El colectivo que nos lleva

Sección: Contexto
Por Silvia Schujer

No recuerdo qué día era, pero ya había ganado Macri. Nos juntamos a despedir el año en la reunión habitual que Santillana (ex Alfaguara) suele hacer a fines de noviembre/principios de diciembre y nos vimos las caras. Los que sabíamos o, mejor dicho, los que estábamos desesperados con lo se venía no bien asumiera el PRO nos fuimos arrimando (debo aclarar aquí que –al menos yo– ni en las peores suposiciones imaginaba la magnitud del horror que estamos atravesando).

Por algunas cosas que había leído de él en Facebook y por lo poco que lo conocía, pensé que Mario Méndez era la persona con la que mejor me iba a poder entender en esos momentos. Entonces “me le” acerqué y nos pusimos a charlar sobre la necesidad de hacer algo, de pensar cómo resistir y desde dónde. En ese encuentro y, medio a los ponchazos, nos propusimos armar una reunión con quienes creíamos “del palo” y después ver. Paralelamente a nuestra charla, otros colegas contactaron a Mario por lo mismo y decidimos coordinar esfuerzos. Convocamos un primer encuentro “de mesa chica” y allí estuvimos Márgara Averbach, Silvina Rocha, Alejandra Erbitti, Sandra Comino, Mario y yo.

Lo primero que hicimos fue reconocer identidades y puntos de coincidencia: somos escritores de libros para chicos, pertenecemos al conjunto de trabajadores de la cultura en general y de la literatura infantil y juvenil en particular. Apoyamos las políticas de inclusión que llevó a cabo el kirchnerismo, jamás hubiéramos votado a favor del neoliberalismo y creemos en la militancia política como una herramienta para conquistar y defender derechos.

Idas y vueltas, diagnósticos de la realidad, angustia y contención mutua, finalmente lanzamos el “Colectivo LIJ” y arrancamos. La idea de autodenominarnos “colectivo”, a mí particularmente, me gusta mucho. El colectivo es un medio de transporte popular. Como medio de transporte, te lleva a algún lado, te saca del lugar en el que estás (en nuestro caso, la sensación de derrota). En su carácter de popular, los pasajeros somos todos gente de a pie. “Colectivo”, a la vez, alude a lo comunitario, al conjunto. Y desde ese punto de vista (que es el que más le gusta a Alejandra Erbitti), también nos representa. Eso sí: el recorrido lo vamos haciendo al andar.

 

En cuanto a mí

Pertenezco a la generación que ofrendó lo mejor de su grey. Que dio batalla a su modo y en una lucha desigual por construir un país (al que llamábamos mundo) más justo, más igualitario. Conozco algo del antes, pero mucho del durante y el después de los últimos cuarenta años de nuestro país. No necesito que nadie me cuente qué significó social, política y económicamente la dictadura militar en Argentina. No lo voté, pero celebré la victoria de Alfonsín y respiré sus mejores intenciones democráticas. Luego atravesé y fui víctima –como el resto de mis compatriotas de a pie– del modelo neoliberal de los noventa. Sufrí la impotencia de asistir a la destrucción de todo lazo de solidaridad social en mi propio barrio. En el 2001 o 2002 no recuerdo bien, interrumpí la celebración de mi cumpleaños porque estaban literalmente incendiando el Congreso (algunos recordarán el suceso). Y entonces llegó Néstor Kirchner y la propuesta y los hechos que se pusieron al hombro la responsabilidad de acercarnos a aquello que alguna vez había sido un sueño y que, de pronto, adquiría la forma de lo posible. No hablo de lo ideal, sino de lo posible. En los últimos doce años y entre muchas, muchas otras cosas, me enorgulleció ser ciudadana de un país en el que mi madre podía jubilarse sin que eso significara morir de inanición, en el que mi nieta recibía libros y una computadora gratuita en su escuela; en el que las empleadas domésticas adquirían herramientas para defenderse de los derivados esclavistas a los que siempre se las sometía… (la lista de motivos de orgullo supera el espacio que tengo para describirlos). Como no pertenezco a ningún partido, como solo sumo mi adhesión activa a las políticas que se definen y actúan en favor de la igualdad de oportunidades, no tengo otro lugar desde el cual dar batalla contra este odio neoliberal que se impuso en las urnas (¡Dios mío!) que el de mi propio oficio. Es por eso que me comprometí, junto con algunos de mis colegas de la literatura para chicos y jóvenes, a organizar un colectivo que nos mantenga atentos y unidos para denunciar, y si es posible frenar, la avanzada destructiva que se nos viene encima.

 

Navegador de artículos

  One thought on “El colectivo que nos lleva

  1. Norma Acosta
    mayo 31, 2016 en 11:14 pm

    Qué maravillosa nota. Qué feliz y amparada me siento. Gracias.

  2. norma acosta
    mayo 31, 2016 en 11:29 pm

    MARAVILLOSO, MARAVILLOSO, MARAVILLOSO. ¡POR FIN!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: