El hombre como lobo del niño

Por: Laura Demidovich y Valeria Sorín

comerte mejor vero fradkin

Una madre lee a su niño: “Hansel y Gretel, al ver la puerta abierta del horno… hicieron una torta para comer con la bruja”. En la publicidad de tabletas repelentes una voz en off reflexiona: “Porque estás en cada detalle, cuidá a tus hijos con las tabletas repelentes…”.

Todos alguna vez al leer en voz alta cambiamos una palabra, acortamos un párrafo, salteamos un episodio. De la misma forma que interpretamos voces para cada uno de los personajes, se adaptan los textos a las circunstancias. Estamos cansados y el cuento se acorta. Es un viaje largo, y nos detenemos en cada página para que el entretenimiento dure más.

Lo interesante de la pieza publicitaria del repelente radica en los prejuicios sociales que revela. La pieza fue creada para la radio y sale por emisoras de enorme audiencia. El creativo publicitario trabaja con los valores y las ideas comunes a la sociedad. Si bien para que sea escuchada, la pieza debe plantear algo novedoso, no puede romper código con su audiencia. Evidentemente, hay muchos adultos que preferirían evitar los clásicos (excepto, claro, a las princesas primorosas).

Lobo suelto, cordero atado

“La vida es hermosa”, dice fuerte la directora de la escuela. Se lo dice al grupo de maestras, mientras discuten algunos ejes de trabajo para ese año. Coincidimos con la docente, la vida es hermosa. La sociedad en la que vivimos no tanto. Educamos justamente para fomentar el desarrollo de hombres y mujeres íntegros que puedan construir mejores relaciones entre ellos. Educamos con la esperanza de que las nuevas generaciones encuentren las respuestas que no fuimos capaces de darles. De que dejen nuevas preguntas planteadas.

“La vida es hermosa” quiere transmitirle la mamá que usa esas tabletas tan repelentes que dejan afuera los miedos, las brujas, los lobos. Repelen todo lo que pueda generar alguna picazón inconveniente. La vida es hermosa y sin conflicto.

La literatura, lo mismo que el juego, nos permite ensayar situaciones no vividas. Como ventanas, los cuentos nos llevan a realidades desconocidas. Y si nos interesan es porque igual nos interpelan: hablan de nuestros miedos, de nuestros deseos ocultos o manifiestos. Las metáforas nos permiten simbolizaciones bajo las cuales volver a mirar la realidad. ¿O no nos pasa de descubrir con enorme placer que la odisea de Ulises para regresar a Ítaca después de pelear la guerra de Troya habla de las pruebas que pasamos todos en nuestra vida para acceder a la felicidad, para volver al hogar interior donde aun se resguarda nuestra inocencia?

Extirpar de la literatura y de los relatos que compartimos con los chicos todo conflicto, es como dejar al cordero atado cuando el lobo anda suelto.

Desde el corral

Volvamos a la madre leyendo en la publicidad del repelente. ¿Qué la preocupaba del relato? ¿Qué los niños quemaran a la bruja? ¿Qué el lobo se comiera a caperucita? ¿Los devoradores de niños, o las respuestas que ella misma no encontró para la violencia en su sociedad?

No caigamos en falsas premisas. No sea que al que verdaderamente protegemos es al adulto incompleto que somos.

¿De qué debemos proteger a la infancia? ¿Acaso de las experiencias dolorosas? ¿Acaso de los adultos, adolescentes e incluso de los niños abusivos? ¿Acaso de su propia exploración? ¿Acaso de nuestros fracasos y frustraciones?

Estemos atentos. No sea que al proteger los dejemos expuestos.

 

 

 

 

 

 

 

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Cultura LIJ Marzo 2014 – Digital

Ya podés leer y compartir Cultura LIJ de Marzo 2016 en su edición digital.

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Ya llegó Cultura LIJ en su edición digital de Marzo 2016.

¿Querés echarle una ojeada?

Sumario

  • Editorial
    El hombre como lobo del niño 
    Por Laura Demidovich y Valeria Sorín
  • Escenas lectoras
    Un pacto en Rosario
    Por Daniela Azulay
  • Librerías
    Librería íntima a puertas abiertas
    Por Leonardo Cook
  • Agenda
  • LatinLab
    Wadada
  • Políticas
    Política pública basada en evidencia
    Por Daniela Allerbon
  • Alija
    Especial Premio Andersen
    Por Lola Rubio
  • 200 infancias
    Escuelitas para recordar
  • Reportaje a Claudia Rueda
    Elogio del accidente
    Por Valeria Sorín
  • Espacio editorial 
    Póster de Penguin Random House

De 2015 a 2016

Les deseamos a todos nuestros lectores un 2016 con fuerza para multiplicar lecturas, sueños, pasiones, esperanzas, deseos, amigos, redes.
 
Y si olvidaron descargar algunas, acá todas las Cultura LIJ de 2015.
 
Noviembre 2015
 

 
Septiembre 2015

 
Agosto 2015
 

 
Julio 2015
 

 
Mayo y Junio 2015
 

Abril 2015
 

 Marzo 2015 

Palabra en el viento

Por Laura Demidovich y Valeria Sorín

En el principio fue el verbo”.  No el sustantivo, ni el adjetivo, ni el pronombre. Porque antes de señalar a unos y otros, antes que nada mejor ponerse a hacer.

Sin embargo, según la construcción judeocristiana, lo primero que hace el dios es hacer cosas: cielo, tierra, luz, planetas, paisajes, animales, y entre ellos al hombre. Lo cierto es que no los calificaba, los hacía y según la misma tradición los dejaba ser. El libre alberdrío, que le dicen.

Para describir, para calificar, para comparar hizo falta que al menos hubiera dos seres viviendo en el lenguaje. Y si, ahí llegamos a la parte por todos conocida: una manzana que parece tan apetitosa, el árbol del conocimiento, la pérdida para siempre de la inocencia.

Correspondencia

Cuando en el siglo XIX el hombre inventa la cámara fotográfica, poblaciones enteras adoptaron la costumbre del retrato, que antes era potestad de unos cuantos frente al pintor. En los arcones de todas las familias se encuentran esas fotos sepias individuales o de grupo familiar, o incluso el bebé acostado con la colita al aire.

Cándido López fue fotógrafo daguerrotipista, solo que dado la enorme preparación que era necesaria para cada toma, prefirió dedicarse a la pintura. Lo que más le gustaba era poder retratar el instante, captar lo que pasa cuando pasa, al menos en bocetos que luego pudiera terminar con ayuda de su memoria.

Digan que no había cronistas de guerra y cámaras instantáneas, porque nos hubiéramos perdido a una producción impactante.

Fue enrolado en la guerra de la Triple Alianza y ahí perdió movilidad de su brazo derecho. De regreso, manco, le costó años volver a pintar. Pide ayuda al gobierno y le dan una pensión a cambio del encargo de una serie de cuadros, su obra perdurable, donde narró una historia gráfica acerca de dicha guerra.

Volver al origen

Los artistas plásticos contemporáneos a la fotografía se encontraron libres de la función referencial en sus obras. Al menos ya no hacía falta mostrar lo que se veía en su carácter preciso. Ahora se podía mostrar la pincelada (impresionismo), el impacto en el alma del artista (expresionimo), e incluso trabajar sin elegir perspectiva sumando todos los puntos de vista al mismo tiempo (cubismo), enseñar su ideología (constructivismo), dejarse llevar por la fe en el progreso (futurismo), o descomponer incluso su lenguaje (textual y visual) hasta quedarse con lo más básico (dadaísmo).

Ser y estar en el lenguaje luego de la pérdida de la inocencia, luego de saber, no es cosa simple. Si un cuadro de Miró o de Picasso pueden parecer hechos por un niño, ese es su mayor logro.

Palabras sopladas

¿Dónde habita la grandeza de los textos de Laura Devetach? Al igual que Miró, ella construye con palabras y formas concretas y muy usadas. Como Picasso es capaz de adjetivar con sonidos básicos: un grano muy pupipú, un cuento puaj. Como los niños, como en las casas de todos nosotros. Arte con palabras de todos. Profundidad en la simpleza.

Ser y estar en el lenguaje francamente, aun después de conocerlo todo.

Y así queda definido el Arte.

Crecer sin dibujar

Los ilustradores Ivan Kerner y Mey Clerici recorren desde hace dos años el mundo realizando talleres de arte para chicos. Pero en Etiopía…

Por Mey Clerici
Foto: Sofía Nicolini Llosa

crecersindibujarHacía ya varios días que estábamos de gira visitando aldeas de tribus del sur de Etiopía. En algunas de ellas nos quedamos a dormir en carpa para despertar al día siguiente junto con las familias del lugar, tomar el café típico que preparan y sirven en media calabaza, desayunar la pasta de legumbres súper energética que cocinan y estar ahí viviendo por un momento lo que ellos viven cada día.

Ese día llegamos casi al mediodía a la aldea de la tribu Dassanech. El sol pegaba con toda la fuerza y nosotros estábamos medio zombies. A veces se juntan muchos días de no parar y nos cansamos. Somos felices y agradecidos de estar haciendo esto, pero a veces simplemente nos agotamos un cacho y desearíamos un ratito estar en Buenos Aires tomando un mate con amigos, estar en casa y ese tipo de cosas de siempre con las cosas de uno. Después se nos pasa, obvio.

Ese día estábamos con la energía re baja y, al llegar a la aldea y salir de la camioneta, un montón de chicos vinieron corriendo a buscarnos. Íbamos a pasar todo el día ahí con ellos, nos íbamos a quedar a dormir y al día siguiente íbamos a seguir ahí. Nos sentíamos muy culposos de no estar con todas las pilas para jugar y dibujar con los chicos Dassanech como hacemos con cada grupo de chicos que conocemos. Pusimos por un momentito piloto automático para arrancar. Les preguntamos a los locales si había algún lugar con un poco de sombra para poder conocernos con los chicos y hacer un taller de dibujo, y ellos nos señalaron este lugar. Era como una casita hecha de palos que quedaba ahí nomás.

En el camino nos contaron que esta era la escuelita de la aldea donde los nenes de la tribu aprenden. Una hermosura de lugar: piso de tierra, paredes de palos, techo de chapa, dos pizarrones negros al frente y un maestro voluntario que viaja desde el pueblo más cercano hasta la aldea todos los días para dar clases. Entonces caminamos hasta la escuelita de palo. Nos avisaron que había que esperar un poco porque el aula estaba ocupada. Nos asomamos y resultó que adentro estaba lleno de adultos. Todos sentados en los pupitres mirando al frente, cada uno con un cuaderno y un lápiz en mano. El maestro señalaba con un palo palabras en amarige (el idioma oficial de Etiopía) y ellos repetían.

Nos contaban bajito al oído, mientras presenciábamos la clase desde un costado, que ellos solo hablan la lengua tradicional de la tribu, pero que desde hacía solo tres días estaban aprendiendo a hablar y a escribir en amarige para poder ir al pueblo y vender sus productos, comercializar y poder comunicarse mejor con todos. Y para eso empezaron de cero total. Ese día estaban aprendiendo los números del uno al veinte a fuerza de repetición.

Entonces, en un momento le dije al maestro que, si querían, podíamos presentarnos y enseñarles palabras en inglés o ayudarlos en lo que fuera. Pero a él (que a esta altura lo queremos un montón) se le ocurrió una idea mucho mejor: nos pidió que pasáramos al pizarrón y que dibujáramos los animales y las cosas que los rodean en el campo, así ellos podían ayudarse con dibujos para aprender más fácil las palabras nuevas.

Entonces, felices, Ivanke y yo pasamos al frente y dibujamos una vaca, un pájaro, un árbol, el sol, la luna, las estrellas, las nubes, un hombre, una mujer, una gallina y algunas cosas más. Y después les escribimos sus nombres en inglés y ellos luego los repitieron en amarige y en su lengua nativa. No nombraban las cosas que dibujamos, las gritaban. Ponían una fuerza, una energía. Estaban tan entusiasmados por aprender.

Levantaban la mano y se ofrecían para pasar al frente a nombrar cada dibujo señalándolo con el palo largo del maestro. Y así. Para ese entonces nosotros ya teníamos de vuelta toda la energía del mundo, todas las pilas y todo el entusiasmo que nos contagió esta gente en unos pocos minutos.

Así que le preguntamos al maestro si podíamos hacer un taller de dibujo con los adultos y así fue. Nos pasamos las siguientes dos horas dibujando con ellos. Y como nunca antes habían dibujado en la vida, todo era nuevo y misterioso. Esta gente creció aprendiendo a interpretar los sonidos de los pájaros, a cazar, a criar animales en el campo, a mirar al cielo y saber qué clima se viene, a construir sus propias chozas desde la nada y hacer cosas que nosotros, con nuestra urbanidad encima, no podríamos ni resolver. Pero dibujar dibujar, nunca.

Con las hojas y los crayones adelante, eran como nenes muy chiquitos, pero en cuerpos de adultos y viejos. Aun así, nunca sintieron vergüenza ni se sintieron intimidados. Todo lo contrario: se dejaron llevar desde el primer momento por esta nueva y, por momentos, difícil experiencia de hacer que salga por la punta del lápiz un dibujo nuevo y único hecho por ellos mismos.

Desde afuera se asomaban los chicos, pispeaban entre los huecos de los palos de las paredes del aula y se morían por entrar y dibujar también. Ya les iba a llegar el momento. Más tarde dibujamos un montón con ellos. Pero ahora les tocaba a los grandes, que habían esperado décadas. A los grandes, que crecieron sin dibujar.

La lectura en Perú

Entrevistamos a la especialista Gilda Chang para que nos ponga al día del estado de la lectura en Perú.

peruGilda Chang es Encargada de la Biblioteca Infantil Augusta Palma del Municipio de Miraflores por medio de la Biblioteca Municipal Ricardo Palma. Y activo miembro de IBBY Perú. Se formó como docente de primera infancia, y estudia e investiga permanentemente para estar al tanto de la producción nacional e internacional en literatura infantil y lectura.

Embebida de una visión regional, decidimos entrevistarla para ahondar en el estado de la lectura y la LIJ en Perú.

Nos gustaría conocer la situación de las bibliotecas en Perú.

A nivel nacional, solo se han creado 26 bibliotecas infantiles públicas, en 9 de los 25 departamentos que conforman el país; llegando a un 1.4% de bibliotecas municipales infantiles en el Perú.

Para que puedas contextualizar, a lo largo del país hay 1.853 distritos, 43 integran el área de Lima Metropolitana. Y solo en 13 distritos de la capital se agrupan algo más de la mitad de las bibliotecas infantiles públicas (16 de las 26).

En nuestro caso, no dependemos de alguna entidad social, sin embargo, contamos con el apoyo de centros formativos y de promoción lectora.

La Biblioteca Ricardo Palma cuenta con un presupuesto que es asignado por el Municipio, contamos con personal capacitado para la atención al público y el trabajo del acervo. Razón por la que nos encontramos en constante capacitación.

Gracias a nuestras conexiones y comunicaciones con centros bibliotecarios y relacionados al tema de promoción del libro y la lectura, nos mantenemos informados de las charlas, conferencias, encuentros, talleres, etc., que nos permitan estar actualizados para así mejorar nuestros servicios y beneficiar la calidad de estos.

Retomando el tema del Plan Municipal del Libro y la Lectura, puedo decir que es una oportunidad para la creación de espacios de acceso al libro y la información en la comunidad, escuelas, universidades, hospitales y otros.

Buscamos propiciar espacios para la lectura, buscamos motivar la necesidad de este hábito.

Perú lee

Para pensar seriamente una política de lectura, siempre es necesario conocer la foto actual de la lectura en el territorio y la historia previa que ha conformado esa foto.

Respecto de la lectura, ¿hasta dónde ha penetrado en la sociedad su hábito?

Digo con optimismo que actualmente en el Perú se está considerando el fomento de la lectura como la base del desarrollo exitoso del país, poco a poco se va haciendo eco en la importancia de este hábito vital.

Los peruanos se muestran cada vez más curiosos ante la lectura, y como muestra puedo tomar datos de la Feria Internacional del Libro de Lima, organizada por la Cámara Peruana del Libro, que en su vigésima edición tuvo una asistencia de 502.800 personas durante sus 16 días de desarrollo. Se incrementó un 12% la participación y se estableció un nuevo récord.

Sin embargo, queda mucho trabajo por hacer, nos queda seguir impulsando el fomento de la lectura en las familias, escuelas y comunidad; seguir insistiendo en que es importante fomentar este hábito desde la primera infancia para garantizar un verdadero cambio en la educación peruana.

¿Se llevan a cabo mediciones? 

En cuanto a datos estadísticos, el sistema encargado de elaborar dichos registros es la Biblioteca Nacional del Perú. Sin embargo, el organismo de la ONU para Latinoamérica y el Caribe que sigue la evolución del libro y la lectura, el CERLALC, ha presentado un informe preocupante en 2012.

Queda mucho por hacer para poder cambiar las estadísticas obtenidas allí: Perú figura con un 65% de no lectores, un 28% de población que siente placer, gusto o necesidad de leer; y no es posible encontrar datos de cuántos libros se leen en el país.

Lo bueno es que ya se ha empezado a trabajar en este tema.

Políticas que afectan al libro

Como venimos tratando en Cultura LIJ, en cada uno de nuestros países la situación del libro y la lectura enfrenta desafíos diferentes. En parte, debido a cuestiones económicas que repercuten en el trato frecuente de la población y los libros; en parte, debido a características propias de nuestras sociedades y su complejidad particular.

¿Existe escucha a nivel de los funcionarios de gobierno sobre la importancia de promover la lectura?

En octubre se cumple el plazo de vigencia de los beneficios tributarios, o sea la exoneración del IGV en la venta de libros –el IVA peruano–, que se consiguió a través de la Ley de Democratización del Libro y del Fomento de la Lectura. Por lo tanto, desde ese momento se encarecerá el acceso a este preciado objeto.

Hay agrupaciones y personas representantes de diferentes entidades gubernamentales que apoyan su renovación, esperamos que el Congreso pueda tomar parte y considerar la extensión de estos beneficios. Al menos la ministra de Cultura ha mostrado su interés y apertura ante esta Ley.

Sin embargo, es grato comentarte nuevamente que el Ministerio de Cultura junto al Ministerio de Economía y Finanzas han realizado una convocatoria municipal en Lima y Provincias, para la elaboración del Plan Municipal del Libro y la Lectura para el período 2016-2021, con el objetivo de democratizar su acceso, fomentando que los peruanos y peruanas desarrollen plenamente el derecho a la educación y a la información, teniendo al libro y a la lectura como herramientas de aprendizaje. El Municipio de Miraflores, por medio de la Biblioteca Municipal Ricardo Palma, considera esta convocatoria como una oportunidad de fortalecimiento de sus 60 años de trabajo continuo en la promoción y acceso del libro y la lectura, plasmando nuestra experiencia y trazando nuevas metas que beneficien la comunidad.

Desde mi perspectiva como docente del Nivel de Inicial y encargada de la Biblioteca Infantil  Augusta Palma, perteneciente al mencionado Municipio, opino que los docentes deben unirse con fuerza a esta promoción, solicitando los conocimientos y herramientas para ser óptimos mediadores de lectura, insisto, desde la primera infancia; y por qué no, yendo más allá, llevando esta inquietud al trabajo de madres gestantes, ya que existe mucha información y experiencias en neurociencias en la etapa prenatal. En Colombia realizan talleres de lectura con madres gestantes, sería muy interesante poder desarrollarlos también en el Perú.

Dadas las diferentes etnias que habitan en Perú, ¿es posible trabajar con una política de lectura homogénea?

En el Perú se toma en cuenta la interculturalidad para el trabajo de formación educativa, el Documento Curricular Nacional es adaptado a cada contexto, desde las zonas urbanas marginales y marginales de Lima hasta las provincias del país. Por lo tanto, considero poco probable el trabajo con una política de lectura homogénea. Cada persona tiene una forma particular de asimilar lo que lee, desde la lectura de imágenes hasta la escrita; sobre todo si hablamos de las diferentes etnias que existen en el Perú, pues cada una tiene su propia cosmovisión, su manera de interpretar el mundo, la vida y su razón de ser.

Ya que se considera la interculturalidad y que poco a poco vamos fortaleciendo nuestra identidad como peruanos y reconociéndonos como pluriculturales, se viene haciendo un trabajo de recuperación de la oralidad etnográfica del país. Existen entidades especializadas que trabajan en este campo y también aquellas personas a quienes les interesa conocer y amar lo suyo para luego compartirlo.

Lo que dicen los objetos

¿Por qué la memoria ha resguardado con tanto esmero y detalle estas sensaciones? ¿Qué dicen esos objetos? ¿En qué lengua hablan?

Por Laura Demidovich y Valeria Sorín

silla madera 2

Extraño funcionamiento el de la memoria.

Las tecnologías de la información han hecho que todo el tiempo hablemos de memoria; la RAM, que nos permite sostener tareas paralelas o que requieren muchos recursos en simultáneo; la ROM que resguarda los documentos, las fotos, lo producido en el tiempo.

Las computadoras se han perfeccionado a la par de los estudios acerca de las redes neuronales. Las investigaciones han abierto un mundo de conocimiento que ha servido por igual a médicos como a tecnólogos.

Les proponemos un experimento. Cierren  los ojos y busquen los primeros recuerdos que tengan. Dejen a un lado las historias que les contaron, las imágenes complejas, los días importantes. Porque al lado de todo eso que parece tan claramente constitutivo de nuestra historia e identidad se encuentran otros recuerdos que valen por lo inexplicable.

Un aroma, un ruido, una textura. En mi caso, el ruido de los cubos de plástico con letras al caer en el piso cuando daba vuelta la bolsa para empezar a jugar. Puedo poner play y reproducirlo una y otra vez en mi cabeza. El olor de la silla bajita, de madera con asiento de paja, en la que me sentaba para ver televisión. O la textura de la frazada peluda, azul y sintética de mi cama. Objetos sin valor e invalorables.

¿Por qué la memoria ha resguardado con tanto esmero y detalle estas sensaciones? ¿Qué dicen esos objetos? ¿En qué lengua hablan?

Lo que queda

En la pantalla de la televisión se ve a un niño hablando en inglés. Es migrante y con su familia busca un destino que lo cobije en la vieja Europa. El niño dice que ellos quieren vivir en su tierra, pero la guerra los expulsa. La cámara luego abre el plano y se alcanzan a distinguir cientos de personas sentadas con algún que otro bolso. Son pocas las posesiones que arrastran de una tierra a otra. ¿Será solo el pragmatismo el criterio para seleccionar lo llevable?

Escuché por décadas a mi abuela hablar de un objeto de su niñez que había debido dejar en la aldea cuando con sus padres regresaron a Argentina expulsados de Galicia, por efecto de la guerra civil española. Era el resultado de una tarea escolar, cuando las manualidades formaban parte esencial de lo que se debía enseñar a las niñas.

Después del plan CEIBAL, el Sarmiento y el Conectar.Igualar, nadie duda que las computadoras deben formar parte de la educación de nuestros chicos.

Facebook, Twitter, Instagram se hallan repletos de publicaciones nostálgicas que buscan la complicidad de los cogeneracionales: fotos de un casete y una birome con el cartel “Si sabés para que se usa, poné Me gusta”; otra de un banco de escuela de madera con lugar para el tintero “¿Lo usaste?” pregunta el posteo.

Gestionar la cultura de la infancia tiene implicancias en la conformación de esa patria eterna y salvadora que es la niñez para el adulto. Y tiene implicancias en la conformación del lenguaje de los objetos, algo que la Chiqui  González explica con mucha altura.

Pasaje veloz

El consumo es hoy el centro de nuestra sociedad. Se habla de la necesidad de estimular el consumo interno para sanear la economía, del acceso al consumo de unos u otros bienes como un derecho por el cual bregar, o de máquinas con un tiempo de vida útil que promueve la actualización permanente.

¿Nos dará tiempo la moda para escuchar el lenguaje de cada prenda?

Hora es también de rescate de colecciones como la del Chiribitil o la de los Polidoro (originalmente Eudeba y Centro Editor de América Latina), con sus tipografías pesadas y su multicolor desparpajo propio de los sesenta. ¿Qué tienen para decir los viejos ejemplares a las generaciones nuevas? ¿Se incorporarán sin más a la velocidad del circuito de novedades?

Shhh, escuchen: murmura la pizarra, murmura el martillo, murmura la soga.

Shhh, murmuran ahora las teclas de la computadora.