¿Quién sabe de políticas de lectura en la Argentina?

Como el personaje de la novela Más que humano, el ideal de un conocedor de políticas de lectura debería estar conformado por un ser colectivo. Unos serían manos ejecutoras, otros las piernas que lo hacen marchar, otro el corazón que lo carga de pasión, otra la cabeza estratégica y directriz.

SERVILLETA FOTO ANA D'ANGELO
SERVILLETA
FOTO ANA D’ANGELO

Por Laura Demidovich y Valeria Sorín

La escena vista a distancia no tiene nada de raro, un hombre y una mujer conversan en un bar, dos cafés, una medialuna. Se conocen, parece, porque el diálogo es tranquilo, sin ansiedades. Una birome escribe en una servilletita de papel, otro gesto clásico que puede darse en cualquier mesa, siempre que dos personas piensen juntas.

-¿Quién sabe de políticas de lectura en la Argentina?- suelta uno de ellos.

Vienen nombres a la cabeza, una lista importante. Gente que sabe de provocar la lectura en contextos de encierro, gente que entiende del valor de recuperar la palabra para quienes ya no son dueños de sí, entre las poblaciones más vulnerables. Gente que conoce del ámbito escolar, de sus dinámicas y también de las dificultades que le son propias. Quienes tienen los conceptos que hacen falta para definir los ejes regentes de una política que pueda tener alcance nacional, inter generacional e intercultural en el siglo XXI. Quienes entienden a la lectura como la palabra, como la puesta en circulación de las ideas y de la sensibilidad, quienes saben que por lo tanto debe ser compartida.

-¿Quién sabe de políticas de lectura acá?

¿Por experiencia propia? ¿Por análisis de casos internacionales?  ¿Por investigación sobre casuística? ¿Por el recorrido de una biblioteca en varias lenguas? ¿Por la gestión de acuerdos para promover leyes? ¿Por el diseño de proyectos para que escuelas y bibliotecas los lleven a cabo? ¿Por la discusión acalorada entre compañeros de labor? ¿Por el seguimiento y el relevamiento de efectos posteriores a la aplicación de un proyecto en una comunidad? ¿Por la elaboración de una encuesta de lectura?

-¿Quién sabe de políticas de lectura?

¿Cómo se contesta esa pregunta?

Todos nosotros sabemos de políticas de lectura, como sujetos sobre los cuales se llevan a cabo, como actores que trabajamos por la socialización extendida de una práctica que creemos de bienestar para el individuo y para la sociedad.

-¿Quién sabe?

Garabatos en una servilleta. Nombres en danza.

Conozco muchas personas que pueden aportar tanto al diseño de una política de lectura federal. Cada quien desde su mirada, desde su lugar, desde su experiencia y su formación.

Como el personaje de la novela Más que humano, puedo pensar un ser colectivo conformados por diferentes personas destacables en diferentes capacidades e inteligencias. Unos serían manos ejecutoras, otros las piernas que lo hacen marchar, otro el corazón que lo carga de pasión, otra la cabeza estratégica y directriz.

Sí, supongo que podría proponer un modelo como el personaje de Theodore Sturgeon.

Solo que no es a mí a quién le preguntan.

Coordinación internacional

A poco de regresar de Río de Janeiro, pudimos conversar con María Beatriz Medina, directora de Banco del Libro de Venezuela.

Por Valeria Sorín

MBMLuego de una intensa semana en Río de Janeiro, ya estamos de regreso en nuestras ciudades. Este diálogo, entonces, se da por mail. Si bien la distancia existe, la posibilidad de hacer una pregunta y obtener respuesta en diferido tiene su propio encanto: el de poder profundizar el pensamiento.

Ahora que regresamos, me interesa pensar la posibilidad del encuentro de entidades de literatura infantil y lectura con representantes de diferentes países: Cuba, Venezuela, Perú, Uruguay, Argentina, Brasil y Colombia. ¿Cómo se da ese intercambio y qué posibilidades reales tiene de mantenerse?

En relación con la forma  como se da el intercambio entre las diferentes entidades regionales que trabajan en torno a la literatura infantil  y juvenil y cómo se metaboliza en la práctica, la experiencia concreta da cuenta de una gestión comunicacional continua no solo sobre las experiencias, sino, y sobre todo,  de reflexiones que nos llevan a revisar constantemente sobre la producción de libros para niños y jóvenes, y las acciones que llevamos a cabo.

La circulación delos libros para niños y jóvenes producidos en nuestros países  tiene sus limitaciones, por lo que los encuentros presenciales contribuyen  a acceder a muchas de estas publicaciones. Subsanar las trabas que complejizan esta circulación es una tarea pendiente.

Obviamente, el ámbito virtual donde se da el encuentro de distintas revistas, como esta de Cultura LIJ (que apuesta a los dos formatos), Cuatro gatos, Imaginaria –en su momento–,Emilia, se redimensiona con encuentros de distintas naturalezas como ferias, congresos y seminarios,  como el que se dio en el Salón del Libro Infantil y Juvenil de Río de Janeiro, donde coincidimos representantes de Argentina, Brasil, Colombia, Cuba, Uruguay y Venezuela.

Esos encuentros presenciales consolidan los procesos de retroalimentación que pueden ser redimensionados con acciones programáticas conjuntas de más  largo aliento. Para ello es importante impulsar, en nuestros propios países, apoyos de sectores públicos y privados que   no suelen ser fáciles de lograr.

Banco del Libro de Venezuela ha sostenido articulaciones con entidades internacionales, pienso en la Universidad de Barcelona y la Maestría conjunta, la participación activa en IBBY, etc. ¿De qué forma diferentes entidades pueden coordinarse? ¿Qué le aporta a un organismo como Banco del Libro la participación de un espacio internacional?

Másallá del proceso genuino de retroalimentación que generan estas alianzas con entidades internacionales, este tipo de articulación impulsa la investigación en torno a los temas que nos competen, a saber: lectura, literatura infantil y juvenil, y promoción de lectura.

Los que trabajamos en la formación de lectores compartimos la  concepción de la lectura como una fuerza de integración cívica, lo que demanda de nosotroshoy díamás estudio, intercambio y compromiso pues a las exigencias de nuestro trabajo se incorpora la exigencia  que los violentos cambios de las últimas décadas han generado, que nos han llevado a buscar  distintas formas de asumir la lectura y su promoción.

Las 10 ediciones del Máster que llevamos con la  UAB nos han permitido metabolizar estos cambios de la lectura einteriorizar propuestas teóricas novedosas junto a experiencias innovadoras que se suceden en Iberoamérica. Hemos interactuado con actores fundamentales de la lectura, el libro y su promoción en toda la región. Y muchos de los egresados asumen programas públicos y privados de  planes y políticas del libro.

Para el Banco del Libro, esta alianza docente y el trabajo conjunto con IBBY internacional nos ha permitido, a su vez, visibilizar y  difundir nuestro trabajo. Creo que de esta forma hemos sido reconocidos con premios de la categoría del Astrid Lindgren Award y el Hamdan UNESCO, lo cual, por supuesto, demanda de nosotros más compromiso.

 Las políticas de lectura en nuestros países latinoamericanos ¿a qué riesgos se enfrentan?

Quiero vincular esta pregunta con el trabajo de incidencia que  la sociedad civil ha tenido, en mayor o menor grado, en nuestros países entendiendo como sociedad civil un espacio en el que las personas se encuentran de manera organizada para reflexionar, discutir y consensuar a fin de ejercer influencia en la sociedad en su conjunto y en los decisores de políticas públicas.

El compromiso social  y las respuestas eficaces y eficientes constituyen los denominadores comunes de las instituciones que conforman el tejido social. En Iberoamérica hacen vida una serie de organizaciones que han dejado una impronta fundamental en el área de la cultura escrita. Multiplican experiencias innovadoras y exitosas que constituyen aportes fundamentales para el quehacer en el área  de la lectura y la escritura. Estos  haberes y saberes deberían ser tomados en cuenta por los decisores de las políticas públicas de nuestros países, pero no siempre es así.

Es una muestra de la falta de voluntad para la articulación con otros sectores de la sociedad que se requiere para la efectividad de políticas públicas del libro y la lectura. Si bien  la responsabilidad recae en el Estado como ente rector, no puede convertirse en un espacio de control y exclusividad. Por el contrario, es una tarea de todos, que involucra a la escuela, los sistemas bibliotecarios y otros espacios no convencionales en el que tienen cabida instituciones privadas y ONG que trabajan en el campo de la lectura. Estas instituciones han desarrollado proyectos piloto validados y  perfectamente replicables, que constituyen el soporte idóneo de propuestas de esta naturaleza.

Esto  exige hoy, más que nunca, potenciar el impacto de la sociedad civil exigiendo más organización por parte del propio sector  y  más articulación, compromiso y eficiencia por parte del sector público para propiciar  un ambiente habilitador donde se expresen libre y autónomamente una diversidad de intereses representados en asociaciones que ejercen sentido crítico, y reivindiquen el  derecho a la pluralidad.

Y digo eso porque formar lectores no puede ser visto solo como estrategia política. Debe ser abordado como un proceso integral en la línea de formar de “actitudes ciudadanas” de pertenencia, convivencia y reconocimiento del otro. El justo equilibro entre derechos y deberes interiorizados.

Los valores y las ideologías

En un estado laico, la base que da sustento a las políticas no es la moral, sino la ideología. Y desde estas bases pensar la LIJ y la lectura.

Por Laura Demidovich y Valeria Sorín

editorial_cuatroTodo lo que encaramos en nuestra vida está regido por algunas concepciones previas en las que ponemos nuestra esperanza.

Valores inamovibles

Cada vez que pensamos en términos de valores estamos en el plano de lo moral. Sostenemos que hay un bien, buenas acciones, buenos pensamientos.

Nuestra moral está muy arraigada en la tradición judeocristiana, que sostiene un bien, un mal y la culpa de aquel que siendo bueno obra mal. O sea, la moral es una disciplina filosófica, pero también se convierte en práctica corriente. Porque a partir de una moral, una persona puede justificar sus acciones: porque cree en un bien y comparte esta noción con otros promueve determinadas acciones.

Cuando los estados son religiosos relegan sus ideas regentes a la moral de la fe. Judío, cristiano o musulmán, un estado religioso no deja espacio para la discusión: porque los valores que sostiene están basados en un bien que no se puede poner en tela de juicio, un bien acrítico.

Debates necesarios

En un estado laico, la base que da sustento a las políticas es de otra naturaleza. En principio, parece ser materia opinable, sin fundamentalismos que la aten. Y hay algo atractivo en el logro de un acuerdo social de base.

Se trata entonces del resultado de una construcción colectiva, entre todos. Levantamos una constitución y cada tanto le damos un aire nuevo, para seguirla adaptando a los tiempos modernos, para que no quede obsoleta. ¿Acaso la noción de bien cambia? Un poco sí, es para nuestra concepción moderna un concepto que evoluciona en el tiempo.

Acciones consecuentes

A ese acuerdo marco que define lo que se puede (derechos) y lo que se debe (deberes), le siguen definiciones acerca de los procedimientos de administración que logren que los primeros se garanticen y los segundos se cumplan. O sea que ese acuerdo de base luego necesita acciones que lo ejecuten.

Todo eso es un gran aparato ideológico.

La política es la ciencia de hacer posible lo necesario, dicen algunos diccionarios.

Necesario es un pueblo consciente de su situación histórica. Necesario son los ciudadanos capaces de ser críticos de su realidad. Necesario es transmitir la pasión (en oposición a la apatía) por transformar el mundo en que vivimos, por hacerlo más justo.

Mucho es lo necesario para cumplir con estas metas. Tener una consecuente política de lectura se vuelve imprescindible. Ahora bien, qué significa, cómo se traducen estas buenas intenciones en acciones que modelen la realidad acercándola a las metas iniciales, eso es materia bien discutible.

En el entorno actual poco sentido tiene hablar de valores, por sobre todo dentro de la literatura; y mucho plantearnos las bases ideológicas de las políticas de lectura.

Fanfiction, intertextos en la cultura digital

Si bien no hay pasividad en la recepción, las fanfiction abren al lector el espacio autoral. ¿Es posible poseer lo que se ama?

Autora: Valeria Kelly

Como corresponde a estos tiempos, la definición de fanfiction por el momento solo se encuentra en la Wikipedia. Según lo que esta fuente expresa, y que es fácilmente comprobableponiendo el término en un buscador, se trata de narraciones de ficción producidas por los seguidores de alguna sagao géneroque podríamos ubicar, en la gran mayoría de los casos, en la cultura popular contemporánea. Existen fanfiction que retoman personajes y universos literarios, como las de Harry Potter o El Señor de los Anillos; otras que abrevan del animé o manga (dibujos animados japoneses) como Sailor Moon o Astroboy; y también están las que buscan ramificar aventuras provenientes del cine, como Piratas del Caribe o Avatar.

Quienes están estudiando este fenómeno que ya lleva más de una década otorgan a este impulso una tradición milenaria: las tragedias griegas derivadas de la épica troyana. Podemos sumar La Eneida, texto con el que los romanos construyeron un linaje para dar legalidad al dominiodel mundo de aquel entonces.Este pasaje de personajes y conflictos de la cultura oral a la cultura letrada parecería signar este otro tránsito, en este caso, de la cultura popular a la cultura digital que, por supuesto, no se excluyen mutuamente.

Las fanfiction se presentan como un compendio de cuestiones que son centrales a nuestra cultura actual y, por lo tanto, a la educación de las nuevas generaciones. En otras palabras, a la alfabetización propia del siglo XXI, donde es preciso dar cuenta de que las cosas han cambiado, pero no hasta un paisaje tan extraño, todavía. Claramente, estas historias digitales siguen teniendo que ver con las acciones de leer y escribir, con todo lo que ello implica. Se trata de una escritura que enlaza la tradición con lo nuevo, que busca hilos sueltos en las tramas de otro, o que también corta un hilo que no nos gusta adonde nos lleva y lo reencauza (hay una fanfiction en la que Romeo y Julieta forman una familia). En muchos casos los autores prologan, explican, invitan a la discusión, del mismo modo que puede suceder en un prólogo en las obras tradicionales. Incluso la estructura de las obras mantiene la canónica división en capítulo, muchas veces con el folletinesco “Continuará…”en el cierre.

Pero se trata de leer y escribir con otras resonancias. Por un lado, estas ficciones escritas por aficionados son públicas, circulan libremente y en su gran mayoría no reportan beneficio económico a sus autores, sino que son una actividad lúdica, ociosa en su mejor sentido. Estas prácticas tensionan la concepción de autoría que conocemos desde la modernidad, con sus derivaciones económicas, sociales y políticas. Esta cuestión es parte del importante debate actual en torno a la cultura libre, la circulación de bienes intelectuales y la reutilización de contenidos culturales. Mientras dura la discusión, muchos entran a internet, imaginan y escriben.

Otra de las resonanciasde estas prácticas literarias se relaciona con este movimientoatrevido de retomar historias creadas por otros.La diferencia con los casos de antaño ya mencionados es que el soporte digital permite que otros lectores-escritores dejen comentarios, critiquen, propongan otras vueltas, provocando efectos inmediatos en la continuidad de la historia. De hecho, muchas fanfic se escriben en su mayoría en plataformas especiales que incluyen herramientas de edición y revisión, al modo de las wiki. Esta posibilidad nos lleva al concepto de colaboración, que es central en las teorías actuales de construcción del conocimiento y, por lo tanto, de aprendizaje. Hacer con otros, resolver problemas con otros, leer y escribir con otros son expresiones con fuerza de lema en la educación actual.

Por estos motivos es por lo que estas ficciones de fanáticos (lectores), en su gran mayoría adolescentes y jóvenes, vienen a despertar reflexiones. Que hay un cambio tecnológico, de soporte material, en las prácticas de lectura y escritura ya es una evidencia, y que convive con la materialidad del papel y la tinta también lo es. Pero hay quienes señalan que hay otros elementos para tener en cuenta al pensar una alfabetización para las generaciones de este siglo. Colin Lankshear, un investigador en estos temas, intenta un nombre para ellos: la sustancia espiritual (en oposición a la material) de las nuevas alfabetizaciones. Allí se ubican la colaboración, la participación, la dispersión de contenidos, la pericia distribuida. Él observa con lucidez que no alcanza con identificar las transformaciones a nivel de los textos, devenidos hipertextos que combinan lenguajes y arrojan, en esos ensamblajes, nuevos y más complejos significados.

Como se ve, la alfabetización del siglo XXI todavía tiene mucho camino por abrir. O tela para cortar. Y nos invita a tomar los universos literarios que más nos gusten para hacerlos crecer.

Cultura LIJ Mayo 2015 ya está acá

En mayo empezamos un nuevo año, el séptimo de Cultura LIJ. Y como corresponde estamos de fiesta.Reportajes a Rébecca Dautremeur y Beatriz Helena Robledo.
Notas con Patricia Suárez, Ana Sanfilipo y Josefina Wolf
Escriben Julieta Pinasco, Valeria Kelly y Cristina Majcus.
Secciones especiales de ALIJA y Pakapaka.
Y las columnas de Daniela Allerbon (Políticas), Daniela Azulay (Escenas lectoras y 1 a 1), Mónica Rodríguez (Al rescate), Juliana Almará (Generación XYZ), Coni Salgado (Primeros brotes) y Diego Javier Rojas (Perfil exprés).

CulturaLIJ-D18 Tras el fin de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, subimos aquí el nuevo número de Cultura LIJ digital (¡mayo y junio completo!).

BAJATELA ACA: CulturaLIJ-D18 doble final

Queridos lectores, les pedimos disculpas por el retraso en la publicación de esta nueva edición digital. Sabemos que estaban ansiosos por las novedades. Esperamos que sepan entender.

En mayo empezamos un nuevo año, el séptimo de Cultura LIJ. Y como corresponde estamos de fiesta. Un momento importante para repensar presente y futuro, disfrutar de los amigos que se han sumado en estos años, los apoyos cosechados y sin los cuales no habríamos podido llegar hasta aquí.

Sumario Cultura LIJ – mayo y junio 2015
Ediciones digital y papel

Este número viene cargadísimo. Imposible perdérselo.

  • Reportajes a Rébecca Dautremeur y Beatriz Helena Robledo.
  • Notas con Patricia Suárez, Ana Sanfilipo y Josefina Wolf
  • Escriben Julieta Pinasco, Valeria Kelly y Cristina Majcus.
  • Secciones especiales de ALIJA y Pakapaka.
  • Y las columnas de Daniela Allerbon (Políticas), Daniela Azulay (Escenas lectoras y 1 a 1), Mónica Rodríguez (Al rescate), Juliana Almará (Generación XYZ), Coni Salgado (Primeros brotes) y Diego Javier Rojas (Perfil exprés).

BAJATELA ACA: CulturaLIJ-D18 doble final

Cultura LIJ Digital nº 16

Lee acá la edición de Marzo de Cultura LIJ en digital.
Hojeala o bajala.

En este número

Sumario
2. Editorial. Reposición Cultural.
Por Laura Demidovich y Valeria Sorín
4. 1 a 1. Dejarse herir
Por Daniela Azulay
7. Primeros brotes. A Bologna sin escalas
Por Coni Salgado
10. En foco. El jardín de los caminos que se bifurcan
12. Geopolítica. Conquistar el mundo.
Por Valeria Sorín
14. Repo Tsou Page
Por Laura Demidovich y Valeria Sorín
18. ALIJA. Secretos que dialogan
Por Sandra Comino
20. Homenaje. Confieso que he leído
Por Graciela Cabal
21. Biografía lectora. Biografía ricotera
Por Leonardo Cook
24. La voz de la imagen. El poder de la sugestión
Por María Elina Méndez
26. Espacio Editorial. Random House Mondadori
30. Agenda