Emilia Ferreiro: apuntes acerca del Autor, el Narrador y los Personajes

Emilia Ferreiro presentó, en el Salón del Libro Infantil de Río de Janeiro, una investigación aún en proceso. Aquí apuntes de esa conferencia.

Por Valeria Sorín

Emilia Ferreiro y Cultura LIJ“Solicitamos a todos los asistentes no grabar ni tomar fotografías durante la exposición de Emilia Ferreiro”, dicen por el micrófono los organizadores del Seminario Bartolomeu Campos Quirós. En la mano tengo mi tablet, estaba lista para iniciar la grabación. Ok, la apago y la guardo. Tomaré apuntes, ya tengo listo el cuaderno que llevo con las anotaciones de este viaje y la lapicera (“¿Tengo otra por si a esta se le acaba la tinta? Ah, sí, puedo quedarme tranquila”).

Cuando Emilia Ferreiro empieza a hablar, explica que decidió mostrarnos los avances que está haciendo en una investigación y las primeras conclusiones a las que ha arribado. Estas no son definitivas y están incompletas, no deberían circular en este estado. “Por otra parte –nos sugiere– hay que vivir el momento. Lo efímero, lo fugaz, tiene el encanto de las flores frescas”.

Conferencia

Cuenta que ha estado investigando el uso de las bibliotecas de aula en las aulas cinco años de las escuelas públicas mexicanas. Esta modalidad ha permitido que todos los niños tengan una infancia con libros presentes, un contacto temprano con la literatura.

Por eso se hizo necesario estudiar qué pasa con algunos términos, cómo los conceptualizan los niños, cómo los problematizan y qué respuestas encuentran. Se trata de las categorías Autor, Narrador y Personaje que se suelen usar como si fueran transparentes e inequívocas.

Advertencia

Este es un trabajo de psicología evolutiva”, advierte Ferreiro. Y por lo tanto hace mucho hincapié en el cuidado a la hora de indagar en las entrevistas a los niños. El método de investigación de la psicología evolutiva les permite introducirse en un territorio para el que no tienen mapa ni brújula.

Todas las entrevistas se hicieron con parejas niño-niña. Se presentaron los materiales y se fue conversando poco a poco. Solo si ellos ponían los términos ‘autor’, ‘narrador’ o ‘personajes’ el adulto estaba posibilitado de hablar en esas categorías.

Se trata de ochenta entrevistas de cerca de 50 minutos de duración, veinte por cada nivel: primero, segundo, tercero y cuarto grados.

Generosa disposición

Cuando un adulto manifiesta real interés acerca de cómo piensan los niños, se obtienen resultados impresionantes”, agrega. Es que no es habitual para los chicos contar con tanta disponibilidad y escucha, tener la oportunidad de contarle a un adulto sus pensamientos, sin lugar a error.

Para preguntar ‘¿y tú qué piensas?’ primero hay que creer que los niños piensan, y no verlos solamente como receptáculos de instrucciones ajenas”.

Contacto inicial entre libros y chicos

La Secretaría de Educación Pública (SEP) de México, hace cincuenta años, comenzó a dotar de libros a las escuelas al inicio de cada ciclo anual. Se han hecho llegar libros de texto y libros para los maestros. En cajas, a lomo de burro, en barcos y hasta en camiones de reparto de gaseosa. Se trata de libros que se quedan con los niños, que no hace falta que se devuelvan al terminar el año.

Hace quince años se incorporaron los libros para las bibliotecas de aula en los niveles de primaria e inicial. Son los famosos Libros del Rincón.

Metodología

En cada entrevista se compartieron con los niños diferentes tipos de textos. Un cómic, una publicidad de golosinas, y textos presentes en las antologías que había en estas bibliotecas de aula. Se habían seleccionado de estas una poesía sin autor (canción popular), un cuento construido a partir del diálogo entre los personajes, otro cuento ilustrado donde los personajes no están representados en la imagen, un texto informativo acerca de los camellos y otro acerca de los planetas.

La idea de mezclar en el conjunto de muestras textos literarios e informativos se basa en buscar qué ideas aparecen contrastadas por los chicos acerca de la cuestión de la verdad. Los textos informativos suelen tener enunciados verdaderos, los textos literarios son fantasía, imaginación, lo no real. Y estos textos se diferencian en las actividades que sus autores realizan para producirlos: investigar o inventar, según el caso.

El material obtenido

Emilia Ferreiro seleccionó y compartió con la audiencia una gran cantidad de fragmentos de las entrevistas. Ni me es posible, ni sería correcto, dar cuenta de cada una de estas respuestas. Vale decir que fue una experiencia sorprendente por la calidad del pensamiento infantil y lo aguzado de la indagación adulta. Así se revelaba a cada tramo el camino evolutivo complejo de estas nociones en el pensamiento infantil y los esfuerzos por construir con retazos de conceptos basados en la experiencia no solo libresca, sino también con las películas.

Los chicos de primer grado sostenían una gran confusión, sin que esto, en la mayoría de los casos, les generara ningún conflicto. Encontraban en la capacidad omnipoderosa del escritor las respuestas a todos los bretes a los que los enfrentaban los textos, ya que así lo había decidido el autor.

Al autor saben buscarlo fuera del texto, pero en la historieta Calvin y Hobbes, de Watterson; el autor puede ser Calvin o Hobbes o Watterson según los entrevistados.

En las entrevistas de segundo grado, aparecen problemas originados en la proximidad semántica entre los verbos decir, contar y narrar. Lo que se ve incrementado por el hecho de que la figura del narrador del texto se hace carne en la voz de quien lo lee en voz alta.

El autor pone su nombre en juego, pero el del narrador se esconde. Pero si tampoco tiene nombre el autor (canción popular), ¿quién lo dice? “Una persona normal y corriente”.

En las entrevistas con los niños de tercer grado, la problematización es mayor. Estos niños intentan encontrar y delimitar autor, narrador y personaje revisando no solo los elementos paratextuales, sino el mismo texto. Y encuentran en los guiones de diálogo huellas de las voces de los personajes. Entonces ¿quién habla cuando no hay guiones?

Sí, los chicos de cuarto entrevistados por el equipo de Ferreiro han podido contestar con mayor holgura a esta pregunta. Han dicho, por ejemplo, que el narrador es alguien no sale en la historia, pero nos la cuenta.

Lo debido y lo posible

FNLIJ - Brasil, Río 2015Emilia Ferreiro invita a preguntar a los chicos para vislumbrar las cuestiones que llaman su atención y la forma en la que usan todos los recursos disponibles para comprender. “Los problemas que se plantean los chicos son legítimos” y suelen ser difíciles de responder también para los filólogos y los críticos literarios.

Entonces la pregunta temida: “¿Qué debemos hacer los maestros?”. Emilia Ferreiro se sonríe. “Esperaba esta pregunta. Pero no debo responderla”. Sostiene que eso hay que preguntárselo a los profesionales de la pedagogía. Y que desconfíen de cada quien que llegue con recetas.

En todo caso, se hace evidente delante de nuestros ojos que tanta elaboración de niños de escuelas públicas mexicanas, estas preocupaciones de pequeños de clase media baja y baja por el discurso, su orden y dominio merecen todo nuestro respeto. Estos pensadores están haciendo un esfuerzo gigante y lo comparten porque fueron invitados a conversar y debatir.

Si los niños piensan sobre todo eso y su pensamiento no es banal, entonces los adultos tenemos que estar a su altura”.

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Consultorio lector

En Colombia, la especialista Beatriz Helena Robledo ha abierto el primer consultorio lector, donde se atienden necesidades de lectura y formación.

Autora: Valeria Sorín

Olvidémonos de un destinatario infantil, pensemos en lectores”, esto sostenía Beatriz Helena Robledo en la Conversación que organizó ya hace unos años la revista colega Emilia en Brasil. Es la mirada de quien fuera vicedirectora de la Biblioteca Nacional de Colombia la que nos invita a pensar en los lectores, sus hábitos, sus necesidades, sus recorridos, despojados de todos los adjetivos.

Me duele acá, cerca de la lectura

robledoUna vez corrida de la función pública, Robledo ha decidido abrir el primer consultorio lector, donde se acercan personas con diferentes dolencias culturales.

Imagino una escena, pero no estoy segura de si es exactamente así: la persona llega y dice algo como “vengo porque…”. ¿Cuáles son los motivos de consulta?

-Son muchas las razones por las cuales las personas acuden al Consultorio Lector. Cada caso es único. Lo que tienen en común es el tema de la lectura, la escritura y la literatura.

Puedo dar algunos ejemplos: he tenido “pacientes” que acuden porque tienen dificultades para comprender lo que leen. Este es un motivo de consulta muy común, sobre todo, en niños y niñas que presentan esta dificultad en el colegio, lo que afecta su rendimiento académico. Sin embargo, las causas de esta dificultad son diferentes. Unas veces está marcada porque en sus hogares no hay cultura lectora y los niños no tienen ninguna motivación autentica para leer y lo asocian con obligación; otras, por problemas de atención o concentración.

También hay muchos casos de bloqueo generado por experiencias traumáticas en la infancia más temprana, como una mala pedagogía o ansiedad por parte de los padres. En fin, esto de la dificultad para comprender da para toda una investigación.
También me consultan por todo lo contrario: niños a quienes les gusta mucho leer, que viven en hogares lectores y quieren explorar otros temas y otro tipo de literatura diferente a la que sus padres conocen o a la que les dan de leer en el colegio. Trabajar con estos niños es una delicia. En esta misma línea, tengo ahora un chico escritor que no va a la escuela, sino que recibe educación en el hogar –esto es todo un movimiento–. Este niño es sorprendente pues tiene una vocación y un talento muy desarrollados para la escritura de ficción. Tiene 11 años y ha escrito varias novelas. Acudieron al consultorio –él y su madre– buscando mejorar sus artes literarias, conocer otros recursos literarios y otros géneros; en síntesis, para aprender más sobre la escritura de novelas.

¿Consultan adultos?

-He tenido profesores que buscan asesoría para mejorar sus clases, sobre todo de literatura, o para desarrollar en la escuela proyectos de promoción de lectura. Hace poco atendí a un maestro que está haciendo una maestría virtual de promoción de lectura y literatura infantil y su trabajo de grado tiene una parte práctica real que desarrolla con alumnas de séptimo grado. Me buscó en el consultorio para asesorarlosobre el tema, el género y el diseño del proyecto de grado. Para mí fue muy enriquecedor, pues optó –entre varios temas y después de un análisis conjunto– por la novela gráfica. Una de las sesiones la tuvimos en una librería con muy buen material de novela gráfica, para ayudarlo a elegir los textos que se adecuaran mejor al gusto e interés de sus alumnas.

En fin, cada caso es único y eso es para mí lo más enriquecedor del consultorio y también lo que me genera mayores desafíos: me obliga a estar estudiando, investigando y buscando material para ofrecer a los lectores.
¿Qué tipo de dificultades con la lectura son factibles de trabajar en el consultorio?

-Lo primero que hago es escuchar al “paciente”.

¿Qué lo trae al consultorio? No siempre es un problema. Como decía anteriormente, muchas veces es un deseo: deseo de ser acompañado, asesorado.  Surge entonces una conversación donde pregunto, indago sobre gustos, intereses, entornos lectores, experiencias previas; en fin, esto no puede resumirse, pues es más parecido a una conversación regida en parte por la intuición y por la información que me aporta el entrevistado.  A partir de allí,propongo un plan de trabajo.

Hay situaciones en las que es posible diseñar un plan más preciso con tiempos y duración. Fue el caso de una joven que inició una fundación de promoción de lectura y quería aprender más sobre todo lo necesario para poner a andar la fundación y presentar proyectos. Lo que hice fue diseñar un programa con los temas básicos que debía conocer, al menos en un primer nivel, y eso nos dio tres meses de trabajo en sesiones semanales de una hora. A veces considero necesario trabajar una sesión semanal, pero no siempre es así; también pueden ser sesiones quincenales, eso depende de cada caso.
Con relación a las dificultades, como ya dije, la que más consultan es la de la comprensión. Pero también atiendo muchos casos de dificultades con la escritura, sobre todo con los ensayos tanto en el colegio como en la universidad. Es increíble la dificultad de muchos estudiantes universitarios para escribir y eso lo trabajo en el consultorio con muy buenos resultados, pues utilizamos el material y el contexto real de las clases en las que se les presenta la dificultad.

Una línea nueva que empieza a surgir es la asesoría a empresarios, ejecutivos que quieren mejorar tanto su expresión oral como escrita. En fin, la vida cotidiana y la vida social están permeadas por la lectura y la escritura, y resulta inimaginable, o al menos inclasificable, las diversas situaciones en las que leer y escribir es necesario.

¿Qué habilidades y conocimientos es necesario que tenga el lectoterapeuta?

-Bueno, pues es un conjunto de saberes y experiencia. Yo llevo más de treinta años trabajando en este tema de la lectura, la escritura y la literatura desde diferentes ángulos; no solo en talleres, sino también desde la investigación. Eso me dio mayor seguridad para iniciar el consultorio.

Sin embargo, hay que estar estudiando todo el tiempo, pues no solo cada lector es un mundo, sino que este es un tema en total transformación. Los lectores de hoy son muy diferentes, sobre todo los niños y jóvenes. No puedo motivarlos con lo mismo que me motivaron a mi cuando era pequeña. Además, los procesos lectores están cambiando y las habilidades que necesita desarrollar un lector hoy son distintas a las de un lector tradicional. En fin, se requiere estar muy abierto y atento a lo que está pasando. Creo que es algo que ocurre con todas las profesiones. Un buen médico, por ejemplo, debe estar al tanto de los avances científicos, además de poner en juego su experiencia, su intuición y su amor por lo que hace.

Una sociedad que sana la palabra

-Como lo describe, el consultorio lector parece tan esencial como el espacio psicopedagógico en las escuelas. Pensaba en empresas, fábricas y escuelas con un consultorio lector desde el cual trabajar comprensión lectora, mejora expresiva y hasta algunas cuestiones vinculares… Es muy utópico, ¿verdad?
-Es utópico, pero yo también lo he soñado. Creo que muchas dificultades lectoras se solucionan con un acompañamiento personalizado, amoroso y cercano a los gustos, intereses y necesidades de los lectores. Así como hay consultorios médicos, psicológicos, jurídicos, ¿por qué no consultorios lectores? Creo que si uno tuviera la oportunidad de incidir en estas instituciones, se podría pensar en una especie de unidades de atención lectora.

-E imaginaba también un consultorio lector en cada ministerio público con la doble tarea de trabajar dentro del espacio con su gente y hacia la población sumando lecturas y asesoramiento en recorridos lectores a incorporar en proyectos que trabajen en territorio, o bien con los coordinadores de acciones en territorio… Disculpe, Beatriz, lo que usted propone me resulta inspirador.
-Sí, realmente el alcance del consultorio da hasta donde llegue la imaginación.  La lectura y la escritura son tan esenciales hoy en día para el desarrollo tanto individual como social, que es por eso que se han elevado ya a una condición básica para acceder al derecho a la información, la educación y la cultura. Me he imaginado ofreciendo el consultorio a los ministerios de educación y cultura como un proyecto a través del cual se preste este servicio, sobre todo, en aquellos lugares más desfavorecidos, donde los niños requieren una mejor atención. Es algo que está en mis planes, solo que esto requiere personal formado para no desdibujar el sentido del proyecto y es un perfil que hay que construir.  Por ahora, voy como las hormigas: recorriendo el camino y sumando más experiencia y conocimiento en este modelo de atención, que es diferente a los talleres, cursos y capacitaciones. Me interesa mucho la reflexión y el conocimiento que se genera a partir de la atención personalizada y del diálogo con el paciente.
¿Lo cree posible?