El revés de la trama

Martín Sancia se presenta desde una escritura fresca y cuidada, y una propuesta de tramas originales y potentes.

“Después de escribir para chicos, cambié la forma de escribir para grandes”, dice Martín Sancia. “Ahora cuido más el lenguaje, tengo un estilo más pulido y pude abandonar la autorreferencia permanente en la que solía caer”.

Martín tiene tres libros publicados, dos de los cuales son infantiles (por ejemplo Los poseídos de Luna Picante, 2014, Sigmar), pero ya se presenta como un escritor con impronta. Tal vez algo de esto se encuentre en el cruce habitual en el que sostiene su escritura: “Cuando empiezo a escribir no siempre sé para quién es, si para un chico o para un grande. La diferencia no la pongo en las temáticas, sino en el uso del lenguaje.”

Su tercer libro es una novela negra, con crimen, con amor, pero sin misterio, escrita con el estilo de la literatura japonesa. Y el año pasado, al igual que Los poseídos, fue premiada en el concurso del festival BAN (Buenos Aires Negra) y publicada en la colección Extremo negro de Del nuevo extremo.

Es claro lo que vieron sus editores en su obra incipiente: originalidad.
La respuesta que Sancia encontró en su primer libro para unir la serie de cuentos de animales, fue crear una meta ficción: una pelea entre el autor y el editor que tiene lugar desde el prólogo, atravesando cada uno de los cuentos hasta la contratapa, donde un lector desprevenido de la humorada puede caer en el error de pensar que es el editor de Sudamericana sostiene que el libro es malo, y no que es un juego ficcional de altura. El riesgo es aceptable, a favor de sorprender y despertar al lector de la naturalidad con la que se entra en el pacto ficcional habitualmente.

“Yo dudaba de si el libro era para chicos, entonces la duda quedó tematizada. El personaje Editor le echa en cara al Autor que hay cuentos que no los van a poder entender los chicos.”

Su segundo libro dentro de la LIJ pertenece a otro género, una novela de zombis y cierto humor negro, pero mantiene la meta ficción de la pelea entre el editor y el autor. “Cierra el ciclo, ya he dejado el recurso”, aclara.
Los poseídos de la Luna Picante puede ser leído como una doble ficción. En un primer capítulo Sancia cierra la meta ficción: el Editor se casó con la ex novia del Autor, el Autor se murió, y enojado regresa a hacerles la vida imposible al Editor y su mujer hasta que a través de un médium el Autor les dicta la novela que deberán publicar. Este “libro” abre con la dedicatoria del Autor a la médium, de quien se ha enamorado. Y ahí sí comienza la historia del muchacho de Luna Picante que es descuartizado como por arte de magia y sus partes enviadas a lugares distantes del mundo. Partes que subidas y unidas a otras personas, buscarán reunirse para volver a conformarse en uno. Este no es lugar para adelantarles el final, deberán leerla y darla a leer, solo sepan que nada es predecible en las tramas de Sancia.

Últimamente ha comenzado a participar de ciclos de presentaciones de autores, como el que organiza Selva Almada (los encuentros Carne Argentina). Y allí entre un público adulto se ha animado a leer algunos de sus cuentos para chicos. El resultado es claro: adultos fascinados, riendo, disfrutando como niños.

Una vez más un autor demuestra que la buena literatura no tiene edad.

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