Arroz frío

La mirada poética de un niño encuentra la belleza en un plato de arroz.

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Por Cecilia

CV: Maestra de cuarto y séptimo grado. Escuela pública. CABA. Argentina.
Por Eva Brugues, del libro Brújula Norte.
Por Eva Brugues, del libro Brújula Norte.

Lo conozco desde 2013. Había llegado un año atrás de un lugar llamado Turco, en Bolivia, pero todavía casi no emitía palabra. En uno de nuestros primeros encuentros, yo en mi estreno en cuarto grado y él en su segunda vuelta, le pedí que me contara algo por escrito. En un texto lleno de comunes errores de ortografía y gramática enrevesada me habló de cabras, de abuelitas, de montañas.

Ahora lo vuelvo a encontrar como su profe de Lengua y Sociales en séptimo grado. Aún tiene los ojos más hondos del universo. Para mí, siempre tuvo algo de poeta.

Hoy me traje a casa su Cuaderno de Escritores. Y entre muchos otros escritos, encontré esto. La consigna era escribir cualquier tipo de texto titulado “Arroz frío”. Luego leeríamos un poema homónimo de una autora coreana, que me había pasado una colega. En el cuaderno de Brayham (así se deletrea su nombre) apareció esto.

“Blanco y blandito si te cocinas, con una forma
muy pequeñita y majestuosa. No te enfríes
si te dejo por veinte minutos, me dolería ver
que ya estás frío y sin tu divino sabor.

Si te pongo con tu amigo el pollo, quedarán espectaculares
harán una bonita pareja. Todas las noches
te juntas con tus amigos
como el brócoli, la cebolla, la zanahoria y con los fideos.”

Esa noche mientras cocinaba arroz blanco y pollo, decidí seguir leyéndoles a los alumnos las odas de Neruda. A todos los grupos de alumnos que pueda.

 

Wolf Erlbruch, el Andersen

Traducción de la charla telefónica por al que se comunica a Wolf Erlbruch que ganó el ALMA.

—Hola
—Hola. ¿Hablo con el Sr. Wolf Erlbruch?
—Si.
—Hola, soy Boel Westin, la presidenta del jurado del Astrid Lingren Memorial Award, desde Estocolmo.
— ¡Oh, querida!
—Entiendo que está familiarizado con el Astrid Lingren Memorial Award. Estamos todos aquí sentados, luego de nuestra reunión final. Y hemos decidido que el laureado con el Astrid Lingren Memorial Award en su edición 2017 es Wolf Erlbruch.
—Estoy sin palabras, disculpe.
—Está bien.
—Fui a una caminata y me crucé con un muchacho en una bicicleta subiendo la colina. Y volvió a mirarme y me dijo “Gracias por sus libros para niños”.
—Oh, es como una señal. De nuevo nuestras afectuosas felicitaciones.
—Muchas gracias.

El diálogo telefónico fue escuchado en vivo en la sala de la biblioteca nacional de Suecia, en Estocolmo, y en el Café de los Ilustradores de la Feria de Bologna. Un hombre y su emoción, sus lectores y su obra.

Como figuraba en el anuncio, la decisión del jurado se basa en que Erlbruch ha logrado hacer accesibles y manejables por lectores de todas las edades preguntas existenciales. Y eso no es cosa  menor.

Erlbruch, quien también ha Ganado el Andersen y el Deutscher Jugendliteraturpreis, recibirá este último honor en el Concert Hall de Estocolmo el próximo 29 de mayo.

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Escuchar diálogo en: http://www.thenewsmarket.com/global/astrid-lindgren-memorial-award/video/alma-2017-wolf-erlbruch-phone-call/a/ef90d59d-4cb1-45ac-8ee4-f0c68fa8e2be

Escritor transfronterizo

Perfil exprés del escritor chileno Mauricio Paredes quien con sus libros traspasa fronteras.

Por Diego Javier Rojas

El chileno Mauricio Paredes ha conseguido con sus libros traspasar las fronteras. Hoy su obra circula por gran parte de Latinoamérica. 

 

Viajar a Chile es como abrir y cerrar los ojos. Llego a Santiago y de ahí al sur del país, a sus bosques lluviosos. En una cabaña me espera Mauricio Paredes para esta entrevista. Mauricio además de ser muy conocido en su país lo es también en Colombia, Perú, México por obras como Ay cuanto me quiero, Cómo domesticar a tus papás Los sueños mágicos de Bartolo. Este año se publicará su primera novela crossover (juvenil-adulto): Almas de la Tierra.

Con una amplia sonrisa, distendido y dispuesto a dialogar comenzamos la conversación.

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¿Cómo era Mauricio de niño?
Era un niño muy inquieto y de risa muy fácil. Una de las cosas que más me gusta en la vida, desde siempre, es aprender. Aprendí a leer muy pequeño, luego a tocar el piano, la guitarra, las ciencias y más tarde me encanté con la filosofía. No obstante, mi asignatura favorita en el colegio era recreo. Jugaba fútbol con mis amigos, hacíamos clubes y conversábamos sobre cualquier tema. Conversar siempre ha sido mi actividad favorita.

Aprendiendo a leer de tan pequeño ¿Cómo llegaron los libros a sus manos? ¿Dónde leía?
El amor por la lectura se lo debo a mis papás. En mi casa siempre hubo muchos libros, incluso en una época en donde no era tan fácil conseguirlos. Verlos a ellos leer fue el principal estímulo. La capacidad para leer en cualquier parte la desarrollé más grande, de niño me gustaba sentarme en invierno pegado a la estufa de kerosene o en lugares tranquilos y silenciosos. Recuerdo como libros importantes de mi infancia: La llamada de la selva, Mi planta de naranja lima, El niño que enloqueció de amor, Pacha Pulai y en particular cuando conocí, gracias a mis profesores de inglés, los libros de Roald Dahl. En ese momento fue que pensé ‘Yo quiero inventar historias como estas’.

También tiene el título de Ingeniero Electrónico.
Decidí ser ingeniero y escritor cuando tenía nueve años. Sé que es poco común, pero era un niño muy decidido. Y quería ser las dos cosas, no aceptaba la idea de dedicar mi vida a una sola rama del conocimiento. La tecnología me atrae por su lado creativo, lo mismo que la literatura. Cuando vea un juego de computación, más que querer jugarlo, quería saber cómo lo habían hecho. Por eso aprendí a programar computadores. La decisión de dedicarme de manera profesional y a tiempo completo a la escritura la tomé a los 28 años, en abril del año 2001.

La obra

La conversación continúa distendidamente mientras afuera la lluvia parece que acompañara la música del ambiente.  Mauricio me ofrece un café. Asegura que si estuviera en Argentina tomaría mate como lo hacía de pequeño, costumbre que compartía con su abuela que nació Argentina, pero que hoy no lo hace porque le trae mucha nostalgia.

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Hablemos de su primer libro publicado. ¿Que sintió al tenerlo en sus manos?
Mi primer libro lo publicó Santillana –hoy Loqueleo– en el año 2002, La cama mágica de Bartolo. Hasta el día de hoy me emociona y me parece increíble que los niños disfruten con algo que yo escribí con papel y lápiz, sentado en el comedor de mi casa. Me gusta que los escritores podamos pasar desapercibidos. A veces me pasa que me dicen ‘Te llamas Mauricio Paredes, igual que el escritor…’. En ocasiones les digo quién soy. Es muy gracioso, como Bruce Wayne revelando que es Batman.

¿Cuál de sus libros es su preferido y por qué?
Siento que si me muero mañana, al menos escribí Verónica la niña. Habla acerca de la amistad a toda prueba y la delgada línea entre la fantasía más intensa y la mentira. Ahora le tengo mucha fe a mi novela juvenil/adulto Almas de la Tierra. Pero debo esperar a que pase un tiempo para ser capaz de discernir si en verdad es buena. Mientras estoy escribiendo me importa un pepino lo que piensen los lectores. Cuando el libro está listo para publicarse sufro pensando en que lo que opinen los lectores será la verdad absoluta y el veredicto final. Recién cuando pasan un par de años puedo llegar a un juicio más objetivo sobre mi trabajo.

Usted es un ávido lector, pero en el transcurso del camino lector nos cruzamos con libros que merecen ser leídos y esos que luego nos decimos ‘como pudimos leer esto’. ¿Cuál es su lectura inconfesable?
Leo un poco basura para poder responder preguntas, porque la gente se acerca para recibir recomendaciones. Sé que es muy políticamente incorrecto dar una opinión frontal en los tiempos que corren, pero sufrí con El alquimista, Las 50 sombras de Grey y Crepúsculo. En todo caso, creo que cada cual es libre de leer lo que se le antoje. Lo de los placeres culpables no me pasa en el ámbito de la literatura, pero sí en el cine: gozo con Scary Movie o Resident Evil.

He observado en este tiempo que participa mucho de las redes sociales. ¿Cuál es la respuesta de los lectores por medio del Facebook?
Es una realimentación muy entretenida. Me imagino que a todos los autores les pasa más o menos lo mismo, pero me piden que escriba libros sobre temas específicos. Desde mamás que me sugieren que haga algo relacionado con la intolerancia al gluten o a la lactosa, hasta niños que me piden que escriba libros sobre ellos mismos. Como uno que me dijo que inventara un cuento en donde un niño con su nombre aprendía a explotar y amenazaba a sus padres con reventar la casa si no obedecían todo lo que él les dijera.

¡Vaya pedido te ha realizado un lector! ¿Y que sucede cuando esos encuentros son cara a cara con niños y docentes de los países que visitas?
Siento que es una responsabilidad importante como artista, una forma de contribuir de manera directa al bien social. Si mis libros son buenos van a trascender y generarán un beneficio mucho mayor en el largo plazo, pero las presentaciones de autor producen un impacto inmediato. He realizado más de mil encuentros en gran parte de Hispanoamérica y creo que el éxito de esas actividades tiene mucho que ver con que me muestro tal como soy y que el centro de cada charla o conferencia para docentes son propiamente los libros.

Hay muchos lectores que leerán esta entrevista, ¿Podría mencionar 5 libros que no pueden faltar en la biblioteca de un niño? Supongo que Roal Dahl en primer lugar.
Claro, Roal Dahl su obra completa, como así también la de C. S. Lewis, incluyendo las del espacio y también los ensayos. Oscar Wilde con títulos como El gigante egoísta, El príncipe feliz, El ruiseñor y la rosa, Quino entero y Asterix  de la dupla Goscinny – Uderzo.

Al despedirme quedamos en la promesa que en su próxima visita a Argentina tomaremos mate e intercambiaremos libros para leer, porque la lectura tiene que atravesar fronteras.

 

 

La ilustración en la proa

Un panorama de la literatura y juvenil francesa desde a mirada del autor Joel Franz Rosell.

Un panorama de la literatura y juvenil francesa desde a mirada del autor Joel Franz Rosell. Y la propuesta de un nuevo término: "orilatura".

Por Maryta Berenguer
Escritora, narradora y formadora de narradores. Fundó la biblioteca Pajarita de Papel en Bahía Blanca.

 El frío del otoño en París se hace sentir. Estamos en la Feria del Libro Infantil Juvenil que aquí se llama Salon du Livre et de la Presse Jeunesse que está en un municipio colindante con París: Montreuil. Un espacio ferial moderno, digno de esta feria, que ocupa tres amplios pisos con un laberinto de stands que parecen iluminados por los libros. Joel me espera en el café del segundo piso. Antes de comenzar la nota, quiero decir que Joel Franz Rosell es un escritor cubano-francés que lleva más de treinta libros editados en francés y castellano americano (según Mempo Giardinelli, ese es el nombre correcto de nuestro idioma), algunos de los cuales relaciono al final de esta nota.

Sentado muy elegante como siempre, traje claro color tabaco, corbata al tono, nos saludamos estrechándonos la mano porque su resfrío es de temer. Después de algunos recuerdos de otras ocasiones similares a esta, la entrevista comenzó al preguntarle cómo veía el equilibrio entre la ilustración y el texto en los nuevos libros, y la comercialización de novelas y cuentos.

—En Francia la historia no es lo principal en un libro. Por supuesto cuenta el estilo, pero hay un boom de la ilustración. Álbumes fascinantes a la vista, pero las historias a veces no están a la altura. Hay juegos de estilo, de palabras, recreación de la vida cotidiana… Hay álbumes para todos: de pequeños a adultos, pero los niños son los principales lectores pues en cierto momento, los adolescentes se inclinan por la lectura en las tablets, computadoras, móviles. También su lectura se especializa: hay chicos que solo leen fantasy o manga… Las editoriales mantienen igual una buena circulación y venta debido a que las escuelas y bibliotecas compran con partidas asignadas. Las novelas para niños son adquiridas generalmente por los mismos pequeños, debido a que aquí, en Francia, hay muchísimas librerías. En mi barrio, un barrio de clase media trabajadora, hay tres librerías en las que se venden tantos álbumes ilustrados como novelas de tapa blanda o libros documentales muy interesantes y visualmente creativos. Muchas librerías especializadas en libros para chicos incluyen juguetes y papelería, pero lo impresionante es que casi no hay librería generalista sin una importante sección infantil. Todo chico francés tiene su paga semanal y es común ver a los chicos comprando el libro que les gusta. A la venta de novelas ayuda el llamado “cheque-libro” que las municipalidades conceden una vez al año y que cubre aproximadamente el precio medio de un libro de tapa blanda.

En Argentina suelen firmar los escritores, a veces los ilustradores. Pero en esta feria he visto que los dibujantes son las verdaderas estrellas.
—Una de las causas fundamentales de esto es que los ilustradores (y los autores-ilustradores de historieta) son conocidos y seguidos por su estilo, y hay un público coleccionista. Cada dedicatoria es un dibujo original que prestigia el ejemplar. Hay quien ni siquiera lee los álbumes de su colección, pero no se pierde una novedad del ilustrador que admira. De ahí las largas filas que se forman en los stands. Tú me viste hoy firmando a mucha gente porque mis dedicatorias son dibujos (que nunca repito). En realidad yo no soy el ilustrador de la serie Gatito, pero como soy ilustrador de otros libros, me tomo la libertad de hacer mi propia versión del protagonista de la serie, maravillosamente ilustrada por Constanze Kitzing. Si solo escribiera unas palabras como dedicatoria, ten por seguro que muchos no se acercarían a mirar mis libros…

Joel se sonríe con picardía y continúa hablando de su producción literaria.

—Llevo en total 30 libros publicados. Una decena en España, 10 en Francia, 7 en Cuba, 6 en Argentina, 4 en México, etc. En Cuba, por razones económicas, no es fácil publicar un libro. El papel es importado y los libros para niños se venden en moneda no convertible. Sin la subvención estatal sería imposible. En 1983 de mi primer libro se hicieron 50.000 ejemplares que se agotaron enseguida. El año pasado la mayor editorial cubana tiró solo 5.000 ejemplares que se van a agotar enseguida… Pero no se va a reeditar, pues todos los autores prefieren publicar un nuevo libro y no hay papel para nuevas ediciones y reediciones. Y se da la preferencia, de manera comprensible, a los autores que viven en la isla. Por eso de mis 30 libros solo 7 han sido publicados en Cuba. Yo tengo la suerte de publicar en editoriales que cubren todo el mundo hispánico y que reeditan gran parte de su producción: Fondo de Cultura Económica, Ediciones SM, Edelvives, Kalandraka.

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El mercado del libro en Francia

—¿Un escritor no estrella puede vivir de su producción literaria en Francia?
—No, de ninguna manera. El mercado francés es muy duro. Solo en el Salon du Livre de Montreil se presentan este año 400 autores, casi todos con novedades. En Francia aparecen ¡7.000 títulos nuevos cada año! El francés es la lengua de los 67 millones franceses, pero también lengua oficial de Bélgica, Suiza, Quebec y de numerosos países africanos y diversos territorios de los océanos Índico y Pacífico. Muchos de esos países exportan a Francia más libros de los que importan. Es una magnífica diversidad, pero la competencia es ruda.

Por otra parte, Francia es un país de inmigración con millones de personas que vienen o tienen padres o abuelos en todos los continentes. Los niños se mezclan desde la escuela y se publican libros con autores o con formas y temáticas africanas, del mundo árabe, de Irán, la India, China, Paquistán, Oceanía… No solo la población, sino la literatura francesa es mundial por sus raíces y savias.

—Eso se observa a simple vista en calles, supermercados, metros, buses, escuelas y aquí mismo, en la Feria, un mundo absolutamente internacional tanto en nacionalidad como en religiones.
—París es una capital-mundo como pueden ser Londres o Nueva York. Yo nunca camino las cuatro cuadras que mide mi calle sin escuchar cuatro o cinco lenguas: árabe, hebreo, ruso o serbio (no alcanzo a diferenciarlo), chino, italiano o ¡argentino! Y no te hablo de un barrio turístico, lleno de hoteles y monumentos, sino de un barrio residencial común y corriente.
Tengo la impresión, por lo que usted dice, que el mercado del libro en Francia es muy duro.
—Para autores e ilustradores, el mercado francés es durísimo. Las editoriales depositan los libros en las librerías por un plazo corto. Al cabo de ese tiempo, la librería debe pagarlo, lo haya vendido o no. Como cada día llegan decenas de títulos nuevos, ¡a veces los libros son devueltos sin haber estado en la estantería! Es una rotación infernal en la cual el que más gana es el distribuidor. El plazo varía, pero hoy el destino de un libro queda saldado en menos de un mes. No los sacan de catálogo, pero no están visibles en las librerías, y si la promoción, la crítica, o el amigo rumor no los salva, al terminar el año ya están condenados. Los porcentajes del autor en literatura para adultos giran en torno al 10 % mientras que en literatura infantil apenas llegan al 6 %, cuando el precio de venta del libro infantil es generalmente la mitad del precio de una novela. Solamente el 2 % de los autores franceses viven de sus libros. El resto lo compensamos con talleres, seminarios, charlas, lecturas, y con los cientos de salones y ferias de libros que, si te invitan expresamente, te pagan honorarios muy superiores a lo que ganas en derechos de autor.

—Pese a que no es una novedad, he visto más libros que en otras oportunidades con grabaciones hechas por narradores profesionales, ilustradores y escritores que no necesariamente son los mismos. También me han impresionado libros sobre museos. ¿Qué opinión puede dar sobre este tema?
—Efectivamente, hay muchos libros con CD o DVD. Francia junto con Gran Bretaña son países que han desarrollado de manera espectacular el libro informativo y son muy aceptados, tanto los que hablan de ciencia y tecnología como los que enriquecen la percepción del arte, la arquitectura, el medioambiente o la historia. Yo diría que hay un nuevo didactismo que se expresa en novelas situadas en marcos históricos muy cuidadosamente presentados (desde el Egipto faraónico o la Grecia de Pericles a la Toma de la Bastilla, la guerra de Vietnam o la caída del Muro de Berlín), o narraciones que discuten temáticas sociales o filosóficas. Hay autores que se han especializado en este tipo de narraciones y viven holgadamente de sus derechos, pues sus libros son muy apreciados como material para-escolar. Por otra parte, la “oralitura” cuenta con muchos adeptos en Francia. Como sabemos, está la narración folclórica por un lado y los narradores que cuentan cuentos de autor por el otro, y en ambos casos, los textos vienen acompañados por la voz del narrador oral y también con grabaciones musicales. Hay mucha “oralitura” de diversa fuente europea (celta, nórdica, eslava), oriental (árabe, persa, hindú), africana o latinoamericana (afroamericana, aborigen, etc.).

—¿Qué autores destacaría de la actual literatura francesa para chicos?
—La primera que me viene a la mente es Suzie Morgenstern, una estadounidense que se hizo escritora en Francia y que tiene un formidable sentido del humor. Igualmente conocida y reconocida es Marie-Aude Murail, con igual capacidad para el realismo que para la fantasía. También puedo citar algunos candidatos recientes al premio Andersen, como el internacionalmente conocido novelista Thimothée de Fombelle o los singulares autores-ilustradores François Place y Claude Ponti.

—Joel, ha sido un placer haber conversado usted y sabe que su cuento “Sueños” me sigue acompañando y lo sigo narrando como el mismo día que lo estrené hace muchos años en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires.

CLD2017-1-Abril-PanoInt-Joel6Para seguir leyendo a Joel

  • La literatura infantil: un oficio de centauros y sirenas. Buenos Aires. Lugar Editorial, 2001. Ensayo.
  • Mi tesoro te espera en Cuba. Zaragoza. Edelvives, 2008
  • La leyenda de Taita Osongo. México. Fondo de Cultura Económica, 2006. Premio La Rosa Blanca •
  • Exploradores en el lago. Madrid. Alfaguara, 2009
  • La bruja Pelandruja está malucha. Madrid. Ediciones SM, 2010
  • Sopa de sol. Buenos Aires. Tinta Fresca, 2011
  • Gatito y el balón, Gatito y la nieve y Gatito y las vacaciones. Pontevedra. Kalandraka, 2012. Ilustraciones de Constanze Kitzing
  • El secreto del colmillo dorado. Bogotá. Libros & Libros, 2013
  • Concierto n°7 para violín y brujas. México. Fondo de Cultura Económica, 2013
  • Había una vez un espantapájaros. Bogotá. Libros & Libros, 2014. Ilustraciones del autor
  • María es pintora. México. Editorial 3 Abejas, 2015. Ilustraciones: David Nieto.
  • Tito y su misteriosa abuela. La Habana. Gente Nueva, 2015.

Para seguir escuchando a Maryta

http://www.marytaberenguer.com.ar/