¡Cultura LIJ digital #33 YA ESTA AQUÍ!

Con este número, Cultura LIJ concluye su octavo año ininterrumpido de publicación. Leelo, bajalo y compartilo. Retomamos en marzo 2017.

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Y llegó diciembre, y llegó fin de año, y llegó la última lectura de Cultura LIJ en 2016.

SUMARIO

Editorial: Decir y existir
Por Laura Demidovich y Valeria Sorín (ver artículo en la web)
Terminamos con esta edición digital el octavo año de Cultura LIJ. Y se impone, como anunciamos, un cambio. Ahora nos tomamos un breve descanso, creativo y bullicioso. Nos reencontraremos en marzo, como todos los años, donde estrenaremos juntos una nueva forma de ser y estar en el mundo, por fin en el siglo XXI.

La voz de la imagen: Empujando el precipicio
Laura Demidovich y Valeria Sorín (ver artículo en la web)
Antes de arribar a la Feria del Libro de Guadalajara, donde será invitado destacado, André da Loba habla de su trabajo en exclusivo para la revista.

1a1: Biblioteca Viva
Daniela Azulay (ver artículo en la web)
Greta Gamondes cuenta que las redes sociales en general y Twitter en particular son una herramienta que ayuda a la hora de explorar e informarse.

Biblioteca Protagonista: La Ilustración, 127 años después
Valeria Sorín – (ver artículo en la web)
Robert Darnton, historiador del libro, cree que la biblioteca digital mundial es la cumbre del proyecto de la Ilustración. Sobre este y otros temas dialogamos en exclusiva.

Al rescate Juegos, juguetes y regalos
Por Mónica Rodríguez – (en breve publicado también en la web)
Este itinerario se puebla de juegos, de juguetes, de regalos. Algunos esperados, otros descubiertos por azar… Y por qué no, alguna que otra decepción.

Jitanjáfora: Nos estamos presentando
Asociación Jitanjáfora – (en breve publicado también en la web)

Contexto: Intervención urbana en resistencia
– (en breve publicado también en la web)
El grupo Los Lanzallamas han tomado la circulación de las palabras a su cargo en la capital de la provincia de Chaco.

Agenda Y los nominados por Latinoamérica son…
– (en breve publicado también en la web)
Un repaso por quién es quién de las organizaciones latinoamericanas nominadas para el premio Astrid Lindgren Memorial Award  2017.

De fondo: Editorial La Bohemia

En foco: La construcción del plural
Carmen del Faro – (en breve publicado en la web)
Por un 2017 repleto de experiencias compartidas.

 

Decir y existir

Terminamos con esta edición digital el octavo año de Cultura LIJ. Y se impone, como anunciamos, un cambio. Ahora nos tomamos un breve descanso, creativo y bullicioso. Nos reencontraremos en marzo, como todos los años, donde estrenaremos juntos una nueva forma de ser y estar en el mundo, por fin en el siglo XXI.

Por Laura Demidovich y Valeria Sorín

Desocupado lector, sin juramento me podrás creer que quisiera que este libro, como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso, el más gallardo y más discreto que pudiera imaginarse. (…) Acontece tener un padre un hijo feo y sin gracia alguna, y el amor que le tiene le pone una venda en los ojos para que no vea sus faltas, antes las juzga por discreciones y lindezas y las cuenta a sus amigos por agudezas y donaires. Pero yo, que, aunque parezco padre, soy padrastro de Don Quijote, no quiero irme con la corriente del uso, ni suplicarte, casi con las lágrimas en los ojos, como otros hacen, lector carísimo, que perdones o disimules las faltas que en este mi hijo vieres, pues ni eres su pariente ni su amigo, y tienes tu alma en tu cuerpo y tu libre albedrío como el más pintado(…). Todo lo cual te exenta y hace libre de todo respecto y obligación, y así, puedes decir de la historia todo aquello que te pareciere, sin temor que te calumnien por el mal ni te premien por el bien que dijeres della.”

Así se dirigía Miguel de Cervantes Saavedra a su lector, en el prólogo a la primera parte de Don Quijote de la Mancha. En estas primeras palabras ya se puede ver un concepto moderno, no ya solo de la narración, o de los personajes, sino aun del lector. Tal vez sin conciencia de ello, Don Quijote -flaco, desgarbado, y delirante- y su autor hacían pasar definitivamente a la literatura del siglo XVI al XVII.

 

SUBTITULO: El tiempo de Cultura LIJ

Terminamos con esta edición digital el octavo año de Cultura LIJ. Y se impone, como anunciamos, un cambio. No queremos que otros escriban la continuación de esta historia -por acción u omisión-; por el contrario esperamos ser artífices de nuestras propias aventuras.

Hasta ahora, con aciertos y desaciertos, Cultura LIJ fue una revista del siglo XX. Y eso no significa nada malo; hay que decir que, en abril de 2009, cuando se publica por primera vez, todos sus lectores habían nacido, crecido y se habían formado antes del 2000.

El calendario engaña, ni los pueblos ni sus culturas atraviesan tras un brindis de año nuevo un cambio de siglo. Eso lleva al menos una década. Del XVIII al XIX, Latinoamérica entera saltó tras sus independencias: Colombia y Venezuela en 1810, Argentina en 1816, Chile en 1818, México y Perú en 1821, Brasil en 1822, por dar solo algunos ejemplos. Otro tanto ocurrió al traspasar del siglo XIX al XX, fueron necesarios un cometa (1910), una guerra mundial (1914) y una revolución comunista (1917) para llevar tanta gente a un nuevo tiempo.

Somos, ustedes y nosotros, migrantes del tiempo; atravesamos la frontera de Cronos una vez más, ahora como protagonistas de esa travesía.

Vivimos en red. Hablamos simultáneas conversaciones. Hemos llevado el calificativo “interactivo” a una nueva dimensión; lo que comenzó siendo la descripción de la práctica del lector/usuario que al llegar a un sitio web podía seleccionar información que le interesara y saltar entre notas, hoy significa tomar acción para hacer de ese contenido otorgado por un medio su propio diario, su propio texto, una pieza más en las interacciones con otros lectores/prosumidores en espacios de diálogos abiertos interminables.

Es la entera definición de unidad de lectura lo que se ha abandonado.

Entonces es hora de pegar el salto.

En Cultura LIJ, poco a poco hemos ido incursionando y abriendo nuevos recursos y soportes: las ediciones en pdf, el sitio, algunos audios, algunos videos, ediciones enriquecidas de mayor frecuencia de contacto. Pero siempre dentro del mismo paradigma.

Ahora nos tomamos un breve descanso, creativo y bullicioso. Nos reencontraremos en marzo, como todos los años, donde estrenaremos juntos una nueva forma de ser y estar en el mundo, por fin en el siglo XXI.

Feliz 2017.

 

Cultura LIJ edición digital #32

Empezá ahora mismo a disfrutar de Cultura LIJ con su edición digital de noviembre de 2016. Leela acá mismo, o bajala y disfrutala cuando y dónde quieras.

Empezá ahora mismo a disfrutar de Cultura LIJ con su edición digital de noviembre de 2016. Leela acá mismo, o bajala y disfrutala cuando y dónde quieras.

 

  • Editorial: Masa y energía
    Por sus editoras, Laura Demidovich y Valeria Sorín
  • De fondo: #Numeral
    Diego Javier Rojas nos cuenta el lanzamiento de esta editorial.
  • Reportaje: La belleza de la desmesura
    Valeria Sorín entrevistó a Nicolás Arispe.
  • Políticas: Neoconservadurismo vs. Neosubversión
    Laura Guerrero Guadarrama nos introduce en una mirada diferente acerca de la historia de la LIJ.
  • Con lupa Seleccionado White Raven
  • Cultura de la infancia Con ustedes, ¡los juguetes!
    Por Nicolás Gómez Ivaldi
  • Librería con marca autoral
    Por Leonardo Cook
  • Escenas lectoras: Leer el futuro
    Por Daniela Azulay
  • En foco, otra mirada de Carmen del Faro

Descargá el póster de regalo de Penguin Random House.

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Masa y energía

A todos nos llega la hora de crecer. Después de 8 años, de 39 ediciones más o menos puntuales, de cientos de artículos, llegó la hora de ir por más. Porque seguir igual es volvernos un objeto obsoleto. Y nada más lejos de una revista que nació para ser un salto. Lo que sigue entonces es atrevernos a pensar todo de nuevo. Romper nuestras propias estructuras de pensamiento.

Por Laura Demidovich y Valeria Sorín

maq-escribirEn un sistema cerrado la cantidad de materia permanece constante”, a esa conclusión arribó en el siglo XVIII Antoine Lavoisier. Desde entonces se la conoce como la Ley de Conservación de la Materia.

Claro que un siglo después, en 1904, Einstein demostró que esa ley no es tan ajustada a la realidad. Según su propuesta, el universo es un sistema dinámico en constante cambio y movimiento, donde materia y energía son manifestaciones de la misma entidad física. En determinadas condiciones, la masa puede transformarse en energía y viceversa. Y lo hacen siguiendo una fórmula simple y bella:

E=mc2

donde E es energía, m es masa y c la velocidad a la que se desplaza la luz en el vacío (300.000 km/s).

Nada se pierde, todo se transforma

Siguiendo las reglas de transformación, entonces podríamos calcular a cuánta masa es equivalente una determinada cantidad de energía. Al despejar términos la fórmula queda como:

M= E/c2.

Sí, la materia no se adelgaza con facilidad. Podemos usar mucha energía, pero no varía tanto la materia. En términos de la física, la energía producida debe ser muy grande para que la pérdida de masa sea considerable.

Por ello la ley de conservación de la materia continúa siendo aplicable, aunque debiera expresarse así: “La cantidad combinada de materia y energía en el universo es fija”.

Nada se pierde, todo se transforma en la LIJ

A todos nos llega la hora de crecer. Para llenarnos de nueva energía, es a veces necesario aligerarse un poco de equipaje. No hay vitalidad en permanecer igual; pero sí en la transformación.

Después de 8 años, de 39 ediciones más o menos puntuales, de cientos de artículos, llegó la hora de ir por más. Porque seguir igual es volvernos un objeto obsoleto. Y nada más lejos de una revista que nació para ser un salto. Lo que sigue entonces es atrevernos a pensar todo de nuevo. Romper nuestras propias estructuras de pensamiento.

No hay nada que temer, porque la suma total de materia y energía seguirá constante en el universo de la LIJ.

Cultura LIJ se transforma

A partir de marzo Cultura LIJ se transforma.
Queremos ser ubicuos.
Queremos estar en tu bolsillo y en el de todos los demás.
Queremos publicar más y mejor y con más detalles y más seguido y darte más posibilidades.
Queremos llenarte de ideas y ser un real espacio donde escuchar las tuyas.
Queremos ser un espacio para tanta energía circulante.
Entonces tenemos que ser un salto y despegar.

Por ahora no vamos a decirte más. Terminemos un 2016 pleno y brindemos por todo lo bueno que vendrá. El balance de este año en Cultura LIJ, el balance de 8 años de Cultura LIJ y sus ediciones en papel, ha sido muy fructífero.

Vamos por más. Vamos por vos. Vamos por todos.

Que todos tus sueños se cumplan en el 2017 y que no pares nunca de soñar.

El salto evolutivo

Por Laura Demidovich y Valeria Sorín
Si soy docente, ¿para qué presentar ponencias en congresos y jornadas?

No parece sensato sumar pendientes a la tarea anual de planificaciones, clases, seguimiento de alumnos, entrevistas con padres o autoridades, actos, salidas escolares, capacitaciones, lecturas, más todas las otras ocupaciones de las que está plagada la vida adulta.

Si soy bibliotecario, ¿para qué presentar ponencias en congresos y jornadas?

Ya bastante tiene uno con el esfuerzo cotidiano de justificar la tarea −porque aun hoy dentro de los espacios institucionales es necesario sostener la definición de nuestra especificidad−. Sumado a la planificación de actividades en la biblioteca y desde ella, ocuparse del acervo y toda la burocracia necesaria para que pueda crecer −entendamos presupuestos, gestiones con editoriales, análisis de catálogos, etc.−, más la vida virtual de la biblioteca, porque sin presencia en redes casi no hay existencia.

Pero por otra parte, ¿qué de mi práctica puede ser transformable en una ponencia? ¿Qué cosa que no se haya dicho antes en todos los libros, blogs y artículos que han aparecido en todos estos años sobre la lectura y la práctica de hacerla real?

En la producción social del conocimiento

Los congresos y jornadas son un espacio de socialización del conocimiento. Allí la escritura se vuelve menos utilitaria, se separa de la eficacia del formulario para llevarnos a un lugar de comunicación y construcción con otros. Una ponencia no busca dar cuenta de lo ocurrido (un festival de poesía, cantidad de asistentes o los pasos para prepararlo), sino del análisis de esa tarea: ante qué diagnóstico se hizo necesaria la actividad, qué preguntas hubo que contestar para planificarla, cuál era el impacto esperado y en qué medida lo ocurrido se desvió de lo previamente pensado, qué transformaciones se dieron en la población afectada o en las instituciones involucradas, por ejemplo.

Una ponencia expone un problema y su análisis sobre la base de una hipótesis de trabajo, por lo que implica encontrar un punto de vista, nuestra voz, y ordenar el discurso entorno a un eje. Significa la práctica de abandonar los adjetivos para pensar basándose en verbos y sustantivos.

Escribir ponencias sirve para ejercitar la elaboración teórica. Precisa poner distancia crítica y releer lo ocurrido des-involucradamente. Distinguir hechos de resultados. Partimos de datos sueltos que, en la medida que son atravesados por la escritura y el análisis, devienen en conocimiento. Y todo esto antes de llegar a la mesa de exposición, antes aun de pasar por la evaluación del comité organizador de ese evento.

Insistir en promover

Hace ocho años, cuando nacía Cultura LIJ, los espacios de publicación y exposición de investigaciones estaban acotados al ámbito académico. La revista se proponía entonces dar cuenta de la impresionante producción de experiencias y buenas prácticas que florecía en todo nuestro continente. Queríamos visibilizar tanta efervescencia: desde el aula misma −inicial, primaria, secundaria, universitaria−, volviendo a la biblioteca como protagonista de la actividad cultural, agitando el espacio público con intervenciones colectivas.

Creemos haber aportado a tal fin. Y sin embargo aún es necesario insistir en pos de superar la fragmentación de espacios, de tiempos y de saberes. Reclamar la palabra, porque es nuestra. Seguimos convocándolos a producir y poner en circulación. A confrontar experiencias, para evolucionar de promotores de lectura a hacedores de conocimiento.

 

Leer al futuro

#EscenasLectoras
Por Daniela Azulay

escenaslectoras-2Regalos de fin de año: un libro, un vestido, un disco, una taza, una bombacha rosa y una #EscenaLectora.

Se terminaba 2014, y me dejaba de las más lindas escenas lectoras de mi colección. La foto de Isa leyéndole a la panza de su mamá, devenida en Gero meses después.

Gimena Farina fue de las primeras en mandarme escenas lectoras vía twitter. Cuando la recibí, automáticamente, recordé el libro Un lugar en el bosque, de Armando Quintero:

“Lobo abuelo cuenta cuentos. Cambia el cuerpo, las patas,  los aullidos…¡Cómo cambia y cuánto cambia en cada cuento! []

Lobo abuelo cuenta cuentos y hace que todos viajen al bosque donde todo es posible, hasta los gritos del silencio.”

Isa lee seria, íntima, apoyando el libro en la panza que la escucha.  Lee Lobo Rojo y Caperucita Feroz, de Elsa Bornemann, se lo regaló su tía, me cuenta la mamá cuando le escribo para preguntarle cuál es el libro que sale en escena.

Casi que la escucho:

“(…) El que más asustado estaba – desde que se había enterado que la Caperucita Feroz andaba recorriendo el bosque de lo más campante- era el lobito Rojo, un animal hermoso como nunca nadie viera. 

Sin saberlo, un lobo me trajo más lobos de Un lugar en el bosque:

“Muchachita del bosque

– Escucha-dijo Lobo Grande a Lobo Pequeño-. Y pon mucha atención.  Si por un sendero pasa una niña con una cesta y una caperuza de este color – le mostró unas guindas-, ni le hables. ¡Es un ser muy peligroso! Esa muchachita tuvo mucho que ver con el triste final de tu tatarabuelo.”

 

Bibliografía

  • Quintero, Armando. Un lugar en el bosque. Kalandraka, 2006.
  • Bornemann, Elsa. Lobo rojo y caperucita feroz. Buenos Aires, Alfaguara, 2012.