El estado de la LIJ

Primero fue sólido.

Los pioneros del campo de la literatura infantil amasaron el barro queriendo fijar su forma. Tan importante era que el contenido encajara perfectamente en el molde y obtener control del sentido.

Afortunadamente, antes de que lograra endurecerse, autores como Walsh, Devetach, Montes, Cabal echaron tanta agua que la LIJ se convirtió en río, el río en delta, y sus brazos alcanzaron todo el territorio de la infancia. Convertida en líquido, tomó tantas formas diferentes como propuestas aparecieron: escritores, académicos, diversos actores tuvieron la oportunidad de orientar el rumbo de su cauce.

Sin embargo fue tanta la agitación, que cada participante (docente, bibliotecario, promotor, librero, editor) se sintió llevado a su propia vibración. Cada molécula hoy vibra en múltiples dimensiones. Como en el gas, cada uno comparte encuentros con otros, pero sin cosificarse en un objeto.

Para aquellos que desearían el ejercicio de un poder claro, el anquilosamiento del dogma, hoy ha ganado el caos.

La propuesta es mantenernos vibrando, convocando a otros, contagiando. Ya no es cuestión de esperar que otros decidan, cada uno de nosotros puede hacer la diferencia.

Laura Demidovich y Valeria Sorín
Directoras Cultura LIJ
(Editorial publicado en el número 8 de Cultura LIJ)

200

Editorial de la edicion 5 de la revista Cultura LIJ.

Cuando celebramos un aniversario ordenamos el tiempo desde un acontecimiento excepcional, que rompe el curso de los hechos. Es la bisagra singular entre dos tiempos de lógicas diferentes. Así se escribe la historia, hilando rupturas.

Por eso mismo, empezamos el año de los bicentenarios latinoamericanos revisando la relación entre la ficción y la historia, junto con Adela Basch. Pensamos la construcción de la memoria siguiendo la pista de los elefantes a lo largo de tres décadas en la LIJ argentina. Y en la sección 200 infancias, buscamos junto a Patricio Bartón dónde queda la patria de la infancia.

En estos tiempos globalizados, existen identidades transnacionales, como la de pertenecer el mundo de la LIJ; junto a otras comunitarias (ser gallego, aymará, porteño).

Quienes así lo deseen, podrán seguir la pista del debate acerca de la función social de la lectura en los conceptos vertidos por tres especialistas internacionales: en el reportaje a la colombiana Silvia Castrillón, en las palabras de Renad Qubbaj  (quien construye refugios literarios en Gaza) y junto con las fundadoras de A Cor das Letras en Brasil. Si leer nos hace mejores, si la lectura puede contrarrestar la violencia social, es lo que responden en una u otra forma.  

Solo se cumplen 200 años desde las revoluciones que liberaron a América Latina. El camino de la independencia cultural lo construimos juntos en el respeto a la diversidad.

Laura Demidovich y Valeria Sorín