.

Para seguirlo en redes

Twitter: @gonzaloyarzun
Facebook: /gonzalo.oyarzun

 

 

 

Educación Integral, el proyecto de José Vasconcelos

Cutzy L. M. Quesada, periodista prestada por LIJ Ibero, escribe en esta edición de Cultura LIJ sobre el extrordinario hacedor de escuelas y bibliotecas José Vasconsellos.

Por Cutzi L. M. Quezada

 

Cuando se habla de educación en México el primer nombre en resaltar es José Vasconcelos pues bajo sus ideales se fundaron varios de los organismos que actualmente determinan las políticas educativas y culturales del país. Sin embargo, es poco conocida su influencia en la edición de libros para niños, así como, los alcances de su campaña contra el analfabetismo para los cimientos de los presentes proyectos para el fomento a la lectura.

José Vasconcelos, abogado de profesión, tenía como objetivo instaurar una educación vinculada a la realidad social del país; un México post-revolucionario en reestructuración del Estado y de sus políticas públicas con la intención de impulsar el desarrollo de las zonas rurales. Esto implicó crear en 1921, bajo la presidencia de Álvaro Obregón, la Secretaría de Educación Pública (SEP) como un organismo que abarcara todas las instancias educativas a nivel federal. Entonces, se nombró a Vasconcelos como Secretario de Educación Pública quien, según José Joaquín Blanco en Se llamaba Vasconcelos. Una evocación crítica, durante su gestión “aumentó en casi 50%, entre 1921 y 1923, la cantidad de edificios, maestros y alumnos de escuelas primarias oficiales”. Además, se consiguieron los mayores presupuestos para educación en la historia de México.

En sus inicios la SEP se dividió en tres departamentos: el Departamento Escolar con injerencia en todos los niveles educativos desde el jardín de niños hasta la universidad; el Departamento de Bibliotecas con el objeto de garantizar materiales de lectura a la población en general; y el Departamento de Bellas Artes para coordinar desde el Estado las actividades artísticas. Con esta diversificación Vasconcelos pretendía establecer su concepto de ‘educación integral’ como principal eje de acción. De acuerdo con Patricia Irigoyen Millán en La creación de la SEP y el proyecto de José Vasconcelos, la intención del proyecto era educar a los individuos por medio de “vínculos estrechos entre ‘las actividades estéticas y la moral’ […] se pretendía que los alumnos encontraran la emoción por medio del ‘placer desinteresado’ más que por el razonamiento”.

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El Ateneo de la Juventud
y la Universidad Autónoma de México

La ideología de una ‘educación integral’ de Vasconcelos se instaura desde sus estudios en la Escuela Nacional Preparatoria donde formó parte del Ateneo de la Juventud (1909-1914); movimiento literario con miembros como Antonio Caso, Pedro Henríquez Ureña, Martín Luis Guzmán, Julio Torri, Manuel M. Ponce, Diego Rivera y Alfonso Reyes. Los entonces jóvenes, todos alrededor de 30 años, identificados por su gusto a la lectura fundaron el Ateneo como una organización civil con el compromiso de difundir en la comunidad el valor de los libros. Asimismo, comparte Álvaro Matute en El Ateneo de México, se postulaban abiertamente en contra del Positivismo; ideología gubernamental del general Porfirio Díaz donde se pribilegiaba la enseñanza de las ciencias aplicadas sobre las humanidades. Posteriormente, en 1920 Jóse Vasconcelos reafirmó su idiologia educativa durante la toma de posesión como rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), máxima casa de estudios en México:

Al decir educación me refiero a una enseñanza directa de parte de los que saben algo, en favor de los que nada saben; me refiero a una enseñanza que sirva para aumentar la capacidad productiva de cada mano que trabaja, de cada cerebro que piensa […] Trabajo útil, trabajo productivo, acción noble y pensamiento alto, he allí nuestro propósito […] Tomemos al campesino bajo nuestra guarda y enseñémosle a centuplicar el monto de su producción mediante el empleo de mejores útiles y de mejores métodos. Esto es más importante que distraerlos en la conjugación de los verbos, pues la cultura es fruto natural del desarrollo económico
Secretaría de Educación Pública, Nuestra institución. Historia de la SEP).

 

La campaña de alfabetización y Misiones Culturales

Quizás, el mayor aporte de Vasconcelos fue la campaña contra el analfabetismo que iniciaría como rector de la UNAM y continuaría como secretario de educación. Este programa estaba a cargo del Cuerpo de Profesores Honorarios de Educación Elemental formado por cualquier interesado de ambos sexos con un mínimo de estudios (3º de primaria) o que acreditara saber leer y escribir en castellano. Los deberes, obligaciones y recompensas de los profesores honorarios se exponían en diversos curriculares de la campaña. El primero de ellos se puede consultar en el libro José Vasconcelos y la Universidad de Álvaro Matute. En él, se establece que los docentes “valiéndose de los textos que puedan disponer y por medio de los útiles que estén a su alcance, les enseñaran, de manera sencilla, clara y directa, la pronunciación y la escritura de las palabras y frases, hasta que los alumnos se perfeccionen en la escritura y lectura”.

Como se observa, Vasconcelos promovía la participación ciudadana para combatir el rezago educativo del país. Otros programas ejemplo de está intención son las Casas del Pueblo (escuelas rurales) y las Misiones Culturales. Estas últimas, se iniciaron en 1923 y pretendían por medio de voluntarios (muchos de ellos maestros rurales) acercar a las comunidades los esfuerzos de alfabetización, así como, la enseñanza de las habilidades y los conocimientos necesarios para el desarrollo de la vida social y cultural de los individuos. Como su nombre lo indica, las Misiones Culturales comprendían aspectos técnicos y culturales, incluida la lectura desde su función informativa pero, además, como espacio de expresión cultural (recordemos los ideales del Ateneo de la Juventud). Así, el programa conjugó a los tres agentes que, desde entonces y hasta ahora, se deben considerar en un proyecto nacional para el fomento a la lectura: el Estado, por medio de políticas públicas y presupuestos; la ciudadana, como voluntariado; y las asociaciones civiles.

El proyecto federal, también, consideraba a la educación indígena pero como ‘provisional’. El objetivo del recién creado Departamento de Cultura Indígena era “acabar con la segregación de los indios y unificarlos en torno a la nacionalidad (antes que indios eran ‘mexicanos’, en la concepción de Vasconcelos) para prepararlos a la vida democrática en la que se realizaría finalmente la redención de México bárbaro” (José Joaquín Blanco. Se llamaba Vasconcelos. Una evocación crítica. 93). Se trataba de hacer un mestizaje para unificar la identidad nacional que, aunque pudiera considerarse como una forma de inclusión, se desarrollaría hacia una sola dirección (la indicada por el Estado) y no desde la multiculturalidad e interculturalidad. En su obra el Ulises Criollo Vasconcelos expone ampliamente bajo qué términos pensó este mestizaje.

 

Proyecto editorial y Biblioteca de México

El cuarto agente participante en el fomento a la lectura podría considerarse el sector editorial pues se encarga de disponer del acervo y, en ocasiones, desarrolla sus propios programas para promover la lectura. Aunque esto último se ha presentado recientemente y se centra sólo en obras para niños y jóvenes. Uno de los principales antecedentes de los proyectos editoriales específicamente dirigidos a la infancia fue la creación del Departamento Editorial de la SEP fundado durante la gestión de José Vasconcelos.

El plan incluía la distribución a precios accesibles de obras de literatura clásica (La Ilíada, La Odisea, Las tragedias de Sófocles, los Diálogos de Platón, la Divina Comedia, el Quijote, etc.), de colecciones sobre pedagogía y agricultura, la revista El Maestro y el semanario La Antorcha (de tintes sindicalistas). Asimismo, se publicaron Lecturas clásicas para niños (1924 y reeditada en 1971), una antología de leyendas y cantares de gesta con colaboradores como Gabriela Mistral y Alfonso Reyes; y Rosas de la infancia, cuatro volúmenes de cuentos infantiles de María Enriqueta Camarillo. Ambas publicaciones, de acuerdo con la Fundación para las Letras Mexicanas, se convirtieron durante treinta años en lecturas obligadas en las escuelas primarias de México. Según Mario Rey en Historia y muestra de la literatura infantil mexicana, en estos acervos “se manifiesta la visión universal y humanista de Vasconcelos [así como] su posición contra las ideas que pretenden limitar las lecturas de los niños a un acervo especial que presupone su menor inteligencia y su incapacidad para comprender la literatura“.

Por otra parte, desde un principio el gran proyecto educativo reconoció la necesidad de infraestructura física, es decir, de bibliotecas públicas. Por ello, es importante resaltar que, a su regreso a México, después de un periodo de exilio por razones políticas, Vasconcelos también se involucró en este sector como primer director de la Biblioteca de México inaugurada el 27 de noviembre de 1946 por el presidente Manuel Ávila Camacho y el Lic. Jaime Torres Bodet (entonces Secretario de Educación Pública). En el 2000 este recinto completó su nombre a Biblioteca de México José Vasconcelos, de ahí la confusión con la Biblioteca Vasconcelos que abrió sus puertas en el 2006 y cuyo actual director es Daniel Goldin.

La larga trayectoria del maestro Vasconcelos nos ilustra no sólo cómo se establecieron los fundamentos de las actuales políticas públicas, también, nos hace ver la importancia de diversificar estas acciones entre los distintos sectores y agentes participantes para generar propuestas en conjunto, y no desde acciones aisladas. En este sentido, hasta el menor esfuerzo se suma al propósito, nada fácil, de generar lectores donde los docentes activos o voluntarios son un ancla esencial.


Bibliografía

Blanco, José Joaquín. Se llamaba Vasconcelos. Una evocación crítica. México: FCE, 1983. Impreso.

Fundación para las Letras Mexicanas. “Literatura Para Niños”. Enciclopedia de la literatura en México. Web. 11 Sep. 2017 <http://www.elem.mx/estgrp/datos/44&gt;.

Irigoyen Millán, Patricia. La creación de la SEP y el proyecto de José Vasconcelos. INEHRM. Web. 7 Dic. 2009 <http://www.inehrm.gob.mx/pdf/exc_sep_vasconcelos.pdf&gt;.

Matute, Álvaro. José Vasconcelos y la Universidad. México: UNAM, 1983. Impreso.

Matute, Álvaro. El Ateneo de México. México: FCE, 1999. Web. 11 Sep. 2017 <http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/sites/fondo2000/vol2/25/htm/portada.htm&gt;.

Rey, Mario. Historia y muestra de la literatura infantil mexicana. México: SM/CONACULTA, 2000. Impreso.

Secretaría de Educación Pública. Nuestra institución. Historia de la SEP. Web. 11 Sep. 2017 <http://www.sep.gob.mx/wb/sep1/sep1_Historia_de_la_SEP?page=3&gt;.

Confusiones

Muchas veces el hilo de una ficción se basa en una confusión. O en malos entendidos. O en interpretaciones diversas. Y sobre ese error nace una historia que atrapa y convoca.

Por Mónica Rodríguez

Muchas veces el hilo de una ficción se basa en una confusión. O en malos entendidos. O en interpretaciones diversas. Y sobre ese error nace una historia que atrapa y convoca.

Confusiones clásicas…

El primer diálogo que viene a nuestra memoria es el de Caperucita Roja. La nena, confundida ante la figura disfrazada de abuela, cuestiona las piernas, las orejas, los ojos y los dientes. Es la última pregunta que logra hacer, ya que después será un bocado en las hambrientas fauces del lobo.

… y no tan clásicas

Otro que interpreta distinto (¡y muy lindo!) es Jorge, de Caperucita Roja (tal como se lo contaron a Jorge). La amorosa escena del papá narrando la conocida historia a su hijo genera dos lecturas: la que el padre cree estar narrando, seguramente recreando su propia interpretación, y la que Jorge va hilvanando. En esta nueva versión hay leones, elefantes, superhéroes, mozos que sirven a la abuela en un plato y hasta pistolas láser… El juego entre colores plenos y colores sepias organiza las dos historias. La imaginación y la paleta de cada lector podrán recrear nuevas versiones.

Confusiones con animales

En “¿Vuelan animales?”, creación de Raquel Barthe, la trama se centra en Nahuel, un nene que vive cerca de la costa patagónica. En uno de sus paseos encuentra un huevo perdido y lo devuelve a un nido, que resulta ser de una familia de gaviotas. La historia transcurre con algunos problemas para la familia ya que uno de los nuevos hijitos no puede volar bien, aunque nada de maravillas. La mamá lo consuela contándole la historia de “El patito feo”, esperando una transformación similar en su pequeño. Finalmente, la familia integra al distinto y se protegen mutuamente. En el final del cuento Nahuel retoma el protagonismo: en un nuevo paseo por la costa se sorprende al ver como una familia de gaviotas comparte su nido con un pingüino. Solamente el lector descubre que la buena acción/confusión de Nahuel al poner en huevo en el nido dio origen a esta familia ensamblada.

Cuentopos de Gulubú (1972)
Cuentopos de Gulubú. Buenos Aires, Sudamericana, 1972.

Otras confusiones con animales

María Elena Walsh, en “Y aquí se cuenta la maravillosa historia del gatopato y la princesa Monilda”, nos confunde un poco. El protagonista, como ya lo anticipa en el título, es un gatopato. Un singular ser que tiene características de pato y de gato y al que le gustan las cosas propias de ambas especies. Muchos otros no lo entienden y lo marginan. Pero el amor de la princesa que lo adopta y de una sabia gatapata revierte la situación.

Confusiones con rima

El libro Poemas con sol y son reúne poesías de autores latinoamericanos. Nos detenemos en algunas. Primero elegimos una poesía de Roberta Iannamico, “Confusión”. La autora juega con la sonoridad de las abejas y las ovejas. Se confunde y, con lana y miel, endulza y abriga a sus lectores. Silvia Schujer, en “Cuando fue”, renueva la interpretación poética de Mambrú y la farolera. Desde Chile llega la voz de María de la Luz Uribe con su poesía “Es así – no es así” en la que el protagonista narra hechos que pasan o que no pasan, parece confundido el pobre. Destacamos la riqueza de las voces y las imágenes.

Confusiones con juguetes

En La pelota de colores, obra de Ruth Mehl, el confundido es Juanito. Su pelota es, algunas veces, un disco de colores; otras, una almohada, un colchón y un bote pirata. También es refugio y satélite que viaja rumbo a la Luna. Y ahora la confusión mayor: la Luna no es Luna, es la lámpara de la sala que se hace trizas tras el pelotazo. Por suerte, para Juanito no hay reto. Las imperdibles ilustraciones del cuento son creación de Jorge Limura, maestro de la historieta y del humor gráfico.

Para seguir andando…

Seguramente ustedes evocarán otras lecturas que pueden sumarse a este recorrido. Algunas en las que se confundan los personajes, algunas que confundan al lector, algunas tan ricas y polisémicas que originen nuevas y disímiles interpretaciones. Porque de eso se trata la lectura.

 

Hoy leímos

  • Barthe, Raquel. Cuentos para días de lluvia. Buenos Aires, Longseller, 2010. De esta obra trabajamos “¿Vuelan animales?”.
  • Los titanes de la literatura infantil. Buenos Aires, Anaconda, 1944. De esta obra trabajamos Caperucita Roja, de Charles Perrault.
  • Pescetti, Luis. Caperucita Roja (tal como se lo contaron a Jorge). Buenos Aires, Alfaguara, 1994.
  • Poemas con sol y son. Buenos Aires, Aiqué Grupo Editor, 2012. De esta obra trabajamos con “Confusión, “Cuando fuey “Es así – no es así”.
  • Mehl, Ruth. La pelota de colores. Buenos Aires, Editorial Latina, 1972.
  • Walsh, María Elena. Cuentopos de Gulubú. Buenos Aires, Sudamericana, 1972. De esta obra trabajamos “Y aquí se cuenta la maravillosa historia del gatopato y la princesa Monilda”.

Una lectora para armar

Entrevistada por Cultura LIJ, esta especialista cuenta cómo la construcción de sus bibliotecas ha devenido en la generación de ideas acerca de un quehacer nuevo.

Por Natalia Silberleib

CV: ‎Editora especializada en publicaciones de museos y de arte. Es Magister en Administración Cultural (Universidad de Buenos Aires), cuya tesis sobre catálogos de muestras temporarias de arte fue dirigida por la Dra. Diana B. Wechsler. Fue coordinadora de producción en la editorial Alfaguara, editora en el Ministerio de Educación, Unicef, Educ.ar, y Secretaría de Cultura de la Nación.

En primer grado yo no leía. Y no era como ahora que se entiende la educación en ciclos. Por lo que había preocupación. Tengo el recuerdo de ir en el auto, de pronto leer el cartel de un cine y que todos se sorprendieran. Fue de nada a todo, pasé de ser la que no leía a la que hacían pasar al frente para leer porque leía de corrido perfecto.

En segundo grado mi papá me regaló un libro Conejitos, conejitos. El segundo fue Un elefante ocupa mucho espacio, en su primera edición. Desde ese momento cada vez que me preguntaban qué quería que me regalaran yo respondía “un libro”. Ahorraba para comprarme libros.

Las bibliotecas

Soy la menor de cuatro hermanas, dentro de una familia de lectores. En la casa había libros hasta en los placares. En la medida en que iba leyendo y teniendo los míos propios, comencé a disputar espacio. Ya no me alcanzaba un estante. Y por supuesto, había problemas cuando una hermana se casaba: qué libros se llevaba a su casa nueva.

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Libro de artista.

De grande comencé a coleccionar libros de arte, lo que convierte las mudanzas en algo terrible porque con tres libros ya hacés una caja pesada.  Del proceso de acumulación no te das cuenta, ante los libros apilados comprás unos cubos. Luego otros cubos. Más libros y más cubos. Un día tenés una biblioteca de cubos.

Con el tiempo mi biblioteca comenzó a descomponerse: los libros que son para al lado de la cama, los que son para estudiar, los de literatura, los catálogos, los que son libros de arte. Y de acuerdo al momento de la vida, al trabajo en curso y a las necesidades de cada casa se reorganizan. También tengo una pequeña zona museo, de libros especiales que están expuestos. Pasa de ser la biblioteca a ser las bibliotecas en plural, completamente vivas y activas.

La función de la biblioteca

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Natalia Silberleib

La pregunta de mucha gente que no lee al entrar a casa es “¿leíste todos estos libros?”. No tengo ningún problema en admitir que no. Muchos de los libros que tengo no los leí, no solo porque me sirve coleccionarlos, porque adoro tenerlos, sino porque son para otro momento. Hay algo intuitivo en cada elección y con lo que nunca me equivoqué. En algún momento van a ser necesarios.

Mi biblioteca especializada en arte y libro de artista se ha ido armando en parte intencionalmente −libros que busqué− y en parte azarosamente, gracias a amigos y conocidos que sabían de mi pasión y me regalaban libros y catálogos. El taller que dicto actualmente de libro de artista, Un libro es un libro, puso mis bibliotecas completamente en valor.  Era una cuestión de tiempo.

 

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Y los nominados por Latinoamérica son…

Un repaso por quién es quién de las organizaciones latinoamericanas nominadas para el premio Astrid Lindgren Memorial Award 2017.

En la Feria del libro de Frankfurt se han develado los nominados para el premio Astrid Lindgren Memorial Award a aquellas personas o instituciones que empujan los límites de la lectura. Los ganadores serán conocidos en la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Bologna, en abril de 2017.

En este número un repaso por quién es quién de las organizaciones latinoamericanas nominadas.

Argentina – Abuelas Cuentacuentos

El Programa de Abuelas Cuentacuentos es la red de más de 100 grupos de abuelos lectores en distintas ciudades de Argentina, que viene siendo distinguido por su permanencia y la profundidad en el territorio que ha conseguido. “Premio Bibliotecas Argentinas 2007, otorgado por la Asociación de Bibliotecarios de la República Argentina a la biblioteca de la FMG como sede y sustento del Programa. Esta es la tercera nominación al ALMA, ¿será la vencida?
Ver más en: http://www.fundamgiardinelli.org/abuelascuentacuentos/abuelas.html


Argentina – CEDILIJ

Fue fundado en Córdoba, Argentina, en 1983 por un grupo de profesionales vinculados a la Literatura, el Arte y la Infancia. Su quehacer y su historia están ligados al particular momento argentino del retorno a la democracia luego de padecer los más oscuros años de una dictadura militar.

Su misión es promover la formación de niños y jóvenes lectores desde la Literatura. Y actualmente sostiene una Biblioteca especializada, el proyecto de El Puesto de Los Libros como un espacio no convencional, la Feria Municipal de Frutas y Verduras; y la Jornada anual de capacitación y actualización que lleva a cabo desde 2010.

Para conocer más al respecto: http://cedilijargentina.blogspot.com.ar/

 


Bolivia – Biblioteca Th’uruchapitas

Cuando en 1985 la filial boliviana del IBBY internacional dejó de  funcionar por el alto costo que se debe pagar  a la central internacional para mantener la representación del país, el Taller de Experiencias Pedagógicas y la Biblioteca Thuruchapitas decidieron sustentarlo. Estamos de hablando de una biblioteca pequeña pero con grandes iniciativas.

La biblioteca ha organizado cinco congresos nacionales, con la participación de invitados extranjeros que le han dado verdadero realce. Ha participado también en reuniones latinoamericanas del IBBY y congresos Internacionales.

Junto con YAmada Fund del Japón ha levado acabo el programa “Libros  donde no hay libros” y ha publicado tres pequeños libros de recuperación de la memoria oral de  Colcapirhua.

Conoce más en: http://www.librarythuruchapitas.org/web/home/index.php


Nicaragua – La Biblioteca Alemana-Nicaragüense

Tiene 463 m2 con un gran salón de lectura con asientos para 65 personas y un almacén, en que tenemos más que 14.000 libros en idioma español. Se clasifican en: 14% textos escolares, 33% literatura, 15% infantiles y juveniles, 38% divulgación y consulta. Los libros son comprados en Nicaragua y en el extranjero, pero también recibimos libros de la Feria Internacional del Libro de Frankfurt, Main, como donaciones de editoriales de idioma español.

Desde marzo de 1987 nuestro Bibliobús ‘Bertolt Brecht’ viaja por Nicaragua. Cada vez que el bus se estaciona en frente de uno de los portones de los centros de detención en Matagalpa, Chinandega, Granada o La Esperanza, el estado de ánimo de los internos mejora, ya que el Bibliobús trae un poco de color a la vida diaria del gran número de personas en las demasiado pequeñas celdas.

Y síguelos en: https://www.facebook.com/labiblioteca.alemananicaraguense/


Mexico – Germinalia A. C.

Se trata de una organización mexicana sin fines de lucro fundada  en 2004 a partir de la conjunción de dos proyectos que operaban sus miembros en el ámbito educativo y cultural: ¡Esquina Bajan…! Cultura a 600 watts y el Proyecto Educativo Pamal Navil. Está dedicada a la construcción de “espacios de posibilidad” que transformen problemáticas concretas de las Artes, Medio Ambiente, Ciencia y Tecnología, Educación y Desarrollo Social.

Desde entonces han germinado proyectos entre los que se distinguen: un Centro de Aprendizaje y Desarrollo de la Creatividad y una Compañía Juvenil de Títeres. Buscan promover y desarrollar acciones participativas y creativas orientadas a encontrar soluciones efectivas a problemas que enfrenta la población de contextos socialmente desfavorecidos en México, en particular niños y jóvenes en áreas como educación, artes y cultura, ciencias, investigación, desarrollo humano y sustentable.

Para acercarse: http://www.germinalia.org.mx/