Tentación oral

Todo lo que hay que saber acerca de la diferencia entre la sintaxis oral y el registro escrito.

Por Norma Castellano
El sistema de puntuación actual es el resultado de un largo proceso de evolución. En la Edad Media, la lectura se llevaba a cabo en voz alta, dadas las dificultades de difusión de los textos escritos y también por el alto porcentaje de analfabetismo en la población. Debido a estos factores, la puntuación surge para indicarle al que lee dónde debe establecer las pausas sin que el texto pierda sentido.

Con el nacimiento de la imprenta, el texto escrito adquiere mayor difusión y los correctores e impresores necesitan normas prácticas para preparar los originales. Además, el aumento de los niveles de alfabetización y la proliferación de ediciones hacen que la lectura se realice de manera silenciosa, lo que da protagonismo al texto escrito. Son los editores y los correctores quienes fijan los primeros criterios de uso de los signos de puntuación, alejándose del registro oral.

Cuestión de puntuación

En la actualidad, los signos de puntuación son aquellos que organizan el discurso para facilitar su comprensión. Podría decirse que son el “manual de instrucciones” para interpretar correctamente el texto. Aprender a puntuar es aprender a organizar las ideas.

Si bien es cierto que el uso de los signos de puntuación está vinculado a la pausa y a la entonación, no es verdad que la puntuación siempre reproduzca las pausas que realizamos al leer. No todas las pausas de la oralidad se reflejan gráficamente; es decir que, por ejemplo, la coma no la usamos “para hacer una pausa para respirar”, como solían expresar los antiguos manuales escolares.

Los signos de puntuación tienen, principalmente, dos funciones: indicar los límites de las unidades lingüísticas e indicar la modalidad de los enunciados. A su vez, cada uno de ellos cuenta con reglas de uso bien establecidas y debemos respetarlas si pretendemos que el texto transmita de forma óptima de mensaje que quiere comunicar.

En el fluir de la escritura es natural que sintaxis del texto adopte formas propias del pensamiento o del discurso oral. Es una tentación en la que caemos sin advertirlo. Debemos, sin embargo, resistirla: a la primera escritura debe seguirle la corrección. Y sí, en una instancia posterior una cierta represión de la reacción instintiva inicial es saludable.

O para decirlo de otra forma: corregir es poner en regla.

 

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  One thought on “Tentación oral

  1. sabrina
    julio 20, 2017 en 1:42 pm

    Muy bueno

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