Al rescate de sabores, dulces sabores

El recorrido o viaje de hoy es para degustar. Este viaje es de sabores dulces, sensaciones de comidas y de lecturas que nutren y permiten crecer.

Por Mónica Rodríguez
Maestra, bibliotecaria, editora y escritora.

De frutas y de hortalizas

CLD-mononocomebananasEn la primera estación probamos El mono no come bananas. Los protagonistas de la historia son Merceditas, su familia y un mono. En la casa de la nena, escondida en la selva misionera, desaparecen las zanahorias que suelen usar para preparar ensaladas. Devenida en detective, Merceditas descubre el misterio: un mono entra en la casa por las noches y se lleva las hortalizas. Cuando se cerciora de que al mono no le gustan las bananas, Mercedes pone en cuestión varias frases hechas y saberes populares que repican en la cabeza de todo niño, por ejemplo, las casas no tiene techos de triángulo, perros y gatos no siempre pelean “como perro y gato”, a los gatitos no les gusta la leche y… es bueno tener hermanos más allá del mito de los celos. Entre bananas y zanahorias, Merceditas comenzó a repensar algunas “verdades infantiles”.

De confituras y pestilencias

CLD1-capitancroissantEn la segunda parada nos recibe El capitán Croissant. El joven proviene de una dinastía de marinos, ya que es el nieto del Capitán Omelette. En su barco, “la Petit baguete”, recorre todos los mares. Pero un día, casi sin querer, llega al temido mar del Peloponeso, ese que enmaraña las naves y causa pánico en las tripulaciones. El aguerrido capitán descubre que el secreto de la maldición es una jauría de piojos que invaden la cabeza de la sirena. Y acá aparece un sabor ácido: la pestilente mezcla que prepara el cocinero y que permite desterrar a los piojos volviendo el pelo de la sirena un mar sedoso y plácido. Historia dulce y con final feliz (hay beso de agradecimiento y todo).

De recetas familiares

CLD1-sueñosconmiedoEl dulce de la tercera estación es reparador. En Sueños con miedo… / Arroz con leche una de las protagonistas es Lucía. Ella vive tranquila con su familia. Juega y crece con alegría hasta que una noche sueña con un horrible oso, que se le acerca y se le acerca… La pesadilla se hace recurrente y ninguna de las soluciones familiares dan en la tecla para que la niña encuentre la paz perdida. La abuela Adelaida aportó un rico arroz con leche. Mientras el arroz se enternecía y se endulzaba, la niña le fue contando el sueño. Hasta dibujó en el vidrio empañado la forma del miedo en el cuerpo del oso. Mientras hablaba y borraba el dibujo, borró también el miedo. ¡Cuánta paz puede aportar un arroz con leche! Y por si algún lector tienen un miedo por superar (el que esté libre de ello que tire la primera pesadilla), dando vuelta el libro se aprenden datos sobre el arroz y también las instrucciones para preparar la receta sanadora.

De sabores del monte

CLD1-BrujoTubitosEn la cuarta estación el dulce aparece en acciones diversas: en un picoteo de moras, en una merienda compartida, en el color de la arena. La historia que nos trajo aquí es El brujo de los tubitos. A los pagos de El Negro, un pastorcito curioso, llega un joven, el Barbita. Rápidamente, el chico centró su mirada en el forastero. Un día, con mate amargo y bananas dulces, el hombre le cuenta cuál es su trabajo: crear caleidoscopios que encierran los colores del monte y que, por supuesto, encandilan al chico. Días más tarde, es el mismo niño el que aporta nuevas cosas para los tubitos: verbenas rojas, arena color melón y sonrisas.

De un sabor típico

Para la quinta estación nos tomamos una licencia. Nos quedamos compartiendo un libro de texto para chicos y chicas de 4° grado. Quizás algunos lo saborearon como alumnos o lo convidaron como docentes: es el libro Dulce de leche. Bajo la autoría de Carlos Durán y Beatriz Tornadú nació este libro que en su momento fue considerado rebelde. Según palabras de su autora, la idea nació para desalmidonar el libro de lectura. Se incorporaron temas sociales y se cambiaron la diagramación y la estética de los libros canónicos hasta el momento. También ofrecía en sus páginas la receta para preparar el dulce que da nombre al libro. Tengo que contar dos anécdotas sobre el libro. La primera: lo usó mi hermana cuando cursó cuarto grado, y aunque yo ya estaba en la secundaria, lo leía de a ratitos, reconociendo su carácter innovador. La segunda: el libro formó parte del corpus de la tesis con la cual me recibí de editora. Dos recuerdos dulces para mí.

CLD2017-1-Abril-Alrescate-Dulces1Para seguir pensando y probando

Después de tanto sabor, me quedo pensando si habrá papilas para la lectura. Para reconocer el gusto por la lectura, para distinguir criterios y sabores, para probar, para recomendar y para convidar. Yo creo que sí. ¡A empacharse entonces!

 

Bibliografía estación por estación

  • Devetach, Laura y Ezcurra Isabel. El brujo de los tubitos. Buenos Aires, Sudamericana, 1988.
  • Durán, Carlos y Tornadú, Beatriz. Dulce de leche. Buenos Aires, Estrada, 1974.
  • Freitas, Luis y Leiro, Carlos. El capitán Croissant. Buenos Aires, Sudamericana, 2005.
  • Spangenberg, Pilar y Viña, Eugenia. El mono no come bananas. Buenos Aires, La bestia equilátera, 2010.
  • Rey, Rosa María. Sueños con miedo. Buenos Aires, Colihue, 1997.

 

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