Y ¿por qué?

¿Por qué Alicia sigue al conejo por el hueco del árbol?
¿Por qué aquel anónimo metió el dedo en la pasta resultado del excesivo hervor de la leche azucarada?
¿Podemos dejar de espiar el mundo que se encierra detrás de la cortina?
¿Por qué no podemos contener el impulso de levantar la pestaña del libro?
¿Se puede renunciar a la curiosidad?
Y… ¿para qué?

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