Laura Varsky y el camino de la vocación

El mundo Varsky tiene su propia paleta de colores y de sonidos. Acá una puerta de acceso.

Por Valeria Sorín

El mundo Varsky tiene su propia paleta de colores y de sonidos. Acá una puerta de acceso.

 

Si a este artículo pudiera ponerle banda de sonido, sería “Je veux” de la cantante francesa Zas. Es el deseo, pero sobre todo es el desear ser/hacer permanente lo que caracteriza a una artista siempre cambiante, siempre inquieta, siempre en ebullición creativa.

Probemos otro comienzo para esta nota. Caminamos por el sitio web de Laura Varsky y leemos:

Varsky_quilombo encuadreEl movimiento del agua, unas rejas antiguas, mi gata durmiendo, cualquier gato jugando, la Bodoni, un hilo descosiéndose, las baldosas de una galería, un azaroso close up sobre un Van Gogh, la primera página de un libro viejo, un bosque en otoño, una mancha de tinta desafortunada…
Esas cosas que me motivan
“.

Y la banda de sonidos debería incluir el tema My favorite things, ya sea entonado por la novicia Julie Andrews o en la versión instrumental de John Coltrane.

 

Varsky_grammyApuntes para una biografía de Varsky

  • En su adolescencia decidió ser diseñadora gráfica para poder crear tapas de discos. Y lo hizo. Los premios Grammy y Gardel ganados por su arte dicen que lo hace muy bien.
  • Al desarrollo creativo de las carátulas escolares le puso estudio y creó dos tipografías (Lady Dodó y Lady René).
  • Unos años después de recibirse se topó con el mundo de la ilustración.
    Y se zambulló de lleno en él.
  • Sus libros suelen agotarse en el stand de la Feria del Libro de Buenos Aires que los exhiba.
  • Se casó con otro ilustrador, Christian Montenegro, y juntos tienen dos hijos.
  • Vive en el mismo barrio, en la misma casa donde creció. Y como tantos artistas, ha sabido trazar líneas imaginarias por las que salir de Ramos Mejía al mundo, sin necesidad de anclar en Buenos Aires.

 

Textuales sobre la vocación

De chica iba a contraturno a la Escuela de Estética, acá en Ramos. Y para mí era como un juego. Me acuerdo mucho de los ejercicios que nos hacían hacer. Tanto de dibujo como de escritura. Me encantaba escribir, más que dibujar”.

“Lo glorioso es poder hacer de eso algo de tu hacer cotidiano. Por ahí la entrada viene por otro lado. En mi casa no había mandato más que laburar, hacerte cargo de vos mismo, ser responsable”.

La identidad hecha trazos

–El diseñador siempre trabaja con otros. A usted se la ve todo el tiempo trabajando en equipo con otros profesionales.
–A mí lo que me gusta de diseñar es justamente lo interdisciplinario. Trabajar con ilustradores, con fotógrafos. Cuando comencé a trabajar como ilustradora, me faltaba eso. Por eso busco proyectos donde pueda darse lo asociativo. Me parece más enriquecedor.
Incluso los talleres que hago tienen que ver con esto de generar comunidad. Por eso también lo de La Noche de los Dibujantes me gustó: tener la oportunidad de conocer gente nueva. Este trabajo es tan individualista que es necesario vincularse. Te das cuenta de que las problemáticas que vos tenés son las mismas que tienen los otros. Si no, te volvés muy endogámico, corrés el riesgo de que quede encerrado en tu universo solo.

–La he oído decir que en el diseño hay una búsqueda de invisibilidad, mientras que la ilustración lo que se busca es el desarrollo de una impronta propia. Desde ese vaivén… creó dos tipografías a las que llamó Lady René y Lady Dodó, ¿por qué eligió esos nombres?
–A la primera le puse el nombre de mi gata, Lady René. La segunda la terminé porque le debía a mi otra gata su tipografía, Lady Dodó.

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–Ahora bien, imagino que un astrónomo desea ponerle su nombre al cometa que descubre, como Halley. ¿Por qué no ponerle a alguna de las tipografías Varsky?
–Ni se me cruzó. Por un lado, me parece muy complicado. Toda mi vida deletreando mi apellido y diciendo cómo se escribía. Pero la verdad es que ni se me cruzó. La tipografía fue un proyecto más para mí. No sabía si a alguien le podía llegar a interesar, si alguien la iba a comprar o usar.
Yo di muchos años clase de tipografía, por lo que cuando comencé a dibujar, lo primero que me salía eran letras. Y a partir de ese trabajo más tipográfico-ilustrado fue que salió su necesidad. En ese momento yo ya estaba ilustrando, muchos de los trabajos de ilustración me los ofrecían por mi desarrollo de letras.

–Miro la Lady René y miro sus ilustraciones, se nota que nacen del mismo tronco. ¿Desde qué mirada se trabaja la creación de una tipografía o una ilustración?
–Lo que yo hago no es lettering ni caligrafía, porque ambas disciplinas tienen un trazo muy dominado que yo no puedo hacer. No tengo esa exactitud, esa cosa perfecta. Y tanto en la ilustración como en las tipografías me apoyé un poco en eso.
La identidad aparece en diferentes lugares. Y uno de esos lugares es lo que no nos sale. Yo sé que no me sale dibujar realista, ni sostener una caligrafía perfecta.
Y termina en una búsqueda. En lugar de buscar perfeccionar el trazo desde lo técnico, busco apropiarme de esta imperfección como lenguaje. También surge de los referentes. Hay algo del art nouveau que tiene que ver con esa forma, con esas líneas, que tiene que ver con las ilustraciones y las tipos –volviendo a las tipografías, les puse el nombre de mis gatos porque esos trazos me recuerdan a sus colas–.
Y en un punto, ese rasgo es el que me diferencia de otros.

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Los colores de la vida

–En el proceso de la ilustración, ¿en qué momento incorpora el color?
–Bastante tarde. En realidad, pienso la ilustración en blanco y negro. La cierro en blanco y negro y después agrego el color digitalmente. Armo una paleta de colores muy acotada que tiene que ver con una fotografía o alguna cosa que me llama y voy pintando zonas.
Y tal vez después incorporo otro color o modifico algo. Pero es muy sistemático.
Me doy cuenta de que ilustro como una diseñadora. Cómo planteo los objetivos, cómo hago el desarrollo, cómo coloreo, cómo construyo, tiene algo del proceso del diseño.
A veces tengo una ilustración que después quiero aplicar en otra cosa, en otro formato y lo que hago es como hacerle un cambio cromático. En la misma ilustración en blanco y negro vuelvo a hacer ese trabajo del color. Es muy divertido cómo una misma composición va tomando otro carácter.

–¿Qué característica tienen esas paletas? Si es que hubiera un lazo común.
Una vez la hija de una amiga estaba cursando las materias introductorias de la carrera de diseño y para hablar de colores complementarios mostraron una ilustración mía como ejemplo. Recién cuando me lo comentó me di cuenta de que siempre trabajo con colores complementarios en las paletas.

–El sistema siempre presente.
–Participar de La Noche de los Dibujantes me costó bastante porque tenía que partir siempre de una hoja en blanco, que no es mi forma de hacer. Soy muy sistemática y de construcción. De repente venía alguien y te pedía “Quiero un gato”. Y yo necesito verlo, planificarlo. No soy dibujante. Soy diseñadora. No tengo esa facilidad que tiene aquel que se maneja con el dibujo como expresión, como primer lenguaje.

¿Qué quedó en su identidad gráfica de la abuela rusa?
Hay cosas que aparecen y desaparecen, y que son como influencias muy obvias.
Hace unos años desarmamos el departamento de mis abuelos. Y, en vez de llevarme cosas, lo que hice fue fotografiar: las muñecas, los echarpes. Porque además es material de trabajo. Con ese objetivo. Como fuentes de recursos y de inspiración.
Pero pasa como con toda la historia de uno, hay cosas de las que te das cuenta más fácilmente y otras de las que te das cuenta cuando las volvés a ver. Pero de mi abuela lo que más me quedó, más que gráficamente, es lo de ser una mujer que trabajó hasta los setenta y pico de años, que iba todos los días a trabajar. Que era abuela y era mamá, pero era sobre todo una trabajadora. Y de mi vieja, lo mismo.
Más que con algo gráfico tiene que ver con dedicarme a lo que me gusta y hacerlo sin excusas. Ahora, a pesar de tener hijos y todo, mi trabajo sigue estando en el mismo lugar. Solo aparecieron cosas nuevas.

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Niños refugiados en América

Por Valeria Sorín

Niños en crisis, bajo el fuego del mundo adulto. De eso se trata una de las tareas de IBBY: asistir a niños refugiados desde la actividad subversiva de abrir las mentes.

Ya tratamos en ediciones impresas anteriores de Cultura LIJ la tarea que IBBY (International Board of Books for Youngpeople) ha realizado en situaciones de catástrofes naturales y humanitarias asistiendo con libros y mediadores entrenados a las poblaciones infantiles víctimas y sus familias (por ejemplo, ante la erupción de un volcán en Venezuela, en el sur de Chile con un terremoto y con el tsunami en Indonesia).

También son conocidas las bibliotecas que se fundaron en Gaza gracias al trabajo de IBBY Palestina y al dinero donado por la escritora Katherine Paterson. Experiencias similares se multiplican en Afganistán, Irán, Siria y Líbano. “Cada vez, unos aprendemos de los otros y vamos mejorando la práctica”, acota Patsy Aldana, presidenta de la organización.

Más recientemente, y ante la crisis de refugiados, se montó en Lampedusa un operativo de asistencia; solo que a los miembros de IBBY no los dejan entrar a los campos de refugiados.

Estas acciones tienen que ver con la propuesta inicial. Apenas después de terminada la Segunda Guerra Mundial, Jella Lepman tuvo la iniciativa de trabajar desde la literatura con la esperanza de construir puentes de entendimiento y paz entre las personas. Se puede leer en el sitio de la IBBY: “Niños de todo el mundo necesitan saber lo que todo buen lector sabe: no estás solo; otros, incluso tus enemigos, tienen experiencias, sentimientos y necesidades como tú”.

 

Hablemos de nuestra América

Los datos

  • 56.000 niños sin adultos acompañantes fueron detenidos en la frontera entre México y Estados Unidos entre 2013 y 2014.
  • 26.000 más llegaron entre 2014 y 2015.
  • 186.233 menores de 18 años han sido detenidos desde 2009.
  • El 10% son menores de 10 años.
  • Origen: en su mayoría salvadoreños, guatemaltecos y hondureños.
(Datos informados por la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos)

Son los otros refugiados, tal vez los más invisibilizados.

Ante la existencia de niños solos hispanoparlantes en centros de detención en México y Estados Unidos, hay organizaciones trabajando por brindarles contención a sus necesidades socioemocionales y de información.

En un documento que firman Fundación IBBY, REFORMA, USBBY e IBBY México A Leer sostienen que “una vista de las instalaciones de Inmigración y Aduanas muestra a los niños que esperan en grandes almacenes como instalaciones sin actividades para ocupar las mentes a través del aprendizaje y el juego mientras están siendo procesados”.

Se han propuesto en una primera instancia llegar hasta los campos de detención con bibliotecas y personal bilingüe y bicultural entrenado especialmente para trabajar con refugiados. Y en una segunda fase, apoyar a los chicos con una mochila donde encontrarán libros, así como papel, lápices, gomas de borrar, crayones y un diario de escritura para que usen en el viaje hacia su destino.

Las bibliotecarias estadounidenses son fantásticas y habían armado seminarios para enseñar cómo trabajar con niños refugiados. Habíamos logrado que los sacaran de los centros donde los tenían detenidos para que vinieran a la biblioteca”, nos contaba Patsy Aldana hace un tiempo.

Pero desde la asunción de Donald Trump todo se ha recrudecido. “Ahora los niños ya no están en los centros de detención. No hay nadie que los esté cuidando. Los están recogiendo. La patrulla de la frontera se ha vuelto como nazis, buscan gente en las casas, los recogen en paradas de autobuses”.

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Al sur del río Grande

Ante el recrudecimiento de la persecución, ha sido necesario cambiar la estrategia. “Ahora estamos empezando a trabajar dentro de los países para que sepan lo que está pasando, el peligro que afrontan en el trayecto por México. Porque además el cruce de la frontera entre Guatemala y México es muy peligroso. Y se pone cada vez peor. Hay niños detenidos en México y nadie logra entrar en esos centros para saber en qué estado están”, informa Aldana.

La región está presenciando la reactivación de sus conflictos motivados fundamentalmente por la lucha contra el narcotráfico. Como en la mayoría de las zonas de conflicto, los niños sufren las consecuencias más dolorosas. La avalancha de menores solos que buscan refugio frente a la violencia es un resultado directo de los últimos 45 años de guerra en la zona. El punto es que sean considerados refugiados para poder acceder a los programas internacionales de protección.

Es difícil pensar en acciones que puedan parar el horror y la violencia desde la literatura. Solo releer la oración anterior provoca sonreír ante lo ingenuo que parece la consigna. Pero la existencia de espacios y acciones de contención de niños en crisis sociales y políticas cambia la vida de los individuos que pueden aprovecharlos.

Forma parte de la utopía necesaria cuando nos duele en nuestro cuerpo el otro.


Más información sobre

Patsy Aldana. Presidenta IBBY. Fue directora editorial (publisher) de Groundgood Books, en Canadá, durante tres décadas. Desde allí creó un catálogo de libros de alta calidad que se animó a abordar todos los temas y las estéticas.
Frente a frente, le preguntamos a Patsy Aladana a qué se debe que haya saltado de la labor editorial a un espacio de promoción social a partir de la literatura.
Mejor escucharla en sus propia voz.


REFORMA
(http://www.reforma.org/). Fundada en 1971 como afiliada de la American Library Association (ALA), ha buscado activamente promover el desarrollo de colecciones de bibliotecas para incluir materiales orientados al español y latinos; la contratación de profesionales de bibliotecas y personal de apoyo más bilingües y biculturales; el desarrollo de servicios y programas de biblioteca que satisfagan las necesidades de la comunidad latina; el establecimiento de una red nacional de información y apoyo entre las personas que comparten nuestras metas; la educación de la población latina de los Estados Unidos en cuanto a la disponibilidad y los tipos de servicios bibliotecarios; y los esfuerzos de cabildeo para preservar los centros de recursos bibliotecarios que sirven los intereses de los latinos. Dentro de los Estados Unidos hay diecinueve capítulos activos de REFORMA. Funcionan de manera autónoma, trabajando a través de sus sistemas de bibliotecas locales, asociaciones de bibliotecas estatales y organizaciones locales para lograr objetivos locales.

IBBY – Children in crisis. Proporciona apoyo a los niños cuyas vidas han sido interrumpidas por la guerra, el desorden civil o el desastre natural. Las dos actividades principales apoyadas por el Fondo son el uso terapéutico del libro y la narración de cuentos en forma de biblioterapia y la creación o sustitución de colecciones de libros seleccionados adaptadas a la situación.

 

 

El mundo reflejado en los libros

Jochen Weber, de la Internationale Jugendbibliothek, habla de los desafíos de la LIJ en la sociedad actual.

Cultura LIJ conversó con Jochen Weber, encargado de la sección en castellano de la biblioteca más importante de libros para niños y jóvenes: la Internationale Jugendbibliothek de Munich.

El día anterior a esta conversación Jochen Weber había moderado una mesa redonda en la que se conversaba acerca de cómo abordaban los libros infantiles la situación de migrantes y refugiados. Flotaba cierta necesidad de repensar al mismísimo Pinocho, desde esta perspectiva, como un migrante.

Ahora que hay libros sobre todos los temas, ¿cuál sería el próximo desafío de la literatura para niños?

WP_20170405_15_26_28_ProLibros temáticos se venden muy bien. Buscan un tema y buscan una forma para presentarlo de un modo más accesible o menos complicado. Entonces hay libros sobre todos los temas, pero lo que falta es la calidad. Y muchos libros de calidad se pierden porque no llegan al público.
En algunos países eso está más complicado porque los libros llegan al público a través de compras institucionales. No es el mercado libre de librerías, sino a través de una preselección institucional. Entonces son las elecciones de los adultos que piensan qué es educativo para un niño.
Esas elecciones no serán libres hasta que no pueda ir cualquiera a una librería y comprar un libro de calidad a un precio accesible. Ese sería un sueño, tener esas condiciones favorables para que el arte de la escritura, el arte de la ilustración y el de la edición no tengan restricciones de precio, calidad de papel, cantidad de colores, etc.
La situación en Latinoamérica ha cambiado muchísimo. Hay mucha más calidad que hace 20 años sobre todo en ilustración. Todo esto se nota incluso en el arribo de contingentes de editores de Argentina o de Chile a la Feria de Bologna. No solo vienen a comprar títulos del extranjero, sino a vender los propios.

¿Dónde nota espacios de innovación?

Cuando estuve en el congreso de CIDELIJ en México, di una charla sobre los libros más políticos. El tema de los refugiados, conflictos globales, migrantes, racismo, xenofobia, populismo creciente en todos los países, la sociedad multicultural. Las sociedades han cambiado mucho en los últimos treinta, cuarenta años. La Alemania de hoy no tiene nada que ver con la de mi niñez.
Y se nota que últimamente ha habido una producción excelente de libros exigentes y muy claros en su mensaje, aun sin ser educativos. En cómo describen la situación, la problemática y los conflictos que surgen. Libros que tratan de armonizar con un final feliz. Puede ser que se resuelvan a un nivel familiar los conflictos, pero en un nivel social no se resuelven rápidamente. Esta es una tendencia que se ve en Latinoamérica también.
En Chile se han publicado últimamente libros sobre la dictadura, que antes no –a diferencia de Argentina, donde siempre hubo–. Y en Colombia, libros que tratan sobre la guerra civil realmente muy buenos. Espero que las editoriales sigan en ese camino, siendo más libres.
En el libro álbum ya se siente esa libertad. Hay muchas respuestas plásticas, conceptos muy contrastantes. En la narrativa hasta hace poco no había tanta dinámica. No son aburridos, pero se limitan a cuentos bonitos. Lo que falta a veces es exigir al lector. Hay niños que no los van a leer, que no querrán seguir leyéndolos, que cambiarán de libro, pero habrá otros que sí puedan.

¿La dificultad no está más desde la receptividad de los adultos?

Los adultos pueden ser un obstáculo, una barrera. Ellos son como los guardianes que prohíben el acceso. “No, ese libro no es para ti. Ese libro no es para la biblioteca o para el aula”. Entonces sería necesario que haya muchos más espacios –bibliotecas públicas– donde los niños puedan entrar solos sin ser guiados por los adultos. Que ellos mismos puedan descubrir la literatura sin límites.
Hoy en día con la crisis económica, hay países europeos que lo primero que han hecho es cerrar las bibliotecas. Y por eso hay preocupación. Porque será muy difícil reconstruir. Una vez que se han perdido, que se cerraron, será necesario mucha energía para que vuelvan a existir.

Mientras en el mundo también hay un giro hacia la xenofobia, en la producción de libros para niños ha habido un trabajo en sentido contrario, hacia la diversidad. ¿Qué relación ve entre la literatura y lo que pasa en las sociedades cuando se ponen más complicadas las convivencias?

Jochen WeberEn Alemania, por un lado, está la conciencia de que la sociedad se está transformando en algo diferente, en un país distinto, con facetas que antes no había. Esos temas se tratan en la cultura, en los medios, en la LIJ. Pero por otro lado, hay tendencias xenófobas en las sociedades europeas. Es un movimiento, antimovimiento. Quieren volver a un estado que nunca ha existido realmente, sintiendo que ahora estamos ingresando en un futuro inseguro. Esa ansiedad de tener una identidad distinta a los otros. Esos movimientos identitarios que no son racistas, pero que lo son.
No sé si esto se refleja ya en la producción literaria y su consumo. Tal vez la gente está buscando sin darse cuenta libros que no sean demasiado difíciles o complicados, que tengan una imagen más armónica de la sociedad y la familia, sin tener conciencia de que se están perdiendo lo demás.
Es el problema de la industria editorial con el proceso de concentración en grandes grupos internacionales que son compañías para ganar dinero. Antes las editoriales tenían su producción mezclada: una parte de los libros financiaba los demás. Siempre habrá editoriales pequeñas independientes que se ubiquen en una parte pequeña del mercado. El plan editorial en mi país ya no son los editores quienes lo deciden, sino el marketing y sus cifras.

Dedicado al asombro

El proyecto Frida nació en el patio de la Casa Azul, cuando Lacombe quedó asombrado bajo la fuerza de Frida Kalho.

Dijo Lacombe: "Lo que para mí es importante es que el artista debe dedicarse plenamente a su obra. Es de ese proceso creativo y sus revanchas. Este libro lo que muestra es el artista, pero también cómo hacer con la vida de uno un universo."

Asombro. Esa es la palabra con la que se puede definir el trabajo de Benjamín Lacombe. Se trata de un hombre dedicado a generar asombro con libros impactantes. Como lo hemos hablado en su anterior visita a la Argentina, a través de sus libros acerca obras clásicas complejas a un público amplio. Lleva consigo un proyecto cultural donde el asombro deviene estrategia para el acceso de lectores de todas las latitudes al corpus cultural que lo impactó a él en su propia juventud.

Este proyecto es diferente, nació en el patio de una casa azul en México DF, bajo el impacto y el asombro del encuentro con la obra de Frida Kalho. Por eso este libro que ha presentando en las ferias del libro de Latinoamérica es tan importante: ¿cómo asombrar con Frida, después de Frida?

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El reencuentro

“¡Cuántas páginas que me dedicaron! ¡Ocho!”, dice mientras sostiene un ejemplar de Cultura LIJ #27 donde salió el primer reportaje. A su lado, Sebastien Perez hojea el número 39 de Cultura LIJ. Benjamín Lacombe lo hace parar en el reportaje a Nicolás Arispe al ver la tapa del libro La partida. “Ese libro es muy bueno. Lo vi en la Feria de Bogotá y lo compré, es excelente.” Coincidimos plenamente.

Hace tres años lo entrevisté por primera vez. En ese entonces presentaba dos ediciones especiales: Seda, la novela de Alessandro Baricco, y La Biblia. Reviso las fotografías de ese día y allí está: la cartuchera con la imagen de Frida. Seguramente ya estaba sumergido en el mundo de Frida, ya estaba trabajando en la búsqueda de su Frida interior.

Hasta ahora su obra tiene que ver mayormente con reinterpretar obras ficcionales. Pero Frida Kalho es un personaje real que se ha convertido en un símbolo de la identidad latinoamericana. Ustedes, ambos, debieron deconstruir ese símbolo para reconstruirlo en sus propios términos. ¿Cómo fue ese proceso?

(Sebastien Perez) —En mi caso no partí del símbolo. La primera vez que la descubro es cuando fuimos a la Casa Azul. Y fue en el patio de la Casa Azul donde Benjamín me propuso que hiciéramos este libro juntos. Pero no tenía una representación previa. Ella en Francia no es conocida, de su obra hay un conocimiento muy superficial. Por lo tanto, no partí del personaje, sino de la persona a la que conocí primero al recorrer su casa: el lugar donde nació, creció y murió. Tuve la suerte de conocerla desde su hogar, desde un lugar de lo íntimo. Y luego, cuando volví a Francia, la seguí conociendo a través de sus escritos, de su correspondencia, de sus diarios. O sea que no trabajé sobre su imagen o la persona que ella representaba.

(Benjamín Lacombe) —En mi caso conocía el ícono de Frida, su símbolo. Ya había hecho otros personajes históricos, como María Antonieta y Leonardo Da Vinci. No era la primera vez que trabajaba sobre un personaje real. Pero a diferencia de esos casos, esta vez tenía fotos y videos, y otros elementos objetivos donde poder observarla. Era más fácil para poder acercarme visualmente al personaje, para poder trabajar su rostro.
Lo más difícil para mí fue mostrar su pintura con mi propia voz. Para mí era muy importante poder hablar de su obra, pero sin perder mi propia voz. No quería hablar de ella desde los rótulos que conocemos. Quería hacer un trabajo que regresara al artista, que es lo fundamental. Quería enfocarme en el vínculo entre su sufrimiento corporal y su obra.

—En el libro han trabajado con referencias a las pinturas de Frida Kalho, pero también incorporando citas textuales de ella. ¿Cómo ha sido ese trabajo de recopilación e incorporación de la voz de Frida en el texto?

(SP) —Al principio no queríamos hacer una biografía clásica; Benjamín quería que diéramos cuenta del proceso creativo. En realidad me costó mucho empezar el texto, porque era una estructura totalmente diferente sobre la que tenía que apoyarme. Fue un proceso totalmente diferente a otros trabajos anteriores.
Normalmente partíamos de un texto. Pero esta vez, como queríamos dar cuenta del proceso creativo, que era un proceso visual, no sabía por dónde empezar. Fue necesario que Benjamín hiciera un esquema, un story board, de cómo iba a ser el libro para poder pensarlo a partir de las temáticas que definimos. Recién así pude trabajar, a partir de tener una idea de cómo sería este sistema de troquelados, de diferentes capas. A partir de ahí fue todo más sencillo.
Yo había leído todo lo de ella. Estaba totalmente inmerso de sus escritos. Y seleccionamos las frases que más tenían que ver con los temas de cada sección. Una vez que había extraído las citas, pude empezar a abordar e hilar en torno de esas citas. La sentía a ella proyectada dentro de mí.
Las comillas surgen como un recurso para que el público pueda entender qué texto es de ella y qué texto es mío.

(BL) —En mi caso, en el tratamiento de las citas pictóricas radicó la mayor dificultad.
El caso de El ciervo herido fue muy complejo, porque si sacaba un solo elemento, toda la estructura de la pintura se derrumbaba. Cada elemento cuenta. Por lo tanto, tuve que quedarme muy cerca del original. Es una estructura muy bien pensada, donde todo está relacionado con el número nueve: son nueve árboles, nueve con las flechas, nueve ramas del árbol caído. Y todo elemento cuenta: un árbol roto, tenemos la tempestad en el cielo de fondo, pero el mar calmo. Y el número nueve permanentemente que, para las culturas mayas y aztecas, representa el renacer de todo. Frida pinta este cuadro justo antes de una operación muy importante, después de la cual podía morir o curarse definitivamente. Por eso la tempestad y el mar calmo. Lo que hice fue cambiar la posición de Frida o la cantidad de orejas −de las cuatro del original solo dejé dos−. Retirar o modificar el número de árboles o de flechas sería traicionar el simbolismo que habita en ese cuadro. En otros casos pude hacer una composición que fuese más mía. La otra dificultad fue la paleta de colores muy alejada de mi tendencia natural.

Ver artículo Entre Frida y Lacombe, de esta misma edición. 

El arte y el artista

—En Frida el dolor y la muerte están presentes todo el tiempo, pero al mismo tiempo su obra está plenamente viva. Hoy vivimos en una época en que nuestras vidas están muy expuestas y la intimidad pierde valor. ¿Es necesario que el artista encarne su obra?

(BL) —Depende mucho, para mí un artista tiene un solo deber y es con su obra. No tiene poder de representación. El caso de Frida es muy particular porque ella todo lo que tocaba lo convertía en ella misma. Todos los objetos de su casa son ella misma. En su casa, en la casa azul, casi no hay cuadros de ella, sino objetos de su vida cotidiana intervenidos: sus zapatos, sus muñecas, sus corsés. Es Frida. Todo es Frida. Eso es válido para el caso de ella.

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Ver nota del Museo Casa Azul, en esta misma edición.

(BL) —Pero hay otros artistas cuya obra habla por sí sola y habla mucho de ellos. En el caso de Ron Muek, él no da ninguna interpretación, no va a ninguna de sus inauguraciones, no le interesa dar claves para la interpretación. Recuerdo que la Fundación Cartier realizó un video donde otros artistas venían a interpretar su obra. Y se escuchaban explicaciones brillantes y contrapuestas acerca de la misma obra. En eso radica la potencia del arte, en que no hay un manual de cómo hay que hacer las cosas, sino formas particulares de hacer.

(BL) —Otros artistas pueden ser muy difíciles de entender desde el punto de vista plástico, como Sophie Calle. Pero luego la obra toma sentido. Lo interesante es el proceso de preparación, pero luego la foto final que ella toma no es lo que más interesa, no el objeto, sino cómo piensa ella el proyecto.

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(BL) —Lo que para mí es importante es que el artista debe dedicarse plenamente a su obra. Es de ese proceso creativo y sus revanchas. Este libro lo que muestra es el artista, pero también cómo hacer con la vida de uno un universo. Y, en el caso de Frida, con su columna rota ella arma su universo. Y es de ese proceso creativo que este libro habla. Cómo el arte puede ser una forma de resiliencia.

Entre Kalho y Lacombe

Lacombe ha trabajado su libro Frida sobre obras que es importante revisitar.

Benjamín Lacombe ha trabajado en el libro Frida basándose en las obras de Frida Kalho que nos parecía importante revisitar. A su vez, las obras de esta artista están plagadas de referencias simbólicas que es interesante conocer.CLD2017-LaVoz-Lacombe-FridaGIF.gif

En el capítulo “La tierra”

  • El abrazo de amor del universo, la tierra (México), yo, Diego y el señor Xólotl (1949). Hay que hacer notar que el señor Xólotl es para los aztecas el dios del fuego, quien cuida al sol durante la noche, y quien guía a los muertos en su camino final. El perro presente en el cuadro es un xoloitzcuintle, o perro de Xólotl, raza que se creyó extinta y que Kalho y Rivera criaron. En el abrazo se reúnen hombre y mujer, noche y día. Lacombe en este caso quita a Diego Rivera y al universo de la escena, y deja solo el lado femenino de la composición: es Frida y la Tierra, aunque con ellas duerme un xoloitzcuintle.
  • Raíces (1943). Aquí Frida descansa sobre lava seca, un paisaje estéril, desierto y rocoso de resquebrajada sequedad. De su torso salen raíces de las que fluye su sangre y nace de ella también una planta. En el cuadro original la mirada se dirige al espectador, fuera del cuadro. Lacombe modifica esto para orientar la mirada de Frida hacia la tierra, donde yace un esqueleto.

En el capítulo “La fauna”

  • Autorretrato con collar de espinas (1940). En este retrato Frida tiene una corona de espinas, a modo de la de Cristo, junto con un colibrí muerto. A su izquierda, un gato mira atento el colibrí. A su derecha, un mono, regalo de Diego. Lacombe prefiere cambiar el gato por otro mono.
  • El venado herido (1946). Ver nota principal, Lacombe explica allí las operaciones realizadas en este caso.

En el capítulo “El amor”

  • Diego en mis pensamientos (1943). Ataviada con uno de los trajes típicos mexicanos de Tehuana, en este retrato Frida incorpora un retrato de Diego en su frente. Lacombe lo incorpora también, pero con un recurso muy atractivo: el troquel. Diego así aparece en un plano diferente, que se revela completamente al dar vuelta la hoja. El mayor cambio aquí está en la incorporación de una red roja en la que se puede ver ya una corona de espinas, ya un sistema de arterias, ya la osamenta de un ciervo, ya…

 

La columna rota

  • La columna rota (1944). Su columna rota, ahora sostenida artificialmente por un corsé. Su cuerpo atravesado por clavos. Dolor físico y emocional. Lacombe toma la fuerza de esa obra, pero le cierra los ojos, en un gesto que subraya lo privado del dolor. Nuevamente el juego de planos exterior/interior ubica la columna en una siguiente hoja visualizada a través del troquel de la página.

La posteridad

  • Viva la vida (1954). Ocho días antes de morir, la artista firma este cuadro: “Viva la vida / Frida Kahlo / Coyoacán 1954 México”. En las representaciones populares mexicanas del Día de los Muertos, la sandía aparece asociada a los esqueletos. Lacombe interviene la obra modificando el fondo para hacer aparecer la casa azul; asimismo incorpora tres mariposas, que para los mayas y los aztecas estaban relacionadas con las almas de los muertos.

Solsticio cultural

Si el solsticio marca el nacimiento del nuevo ciclo, ¿por qué no pensar un solsticio para nuestras culturas? Tiempo de siembra. 

Por Laura Demidovich y Valeria Sorín

Si el solsticio marca el nacimiento del nuevo ciclo, ¿por qué no pensar un solsticio para nuestras culturas? Tiempo de siembra.

Es sabido que nuestro año se organiza a partir de los solsticios. El verano comienza el día más largo; el invierno con el más corto.

El evento que da lugar al comienzo del invierno desde una perspectiva astronómica ha sido celebrado por los pueblos paganos la semana del 21 de diciembre en Europa −lo que dio lugar a la incorporación posterior de la celebración de la navidad en esa misma ocasión− y por los pueblos originarios de América del Sur y Oceanía la semana del 21 de junio. ¿Por qué? Ya la noche más larga habrá pasado y todo podrá volver a comenzar.

El despertar

Leer y escribir en un mundo cambiante es el título de la conferencia que Emilia Ferreiro ofreció en mayo del año 2000 en Buenos Aires, en el marco del Congreso Internacional de Editores.

Ya lo hemos olvidado, pero sobre los fines de siglo siempre se acumulan esperanzas. En las décadas finales del siglo XX las metas de disminución de la pobreza, mejoras en salud o educación, progreso científico y desarrollo urbano; todas ellas estaban puestas en este evento aglutinador.

Por eso en aquella conferencia de Ferreiro, que luego publicaría Fondo de Cultura Económica, la investigadora pasaba lista a la situación de la alfabetización mundial. Ferreiro explicaba como diferentes variables se combinaban para generar condiciones de posibilidad para el analfabetismo: pobreza endógena y hereditaria, baja esperanza de vida y las altas tasas de mortalidad infantil, malnutrición y multilingüismo. La humanidad ingresaba al siglo XXI oficialmente con unos 1000 millones de analfabetos.

Las condiciones que han garantizado el analfabetismo en el mundo no deberían llamarnos la atención, excepto tal vez por un punto que en aquel momento era más difícil notar y que hoy se hace evidente: el multilingüismo. Y no es que entonces no convivieran una gran cantidad de lenguas en nuestros países; es que difícilmente nos hubiéramos autopercibido bajo el indicador “multi”. Había inmigrantes, sí. Había pueblos indígenas, también. Pero debían asimilarse. El analfabetismo se medía también en relación a la lengua hegemónica.

Y apareció Internet

El siglo XXI traía también la promesa de un mundo digital donde todos los bienes culturales estarían al alcance de todos los ciudadanos a la distancia de un clic. Esta democratización automática ya era mostrada en dicha conferencia como falaz. A lo sumo cambiaba el mapa de los excluidos sumando a los analfabetos digitales.

Han pasado casi dos décadas desde entonces y los esfuerzos por la vida equitativa en sociedades evidentemente multiculturales han abierto nuevas preguntas. El conflicto cuando no es explícito aparece como incomodidad o violencia contenida.

Hasta hace no tanto, a pesar de que los habitantes de Bolivia de origen aymará alcanzaban el 66% del total de la población, su lengua era negada e incluso autocensurada −padres que preferían criar a sus niños en forma monolingüe, en castellano−.  Hasta hace no tanto las cholitas eran discriminadas en espacios públicos.

El reconocimiento de la diversidad nos enfrenta a nuevos desafíos y aun no tenemos recetas de cómo llevar a cabo una sociedad que viva entre lenguas, entre culturas.

Solsticio

En medio del invierno algunos pueblos rinden honores a la tierra o Pachamama y le piden permiso para abrirla y echar la semilla. Sí, estamos atravesando en el hemisferio sur el solsticio de invierno. Es hora de sembrar.

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Cholitas de espaldas, por journeyj2911.

 

La vida entre lenguas

Pinocho, Oz, el Principito, y hasta la misma Alicia implican un viaje, una adaptación, una diferencia. Conoce a la escritora argentina-noruega que hace de estos temas su propia trama: Verónica Salinas.

Por Valeria Sorín

Verónica Salinas es una artista argentina reconvertida en escritora de literatura infantil noruega por arte de las migraciones. Aquí relata cómo convirtió esa vivir entre dos mundos en el centro de su producción para la infancia.

Gran parte de la literatura mundial ha nacido de un viaje: Pinocho, Oz, el Principito, y hasta la misma Alicia de una u otra forma lo implican. Un viaje que es siempre un encuentro con el otro y un descubrimiento de quién se es.

Estoy sentada frente a una escritora noruega, cuya sonrisa se extiende mucho más allá de los límites propios de los gestos europeos. Me acompaña una actriz que se formó como tal en la Escuela Municipal de Arte Dramático (EMAD) de la ciudad de Buenos Aires pero que hoy gira con obras infantiles y para adultos por toda la península escandinava. Escritora y actriz son la misma persona. Y no hay forma de quedar fuera del eclipse de su carisma.

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¿Qué la decidió a emigrar específicamente a Noruega?
Llegué a Noruega en julio del 2002. Salí corriendo de la crisis, había estado como ocho meses sin trabajo de traductora de portugués y estaba muy difícil vivir del teatro. Estaba desesperada no encontraba trabajo de nada. Una familia en Noruega necesitaba una niñera y me fui. Fue un exilio económico y social se podría decir. Quería tranquilidad, estaba cansada de la crisis y de la violencia que las crisis generan.

¿Qué buscaba?
Perder todo. Venía de la toma del edificio de la EMAD donde había estudiado teatro, había empezado a estudiar y practicar Yoga y había leído algunos libros que hablaban de perder para encontrar. Con todo esto en la cabeza y el cuerpo decidí irme.
Llegué a Frederikstad un pueblo en Noruega a una hora y media de Oslo. Silencioso, solo 5000 habitantes; te podrás imaginar, yo recién salida de la ruidosa Buenos Aires.
Puedo decir desde ya que la literatura nunca me abandonó. No entendía nada de noruego, pero me metía en la biblioteca todos los días −el único lugar calentito que tenía la calle para ofrecer, gratuito, lleno de libros y con bibliotecarias sonrientes dispuestas a brindarte ayuda−.
En la biblioteca hacia la tarea de las clases de noruego y después de cansarme de repetir “yo me llamo Verónica”, “me gusta la música”, “hablo español y portugués”, “tengo un padre, una madre, una hermana y un hermano”; después de cansarme de repetir oraciones elementales y necesarias para el aprendizaje de un idioma me buscaba algún libro de poesía o libros ilustrados y leía con el diccionario de noruego-castellano abierto. Quería leer palabras lindas, palabras con sustancia, palabras brillantes, palabras con juego, palabras oscuras, palabras con alma.
Pensaba que me iba a quedar solo un año allá. solo una pausa de un año y volvería a Argentina. Luego me quedé un año más y al final de ese segundo año conocí a mi marido. Y así me quedé. Mis papeles de estudios de Buenos Aires no tenían validez en Noruega. Para el estado noruego era una inmigrante sin estudios. Después de leer esa carta, tenía dos caminos: sentarme a llorar y no parar de llorar como Girondo, o arremangarme y empezar de nuevo.
Hasta llegué a escuchar “¿Por qué no haces enfermería? A vos que te gusta trabajar con las personas y tenés tanta empatía”.  Pero yo ya había explicado que tenía una formación teatral y literaria. Dicen que cuanto mayor sea el desafío mayor es el placer al final, algo de eso es motor de mi vida en muchos sentidos. La puerta cerrada y el corazón lleno de amor a estas dos disciplinas hicieron que me anotara en la universidad de Oslo para estudiar literatura castellana y portuguesa y armé mi primer espectáculo para chicos con música con el que realicé giras por muchos jardines de infantes y escenarios noruegos.

 

La actriz y la escritora

CLD2017-Abril-Reportaje_SalinasCon solo nueve años un día regresó del colegio diciendo que iba a ser escritora. Hubo quienes le dijeron que mejor estudiara una profesión que le diera un futuro: abogada, contadora. Pero la niña Salinas contaba con suficiente desobediencia como para no dejar sus sueños.

Además del castellano como lengua materna, estudió portugués. Luego emigró y adoptó el noruego como lengua propia. Ahora bien, sus dos profesiones (actriz y escritora) dependen del dominio de la palabra.
El noruego no se parece en nada ni al castellano ni al portugués, entonces no tengo de donde “colgar” las palabras. Si me quería acordar como se dice plato en noruego −tallerken− ¿dónde pongo esta palabra en la memoria? ¿dónde la podría apoyar para que salga la próxima vez que veo un plato? Entonces me tocaba memorizar y repetir un sustantivo y un verbo por día hasta el cansancio. Y después que tenía todas las palabras aprendidas, iban apareciendo de a poco al contacto con la realidad.
Es difícil ser un actor que no domina la palabra. Pero acá estoy. El año pasado estuve de gira con los dos comediantes más grandes que tiene noruega en este momento. Hicimos 150 funciones de la obra Extraña pareja. Como dramaturga, mi obra Vidas Extremas este año ganó dos premios: el Hedda Prisen y el Kriterprisen.

¿En qué idioma comienza su proceso creativo?
Para mí hablar y escribir en noruego es como disfrazarme. como vestirme con un vestido nuevo y con zapatos recién estrenados. Salir al escenario tratando de que el público crea que siempre usé ese vestido y esos zapatos mientras en realidad lo hago hace unos pocos segundos.
Mi proceso creativo comienza tanto con el castellano como noruego. Se me mezclan todas las palabras, y las emociones. Después me tengo que sentar y ordenar, corregir, sacar. Porque muchas veces hay palabras que no existen ni en castellano ni en noruego.

¿Qué le ha aportado el noruego a lo expresivo?
El noruego es un idioma muy práctico. Cortito, conciso, claro y resumido. Y a mí me gusta saltarle un poco a su naturaleza. Adornarlo un poco. Muchos me han dicho que les gusta el noruego que escribo, porque es noruego pero tiene otra cosa también. Y al no ser mi lengua materna siempre pienso mucho cada palabra que elijo. Como que las miro mucho y detenidamente antes de colocarlas en una oración. Mis textos en noruego son siempre muy económicos. Y en general son palabras cargaditas. Como que la palabra que elegí, queda ahí en representación de las muchas otras que dejé.

 

La poética del migrante

Todos sus libros tienen como trasfondo la idea de la migración y la necesidad de adaptarse a una sociedad muy diferente.

Y: novela basada en su propia experiencia, narra el proceso de incorporación de una joven argentina que migra a Noruega y va a descubrir su propia identidad en una sucesión de sumas: argentina y noruega, traductora y actriz y escritora y… Ha sido distinguida dentro del listado White Raven en 2016.

El viaje:  definido por la crítica como un libro universal. El protagonista llega a un lugar nuevo donde todo es nuevo, encontrar a un semejante es la tarea primera.

El hambre: ahora que este personaje ya encaja, son otros los recién llegados. Ahora hay que compartir.

No solo porque yo soy una extranjera en noruega, sino porque desde chiquita era como una extranjera en mi propia vida”, sostiene Salinas. Una experiencia no solo personal sino familiar: hija de una correntina y un formoseño llegados a la capital argentina en busca de progreso. Y también niña de hogar de clase social baja que fue enviada a colegios privados, donde sus compañeros tenían una situación económica holgada. Adaptación y diferencia.

Aunque viaja una vez por año a Argentina a visitar a su mamá, Salinas aun no ha sido publicada en castellano. Sus tres libros para niños han sido inicialmente publicados en noruego, aunque los dos libros álbum ya se han traducido y publicado en diferentes lenguas (sueco, danés, inglés, francés, chino y persa), logrando buenas reseñas y repercusión entre el público especializado incluso en los Estados Unidos.

Su primera novela, Og −en castellano Y−, se espera que siga un camino tan maravilloso, o aun más, que sus primeros álbumes.