Consultorio lector

Autora: Valeria Sorín

Olvidémonos de un destinatario infantil, pensemos en lectores”, esto sostenía Beatriz Helena Robledo en la Conversación que organizó ya hace unos años la revista colega Emilia en Brasil. Es la mirada de quien fuera vicedirectora de la Biblioteca Nacional de Colombia la que nos invita a pensar en los lectores, sus hábitos, sus necesidades, sus recorridos, despojados de todos los adjetivos.

Me duele acá, cerca de la lectura

robledoUna vez corrida de la función pública, Robledo ha decidido abrir el primer consultorio lector, donde se acercan personas con diferentes dolencias culturales.

Imagino una escena, pero no estoy segura de si es exactamente así: la persona llega y dice algo como “vengo porque…”. ¿Cuáles son los motivos de consulta?

-Son muchas las razones por las cuales las personas acuden al Consultorio Lector. Cada caso es único. Lo que tienen en común es el tema de la lectura, la escritura y la literatura.

Puedo dar algunos ejemplos: he tenido “pacientes” que acuden porque tienen dificultades para comprender lo que leen. Este es un motivo de consulta muy común, sobre todo, en niños y niñas que presentan esta dificultad en el colegio, lo que afecta su rendimiento académico. Sin embargo, las causas de esta dificultad son diferentes. Unas veces está marcada porque en sus hogares no hay cultura lectora y los niños no tienen ninguna motivación autentica para leer y lo asocian con obligación; otras, por problemas de atención o concentración.

También hay muchos casos de bloqueo generado por experiencias traumáticas en la infancia más temprana, como una mala pedagogía o ansiedad por parte de los padres. En fin, esto de la dificultad para comprender da para toda una investigación.
También me consultan por todo lo contrario: niños a quienes les gusta mucho leer, que viven en hogares lectores y quieren explorar otros temas y otro tipo de literatura diferente a la que sus padres conocen o a la que les dan de leer en el colegio. Trabajar con estos niños es una delicia. En esta misma línea, tengo ahora un chico escritor que no va a la escuela, sino que recibe educación en el hogar –esto es todo un movimiento–. Este niño es sorprendente pues tiene una vocación y un talento muy desarrollados para la escritura de ficción. Tiene 11 años y ha escrito varias novelas. Acudieron al consultorio –él y su madre– buscando mejorar sus artes literarias, conocer otros recursos literarios y otros géneros; en síntesis, para aprender más sobre la escritura de novelas.

¿Consultan adultos?

-He tenido profesores que buscan asesoría para mejorar sus clases, sobre todo de literatura, o para desarrollar en la escuela proyectos de promoción de lectura. Hace poco atendí a un maestro que está haciendo una maestría virtual de promoción de lectura y literatura infantil y su trabajo de grado tiene una parte práctica real que desarrolla con alumnas de séptimo grado. Me buscó en el consultorio para asesorarlosobre el tema, el género y el diseño del proyecto de grado. Para mí fue muy enriquecedor, pues optó –entre varios temas y después de un análisis conjunto– por la novela gráfica. Una de las sesiones la tuvimos en una librería con muy buen material de novela gráfica, para ayudarlo a elegir los textos que se adecuaran mejor al gusto e interés de sus alumnas.

En fin, cada caso es único y eso es para mí lo más enriquecedor del consultorio y también lo que me genera mayores desafíos: me obliga a estar estudiando, investigando y buscando material para ofrecer a los lectores.
¿Qué tipo de dificultades con la lectura son factibles de trabajar en el consultorio?

-Lo primero que hago es escuchar al “paciente”.

¿Qué lo trae al consultorio? No siempre es un problema. Como decía anteriormente, muchas veces es un deseo: deseo de ser acompañado, asesorado.  Surge entonces una conversación donde pregunto, indago sobre gustos, intereses, entornos lectores, experiencias previas; en fin, esto no puede resumirse, pues es más parecido a una conversación regida en parte por la intuición y por la información que me aporta el entrevistado.  A partir de allí,propongo un plan de trabajo.

Hay situaciones en las que es posible diseñar un plan más preciso con tiempos y duración. Fue el caso de una joven que inició una fundación de promoción de lectura y quería aprender más sobre todo lo necesario para poner a andar la fundación y presentar proyectos. Lo que hice fue diseñar un programa con los temas básicos que debía conocer, al menos en un primer nivel, y eso nos dio tres meses de trabajo en sesiones semanales de una hora. A veces considero necesario trabajar una sesión semanal, pero no siempre es así; también pueden ser sesiones quincenales, eso depende de cada caso.
Con relación a las dificultades, como ya dije, la que más consultan es la de la comprensión. Pero también atiendo muchos casos de dificultades con la escritura, sobre todo con los ensayos tanto en el colegio como en la universidad. Es increíble la dificultad de muchos estudiantes universitarios para escribir y eso lo trabajo en el consultorio con muy buenos resultados, pues utilizamos el material y el contexto real de las clases en las que se les presenta la dificultad.

Una línea nueva que empieza a surgir es la asesoría a empresarios, ejecutivos que quieren mejorar tanto su expresión oral como escrita. En fin, la vida cotidiana y la vida social están permeadas por la lectura y la escritura, y resulta inimaginable, o al menos inclasificable, las diversas situaciones en las que leer y escribir es necesario.

¿Qué habilidades y conocimientos es necesario que tenga el lectoterapeuta?

-Bueno, pues es un conjunto de saberes y experiencia. Yo llevo más de treinta años trabajando en este tema de la lectura, la escritura y la literatura desde diferentes ángulos; no solo en talleres, sino también desde la investigación. Eso me dio mayor seguridad para iniciar el consultorio.

Sin embargo, hay que estar estudiando todo el tiempo, pues no solo cada lector es un mundo, sino que este es un tema en total transformación. Los lectores de hoy son muy diferentes, sobre todo los niños y jóvenes. No puedo motivarlos con lo mismo que me motivaron a mi cuando era pequeña. Además, los procesos lectores están cambiando y las habilidades que necesita desarrollar un lector hoy son distintas a las de un lector tradicional. En fin, se requiere estar muy abierto y atento a lo que está pasando. Creo que es algo que ocurre con todas las profesiones. Un buen médico, por ejemplo, debe estar al tanto de los avances científicos, además de poner en juego su experiencia, su intuición y su amor por lo que hace.

Una sociedad que sana la palabra

-Como lo describe, el consultorio lector parece tan esencial como el espacio psicopedagógico en las escuelas. Pensaba en empresas, fábricas y escuelas con un consultorio lector desde el cual trabajar comprensión lectora, mejora expresiva y hasta algunas cuestiones vinculares… Es muy utópico, ¿verdad?
-Es utópico, pero yo también lo he soñado. Creo que muchas dificultades lectoras se solucionan con un acompañamiento personalizado, amoroso y cercano a los gustos, intereses y necesidades de los lectores. Así como hay consultorios médicos, psicológicos, jurídicos, ¿por qué no consultorios lectores? Creo que si uno tuviera la oportunidad de incidir en estas instituciones, se podría pensar en una especie de unidades de atención lectora.

-E imaginaba también un consultorio lector en cada ministerio público con la doble tarea de trabajar dentro del espacio con su gente y hacia la población sumando lecturas y asesoramiento en recorridos lectores a incorporar en proyectos que trabajen en territorio, o bien con los coordinadores de acciones en territorio… Disculpe, Beatriz, lo que usted propone me resulta inspirador.
-Sí, realmente el alcance del consultorio da hasta donde llegue la imaginación.  La lectura y la escritura son tan esenciales hoy en día para el desarrollo tanto individual como social, que es por eso que se han elevado ya a una condición básica para acceder al derecho a la información, la educación y la cultura. Me he imaginado ofreciendo el consultorio a los ministerios de educación y cultura como un proyecto a través del cual se preste este servicio, sobre todo, en aquellos lugares más desfavorecidos, donde los niños requieren una mejor atención. Es algo que está en mis planes, solo que esto requiere personal formado para no desdibujar el sentido del proyecto y es un perfil que hay que construir.  Por ahora, voy como las hormigas: recorriendo el camino y sumando más experiencia y conocimiento en este modelo de atención, que es diferente a los talleres, cursos y capacitaciones. Me interesa mucho la reflexión y el conocimiento que se genera a partir de la atención personalizada y del diálogo con el paciente.
¿Lo cree posible?

  One thought on “Consultorio lector

  1. Luz Marina
    agosto 13, 2015 en 1:33 am

    Me parece muy interesante la creación de este espacio , en este momento histórico donde los niños y los padres ,sobre todo de los estratos bajos, desconocen el valor que tiene la lectura, tal vez por el desconocimiento de textos agradables o por los textos obligados que ponen a leer los docentes.

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