Y el Andersen es para… el ilustrador ruso Igor Oleynikov

Dificilísima elección la del Jurado del #HansChristianAndersenAward.
#BCBF2018 está que arde.

Este año el jurado del Andersen no pudo considerar solo 5 candidatos y decidió incluir en la short list a seis increíbles ilustradores. Una de cuestiones más interesantes es que en esta selección realmente hay una variedad de estéticas, tendencias y orígenes.

En este marco, el jurado anunció al ilustrador ruso Igor Oleynikov como vencedor.

Igor Oleynikov (nacido en 1953 en Lyubertsy, cerca de Moscú) es pintor e ilustrador. Comenzó a dibujar cuando era niño, pero estudió en el Instituto de Ingeniería Química; después de seis años de estudio, trabajó durante tres años como ingeniero.

En 1979 comenzó a trabajar como artista en el estudio de animación, Soyuzmultfilm y más tarde en los Christmas Film Studios. Recién después comenzó a trabajar como ilustrador para periódicos y en proyectos de libros. Es muy prolífico y sus ilustraciones son muy dinámicas con personajes inusuales, a menudo representados como tomas de cine. Él prefiere pintar con gouache y trabajar con texturas.

Su obra es realmente amplia en lo que se refiere a obras de literatura infantil. Entre estos, Ballada o malen’kom buksire (La balada de un pequeño remolcador, 2011) de Joseph Brodsky se incluyó en la Lista de Honor de IBBY de 2012. Otros títulos importantes incluyen a Mahalia Mouse goes to College (2007) de John Lithgow y Fairy Tales (2016) de Alexander Pushkin. Además de numerosas exposiciones en Rusia, ha expuesto en la Feria del Libro Infantil de Bolonia en 2004 y 2009 y en la BIB en 2003 y 2005.

“Uso todo lo que tengo a mano: escoba, trapos … siempre que la idea se implemente expresivamente. Para mí, el mayor cumplido del lector podría ser un grito de sorpresa “¡Ah!” Cuando abre un libro con mis ilustraciones.”



Uno por uno los ilustradores candidatos al Andersen

 


Argentina: Pablo Bernasconi

bernasconi-1Como es el caso de muchos ilustradores, su carrera ha tenido como constante los trabajos que realiza para la prensa escrita, tanto de la Argentina (diario Clarín), como a nivel internacional (The New York Times, The Wall Street Journal, The Saturday Evening Post, Telegraph y The Times). Sin embargo ya tiene una carrera forjada en la creación de libros álbumes, una veintena interpretando palabras ajenas, a lo que suman dieciséis obras como autor integral.

bernasconi-2Su trabajo es rápidamente identificable, ya sea por sus técnicas de collage como por sus acuarelas. Además de su producción para la infancia, es conocido por los retratos de artistas e intelectuales, donde capta la esencia de su personalidad. Además colabora con los proyectos gráficos  de las Abuelas de Plaza de Mayo.

Ha recibido numerosos premios y su trabajo ha sido incluido en varias colecciones, entre ellas: “Illustration Now” TASCHEN 2014; la Sociedad de Diseño de Periódicos (SND) – Medalla de Oro en 2012, la Secretaría de Educación Pública de México (SEP).


Austria: Linda Wolfsgruber

Transitó escuelas de arte, estudios en composición tipográfica y en diseño gráfico. Después de su formación profesional estudió en la Scuola del Libro en Urbino (Italia), para finalmente comenzar a trabajar como ilustradora independiente y diseñadora.

Salta de una técnica a otra, o bien medios mixtos que incluyen dibujo, pintura con materiales alternativos, pulverización de pintura sobre papel, recorte, pegado y creación de miniaturas. Todo en la búsqueda de afilar lo que se transmite.

Ha viajado mucho, incluidas estancias prolongadas en Nairobi y Teherán, describiéndose a sí misma como: una coleccionista de impresiones. Sus libros han ganado varios premios austriacos para niños y juveniles, así como varios premios infantiles y juveniles de la ciudad de Viena.

Linda Wolfsgruber.jpg


China: Xiong Liang

Xiong Liang-2El ilustrador chino pionero Xiong Liang nació en 1975 en Jiaxing, una pequeña ciudad en el sur de China. Desde muy joven comenzó su estudio de la tinta china tradicional y la pintura con pincel. Es completamente autodidacta y estudió obras clásicas de arte y literatura de China y el resto del mundo. Criado en una familia de diversos orígenes religiosos, su arte incorpora una variedad de culturas y estilos visuales, y siempre ha sido capaz de trabajar dentro de una gran cantidad de influencias poco convencionales. Su singular personalidad y educación le han dado una imaginación poco convencional.

“La escritura y la ilustración son el trabajo de toda la vida y un trabajo de belleza insuperable. Ambos son siempre frescos, siempre llenos de imaginación. Nunca son retenidos por la convención, siempre listos para escuchar e intercambiar ideas. Crean el entendimiento entre todas las personas, entre todos los grupos y culturas, e incluso entre todas las criaturas vivientes de nuestro planeta.”

 


Polonia: Iwona Chmielewska

Estudió Bellas Artes en la Universidad Nicolaus Copernicus en Turín, donde se graduó en Grabado. El punto de inflexión en su carrera llegó en 2003, cuando sus libros fueron publicados en Corea del Sur.

Después de publicar más de 20 libros, era muy conocida en Asia, pero apenas conocida en Polonia. Ganó el premio de la bienal de Bratislava, la BIB Golden Apple, en 2007 por el libro Thinking ABC (2006), un libro para niños coreanos que aprenden el alfabeto inglés. Ganó el Premio Bologna Ragazzi dos veces por los libros coreanos, en 2011 por Una casa de la mente: Maum por Kim Hee-KyungeHH y en 2013 por Eyes.

A menudo usa lápices, crayones; recorta piezas de cuadernos, diarios y bordados viejos de un solo color. Sus dibujos son claros, a veces ligeramente ingenuos, realistas pero poéticos, siempre limpios y estudiosos. Deja mucho espacio vacío en sus ilustraciones y con frecuencia utiliza el azul, que refleja el carácter espiritual y melancólico de muchos de los libros que ha ilustrado.

Iwona Chmielewska-1.jpg


Suiza: Albertine

Esta artista estudió en la École des arts décoratifs y en la École supérieure d’art visuel en Ginebra. Apenas obtener su diploma en 1990, abrió un taller de serigrafía en el mismo año. Se convirtió en ilustradora de prensa un año después y en 1996 se casó con el escritor Germano Zullo. Sus numerosas publicaciones conjuntas para niños han recibido varios premios, entre ellos la bellísima obra “Mon tout petit”.

albertine-gift

El jurado valoró cómo su espontaneidad natural aparece a lo largo de sus obras, pero con un sentido del detalle, una precisión infinita, una relevancia, así como un sentido del humor. Ella le da a cada imagen diferentes capas, que, a su vez, le ofrecen al lector varios niveles de interpretación. Ha exhibido sus dibujos, serigrafías, trabajos litográficos, grabados en madera, objetos y cuadernos en galerías alrededor del mundo.

“Se piensa que dibujar es algo simple, aleatorio, aunque implica reflexión, perspectiva, diez borradores, tres intentos, dos retoques … Es agotador, doce horas al día … un compromiso total del cuerpo y la conciencia.”

Memoria. Verdad. Justicia.

#MemoriaVerdadJusticia es la consigna en Argentina y Latinoamérica.
Este 24 de marzo Cultura LIJ se suma a la marcha con la voz de Alicia Partnoy.

Juicio

Aquí
mis muertos tienen
que probar que sus muertes se debieron
a “circuntancias extremas y aberrantes”.
A mí se me ha exigido una evidencia
de que no fue mi voluntad la de esfumarme
entre enero y abril, hace diez años.
¿Cómo consigo pruebas convincentes
de aquel que se tragó el miedo caliente
y le arden la laringe y el esófago
la puenta de la lengua y las verdades?
Alicia Parnoy *
Bahía Blanca, Semana Santa de 1987.
*Alicia Partnoy estuvo detenida-desaparecida en el centro clandestino de detención y tortura La Escuelita de la ciudad de Bahía Blanca durante la dictadura militar en la Argentina. Desde que fue liberada, se encuentra exiliada en los Estados Unidos. Este poema ha sido publicado en el libro de relatos testimoniales La Escuelita, que publicó Editorial La Bohemia.

Traduciendo a Asterix

Llegó a los quioscos una nueva edición de la saga de Asterix y reabrió polémica. Dos traducciones enfrentadas en un mercado acotado.

Asterix-No me peguen

Estamos hablando de un clásico de la historieta llevado a cabo por la dupla creativa René Goscinny y Albert Uderzo a lo largo de veinte años, más otro tanto con Uderzo en solitario tras la muerte de su compañero.

Estamos hablando de cerca de 40 álbumes traducidos a más de cien lenguas y con los que se han reído varias generaciones. Y cuya versión en castellano publicada en la década de los setenta en España creó cantidad de fanáticos en toda Latinoamérica.

Estamos hablando de Asterix, la historieta de corte histórico que ha sido para muchos una introducción al mundo antiguo. Pero también de una historieta que ha puesto en escena en tiempos de la Guerra Fría los conflictos a los que se enfrenta un imperio cuando ya no tiene rivales.

Leopoldo Kulesz creció entre Buenos Aires y París leyendo Asterix. Cuarenta años más tarde, devenido director de la editorial Libros del Zorzal, decidió cumplir varios de los sueños de su infancia y republicar en castellano la historieta, para lo que armó un proyecto –junto con editorial Planeta– y supo negociar con la editorial francesa Hachette.

Para esta nueva edición se propuso mejorar la traducción, siguiendo las reglas estrictas con las que Goscinny creaba el guion.

–La primera pasada de cada álbum la hice yo. Me impuse un ritmo sostenido, sin detenerme mucho ahí donde se complicaba más de la cuenta –principalmente cuando se trataba de juegos de palabras–. El resultado de esta primera pasada fue un archivo Excel por álbum, donde marcaba en verde los pasajes con los que no estaba muy convencido y en rojo aquellos que preferí ni tocar, para empezar a pensarlos nuevamente desde cero.
Esta primera pasada iba a Agustina Blanco, una traductora profesional, de mucha experiencia, con quien ya había trabajado en otras muchas traducciones. Agustina tiene la particularidad de que, además de conocer su oficio con fineza, no baja la guardia nunca. Agustina corregía y embellecía mi primera versión, a la vez que proponía opciones para lo que yo había dejado en rojo. El resultado de esta segunda pasada fue un Excel por álbum, muy prolijo, y con entre 10 y 20 cuestiones pendientes.
Y llamo pendientes las cuestiones que no nos parecían acabadas u óptimas. Aquí intervenían Valeria Cipolla y Carolina Uribe en la corrección de estilo y, por supuesto, sugiriendo libremente lo que quisieran. Lo fundamental en esta etapa fue no solamente identificar erratas, sino también controlar la coherencia. Por ejemplo, “Oh, César” va siempre con coma después del “oh”, o bien verificar que después de los puntos suspensivos haya siempre un espacio, etc.
De aquí, el Excel iba a Osvaldo Gallese, el diseñador, que dejó el alma en esto. Redibujó cada cartel, cada onomatopeya; imagínense el trabajo descomunal que fue eso. Osvaldo nos devolvía la primera versión del archivo ya armado sobre los dibujos de Uderzo.
Se sumó Federico Juega Sicardi para corregir las erratas que pudieran haber aparecido en el traspaso del Excel al pdf. Por supuesto, cada uno de los que ya habían intervenido también leían el pdf, pero siempre en cada etapa decidí agregar a un nuevo participante con la cabeza fresca.
Pasadas estas correcciones, el pdf fue a Andrés Jarach (amigo argentino que vive en Francia desde hace 25 años) y Stéphane Labro, amigo francés que vive en Argentina. Ambos profundos conocedores de Asterix y perfectamente bilingües. Su misión: detectar eventuales fallas de sentido en la traducción, comparando cuadrito por cuadrito con el original francés.
En paralelo, le tocó el turno a mi hermano Octavio y a Matías Attwell, filósofo y licenciado en letras respectivamente y ambos conocedores de civilización grecorromana y, por supuesto, del latín.
En esta etapa ya fueron quedando pocas cuestiones por resolver. Le pasamos la posta a Roberto Gárriz, autor de Libros del Zorzal, escritor de ficción y dueño de un sentido del humor fino y envidiable. Su misión: revisar los chistes y los juegos de palabras, proponer optimizaciones e inventar nuevos.
Última lectura: mi hija Amalia, de entonces 7 años, atenta y seria lectora.
De cada etapa, cada álbum salió muy mejorado.


Una cuestión de nombres

Asterix-Cleopatra-Traduccion-2

Sobre este tema, Cultura LIJ ya publicó una nota en la sección Con lupa en el momento en que estas nuevas ediciones salieron a mercado. En las historietas se ponen en juego especialmente una gran cantidad de cuestiones en la traducción, que incluyen todas las adecuaciones a contexto y cuidado del estilo del autor de la obra original, como en cualquier otra traducción; pero también en el caso del humor, el trabajo cuidadoso de traducir sentidos para sigan generando gracia y juegos de palabras donde el juego permanezca, como en cualquier otro texto humorístico. Y todo eso se refleja también en la parte gráfica, ya que en el caso de muchas onomatopeyas es necesario no solo traducirlas, sino redibujarlas en el espacio (Boom-Bum; Yahooo-Iujuuu).

–La construcción de los nombres de los personajes es un desafío porque cuentan algo acerca del personaje, son en sí mismos muchas veces un chiste. ¿En qué casos consideró necesario modificar los nombres con los que se habían dado a conocer los personajes en castellano?

–Los nombres los puse todos yo. Aunque luego de las sucesivas lecturas, algunos fueron criticados y cambiados. En algunos casos hasta acepté propuestas. Pero el poder de veto me lo atribuí, muy democráticamente.
Salvo Abraracurcix, Asuranceturix, Petibonum y Babaorum, aquellos nombres que no se acomodan a las reglas de Goscinny cambian. Edadepiedrix y Karabella dudé en si los cambiaba o no, pero bueno, cayeron en la volada y creo que mejoraron mucho.
Edadepiedrix, el anciano: la edición original lo llama Agecanonix, del francés “age canonique” (‘edad canónica’). Proviene obviamente de Edad de Piedra que, también obviamente, termina con “dra”, que no se “declina” naturalmente en “ix”. Lo llamamos Geriatrix. Notemos que en la traducción española a veces este personaje se llama Vegestorix, nombre que tampoco respeta las reglas de Goscinny.
Karabella, la mujer del jefe: la edición original la llama Bonemine, del francés “Bonne mine”, o sea ‘buen aspecto’. Preferimos llamarla Buenamina. Su diminutivo cariñoso en francés, “Mimine” pasa a “Mimina”.
En un detallado informe acerca de ambas traducciones que ha sido publicado en el sitio de la editorial, se sostiene que la traducción de los nombres de los personajes en la edición española no sigue ninguna lógica, mientras que Goscinny trabajaba –al igual que lo hizo Cervantes– expresando en el nombre una característica propia del personaje. Además, era estricto en la forma de generar los nombres: usaba una terminación específica para cada pueblo. Por ejemplo, para los galos, elegía palabras que terminan con “i”, “ique”, “isque” –en castellano “i”, “ico”, “ica”, “isco”– y reemplazaba esas partículas por “ix”; y para los bretones, los godos, los romanos, etc., tenía costumbres similares.

–¿La traducción española era mala por la calidad en sí o es que los criterios de traducción cambiaron?
–Con todo este asunto de la nueva traducción y que escribí un texto largo de porqué me parecía que había que cambiarla, puede parecer que encuentro algún interés personal en defenestrar la anterior. Nada más lejos. Le tengo mucho cariño a la anterior. Fue gracias a la anterior que pude conocer esta maravilla. Pero si me preguntan por qué cambiamos la traducción, tengo que decir la verdad: porque la anterior era horrorosa. Y otra cosa: mis críticas a aquella traducción no tienen nada que ver con que sea española, tiene que ver con que es muy mala. Y es mala en sí misma, nada que ver con criterios de traducción. Casi todos los globos tienen problemas, y no exagero.


Dos traducciones simultáneas en el Cono Sur.
¿Dos productos diferentes?

Asterix-Elquetejedix

La compra y venta de derechos internacionales de obras literarias siempre se hace teniendo en cuenta lengua y territorios. Una vez acordado esto, se firman acuerdos en forma exclusiva. Quien se sabe poseedor de los derechos de una obra tan imperecedera como la saga de Asterix y Obelix se encuentra en ventaja para negociar.

Diferentes tipos de ediciones son susceptibles de ser distribuidas y comercializadas a través de diferentes canales en los principales mercados del mundo, pero no parece esto factible en Latinoamérica, donde el mercado editorial no alcanza similitud con las cifras de población.

En 2014 Hachette negoció los derechos de Asterix a la dupla Planeta-Del Zorzal con la misión de reinstalar en Argentina la célebre historieta. Pero en este momento han comenzado a circular libros nuevos con la vieja traducción realizada décadas atrás en España.

–¿Cómo se definieron los territorios y los alcances de la edición para Planeta-Libros del Zorzal?

–Se firmó lo mejor que se pudo firmar: Argentina, Chile y Uruguay en cuanto al territorio. Exclusividad en librerías y no exclusividad en quioscos de diarios. Y el compromiso explícito de Hachette en cuanto a que no iban a competir con nosotros, sus clientes. Estuve ocho años para negociar esto y con Planeta decidimos lanzarnos. Entendimos que también nosotros teníamos que probar hacer un buen trabajo antes de pretender un contrato más amplio.

–Recientemente esta colección ha llegado en estos territorios a los quioscos de diarios y revistas. Pero no se trataría de una edición de ustedes. ¿Qué conflictos existen en este momento?

–En términos prácticos, lo que ocurrió fue que Hachette acaba de autorizar a Salvat a vender la otra traducción en quioscos en una operación puntual y bestial en volumen y publicidad. Nunca entendieron que este mercado no se puede compartimentar, no se la banca; los libros circulan y ningún distribuidor aquí anda preguntando si tiene derecho o no de vender en tal cual canal de ventas. Esa es la realidad. A pesar de que esto fuera comunicado a Hachette muchas veces, decidieron tomar la insólita decisión de competir con sus clientes. Y todo en nombre de una operación puntual.

Este conflicto entre partes ejemplifica como la circulación de una obra, de un autor, incluso de un personaje, la posibilidad de influenciar a una generación nueva de lectores, la forma en la que se construye el imaginario de una época, todo se ve influido por las espectativas de negocio y estrategias de penetración con que las editoriales trabajan para cada mercado.

A nosotros, lectores fascinados, no queda esperar que el cielo no se caiga en nuestras cabezas.

 

El absurdo es más que un género

Ante la decisión inicial de la Gobernadora de cerrar 8 de las 10 escuelas isleñas del Delta del Paraná, para luego agregar al listado de establecimientos otras 39 escuelas rurales diseminadas por toda la Provincia de Buenos Aires; la agrupación de autores, editores y especialistas Colectivo LIJ alza su voz en esta columna de opinión.  
Al filo del cierre de esta edición, la Gobernadora hizo saber que daba atrás su decisión en el caso de 6 escuelas isleñas. 

Por Colectivo LIJ

Ante la decisión inicial de la Gobernadora de cerrar 8 de las 10 escuelas isleñas del Delta del Paraná, para luego agregar al listado de establecimientos otras 39 escuelas rurales diseminadas por toda la Provincia de Buenos Aires; la agrupación de autores, editores y especialistas Colectivo LIJ alza su voz en esta columna de opinión.
Al filo del cierre de esta edición, la Gobernadora hizo saber que daba atrás su decisión en el caso de 6 escuelas isleñas.


El inadmisible cierre de escuelas en el Delta

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Las escuelas que decidió cerrar el gobierno de la provincia de Buenos Aires no son edificios, no son paredes, no son bancos, no son pizarrones. Esas escuelas son historias, historias sin terminar. A estas escuelas todos los días llegan en gomón, en bote, en lancha colectiva, chicos que vienen desde las islas, chicos que se ven desde los muelles, que se miran cuando bajan, que se saludan y se abrazan y se gritan y se sientan a pensar juntos. Todos los días vienen maestros y hay adultos que los acompañan y a veces, se quedan y charlan y hay actos y planes y peleas y discusiones y mate con tortas fritas. Las escuelas que quiere cerrar el gobierno son lugares de encuentro. Comunidades. Espacios marcados por muchas vidas que, por eso, son espacios sagrados, espacios de siembra. Las historias no se cierran. Siguen andando aunque sea convertidas en pesadillas.

Así que hay que decir No. No se cierran historias. No se cierran escuelas por razones presupuestarias. NO-SE-CIERRAN-ESCUELAS.

Es cerrar el mundo bruscamente. Es parar las vidas de muchos. Es parar las vidas de todos, decimos en el Colectivo LIJ. Porque no hay una infancia, hay muchas infancias, incluso únicas y particulares infancias de cien chicos que cada día asisten a sus escuelas desde las islas. Y cada parte del mundo es el mundo entero. De eso se trata.


 

Consulta para Perogrullo, ¿qué conviene más: escuelas abiertas o cerradas?

El absurdo es más que un género
El absurdo es más que un género

En la lancha que lleva a los chicos a la escuela de la isla falta el alumno Mauricio. El mismo que un día, con la mano en el agua, tal vez subyugado por la belleza del Delta, comentó que “hay lugares donde falta el agua, y lugares donde sobra”. El alumno al que, si la seño le pidiera que escribiese una redacción acerca de por qué es bueno que estén abiertas las escuelas públicas respondería, quizá, que porque en algún lado tienen que caer los chicos, y es mejor que sea en las aulas que en el agua.

Perogrulladas y sincericidios al margen, ¿cómo es posible que tengamos que ponernos a explicar que no es bueno que los chicos queden sin escuela? ¿Cómo podemos aceptar que los ministerios de Educación de este gobierno (no solo el de la Provincia de Buenos Aires) apliquen a las cuestiones que tienen que ver con la educación (o la salud, no lo olvidemos) un criterio meramente mercantilista, como si se tratara de uno de los tantos negocios que están acostumbrados a administrar? Y la respuesta es de Perogrullo, qué se le va a hacer: estas cosas son posibles porque la sensibilidad tiene que ver con la ideología. Gobiernan los números, el criterio de balance, de cuentas que cierran o no cierran. Y entonces lo que se cierran son las escuelas del Delta, las escuelas de las villas, las escuelas rurales, los institutos de formación docente, los hospitales, los planes de lectura.

Y nosotros, otra vez con don Pedro Grullo, decimos lo obvio: NO. No al cierre de las escuelas públicas, no al cierre de los Institutos de Formación Docente, no al cierre de hospitales públicos, no al descarado atropello a nuestro futuro.


Para seguir leyendo

Colectivo LIJ

La agrupación reune a escritores e ilustradores de literatura para chicos y jóvenes, editores, narradores, especialistas y otros trabajadores implicados en el género a fin de unir fuerza creativa y ponerla al servicio de cuidar y defender lo que tenemos, recuperar lo que se había conseguido y, por supuesto, concretar nuevos sueños. Se los puede seguir en Facebook.
Lideran el colectivo Márgara Avervach, Sandra Comino, Alejandra Erbiti, Mario Méndez. Silvina Rocha y Silvia Schujer.

 

La lectura aguas adentro

¿Cuál es la función de una biblioteca o de una escuela rural? ¿Cuál es la relación costo-beneficio que justifica sostenerlas? Estaríamos dados a creer que en este siglo marcado por la circulación de la información no sería necesario responder estas preguntas, pero la realidad lo exige.

Por Valeria Sorín

¿Cuál es la función de una biblioteca o de una escuela rural? ¿Cuál es la relación costo-beneficio que justifica sostenerlas? Estaríamos dados a creer que en este siglo marcado por la circulación de la información no sería necesario responder estas preguntas, pero la realidad lo exige.

Venezuela - Bibliofalca y Bibliobongo
Venezuela – Bibliofalca y Bibliobongo

Se pueden definir como rurales todas aquellas áreas geográficas dedicadas a la producción primaria (agricultura, ganadería, pesca, minería, forestación) estructuradas y organizadas por pueblos y pequeñas ciudades con sus actividades de transformación y de servicios, donde existe un vínculo directo y próximo entre la población y la naturaleza, y donde se construyen relaciones interpersonales signadas por la proximidad y el conocimiento mutuo. Así lo define el investigador Marcelo Sili en su libro Atlas de la Argentina rural.

Es en ese contexto donde cada espacio de comunidad tiene un valor distintivo y produce dinámicas singulares de alta vitalidad que, con el tiempo, se vuelven imprescindibles. Una biblioteca, una escuela, una sala de primeros auxilios, un comedor, una tienda de ramos generales no son solo un lugar donde consultar, o donde educar, o donde curar, o donde alimentar, o donde surtirse; valen por las interacciones que promueven.

Claro queda que lo rural no puede identificarse solamente con el campo o la montaña. El rasgo de ruralidad es propio también de las islas y los archipiélagos con baja densidad de población, marcados diariamente por el rugir de la naturaleza, que quedan muchas veces aislados del ritmo del continente; cuando no olvidados por sus mismos gobernantes. Pocas, sí; dispersas, también; su poca relevancia económica suele postergar a estas poblaciones en la lista de prioridades.

 “Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.”
Antonio Machado

 

Gesta de bibliolanchas

En Venezuela, en 1986, surge la bibliolancha como un modelo de extensión de la Red de Bibliotecas Públicas. El objetivo era atender a las comunidades indígenas ribereñas de los ríos Sipapo y Orinoco, en la región amazónica. Posteriormente surgirán el Bibliobongo, elaborado a partir de la corteza del árbol palo de mure por los propios indígenas, y la bibliofalca, esta última desarrollada con el apoyo de UNICEF. Estas segundas versiones permitieron ampliar el radio de cobertura, ofrecer una sala de lectura en la misma embarcación, trasladar también actividades recreativas y culturales, y entregar cajas viajeras –recipientes de plástico como también bolsos impermeables que contienen libros y revistas– a las familias, además de contener una pequeña ludoteca, películas y hasta material deportivo.

CLD2018-marzo-bibProt-bibliolanchas-1

En Argentina, la biblioteca popular Genoveva fue fundada en 1958 por iniciativa de vecinos del arroyo Felicaria, en la zona de la segunda sección del Delta del Paraná, en la provincia de Buenos Aires, y gracias a la donación de una casa para tales fines. Los únicos espacios comunitarios en decenas de kilómetros cuadrados son la escuela y la biblioteca, son espacios de pertenencia que funcionan como referentes fuera del espacio de la casa de cada poblador. Desde hace diez años la biblioteca ha extendido su labor al equiparse con una bibliolancha que le permite recorrer el arroyo y zonas aledañas.

La biblioteca participa del festival de poesía que organiza la escuela del arroyo, por lo que convocan año a año a autores para que se acerquen y compartan con los chicos y con sus familias su actividad poética. Por allí pasó Adela Basch Ruth Kaufman.

CLD2018-marzo-bibProt-bibliolanchas-destacadaColombia, Argentina y Chile, como veremos a continuación, están gestando la primera red de bibliolanchas, lógicamente liderada por las propias bibliotecarias (Milena Guerrero Hidalgo, Marisa Negri y Teolinda Higueras). El objetivo para el 2018 es la publicación de un libro de leyendas fluviales y marítimas. Hay que poner en foco que, al internarse y recorrer poblaciones alejadas, los bibliotecarios se encuentran con una rica tradición oral que vale la pena recuperar. En el caso de Venezuela, la bibliolancha ha contando con un bibliotecario de la etnia piapoco, hablante de la lengua jivi.

Debemos comentar que existen, aunque pocos, algunos otros casos similares en el mundo. Por ejemplo, en Noruega  los municipios de Hordaland y Møre og Romsdal sostienen un barco destinado a biblioteca flotante para visitar las lagunas marinas y fiordos de la región llevando 400 ejemplares entre libros y audiolibros, y también espectáculos. Mientras está amarrado, sirve como biblioteca a la ciudad que visita: niños pequeños, adultos mayores y escuelas suben para disfrutar de sus servicios.

La bibliolancha de Quemchi

Las migraciones dejan estos poblados rurales habitados por niños y adultos con una sistemática ausencia de jóvenes debido a la debilidad de oportunidades de formación y progreso económico. Partir o quedarse es el debate que los atraviesa. Y para quienes han partido, el debate es por regresar o afincarse definitivamente en las superpobladas ciudades. La historia que sigue tiene como protagonista a una mujer que regresó enamorada de sus raíces.

Teolinda Higueras nació en Puerto Montt, pero vivió su infancia en el pueblo de Quemchi, de la isla de Chiloe, en el sur de Chile. A los doce años, partió a estudiar y vivir en un internado en Talca, a 926 kilómetros de su pueblo, la ciudad donde se había firmado un siglo antes la independencia de Chile. Cuando ya formada regresó a Quemchi, se enteró del inminente cierre de la biblioteca pública al haber finalizado el convenio entre la Municipalidad y la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam). Luego de dar lucha para que se reabriera, quedó a su cargo, y lo que en primera instancia era una prueba de un año se extendió indefinidamente. Era 1978 y la libertad estaba presa de una dictadura feroz. Muchos jóvenes relegados se refugiaban diariamente en la biblioteca. Los problemas con las autoridades la llevaron a alejarse para regresar ya con otros vientos soplando.

 

Yo no conocía la ruralidad”, cuenta Teolinda, quien en 1995 propone iniciar recorridos semanales en lancha por el archipiélago para extender el alcance de la biblioteca. Al principio se embarcaba en la lancha sanitaria, que era capitaneada por uno de sus compañeros de escuela primaria, y junto a los agentes de salud recorrían durante una semana las poblaciones isleñas antes de regresar al pueblo. “Los maestros en aquel momento se reían de los libros que llevaba. Estaban muy deteriorados. Pero los mismos maestros me ayudaron a empastarlos y retaparlos”. Faltaban años para que al ganar un concurso internacional pudiera llegar una colección de libros impecables.

A la lancha fueron subiendo cuentacuentos y actores con los que montaban espectáculos culturales, los únicos a los que tenían acceso estos pobladores: “Éramos la gran visita del mes, la que todos esperaban.” Y cuando consiguió solventar un grupo electrógeno, llevó también una televisión donada por el escritor Francisco Coloane donde pasaban primero documentales y luego dibujos animados.

Al finalizar el primer año de gestión, Teolinda decidió premiar a los mejores lectores con una gira cultural por la ciudad capital de Santiago. En los años sucesivos se han podido llevar a cabo 12 de esas giras, lo que implica para muchos de los isleños el único viaje fuera de la isla que realizarán.

Años más tarde una periodista le preguntó “¿Qué desea a futuro?”, “Tener una lancha propia para la biblioteca”. La entrevista llegó a conocimiento de la directora de la Fundación Desafío Levantemos Chile y el sueño se hizo realidad.

CLD2018-marzo-bibProt-bibliolanchas-TeolindaHigueras

A Teolinda Higueras es posible imaginarla como un gigante, como una turba imparable, como la risa contagiosa. Difícil reconocer en esa breve figura y su voz cálida a la gestora de la primera bibliolancha de Chile. Gestar no es cuestión simple, aun quienes no se han formado para ello terminan enfrentando burocracias, celos políticos, dificultades arancelarias o normativas. El año pasado, Higueras fue corrida de su cargo en la biblioteca de Quemchi, y el convenio entre la Fundación y el gobierno local quedó sin efecto.

Ahora Teolinda Higueras organiza una asociación sin fines de lucro para recuperar la bibliolancha y seguir embarcada en llevar la lectura a lo más profundo de las poblaciones isleñas.

El habitante de las islas necesita del cariño y la compañía para sentir que es parte del país. Hay que agradecerles que sigan resistiendo el clima, el frío, que no quieran abandonar el territorio”.

 

A modo de temporaria conclusión

Todas las fuentes consultadas acuerdan que si bien en una instancia inicial el servicio de biblioteca no formaba parte de las necesidades expresadas por los pobladores, con el paso del tiempo, cada vez que los programas han tenido que enfrentar un traspié burocrático, son los pobladores, ahora convertidos en lectores, quienes defienden su presencia con fuerza y perseverancia haciendo valer sus voces. En todos los casos los proyectos no solo forman lectores, sino que logran un consecuente trabajo identitario, lo cual comprueba una vez más que el camino se hace al andar.

Para seguir leyendo:

  • Atlas de la Argentina rural, Marcelo Sili, Capital Intelectual.
  •  Acceso a los servicios bibliotecarios y de información en los pueblos indígenas de América Latina, por Milagro Medina de Silva. El artículo enfoca su atención en la problemática de los grupos minoritarios que no cuentan con acceso a los servicios básicos de una biblioteca, en este caso mediante algún tipo de embarcación.

#Fiestas – Todas las sombras son mías

Una de terror para estas #Fiestas: la novela que ganó el Premio Sigmar 2017, por Martín Sancia Kawamichi.

Todas las sombras son mías

Escritor: Martín Sancia Kawamichi
Editorial: Sigmar (Argentina)
Colección: Telarañas
ISBN: 9789501137279

No había forma de que esta novela quedara fuera de un seleccionado para las #Fiestas.

Valeria Sorín opinó en Cultura LIJ: “El miedo se construye en la complicidad de los pensamientos oscuros que invaden al protagonista, pero que nunca se vuelven completamente explícitos. Deja así espacio para que salgan a jugar nuestros propios monstruos.”

En el mismo sentido, el jurado del Premio Sigmar de Literatura Infantil y Juvenil 2017 le dio el primer premio por considerarlo en estos términos: “La llegada de un chico nuevo a la escuela es la llave de una historia de terror intensa, que le pondría la piel de gallina al propio Stephen King. Peripecias que no dan respiro y que se leen con el corazón en la boca.”

Papá Noel, Santa, Reyes y padres la consiguen acá.

Todas las sombras Sancia 2

Lecturas (y lectores) imperecederos

Lecturas para siempre.
#EscenasLectoras que se las traen.

Por Daniela Azulay

CLD2017-Diciembre-EscenasLectoras-LectoresImperecederos

Una de las cosas maravillosas que tiene ser coleccionista es que la gente, cada vez que encuentra lo que coleccionás, lo separa para ti. A mí, por ejemplo, la gente me envía #EscenasLectoras. También tornillos o cosas de metal encontradas en la calle, pero esa es otra historia.

En enero de este año fui etiquetada por Lucía Molina y Vedia en un retuit que comparto ahora, al filo de este año que se termina. Quería que viera lo que se había encontrado.

Este señor leyendo Patoruzito es lo mejor que me va a suceder en el día”.

El tuit original lo firma Matías Gontán, alias @finiyela ‏ en Twitter.

El señor de la escena en cuestión lee un antiguo cómic argentino, Patoruzito, en un colectivo de esos que parecen haber sido construidos por personas que no usan el transporte público: incómodos, con escalones y asientos demasiado altos, sin mucha baranda ni manijas accesibles para agarrarse. Pero incluso en ese escenario, este señor encontró su lugar para leer. El sol entra por la ventana con una luz divina, y Patoruzito lo acompaña.

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El primer nombre de este personaje fue Curugua-Curiguagüigua y nació como personaje secundario un 24 de agosto de 1927. Patoruzú/cito fue definido por su autor, Dante Quinterno, como el último indio tehuelche que vino de la Patagonia con sus monedas de oro a la gran ciudad. Hay muchas lecturas y relecturas sobre este personaje y su creador, que a lo largo de los años fue analizado desde distintas miradas.

Siempre me gusta ver a adultos leyendo historietas, libros ilustrados, libros álbum. Parafraseando a Istvansch, en esta cultura letrada en la cual vivimos, le damos más importancia al discurso de la letra que al de las imágenes, y a mí me gusta cuando la realidad me devuelve gente grande rebelándose a dejar de leer algunos géneros después de determinada edad.

Yo lo celebro… En el mapa de lectores y lectoras, así también es como se arma la red: con escenas que invitan a nuevas –o viejas– lecturas.

 

Para seguir leyendo:

Acerca del nacimiento de Paturuzú: Todo historietas