Intervención urbana en resistencia

El grupo Los Lanzallamas han tomado la circulación de las palabras a su cargo en la capital de la provincia de Chaco.

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contexto-bibliocabina3Cadáver exquisito, se podría llamar hoy a las cabinas telefónicas que aun quedan en la vía pública. Son resabios de una larga época en la que las comunicaciones no eran portátiles ni universales. Ese mobiliario urbano en desuso, pensaron Los Lanzallamas, puede ser otra cosa.

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La Ilustración, 127 años después

De visita en Argentina, el historiador del libro Robert Darnton se hizo un tiempo para conversar con Cultura LIJ.

Por Valeria Sorín
Robert Darnton dio una conferencia en la Biblioteca Nacional de la Argentina acerca de cómo hoy internet cumple el proyecto de la Ilustración del siglo XVIII. El historiador estadounidense había sido convocado por la Red de Editoriales Universitarias Nacionales (REUN) y la Carrera de Edición de la Universidad de Buenos Aires, con el apoyo de CONABIP, Biblioteca Nacional y Fund. OSDE.

darnton3Comienza su exposición mostrando fotos de la época en la que era estudiante en Oxford. Rejas poderosas terminadas en peligrosas puntas custodiaban el perímetro, cual muro del castillo medieval. Los alumnos que luego de la hora establecida no estuvieran dentro debían esperar hasta la mañana para acceder a sus dormitorios, o bien atreverse a trepar y saltar dentro. Un joven Darnton ríe desde la pantalla trepado a las espaldas de un compañero: trasnocharon e intentan ingresar por muros altos y afilados. En el centro del campus: la biblioteca. El conocimiento custodiado por una elite bien elegida.

Tal vez por eso, la Ilustración europea en el siglo XVIII fue una utopía tan inspiradora y la enciclopedia publicada por Denis Diderot en Francia −17 volúmenes en folio, más otros 10 volúmenes de ilustraciones, o sea casi siete kilos de papel, 100 autores, miles de entradas−, la promesa cumplida de compendiar racionalmente todo el saber acumulado acerca de las artes y las ciencias. Imposible publicarla bajo la censura reinante en Francia. Imprescindible su distribución para dar solidez a la revolución en ciernes. Y así, en ese marco intelectual, nacen las repúblicas bajo la consigna de “libertad, igualdad y fraternidad”.


El proyecto iluminista dos siglos después

Robert Darnton siente cumplido el recorrido de su carrera. Luego de investigar y documentar por años las transformaciones de la sociedad francesa en el siglo XVIII a través de la historia del libro y la actividad editorial de la época; luego de estudiar los mecanismos de censura en lugares y épocas tan diferentes como la Alemania nazi y la India colonial, ahora dirige la biblioteca de la Universidad de Harvard. “Una universidad que nació alrededor de la donación de un particular de una primera biblioteca de 400 ejemplares en 1638”. Ese tesoro tenía tal envergadura que fue suficiente razón para armar en torno de él una Academia. La biblioteca de Harvard tiene hoy más de 12 millones de libros.

La salud de la república depende la información del ciudadano”, explica Darnton.

Los más difíciles de saltar son los muros invisibles. Porque si hay bibliotecas públicas en todas las ciudades y pueblos norteamericanos, las barreras culturales siguen allí presentes separando la nobleza de la plebe. A no ser…


-¿Cuál fue el motivador de tantos años de investigación?
Quise comprender cómo el libro ingresa a la sociedad y cambia la forma de pensar de la gente. Cuando me gradué, no existía la historia del libro como disciplina. En breve tiempo las contribuciones de Roger Chartier en Francia y Donald MacKenzie en Gran Bretaña permitieron empezar a dar cuenta de un área específica del conocimiento. La historia del libro tiene que ver con la historia de la tecnología, del transporte, de los usos y prácticas de los lectores.

-Gonzalo Oyarzún, el director del Sistema de Bibliotecas Públicas de Chile, sostiene que las bibliotecas están llamadas a ser en el siglo XXI lo que fue la plaza pública en la antigüedad griega.
Estoy totalmente de acuerdo. He visto esta transformación con mis propios ojos. Yo integro el consejo directivo del sistema de bibliotecas públicas de Nueva York, lo que me ha dado la oportunidad de seguir la evolución de las actividades de sus 88 bibliotecas. Estas son en cada barrio el corazón de la comunidad. Aún acude a ellas la gente para sacar préstamos de libros, pero sobre todo asisten en busca de servicios: para hallar información en internet o para conseguir ayuda para resolver cuestiones de la vida cotidiana donde interviene lo burocrático: encontrar trabajo y llenar formularios on line, realizar trámites para sacar la licencia de conducir, realizar las tareas escolares, incluso para trabajar si el barrio es peligroso.
La biblioteca pública debe ser amigable con el usuario y ofrecerle un espacio neutro. Sí, es como el foro romano, pero más democrático, ya que la noción de ciudadano hoy es más amplia.

-Siguiendo esta línea, ¿podemos pensar que internet cumple y cierra el proyecto iluminista?
Totalmente. Hablábamos antes de la enciclopedia que lleva a cabo Diderot, en ella trabajaron 200 personas. Wikipedia tenía más de 77.000 contribuyentes, 365 millones de lectores y más de 300.000 artículos hasta la última vez que me fijé. Y es free, que en inglés significa tanto libre como gratuita. Es el sueño de una República de las Letras.
Pero la manifestación de la utopía estadounidense acerca de la participación ciudadana en la custodia y circulación del conocimiento la lleva la actual biblioteca pública digital de Estados Unidos (Digital Public Library of America, o DPLA según sus siglas en inglés). Funciona bajo el dominio https://dp.la/ y reúne textos con derechos de autor vencidos, fotografías, documentos históricos de todas las bibliotecas del país.

Y este es el proyecto que más lo entusiasma. Las bibliotecas están convocando a las personas de sus comunidades a colaborar escaneando y compartiendo sus propias fotos en la construcción de un histórico de las imágenes de cada pueblo, de cada ciudad. Gracias a la participación de estos voluntarios, espera Darnton que cada comunidad amplíe el conocimiento de su propia historia.

Volvemos a los números: actualmente se pueden encontrar allí 13 millones de obras. Participan más de 2000 instituciones y tiene acceso desde todos los países del mundo. Además de la búsqueda por palabras clave, se pueden realizar recorridos previamente curados: son las exhibiciones.

Quienes estamos en este lado del globo sabemos que no se trata solamente de hacer disponible un documento para que efectivamente se socialice en tanto conocimiento. Pero no deja de ser un proyecto al que ponerle atención.

 

 

Consultorio lector

En Colombia, la especialista Beatriz Helena Robledo ha abierto el primer consultorio lector, donde se atienden necesidades de lectura y formación.

Autora: Valeria Sorín

Olvidémonos de un destinatario infantil, pensemos en lectores”, esto sostenía Beatriz Helena Robledo en la Conversación que organizó ya hace unos años la revista colega Emilia en Brasil. Es la mirada de quien fuera vicedirectora de la Biblioteca Nacional de Colombia la que nos invita a pensar en los lectores, sus hábitos, sus necesidades, sus recorridos, despojados de todos los adjetivos.

Me duele acá, cerca de la lectura

robledoUna vez corrida de la función pública, Robledo ha decidido abrir el primer consultorio lector, donde se acercan personas con diferentes dolencias culturales.

Imagino una escena, pero no estoy segura de si es exactamente así: la persona llega y dice algo como “vengo porque…”. ¿Cuáles son los motivos de consulta?

-Son muchas las razones por las cuales las personas acuden al Consultorio Lector. Cada caso es único. Lo que tienen en común es el tema de la lectura, la escritura y la literatura.

Puedo dar algunos ejemplos: he tenido “pacientes” que acuden porque tienen dificultades para comprender lo que leen. Este es un motivo de consulta muy común, sobre todo, en niños y niñas que presentan esta dificultad en el colegio, lo que afecta su rendimiento académico. Sin embargo, las causas de esta dificultad son diferentes. Unas veces está marcada porque en sus hogares no hay cultura lectora y los niños no tienen ninguna motivación autentica para leer y lo asocian con obligación; otras, por problemas de atención o concentración.

También hay muchos casos de bloqueo generado por experiencias traumáticas en la infancia más temprana, como una mala pedagogía o ansiedad por parte de los padres. En fin, esto de la dificultad para comprender da para toda una investigación.
También me consultan por todo lo contrario: niños a quienes les gusta mucho leer, que viven en hogares lectores y quieren explorar otros temas y otro tipo de literatura diferente a la que sus padres conocen o a la que les dan de leer en el colegio. Trabajar con estos niños es una delicia. En esta misma línea, tengo ahora un chico escritor que no va a la escuela, sino que recibe educación en el hogar –esto es todo un movimiento–. Este niño es sorprendente pues tiene una vocación y un talento muy desarrollados para la escritura de ficción. Tiene 11 años y ha escrito varias novelas. Acudieron al consultorio –él y su madre– buscando mejorar sus artes literarias, conocer otros recursos literarios y otros géneros; en síntesis, para aprender más sobre la escritura de novelas.

¿Consultan adultos?

-He tenido profesores que buscan asesoría para mejorar sus clases, sobre todo de literatura, o para desarrollar en la escuela proyectos de promoción de lectura. Hace poco atendí a un maestro que está haciendo una maestría virtual de promoción de lectura y literatura infantil y su trabajo de grado tiene una parte práctica real que desarrolla con alumnas de séptimo grado. Me buscó en el consultorio para asesorarlosobre el tema, el género y el diseño del proyecto de grado. Para mí fue muy enriquecedor, pues optó –entre varios temas y después de un análisis conjunto– por la novela gráfica. Una de las sesiones la tuvimos en una librería con muy buen material de novela gráfica, para ayudarlo a elegir los textos que se adecuaran mejor al gusto e interés de sus alumnas.

En fin, cada caso es único y eso es para mí lo más enriquecedor del consultorio y también lo que me genera mayores desafíos: me obliga a estar estudiando, investigando y buscando material para ofrecer a los lectores.
¿Qué tipo de dificultades con la lectura son factibles de trabajar en el consultorio?

-Lo primero que hago es escuchar al “paciente”.

¿Qué lo trae al consultorio? No siempre es un problema. Como decía anteriormente, muchas veces es un deseo: deseo de ser acompañado, asesorado.  Surge entonces una conversación donde pregunto, indago sobre gustos, intereses, entornos lectores, experiencias previas; en fin, esto no puede resumirse, pues es más parecido a una conversación regida en parte por la intuición y por la información que me aporta el entrevistado.  A partir de allí,propongo un plan de trabajo.

Hay situaciones en las que es posible diseñar un plan más preciso con tiempos y duración. Fue el caso de una joven que inició una fundación de promoción de lectura y quería aprender más sobre todo lo necesario para poner a andar la fundación y presentar proyectos. Lo que hice fue diseñar un programa con los temas básicos que debía conocer, al menos en un primer nivel, y eso nos dio tres meses de trabajo en sesiones semanales de una hora. A veces considero necesario trabajar una sesión semanal, pero no siempre es así; también pueden ser sesiones quincenales, eso depende de cada caso.
Con relación a las dificultades, como ya dije, la que más consultan es la de la comprensión. Pero también atiendo muchos casos de dificultades con la escritura, sobre todo con los ensayos tanto en el colegio como en la universidad. Es increíble la dificultad de muchos estudiantes universitarios para escribir y eso lo trabajo en el consultorio con muy buenos resultados, pues utilizamos el material y el contexto real de las clases en las que se les presenta la dificultad.

Una línea nueva que empieza a surgir es la asesoría a empresarios, ejecutivos que quieren mejorar tanto su expresión oral como escrita. En fin, la vida cotidiana y la vida social están permeadas por la lectura y la escritura, y resulta inimaginable, o al menos inclasificable, las diversas situaciones en las que leer y escribir es necesario.

¿Qué habilidades y conocimientos es necesario que tenga el lectoterapeuta?

-Bueno, pues es un conjunto de saberes y experiencia. Yo llevo más de treinta años trabajando en este tema de la lectura, la escritura y la literatura desde diferentes ángulos; no solo en talleres, sino también desde la investigación. Eso me dio mayor seguridad para iniciar el consultorio.

Sin embargo, hay que estar estudiando todo el tiempo, pues no solo cada lector es un mundo, sino que este es un tema en total transformación. Los lectores de hoy son muy diferentes, sobre todo los niños y jóvenes. No puedo motivarlos con lo mismo que me motivaron a mi cuando era pequeña. Además, los procesos lectores están cambiando y las habilidades que necesita desarrollar un lector hoy son distintas a las de un lector tradicional. En fin, se requiere estar muy abierto y atento a lo que está pasando. Creo que es algo que ocurre con todas las profesiones. Un buen médico, por ejemplo, debe estar al tanto de los avances científicos, además de poner en juego su experiencia, su intuición y su amor por lo que hace.

Una sociedad que sana la palabra

-Como lo describe, el consultorio lector parece tan esencial como el espacio psicopedagógico en las escuelas. Pensaba en empresas, fábricas y escuelas con un consultorio lector desde el cual trabajar comprensión lectora, mejora expresiva y hasta algunas cuestiones vinculares… Es muy utópico, ¿verdad?
-Es utópico, pero yo también lo he soñado. Creo que muchas dificultades lectoras se solucionan con un acompañamiento personalizado, amoroso y cercano a los gustos, intereses y necesidades de los lectores. Así como hay consultorios médicos, psicológicos, jurídicos, ¿por qué no consultorios lectores? Creo que si uno tuviera la oportunidad de incidir en estas instituciones, se podría pensar en una especie de unidades de atención lectora.

-E imaginaba también un consultorio lector en cada ministerio público con la doble tarea de trabajar dentro del espacio con su gente y hacia la población sumando lecturas y asesoramiento en recorridos lectores a incorporar en proyectos que trabajen en territorio, o bien con los coordinadores de acciones en territorio… Disculpe, Beatriz, lo que usted propone me resulta inspirador.
-Sí, realmente el alcance del consultorio da hasta donde llegue la imaginación.  La lectura y la escritura son tan esenciales hoy en día para el desarrollo tanto individual como social, que es por eso que se han elevado ya a una condición básica para acceder al derecho a la información, la educación y la cultura. Me he imaginado ofreciendo el consultorio a los ministerios de educación y cultura como un proyecto a través del cual se preste este servicio, sobre todo, en aquellos lugares más desfavorecidos, donde los niños requieren una mejor atención. Es algo que está en mis planes, solo que esto requiere personal formado para no desdibujar el sentido del proyecto y es un perfil que hay que construir.  Por ahora, voy como las hormigas: recorriendo el camino y sumando más experiencia y conocimiento en este modelo de atención, que es diferente a los talleres, cursos y capacitaciones. Me interesa mucho la reflexión y el conocimiento que se genera a partir de la atención personalizada y del diálogo con el paciente.
¿Lo cree posible?

Cuestión de tamaño

El saber ocupa lugar, pero a veces es minúsculo.

cuestion1Un dedal. Para tener real idea del tamaño de estos libros piensen en un dedal. Estamos hablando de reproducciones a escala, 1:10 ó 1:12. Trabajadas con la dedicada obsesión y obsesiva dedicación para que se aprecie el arte del libro.

La casa de muñecas

Había una vez una niña que soñaba con tener una casa de muñecas. Acceder a ella era un lujo que su familia de origen no pudo darle y ella tampoco a sus hijas. Ya de grande se volvió a contactar con una tía política y le consultó por una casa de muñecas para armar que ella se había hecho traer del exterior. Quería de una vez por todas darse el gusto. “La tengo, ¿la querés? Te la regalo”.

La casa de muñecas tenía cuatro ambientes: cocina, living, baño y dormitorio. “¿Y dónde escribo?”, dice María Inés Garibaldi y me clava sus ojos claros. Lo cierto es que desde que los hijos mayores habían echado alas, ella había podido armarse un escritorio en uno de los cuartos ahora sobrantes. Pero la casa de muñecas, su casa, no venía con posibilidad de un cuarto propio. Ella necesitaba sentirse ahí dentro, habitar su mini casa de muñecas. Así que la amplió.

Y el escritorio hizo necesario incluir una biblioteca. Y si había biblioteca quería libros. Sus libros.

Aprendió viejas técnicas de realización de encuadernaciones miniatura con los modernos recursos de los tutoriales de youtube.

Un mundo pequeño

“El mundo de las miniaturas es enorme”, le creo inmediatamente.

Los primeros libros de esa biblioteca no se podían abrir. Pero luego deseo poder hacerlo. Claro que el texto se pierde en esa escala, no es más que una mancha ilegible. Claro que en los libros ilustrados… ¡los libros ilustrados! Y luego los pop ups, y más tarde los que vienen con forma de muñeca, que debió cortar con bisturí.

Desarrolló tres bibliotecas especiales: la de los libros (infantiles) de Mempo Giardinelli, Keiko Kasa y Eduardo Abel Giménez. Y a los tres se las regaló: con reproducciones de todos sus libros, con un pequeño juguete también. Un regalo que llevaba bidireccionalmente admiración, ya que todos los obsequiados se quedaron fascinados con sus objetos y la creadora.

Tienes un email

Ahora el proyecto tomo vuelo. Porque realizó a escala el local de la librería de la esquina, que tenía el personaje de Meg Ryan en la película Tienes un email. Ha incluso instalado luces en los anaqueles de la librería. Ahora hay que llenarla de libros.

“Tengo espacio para doscientos libros y quiero que cuenten la historia de la literatura infantil en la Argentina”, cuenta. Y esa es la empresa más grande y compleja que haya emprendido. ¿Con qué criterios seleccionar esos 200 títulos? Es una cuestión de escala también. Si miramos muy de cerca, habrá demasiado material para elegir y no entrará en espacio asignado. Y si nos vamos de escala, si miramos de lejos, parece todo igual salvo dos o tres cosas puntuales.

Y luego, será el tiempo de socializarla. Porque en escala del ámbito de lo privado, esta maravillosa obra solo cumpliría un deseo egoísta. Y no era esa la propuesta original.

Banquete de lecturas al aire libre

DSC01378Por Verónica Cantelmo

Picnic de palabras posibilita un encuentro entre chicos y grandes donde el libro es el vehículo de intercambio. Leer más “Banquete de lecturas al aire libre”