Por qué ser docente hoy

Hay quienes sostienen que en el siglo XXI ya no hacen falta docentes que enseñen. Que con una computadora con conexión a internet los chicos tienen todo el conocimiento. ¿Entonces por qué ser docente hoy? Maestros, profesores, especialistas contestan esta pregunta con la misma pasión con la que ejercen.

Hay quienes sostienen que en el siglo XXI ya no hacen falta docentes que enseñen. Que con una computadora con conexión a internet los chicos tienen todo el conocimiento. ¿Entonces por qué ser docente hoy? Cierto descrédito social hacia la profesión parece haberse instalado. ¿Por qué ser docente hoy? ¿Por qué?

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Por qué somos docentes hoy


“Porque creo que la educación es el único proceso que equilibra la balanza y permite una sociedad más justa. Es el modo en que puedo aportar mi ladrillo para construir una sociedad mucho más justa. Una sociedad que reconozca las diferencias, las respete, las valore como posibilidad y no como obstáculo. El ejercicio de la docencia me permite desarrollar estas potencialidades en cualquier etapa del desarrollo de los sujetos, sean niños, jóvenes o adultos. Ser docente implica ayudar a pensar y a ejercer la libertad. Ser docente es formar para la libertad.” María Fernanda Carbone, maestra.


“Los maestr@s de plástica casi nunca comenzamos “Bellas Artes” pensando en ser maestros. Lo que vamos a buscar es otra cosa que no sabemos bien qué es. Si la encontramos o no, depende de muchos factores. Cuando las vueltas de la vida nos encuentran con la docencia, poco a poco, empieza a descubrirse un mundo alucinate. Es maravilloso ser testigo de la sincronía entre el crecimiento y el hacer, sean pinturas dibujos o esculturas. Sean líneas prolijas y limpias o manchas descocidas, desbocadas, sean duras construcciones o masas amorfas y sin explicación -no la necesitan-.” Florencia Ferreiro, maestra, Plástica.



“Yo reformularía la pregunta: por qué ser docente hoy y siempre.
El ser docente es una vocación que surge más allá de la formación. La formación docente brinda herramientas para empezar el camino. Ser docente hoy y siempre, lo enfatizo desde el lugar de acompañante, guía, incentivador y constante aprendiz de la experiencia del serlo. Ser docente implica un total compromiso. Más que ser docente, este estado es pleno cuando se siente. Ser docente es tener la necesidad de compartir lo que uno sabe, de dar oportunidad de un  aprendizaje más allá de la asignatura específica que uno se haya perfeccionado para enseñar. Es sentirse orgulloso de cada logro, cada paso, cada revelación de aquel que deja que sea docente.” Alfredo Daniel Nuñez, profesor y supervisor de Inglés (CABA), primaria, secundaria, adultos.


“Ser docente hoy es reforzar la cadena de transmisión de la cultura. Es acompañar y  darle al otro herramientas para su profesión y para la vida. Es ayudar a crecer, aun cuando el alumno sea adulto. Es abonar a la creación de grandes proyectos. Es comprender sin criticar. Es estar cuando nos necesitan.” Nora Lía Sormani, profesora, terciario. Especialista LIJ.


“La docencia es ante todo una función de transmisión, un modo de que algo continúe más allá de nosotros, con el límite que representa nuestra mortalidad. Y eso en mi caso va de la mano de aquello que me entusiasma más que nada en la vida, la práctica del psicoanálisis como un modo de hacer con el malestar, de hacer que la vida de cada quien pueda seguir caminos más interesantes. Que esa práctica y la teorización que la acompaña puedan continuar y reinventarse, es algo en lo que me he comprometido intensamente, desde hace muchos años. ¿Y por qué hoy? Tal vez porque, en esta época, la función de transmisión está puesta en cuestión más que nunca. Ante el vértigo de lo nuevo, ¿qué vamos a dejar de lo que recibimos y de lo que nos tocó hacer?” Gabriel Belluci, profesor, Psicología, universidad.


Mario Méndez, maestro, en su propia voz. Escritor.


“Para mí ser docente hoy en escuelas públicas es sentir que sos la última oportunidad para que tantos chicos se imaginen un futuro panorámico para/por ellos. En escuelas privadas sentís que les podés mostrar el lado B y que aprendan a conectarlo con el A. Y todo a través de tu arte, de tu materia. Ahora en serio, quizá ser docente hoy sea una manera de poder tener todos los días conversaciones con gente interesante sobre temas trascendentes, en una aula.” Andrés Sobico, profesor de Tecnología, primaria. Escritor.


“En la vida se nos abren diferentes caminos, cada encrucijada te exige una decisión, yo sé perfectamente cuál fue el momento en el que decidí ser profesora. Me vi en ese destino y todo era luminoso, entrañable y tangible. Era ser con el otro, construir con él o con ella, crecer en humanidad y comprensión.” Laura Guerrero Guaderrama, profesora de LIJ, universidad. Especialista. México.


“Por qué ser docente hoy? Buena pregunta. Soy docente porque lo llevo en el alma. Creo que aun antes de estar enseñando formalmente, lo era. Y moriré siéndolo. Porque me resulta placentero compartir  con el otro, más allá de lo programado. Enseño no solo el valor de la palabra. No solo como hacer una cuenta. Y el mejor premio es cruzarme en la calle con mis ex-alumnos y que me griten ¡chau seño!” Débora Pert, profesora de Inglés, primaria. Promotora de lectura.


“Ser docente no es solo una profesión sino también una oportunidad, un desafío y un compromiso para producir un cambio profundo en la sociedad de la que formamos parte. ¿Por qué ser docente hoy? Para tener la maravillosa oportunidad de abrir el aula al mundo, ayudar a derribar muros, incorporar voces, posturas diversas, acompañar disensos para promover consensos. Para  promover el pensamiento crítico a partir del encuentro con los otros, es decir, un docente hoy es un generador de  espacios de conocimiento donde circulen multiplicidad de voces, historias… vidas en busca de alcanzar un futuro más justo. Por todo esto, vuelvo a elegir la docencia cada mañana.” María Cristina Planas, profesora, terciario.


“Ser docente hoy es seguir creyendo que enseñar a pensar… siempre es tarea urgente.” Nancy Mauro, maestra.


“Porque, aunque sea una frase conocida y repetida miles de veces, estoy convencida de que la educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo. Porque debe servir para transformarlo en un lugar más justo, más equitativo, que respete las diferencias y que nos enseñe a convivir con el otro no como un enemigo, sino como alguien que piensa distinto y que puede completarnos. Como docente de adultos que se forman en una carrera técnica, aspiro a que puedan desempeñarse éticamente, valorando su trabajo, pero fundamentalmente valorando el trabajo de aquellos con quienes deberán interactuar.” Roxana Carbone, profesora Corrección de Estilo, terciario. Columnista Cultura LIJ.


Maryta Berenguer, docente de Teatro y Narración, en su propia voz. Escritora.


“Para que haya canción.
Para enseñar a escribir casa, perro, nube y también libertad.
Para mirarnos a los ojos.
Para jugar a la mancha con el miedo y ganarle. Ganarle siempre.
Para hacer una ronda donde quepamos todos.
Y sobre todo, para que de vez en cuando ocurra la maravilla de que nos hagan una de esas preguntas para la cuales aún no tenemos respuesta.”

Eva Brugues, profesora de Inglés, primaria. Ilustradora.


“Es una respuesta compleja. Para algunos puede sonar falso decir que por vocación y si decís otra cosa, te dirían “ponete un quiosco.” La vocación para mí, parte del gusto por lo que hago, o intento, que es enseñar a descubrir conocimientos. Pero también, es correrse del camino marcado, cuando éste requiere de abrazos, cariño, escucha, abrigo, alimento, preocuparse por lo que les pasa y finalmente volver al camino para que encuentren un sentido a lo que hacen, sobretodo para si mismos. Soy docente porque siempre encuentro un destello que indica que cada pequeño logro puede llegar a encender a muchos. Soy docente porque a pesar de lo que muchos piensan, me siento respetada y querida. Y me encanta sentir el cariño con que me responden cada día. Soy docente , también, porque puedo vivir de esto que tanto me gusta.” Viviana Crevacuore, maestra.


“Ser docente hoy es estar cerca de esa energía vital de los jóvenes. Es sumar otras miradas a la propia. En mi caso,¡puro placer!” Silvia Goldman, maestra.


“Creo que la única salida que tiene nuestro país es el trabajo y la educación, trabajar para que las nuevas generaciones tengan la posibilidad y la libertad de pensar, ser crítico y tener derecho a equivocarse.Desde el área de plástica, el disfrute de la producción como también la observación de lo realizado por otros. Y trabajar con chicos siempre me devuelve mas de lo que doy, los resultados se ven mas rápido.” Andrea Vergara, profesora de Educación Plástica.


“Por los chicos, por la alegría, por el disfrute. Por los valores, el respeto, la empatía y el altruismo.Creo que si los niños aprenden esto desde pequeños un mejor país/mundo aún es posible.” Sandra Sommariva, maestra jardinera.


Roxana Pruzan, docente, en su propia voz.


“Por qué ser docente… Porque es un acto de resistencia, creación y trascendencia. Por un lado, es un acto de resistencia a la mediocridad, a los prejuicios y a la banalidad. Por el otro, es un acto de absoluta creación que nos permite trascender del aquí y ahora y transformanos con el otro.” Carolina Tosi, profesora de Corrección de Estilo, universidad. Escritora.


“Por lo mismo que ayer y por lo mismo que mañana: porque tu trabajo trasciende en cada letra, en cada número y en cada cuento que pusiste en las manos de los chicos.
Ellos trascienden
Yo trasciendo
Nosotros trascendemos”
Mónica Rodríguez, maestra, bibliotecaria. Escritora. Columnista Cultura LIJ.


“La razón principal para ser docente es la misma que para todo otro trabajo:
aportar un servicio a la sociedad y recibir a cambio nuestro sustento. No estoy de
acuerdo con la visión vocacional de estas cosas. Todo trabajador trabaja y produce
para mejorar su sociedad y todos aportamos cosas indispensables y los docentes no
nos distinguimos de este esquema.
Yo elijo esta tarea porque me permite lidiar con mi área de interés (la matemática),
porque es un trabajo donde se puede ser creativo y no se realiza tareas
repetitivas y donde uno puede ver en forma directa el servicio que le está brindando
a otro cada vez que este avanza, aprende algo nuevo o supera alguna limitación.” Octavio Duarte, profesor de Matemática, universidad.


“Porque es más que una profesión, es el alma, el corazón al servicio del otro. Porque la sociedad de hoy nos necesita mas que nunca para formar niños no solo en el ámbito educativo, sino acompañarlos ante realidades que les son indiferentes. Porque no solo educamos, sino que guíamos, acompañamos en las alegrías y tristezas de nuestros niños y jóvenes jóvenes.” Marisa Diez, maestra, bibliotecaria.


“Soy docente hoy porque la educación puede:

  • Dar herramientas para salvar y salvarnos de la ignorancia y la dominación.
  • Enseñarnos a pensar sobre nuestras acciones y las de los demás.
  • Indagar sobre lo que no está dicho y quieren hacernos creer que es así.
  • Leer el pasado, reformular y cuestionar el presente.
  • Darnos esa cuota de afecto que tanto necesitamos.”

Diego Javier Rojas, maestro, bibliotecario. Escritor. Columnista Cultura LIJ.

 


“En el caos de información en el que estamos sumergidos, ser docente es dar herramientas para distinguir, reflexionar y decidir.  Soy docente porque así me encuentro con otros que me dan herramientas para distinguir, reflexionar y decidir.” Valeria Sorín, profesora de Edición, universitario. Editora de Cultura LIJ.


“Con el prestigio y la idoneidad puestos en duda, mal remunerados, siendo objeto de críticas a boca de jarro, muchos de los que cuestionan nunca podrían estar frente a un aula y en cambio, ciertos docentes no podrÍamos no estar en ellas. Porque ser docente hoy exige ser plástico y dinámico, leer los signos de cada mirada y adecuar tus preguntas y tus respuestas a esa expectativa, a la propia y a la de tu comunidad.” Laura Demidovich, profesora de Plástica, primaria. Editora de Cultura LIJ.


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Fluir con el viento

Nos pusimos en movimiento y se está generando mucha energía alrededor de Cultura LIJ. Enterate…

Cultura LIJ cambia su forma de circulación para estar más cerca de sus lectores. Ahora en edición digital.

Por Laura Demidovich y Valeria Sorín

 

En la orilla del mar siempre hay viento, aunque no haya tormenta, sin importar si es verano o invierno.  Cosa notable: cambia su sentido entre el día y la noche.

La famosa brisa marina se produce por las diferencias térmicas entre el mar y la tierra. Durante el día, cuando el sol calienta la tierra, el mar aún conserva la temperatura nocturna. La masa de aire sobre la tierra al subir su temperatura se eleva y genera un vacío que otra masa de aire más fría va a ocupar, la que proviene del mar. Por la noche el proceso es inverso porque es el mar el que mantiene algo del calor acumulado durante el día y la tierra se enfría con mayor rapidez.

Este cambiar es su contante. Y en ese proceso natural, el aire se mueve y hace mover a los demás generando energía.

 Con el fluir del viento

En abril de 2009 salió el primer número impreso de la revista Cultura LIJ. Desde entonces la publicación maduró contenidos, exploró diferentes formas de circulación y se hizo un espacio en el campo de la literatura infantil y la lectura en castellano.

Como anticipamos en noviembre de 2016 en el número 39 de Cultura LIJ, luego de ocho años enteros de sostener nuestra cita bimestral en papel, era necesario evolucionar. Ya hacía varios años que la revista se subía a la web en formato PDF, abierta para todo el que quisiera leerla. En esos años había crecido la aceptación de la lectura en digital, replicándose de pantalla de netbook, a tablet, a celular inteligente.

Cuando ambas directoras, Laura Demidovich y Valeria Sorín, comenzamos a viajar a ferias del libro de toda Latinoamérica, especialistas, libreros, bibliotecarios y colegas editores, antes de referenciarnos por Editorial La Bohemia, nos referenciaban por Cultura LIJ. Es que en su versión digital la revista cruzó todas las fronteras.

 El cambio en la circulación del viento

En 2017 Cultura LIJ cambia la forma de llegar a sus lectores. Desde hoy, todas las semanas tendrás disponibles en www.culturalij.com actualizaciones de contenidos.

Todas las semanas entregaremos al menos tres notas de tu interés. Puedes ingresar a nuestra web los días miércoles y comprobarlo. O bien, anotarte para que te avisemos por email o whatsapp cada vez que subimos los nuevos contenidos. Esta modalidad es completamente gratis.

Los contenidos estarán disponibles en forma abierta durante un mes. Luego quedarán con acceso restringido para quienes se encuentren suscriptos.

Los suscriptores de Cultura LIJ, además de contar en forma permanente con todo el archivo de artículos, podrán acceder además a contenidos exclusivos, obtener descuentos en cursos y otras recompensas adicionales.

¿La querés leer con un contenido secuencial? Cada mes saldrá publicada también en epub.

¿La preferís en papel? Anualmente habrá una tirada especial de Cultura LIJ impresa.

Movimiento es energía

Y la energía enciende a otros.

Este cambio de formato ha permitido sumar nuevos colaboradores, algunos de ellos: Fabiola Etchemaine, Andrés Sobico, Pata Martínez, María Jaesche, Marita Berenguer, Norma Castellanos.  No solo no se pierden contenidos, se suman muchos más. Tenemos nuevas secciones que iremos presentando semana a semana. Y una mucho mayor variedad de contenidos.

Nos pusimos en movimiento y se está generando mucha energía alrededor de Cultura LIJ.

Este cambiar es nuestra contante.

Bienvenidos otra vez. Que gusto reencontrarnos.

 

La imagen del encabezado es “En la playa”, de Picasso.

¡Cultura LIJ digital #33 YA ESTA AQUÍ!

Con este número, Cultura LIJ concluye su octavo año ininterrumpido de publicación. Leelo, bajalo y compartilo. Retomamos en marzo 2017.

Y llegó diciembre, y llegó fin de año, y llegó la última lectura de Cultura LIJ en 2016.

SUMARIO

Editorial: Decir y existir
Por Laura Demidovich y Valeria Sorín (ver artículo en la web)
Terminamos con esta edición digital el octavo año de Cultura LIJ. Y se impone, como anunciamos, un cambio. Ahora nos tomamos un breve descanso, creativo y bullicioso. Nos reencontraremos en marzo, como todos los años, donde estrenaremos juntos una nueva forma de ser y estar en el mundo, por fin en el siglo XXI.

La voz de la imagen: Empujando el precipicio
Laura Demidovich y Valeria Sorín (ver artículo en la web)
Antes de arribar a la Feria del Libro de Guadalajara, donde será invitado destacado, André da Loba habla de su trabajo en exclusivo para la revista.

1a1: Biblioteca Viva
Daniela Azulay (ver artículo en la web)
Greta Gamondes cuenta que las redes sociales en general y Twitter en particular son una herramienta que ayuda a la hora de explorar e informarse.

Biblioteca Protagonista: La Ilustración, 127 años después
Valeria Sorín – (ver artículo en la web)
Robert Darnton, historiador del libro, cree que la biblioteca digital mundial es la cumbre del proyecto de la Ilustración. Sobre este y otros temas dialogamos en exclusiva.

Al rescate Juegos, juguetes y regalos
Por Mónica Rodríguez – (en breve publicado también en la web)
Este itinerario se puebla de juegos, de juguetes, de regalos. Algunos esperados, otros descubiertos por azar… Y por qué no, alguna que otra decepción.

Jitanjáfora: Nos estamos presentando
Asociación Jitanjáfora – (en breve publicado también en la web)

Contexto: Intervención urbana en resistencia
– (en breve publicado también en la web)
El grupo Los Lanzallamas han tomado la circulación de las palabras a su cargo en la capital de la provincia de Chaco.

Agenda Y los nominados por Latinoamérica son…
– (en breve publicado también en la web)
Un repaso por quién es quién de las organizaciones latinoamericanas nominadas para el premio Astrid Lindgren Memorial Award  2017.

De fondo: Editorial La Bohemia

En foco: La construcción del plural
Carmen del Faro – (en breve publicado en la web)
Por un 2017 repleto de experiencias compartidas.

 

Decir y existir

Terminamos con esta edición digital el octavo año de Cultura LIJ. Y se impone, como anunciamos, un cambio. Ahora nos tomamos un breve descanso, creativo y bullicioso. Nos reencontraremos en marzo, como todos los años, donde estrenaremos juntos una nueva forma de ser y estar en el mundo, por fin en el siglo XXI.

Por Laura Demidovich y Valeria Sorín

Desocupado lector, sin juramento me podrás creer que quisiera que este libro, como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso, el más gallardo y más discreto que pudiera imaginarse. (…) Acontece tener un padre un hijo feo y sin gracia alguna, y el amor que le tiene le pone una venda en los ojos para que no vea sus faltas, antes las juzga por discreciones y lindezas y las cuenta a sus amigos por agudezas y donaires. Pero yo, que, aunque parezco padre, soy padrastro de Don Quijote, no quiero irme con la corriente del uso, ni suplicarte, casi con las lágrimas en los ojos, como otros hacen, lector carísimo, que perdones o disimules las faltas que en este mi hijo vieres, pues ni eres su pariente ni su amigo, y tienes tu alma en tu cuerpo y tu libre albedrío como el más pintado(…). Todo lo cual te exenta y hace libre de todo respecto y obligación, y así, puedes decir de la historia todo aquello que te pareciere, sin temor que te calumnien por el mal ni te premien por el bien que dijeres della.”

Así se dirigía Miguel de Cervantes Saavedra a su lector, en el prólogo a la primera parte de Don Quijote de la Mancha. En estas primeras palabras ya se puede ver un concepto moderno, no ya solo de la narración, o de los personajes, sino aun del lector. Tal vez sin conciencia de ello, Don Quijote -flaco, desgarbado, y delirante- y su autor hacían pasar definitivamente a la literatura del siglo XVI al XVII.

 

SUBTITULO: El tiempo de Cultura LIJ

Terminamos con esta edición digital el octavo año de Cultura LIJ. Y se impone, como anunciamos, un cambio. No queremos que otros escriban la continuación de esta historia -por acción u omisión-; por el contrario esperamos ser artífices de nuestras propias aventuras.

Hasta ahora, con aciertos y desaciertos, Cultura LIJ fue una revista del siglo XX. Y eso no significa nada malo; hay que decir que, en abril de 2009, cuando se publica por primera vez, todos sus lectores habían nacido, crecido y se habían formado antes del 2000.

El calendario engaña, ni los pueblos ni sus culturas atraviesan tras un brindis de año nuevo un cambio de siglo. Eso lleva al menos una década. Del XVIII al XIX, Latinoamérica entera saltó tras sus independencias: Colombia y Venezuela en 1810, Argentina en 1816, Chile en 1818, México y Perú en 1821, Brasil en 1822, por dar solo algunos ejemplos. Otro tanto ocurrió al traspasar del siglo XIX al XX, fueron necesarios un cometa (1910), una guerra mundial (1914) y una revolución comunista (1917) para llevar tanta gente a un nuevo tiempo.

Somos, ustedes y nosotros, migrantes del tiempo; atravesamos la frontera de Cronos una vez más, ahora como protagonistas de esa travesía.

Vivimos en red. Hablamos simultáneas conversaciones. Hemos llevado el calificativo “interactivo” a una nueva dimensión; lo que comenzó siendo la descripción de la práctica del lector/usuario que al llegar a un sitio web podía seleccionar información que le interesara y saltar entre notas, hoy significa tomar acción para hacer de ese contenido otorgado por un medio su propio diario, su propio texto, una pieza más en las interacciones con otros lectores/prosumidores en espacios de diálogos abiertos interminables.

Es la entera definición de unidad de lectura lo que se ha abandonado.

Entonces es hora de pegar el salto.

En Cultura LIJ, poco a poco hemos ido incursionando y abriendo nuevos recursos y soportes: las ediciones en pdf, el sitio, algunos audios, algunos videos, ediciones enriquecidas de mayor frecuencia de contacto. Pero siempre dentro del mismo paradigma.

Ahora nos tomamos un breve descanso, creativo y bullicioso. Nos reencontraremos en marzo, como todos los años, donde estrenaremos juntos una nueva forma de ser y estar en el mundo, por fin en el siglo XXI.

Feliz 2017.

 

Masa y energía

A todos nos llega la hora de crecer. Después de 8 años, de 39 ediciones más o menos puntuales, de cientos de artículos, llegó la hora de ir por más. Porque seguir igual es volvernos un objeto obsoleto. Y nada más lejos de una revista que nació para ser un salto. Lo que sigue entonces es atrevernos a pensar todo de nuevo. Romper nuestras propias estructuras de pensamiento.

Por Laura Demidovich y Valeria Sorín

maq-escribirEn un sistema cerrado la cantidad de materia permanece constante”, a esa conclusión arribó en el siglo XVIII Antoine Lavoisier. Desde entonces se la conoce como la Ley de Conservación de la Materia.

Claro que un siglo después, en 1904, Einstein demostró que esa ley no es tan ajustada a la realidad. Según su propuesta, el universo es un sistema dinámico en constante cambio y movimiento, donde materia y energía son manifestaciones de la misma entidad física. En determinadas condiciones, la masa puede transformarse en energía y viceversa. Y lo hacen siguiendo una fórmula simple y bella:

E=mc2

donde E es energía, m es masa y c la velocidad a la que se desplaza la luz en el vacío (300.000 km/s).

Nada se pierde, todo se transforma

Siguiendo las reglas de transformación, entonces podríamos calcular a cuánta masa es equivalente una determinada cantidad de energía. Al despejar términos la fórmula queda como:

M= E/c2.

Sí, la materia no se adelgaza con facilidad. Podemos usar mucha energía, pero no varía tanto la materia. En términos de la física, la energía producida debe ser muy grande para que la pérdida de masa sea considerable.

Por ello la ley de conservación de la materia continúa siendo aplicable, aunque debiera expresarse así: “La cantidad combinada de materia y energía en el universo es fija”.

Nada se pierde, todo se transforma en la LIJ

A todos nos llega la hora de crecer. Para llenarnos de nueva energía, es a veces necesario aligerarse un poco de equipaje. No hay vitalidad en permanecer igual; pero sí en la transformación.

Después de 8 años, de 39 ediciones más o menos puntuales, de cientos de artículos, llegó la hora de ir por más. Porque seguir igual es volvernos un objeto obsoleto. Y nada más lejos de una revista que nació para ser un salto. Lo que sigue entonces es atrevernos a pensar todo de nuevo. Romper nuestras propias estructuras de pensamiento.

No hay nada que temer, porque la suma total de materia y energía seguirá constante en el universo de la LIJ.

Cultura LIJ se transforma

A partir de marzo Cultura LIJ se transforma.
Queremos ser ubicuos.
Queremos estar en tu bolsillo y en el de todos los demás.
Queremos publicar más y mejor y con más detalles y más seguido y darte más posibilidades.
Queremos llenarte de ideas y ser un real espacio donde escuchar las tuyas.
Queremos ser un espacio para tanta energía circulante.
Entonces tenemos que ser un salto y despegar.

Por ahora no vamos a decirte más. Terminemos un 2016 pleno y brindemos por todo lo bueno que vendrá. El balance de este año en Cultura LIJ, el balance de 8 años de Cultura LIJ y sus ediciones en papel, ha sido muy fructífero.

Vamos por más. Vamos por vos. Vamos por todos.

Que todos tus sueños se cumplan en el 2017 y que no pares nunca de soñar.

El salto evolutivo

Por Laura Demidovich y Valeria Sorín
Si soy docente, ¿para qué presentar ponencias en congresos y jornadas?

No parece sensato sumar pendientes a la tarea anual de planificaciones, clases, seguimiento de alumnos, entrevistas con padres o autoridades, actos, salidas escolares, capacitaciones, lecturas, más todas las otras ocupaciones de las que está plagada la vida adulta.

Si soy bibliotecario, ¿para qué presentar ponencias en congresos y jornadas?

Ya bastante tiene uno con el esfuerzo cotidiano de justificar la tarea −porque aun hoy dentro de los espacios institucionales es necesario sostener la definición de nuestra especificidad−. Sumado a la planificación de actividades en la biblioteca y desde ella, ocuparse del acervo y toda la burocracia necesaria para que pueda crecer −entendamos presupuestos, gestiones con editoriales, análisis de catálogos, etc.−, más la vida virtual de la biblioteca, porque sin presencia en redes casi no hay existencia.

Pero por otra parte, ¿qué de mi práctica puede ser transformable en una ponencia? ¿Qué cosa que no se haya dicho antes en todos los libros, blogs y artículos que han aparecido en todos estos años sobre la lectura y la práctica de hacerla real?

En la producción social del conocimiento

Los congresos y jornadas son un espacio de socialización del conocimiento. Allí la escritura se vuelve menos utilitaria, se separa de la eficacia del formulario para llevarnos a un lugar de comunicación y construcción con otros. Una ponencia no busca dar cuenta de lo ocurrido (un festival de poesía, cantidad de asistentes o los pasos para prepararlo), sino del análisis de esa tarea: ante qué diagnóstico se hizo necesaria la actividad, qué preguntas hubo que contestar para planificarla, cuál era el impacto esperado y en qué medida lo ocurrido se desvió de lo previamente pensado, qué transformaciones se dieron en la población afectada o en las instituciones involucradas, por ejemplo.

Una ponencia expone un problema y su análisis sobre la base de una hipótesis de trabajo, por lo que implica encontrar un punto de vista, nuestra voz, y ordenar el discurso entorno a un eje. Significa la práctica de abandonar los adjetivos para pensar basándose en verbos y sustantivos.

Escribir ponencias sirve para ejercitar la elaboración teórica. Precisa poner distancia crítica y releer lo ocurrido des-involucradamente. Distinguir hechos de resultados. Partimos de datos sueltos que, en la medida que son atravesados por la escritura y el análisis, devienen en conocimiento. Y todo esto antes de llegar a la mesa de exposición, antes aun de pasar por la evaluación del comité organizador de ese evento.

Insistir en promover

Hace ocho años, cuando nacía Cultura LIJ, los espacios de publicación y exposición de investigaciones estaban acotados al ámbito académico. La revista se proponía entonces dar cuenta de la impresionante producción de experiencias y buenas prácticas que florecía en todo nuestro continente. Queríamos visibilizar tanta efervescencia: desde el aula misma −inicial, primaria, secundaria, universitaria−, volviendo a la biblioteca como protagonista de la actividad cultural, agitando el espacio público con intervenciones colectivas.

Creemos haber aportado a tal fin. Y sin embargo aún es necesario insistir en pos de superar la fragmentación de espacios, de tiempos y de saberes. Reclamar la palabra, porque es nuestra. Seguimos convocándolos a producir y poner en circulación. A confrontar experiencias, para evolucionar de promotores de lectura a hacedores de conocimiento.