Joaquín Camp ilustra Cultura LIJ

Conoce más acerca de Joaquín Camp, el ilutrador que ha hecho la tapa del mes de diciembre 2017 de Cultura LIJ.

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Joaquín Camp es Ilustrador y Diseñador Gráfico, graduado en la Universidad de Buenos Aires. Fue docente en la Universidad de Buenos Aires durante algunos años en la materia Ilustración de la cátedra de Daniel Roldán. Actualmente dicta talleres sobre ilustración infantil en espacio Moebius.

Pero tal vez lo más llamativo en este joven ilustrador sea la versatilidad de sus producciones: sus Ilustraciones han sido incorporadas a distintos soportes que van desde papel impreso hasta la cerámica. Algunos de sus clientes son diario La Nación, La Marca Editora, Latinlab y Little Bee Books, entre otros.

También es cofundador de Coquín, un emprendimiento que se dedica a la creación de macetas de auto-riego y tiene como objetivo llevar el espacio verde a lugares reducidos.

Tras el encargo de La Marca Editora, este año se publicó el libro álbum La balsa, que interpreta gráficamente la canción homónima del músico Lito Nebbia. La convocatoria tenía una premisa clara: el lector de este álbum es un niño, por lo tanto alguien que no conoce previamente este hito del rock de los años 70’ en la Argentina.

Las historias del perro artista llamado Albert forman parte de un proyecto propio, más cercano al cómic, que ya encontró editorial en inglés, pero cuya edición en castellano aun está pendiente (¡editores!).

Las ilustraciones de Joaquín Camp fueron seleccionadas para el catálogo Iberoamericano (ver catálogo Iberoamérica ilustra), posteriormente Joaquín fue invitado por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara para su programa de profesionales, donde hizo una presentación muy aplaudida. La tapa de Cultura LIJ de diciembre es una de las ilustraciones que compitieron.

Le preguntamos por sus proyectos actuales y futuros, “estoy haciendo un libro para SM España y otro para Petit Elin en Korea. Igualmente por ahora es información clasificada.”

Para seguir conociendo a Joaquín Camp, se puede seguir su blog http://www.joaquincamp.com.ar/ o leerlo en Facebook.

 

Joaquín Camp

 

 

 

Matías Acosta ilustra Noviembre

Matías Acosta ilustra la tapa de @Cultura_LIJ Noviembre. Asomate al trabajo de este talentoso artista.

Para este mes convocamos a un talentoso artista uruguayo, Matías Acosta, para que realizara la tapa de la revista digital.

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Matías Acosta no cuenta mucho de sí, prefiere que por delante de suyo se vean sus trabajos. Por ejemplo los libros en los que ha participado como ilustrador, publicados hasta ahora en: Banda Oriental, Abrancancha, Del Naranjo, Treintayseis, Estrada, Ediciones de la terraza, entre otras.

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Es un hombre con el horizonte del mar en la mirada, propio de la costa uruguaya. Tanto mirar lejos, lo llevo a estudiar cine y animación.

Si se mira de cerca en sus obras se puede notar que cada pincelada lleva un poco de aquello que más le gusta: la tranquilidad de las mañanas de domingo, el mar y andar en patineta.

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Pablo Bernasconi en retrospectiva

La tapa de octubre de #CulturaLIJ es un artista que ha sabido explorar todas las posibilidades de la creación y la expresión.

El ilustrador invitado para hacer la tapa de Cultura LIJ de octubre es el polifacético Pablo Bernasconi. Diseñador, ilustrador, escritor, actor; ha sabido explorar todas las posibilidades de la creación y la expresión.

No es la primera vez que lo convocamos, ya que en el los números de septiembre y octubre de Cultura LIJ, Pablo Bernasconi nos convidó con todo su talento.

Septiembre/Octubre 2013 fue tapa de Cultura LIJ en su edición papel y las dos ediciones digitales.

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Para seguir leyendo a Pablo Bernasconi

Publicó más de 10 libros infantiles como autor del texto y las ilustraciones, algunos de ellos traducidos a ocho idiomas.

Sus libros para niños

  • Qué tren qué tren
  • Hipo no nada
  • El Zoo de Joaquín
  • Cuero negro, vaca blanca
  • Excesos y Exageraciones
  • Los Súper Premios
  • Espacio para colorear
  • Rebelión en Tortoni
  • El sueño del pequeño Capitán Arsenio
  • El Brujo, el horrible y el libro rojo de los hechizos
  • El Diario del Capitán Arsenio

 

 

Sus libros para adultos

  • Retratos
  • Bifocal

 

Como ilustrador

Entre los libros que ilustró con textos de otros autores se destaca Finales, donde Pablo Bernasconi toma los finales de 59 textos memorables para pasar a la imagen esa sensación de compañía eterna que generan las obras maestras. Dice editorial Edhasa acerca de esta obra: “Se dirá que Bernasconi ilustra los finales. Pues si y no. Hace eso, inevitablemente, y también hace un homenaje al texto entero, a los autores y a ese placer tan íntimo y tan universal que es la lectura.”

Que se convirtió en muestra en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno (Argentina).

 

Reflexión teórica

Pablo Bernasconi tiene gran reflexión sobre su práctica, y dado su variedad de posibilidades expresivas sumadas a sus años de docente de diseño gráfico en la Universidad de Buenos Aires, lo más natural es verlo en un escenario con una conferencia audiovisual.
¿Creer en la belleza o en la verdad? – Conferencia en charla TEDx Córdoba.

 

Dibujando futuros– Conferencia en charla TEDx Bariloche.

La voz de la imagen: Jimena Tello

La tapa de Cultura LIJ de Septiembre 2017 salió de la mano creativa de la artista Jimena Tello. 

La tapa de Cultura LIJ de Septiembre 2017 salió de la mano creativa de la artista Jimena Tello.

Conozcámosla en su propia voz.

Jimena nació en Buenos Aires y a los 4 años de edad se radicó en Francia con su familia, donde residió las siguientes dos décadas. Allí estudió diseño editorial en la Escuela Superior EstienneEscuela Superior Estienne y luego Ilustración en la Escuela Superior de Artes Decorativas de Estrasburgo. A su regreso a Buenos Aires, siguió formándose como ilustradora en diferentes talleres y comenzó su actividad como docente.

Recientemente ha abierto su propio taller de ilustración, Taller Dos Meninas, junto a su colega Gabriela Burin, en el cual imparte clases de ilustración profesional.

Ha publicado libros en varias editoriales argentinas y de otros países: Francia, México, Corea, Emiratos Árabes y España.

 

 

En 2008 fue seleccionada para participar del catálogo de ilustradores argentinos presentado en la Feria del libro de Bologna y en 2011, para exponer en la Bienal de Bratislava.

Cultura LIJ agosto 2017 por Maguma

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¿Quién es Maguma?

Arquitecto de formación y dibujante por pasión, empezó trabajando como ilustrador para el periódico El País. Su trabajo ha sido publicado en diversos medios, como Forbes, Inside Housing, Reader’s Digest, El malpensante, El Español, Yorokobu.

Actualmente además de su trabajo en prensa es un autor reconocido de libros ilustrados para niños y adultos.Y sus libros se encuentran en las editoriales Milrazones, Amanuta, Tara Books, y en breve sale uno nuevo por Fondo de Cultura Económica.

El reconocimiento por su talento no ha tardado en llegar. En 2014 fue seleccionado para formar parte del V Catálogo Iberoamericano de la Ilustración, en 2016 fue uno de los ganadores del premio Latin American Illustrration 5, y recientemente recibió una mención en el VIII Catálogo Iberoamérica Ilustra.

Libros

 

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La pobre viejecita

Con humor, con ironía, Maguma toma el poema de Rafael Pombo para mostrar dos imágenes enfrentadas de la vejez. Y en ese juego aparece un pedazo del alma humana, contrastando la riqueza y abundancia material de la viejecita con su pobreza espiritual y moral. Las ilustraciones, a través de un juego de simetría, resaltan el inconformismo y la codicia. Pubicado por Amanuta.

En 2016 recibió la Medalla Colibrí al mejor ilustrador por este libro.

 

El sueño de Pandora

¿En qué animal me convertí anoche?
El sueño de Pandora es un libro-rompecabezas con el que descubrirás las metamorfosis de Pandora. También es un álbum ilustrado digital. Consiguió una Mención Especial en el “IV Premio Internacional de Compostela”, promovido por Kalandraka.

Cada pulpo con su pulpa

De este libro no se puede hablar, hay que verlo, tocarlo, rearmarlo. Cada animal se va convirtiendo en otro en un espiral que no termina, en un sentido que se reescribe en cada nueva página desplegada.

 

God of Money

Libro producido para Tara Books, que llegará a Latinaomérica de la mano de Zorro Rojo en septiembre de 2017. Recomendamos leer el artículo con el que su creador cuenta el proceso de creación, en esta misma edición de Cultura LIJ.

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Laura Varsky y el camino de la vocación

El mundo Varsky tiene su propia paleta de colores y de sonidos. Acá una puerta de acceso.

Por Valeria Sorín

El mundo Varsky tiene su propia paleta de colores y de sonidos. Acá una puerta de acceso.

 

Si a este artículo pudiera ponerle banda de sonido, sería “Je veux” de la cantante francesa Zas. Es el deseo, pero sobre todo es el desear ser/hacer permanente lo que caracteriza a una artista siempre cambiante, siempre inquieta, siempre en ebullición creativa.

Probemos otro comienzo para esta nota. Caminamos por el sitio web de Laura Varsky y leemos:

Varsky_quilombo encuadreEl movimiento del agua, unas rejas antiguas, mi gata durmiendo, cualquier gato jugando, la Bodoni, un hilo descosiéndose, las baldosas de una galería, un azaroso close up sobre un Van Gogh, la primera página de un libro viejo, un bosque en otoño, una mancha de tinta desafortunada…
Esas cosas que me motivan
“.

Y la banda de sonidos debería incluir el tema My favorite things, ya sea entonado por la novicia Julie Andrews o en la versión instrumental de John Coltrane.

 

Varsky_grammyApuntes para una biografía de Varsky

  • En su adolescencia decidió ser diseñadora gráfica para poder crear tapas de discos. Y lo hizo. Los premios Grammy y Gardel ganados por su arte dicen que lo hace muy bien.
  • Al desarrollo creativo de las carátulas escolares le puso estudio y creó dos tipografías (Lady Dodó y Lady René).
  • Unos años después de recibirse se topó con el mundo de la ilustración.
    Y se zambulló de lleno en él.
  • Sus libros suelen agotarse en el stand de la Feria del Libro de Buenos Aires que los exhiba.
  • Se casó con otro ilustrador, Christian Montenegro, y juntos tienen dos hijos.
  • Vive en el mismo barrio, en la misma casa donde creció. Y como tantos artistas, ha sabido trazar líneas imaginarias por las que salir de Ramos Mejía al mundo, sin necesidad de anclar en Buenos Aires.

 

Textuales sobre la vocación

De chica iba a contraturno a la Escuela de Estética, acá en Ramos. Y para mí era como un juego. Me acuerdo mucho de los ejercicios que nos hacían hacer. Tanto de dibujo como de escritura. Me encantaba escribir, más que dibujar”.

“Lo glorioso es poder hacer de eso algo de tu hacer cotidiano. Por ahí la entrada viene por otro lado. En mi casa no había mandato más que laburar, hacerte cargo de vos mismo, ser responsable”.

La identidad hecha trazos

–El diseñador siempre trabaja con otros. A usted se la ve todo el tiempo trabajando en equipo con otros profesionales.
–A mí lo que me gusta de diseñar es justamente lo interdisciplinario. Trabajar con ilustradores, con fotógrafos. Cuando comencé a trabajar como ilustradora, me faltaba eso. Por eso busco proyectos donde pueda darse lo asociativo. Me parece más enriquecedor.
Incluso los talleres que hago tienen que ver con esto de generar comunidad. Por eso también lo de La Noche de los Dibujantes me gustó: tener la oportunidad de conocer gente nueva. Este trabajo es tan individualista que es necesario vincularse. Te das cuenta de que las problemáticas que vos tenés son las mismas que tienen los otros. Si no, te volvés muy endogámico, corrés el riesgo de que quede encerrado en tu universo solo.

–La he oído decir que en el diseño hay una búsqueda de invisibilidad, mientras que la ilustración lo que se busca es el desarrollo de una impronta propia. Desde ese vaivén… creó dos tipografías a las que llamó Lady René y Lady Dodó, ¿por qué eligió esos nombres?
–A la primera le puse el nombre de mi gata, Lady René. La segunda la terminé porque le debía a mi otra gata su tipografía, Lady Dodó.

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–Ahora bien, imagino que un astrónomo desea ponerle su nombre al cometa que descubre, como Halley. ¿Por qué no ponerle a alguna de las tipografías Varsky?
–Ni se me cruzó. Por un lado, me parece muy complicado. Toda mi vida deletreando mi apellido y diciendo cómo se escribía. Pero la verdad es que ni se me cruzó. La tipografía fue un proyecto más para mí. No sabía si a alguien le podía llegar a interesar, si alguien la iba a comprar o usar.
Yo di muchos años clase de tipografía, por lo que cuando comencé a dibujar, lo primero que me salía eran letras. Y a partir de ese trabajo más tipográfico-ilustrado fue que salió su necesidad. En ese momento yo ya estaba ilustrando, muchos de los trabajos de ilustración me los ofrecían por mi desarrollo de letras.

–Miro la Lady René y miro sus ilustraciones, se nota que nacen del mismo tronco. ¿Desde qué mirada se trabaja la creación de una tipografía o una ilustración?
–Lo que yo hago no es lettering ni caligrafía, porque ambas disciplinas tienen un trazo muy dominado que yo no puedo hacer. No tengo esa exactitud, esa cosa perfecta. Y tanto en la ilustración como en las tipografías me apoyé un poco en eso.
La identidad aparece en diferentes lugares. Y uno de esos lugares es lo que no nos sale. Yo sé que no me sale dibujar realista, ni sostener una caligrafía perfecta.
Y termina en una búsqueda. En lugar de buscar perfeccionar el trazo desde lo técnico, busco apropiarme de esta imperfección como lenguaje. También surge de los referentes. Hay algo del art nouveau que tiene que ver con esa forma, con esas líneas, que tiene que ver con las ilustraciones y las tipos –volviendo a las tipografías, les puse el nombre de mis gatos porque esos trazos me recuerdan a sus colas–.
Y en un punto, ese rasgo es el que me diferencia de otros.

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Los colores de la vida

–En el proceso de la ilustración, ¿en qué momento incorpora el color?
–Bastante tarde. En realidad, pienso la ilustración en blanco y negro. La cierro en blanco y negro y después agrego el color digitalmente. Armo una paleta de colores muy acotada que tiene que ver con una fotografía o alguna cosa que me llama y voy pintando zonas.
Y tal vez después incorporo otro color o modifico algo. Pero es muy sistemático.
Me doy cuenta de que ilustro como una diseñadora. Cómo planteo los objetivos, cómo hago el desarrollo, cómo coloreo, cómo construyo, tiene algo del proceso del diseño.
A veces tengo una ilustración que después quiero aplicar en otra cosa, en otro formato y lo que hago es como hacerle un cambio cromático. En la misma ilustración en blanco y negro vuelvo a hacer ese trabajo del color. Es muy divertido cómo una misma composición va tomando otro carácter.

–¿Qué característica tienen esas paletas? Si es que hubiera un lazo común.
Una vez la hija de una amiga estaba cursando las materias introductorias de la carrera de diseño y para hablar de colores complementarios mostraron una ilustración mía como ejemplo. Recién cuando me lo comentó me di cuenta de que siempre trabajo con colores complementarios en las paletas.

–El sistema siempre presente.
–Participar de La Noche de los Dibujantes me costó bastante porque tenía que partir siempre de una hoja en blanco, que no es mi forma de hacer. Soy muy sistemática y de construcción. De repente venía alguien y te pedía “Quiero un gato”. Y yo necesito verlo, planificarlo. No soy dibujante. Soy diseñadora. No tengo esa facilidad que tiene aquel que se maneja con el dibujo como expresión, como primer lenguaje.

¿Qué quedó en su identidad gráfica de la abuela rusa?
Hay cosas que aparecen y desaparecen, y que son como influencias muy obvias.
Hace unos años desarmamos el departamento de mis abuelos. Y, en vez de llevarme cosas, lo que hice fue fotografiar: las muñecas, los echarpes. Porque además es material de trabajo. Con ese objetivo. Como fuentes de recursos y de inspiración.
Pero pasa como con toda la historia de uno, hay cosas de las que te das cuenta más fácilmente y otras de las que te das cuenta cuando las volvés a ver. Pero de mi abuela lo que más me quedó, más que gráficamente, es lo de ser una mujer que trabajó hasta los setenta y pico de años, que iba todos los días a trabajar. Que era abuela y era mamá, pero era sobre todo una trabajadora. Y de mi vieja, lo mismo.
Más que con algo gráfico tiene que ver con dedicarme a lo que me gusta y hacerlo sin excusas. Ahora, a pesar de tener hijos y todo, mi trabajo sigue estando en el mismo lugar. Solo aparecieron cosas nuevas.

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Dedicado al asombro

El proyecto Frida nació en el patio de la Casa Azul, cuando Lacombe quedó asombrado bajo la fuerza de Frida Kalho.

Dijo Lacombe: "Lo que para mí es importante es que el artista debe dedicarse plenamente a su obra. Es de ese proceso creativo y sus revanchas. Este libro lo que muestra es el artista, pero también cómo hacer con la vida de uno un universo."

Asombro. Esa es la palabra con la que se puede definir el trabajo de Benjamín Lacombe. Se trata de un hombre dedicado a generar asombro con libros impactantes. Como lo hemos hablado en su anterior visita a la Argentina, a través de sus libros acerca obras clásicas complejas a un público amplio. Lleva consigo un proyecto cultural donde el asombro deviene estrategia para el acceso de lectores de todas las latitudes al corpus cultural que lo impactó a él en su propia juventud.

Este proyecto es diferente, nació en el patio de una casa azul en México DF, bajo el impacto y el asombro del encuentro con la obra de Frida Kalho. Por eso este libro que ha presentando en las ferias del libro de Latinoamérica es tan importante: ¿cómo asombrar con Frida, después de Frida?

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El reencuentro

“¡Cuántas páginas que me dedicaron! ¡Ocho!”, dice mientras sostiene un ejemplar de Cultura LIJ #27 donde salió el primer reportaje. A su lado, Sebastien Perez hojea el número 39 de Cultura LIJ. Benjamín Lacombe lo hace parar en el reportaje a Nicolás Arispe al ver la tapa del libro La partida. “Ese libro es muy bueno. Lo vi en la Feria de Bogotá y lo compré, es excelente.” Coincidimos plenamente.

Hace tres años lo entrevisté por primera vez. En ese entonces presentaba dos ediciones especiales: Seda, la novela de Alessandro Baricco, y La Biblia. Reviso las fotografías de ese día y allí está: la cartuchera con la imagen de Frida. Seguramente ya estaba sumergido en el mundo de Frida, ya estaba trabajando en la búsqueda de su Frida interior.

Hasta ahora su obra tiene que ver mayormente con reinterpretar obras ficcionales. Pero Frida Kalho es un personaje real que se ha convertido en un símbolo de la identidad latinoamericana. Ustedes, ambos, debieron deconstruir ese símbolo para reconstruirlo en sus propios términos. ¿Cómo fue ese proceso?

(Sebastien Perez) —En mi caso no partí del símbolo. La primera vez que la descubro es cuando fuimos a la Casa Azul. Y fue en el patio de la Casa Azul donde Benjamín me propuso que hiciéramos este libro juntos. Pero no tenía una representación previa. Ella en Francia no es conocida, de su obra hay un conocimiento muy superficial. Por lo tanto, no partí del personaje, sino de la persona a la que conocí primero al recorrer su casa: el lugar donde nació, creció y murió. Tuve la suerte de conocerla desde su hogar, desde un lugar de lo íntimo. Y luego, cuando volví a Francia, la seguí conociendo a través de sus escritos, de su correspondencia, de sus diarios. O sea que no trabajé sobre su imagen o la persona que ella representaba.

(Benjamín Lacombe) —En mi caso conocía el ícono de Frida, su símbolo. Ya había hecho otros personajes históricos, como María Antonieta y Leonardo Da Vinci. No era la primera vez que trabajaba sobre un personaje real. Pero a diferencia de esos casos, esta vez tenía fotos y videos, y otros elementos objetivos donde poder observarla. Era más fácil para poder acercarme visualmente al personaje, para poder trabajar su rostro.
Lo más difícil para mí fue mostrar su pintura con mi propia voz. Para mí era muy importante poder hablar de su obra, pero sin perder mi propia voz. No quería hablar de ella desde los rótulos que conocemos. Quería hacer un trabajo que regresara al artista, que es lo fundamental. Quería enfocarme en el vínculo entre su sufrimiento corporal y su obra.

—En el libro han trabajado con referencias a las pinturas de Frida Kalho, pero también incorporando citas textuales de ella. ¿Cómo ha sido ese trabajo de recopilación e incorporación de la voz de Frida en el texto?

(SP) —Al principio no queríamos hacer una biografía clásica; Benjamín quería que diéramos cuenta del proceso creativo. En realidad me costó mucho empezar el texto, porque era una estructura totalmente diferente sobre la que tenía que apoyarme. Fue un proceso totalmente diferente a otros trabajos anteriores.
Normalmente partíamos de un texto. Pero esta vez, como queríamos dar cuenta del proceso creativo, que era un proceso visual, no sabía por dónde empezar. Fue necesario que Benjamín hiciera un esquema, un story board, de cómo iba a ser el libro para poder pensarlo a partir de las temáticas que definimos. Recién así pude trabajar, a partir de tener una idea de cómo sería este sistema de troquelados, de diferentes capas. A partir de ahí fue todo más sencillo.
Yo había leído todo lo de ella. Estaba totalmente inmerso de sus escritos. Y seleccionamos las frases que más tenían que ver con los temas de cada sección. Una vez que había extraído las citas, pude empezar a abordar e hilar en torno de esas citas. La sentía a ella proyectada dentro de mí.
Las comillas surgen como un recurso para que el público pueda entender qué texto es de ella y qué texto es mío.

(BL) —En mi caso, en el tratamiento de las citas pictóricas radicó la mayor dificultad.
El caso de El ciervo herido fue muy complejo, porque si sacaba un solo elemento, toda la estructura de la pintura se derrumbaba. Cada elemento cuenta. Por lo tanto, tuve que quedarme muy cerca del original. Es una estructura muy bien pensada, donde todo está relacionado con el número nueve: son nueve árboles, nueve con las flechas, nueve ramas del árbol caído. Y todo elemento cuenta: un árbol roto, tenemos la tempestad en el cielo de fondo, pero el mar calmo. Y el número nueve permanentemente que, para las culturas mayas y aztecas, representa el renacer de todo. Frida pinta este cuadro justo antes de una operación muy importante, después de la cual podía morir o curarse definitivamente. Por eso la tempestad y el mar calmo. Lo que hice fue cambiar la posición de Frida o la cantidad de orejas −de las cuatro del original solo dejé dos−. Retirar o modificar el número de árboles o de flechas sería traicionar el simbolismo que habita en ese cuadro. En otros casos pude hacer una composición que fuese más mía. La otra dificultad fue la paleta de colores muy alejada de mi tendencia natural.

Ver artículo Entre Frida y Lacombe, de esta misma edición. 

El arte y el artista

—En Frida el dolor y la muerte están presentes todo el tiempo, pero al mismo tiempo su obra está plenamente viva. Hoy vivimos en una época en que nuestras vidas están muy expuestas y la intimidad pierde valor. ¿Es necesario que el artista encarne su obra?

(BL) —Depende mucho, para mí un artista tiene un solo deber y es con su obra. No tiene poder de representación. El caso de Frida es muy particular porque ella todo lo que tocaba lo convertía en ella misma. Todos los objetos de su casa son ella misma. En su casa, en la casa azul, casi no hay cuadros de ella, sino objetos de su vida cotidiana intervenidos: sus zapatos, sus muñecas, sus corsés. Es Frida. Todo es Frida. Eso es válido para el caso de ella.

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Ver nota del Museo Casa Azul, en esta misma edición.

(BL) —Pero hay otros artistas cuya obra habla por sí sola y habla mucho de ellos. En el caso de Ron Muek, él no da ninguna interpretación, no va a ninguna de sus inauguraciones, no le interesa dar claves para la interpretación. Recuerdo que la Fundación Cartier realizó un video donde otros artistas venían a interpretar su obra. Y se escuchaban explicaciones brillantes y contrapuestas acerca de la misma obra. En eso radica la potencia del arte, en que no hay un manual de cómo hay que hacer las cosas, sino formas particulares de hacer.

(BL) —Otros artistas pueden ser muy difíciles de entender desde el punto de vista plástico, como Sophie Calle. Pero luego la obra toma sentido. Lo interesante es el proceso de preparación, pero luego la foto final que ella toma no es lo que más interesa, no el objeto, sino cómo piensa ella el proyecto.

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(BL) —Lo que para mí es importante es que el artista debe dedicarse plenamente a su obra. Es de ese proceso creativo y sus revanchas. Este libro lo que muestra es el artista, pero también cómo hacer con la vida de uno un universo. Y, en el caso de Frida, con su columna rota ella arma su universo. Y es de ese proceso creativo que este libro habla. Cómo el arte puede ser una forma de resiliencia.