Cuestión de tamaño

cuestion1Un dedal. Para tener real idea del tamaño de estos libros piensen en un dedal. Estamos hablando de reproducciones a escala, 1:10 ó 1:12. Trabajadas con la dedicada obsesión y obsesiva dedicación para que se aprecie el arte del libro.

La casa de muñecas

Había una vez una niña que soñaba con tener una casa de muñecas. Acceder a ella era un lujo que su familia de origen no pudo darle y ella tampoco a sus hijas. Ya de grande se volvió a contactar con una tía política y le consultó por una casa de muñecas para armar que ella se había hecho traer del exterior. Quería de una vez por todas darse el gusto. “La tengo, ¿la querés? Te la regalo”.

La casa de muñecas tenía cuatro ambientes: cocina, living, baño y dormitorio. “¿Y dónde escribo?”, dice María Inés Garibaldi y me clava sus ojos claros. Lo cierto es que desde que los hijos mayores habían echado alas, ella había podido armarse un escritorio en uno de los cuartos ahora sobrantes. Pero la casa de muñecas, su casa, no venía con posibilidad de un cuarto propio. Ella necesitaba sentirse ahí dentro, habitar su mini casa de muñecas. Así que la amplió.

Y el escritorio hizo necesario incluir una biblioteca. Y si había biblioteca quería libros. Sus libros.

Aprendió viejas técnicas de realización de encuadernaciones miniatura con los modernos recursos de los tutoriales de youtube.

Un mundo pequeño

“El mundo de las miniaturas es enorme”, le creo inmediatamente.

Los primeros libros de esa biblioteca no se podían abrir. Pero luego deseo poder hacerlo. Claro que el texto se pierde en esa escala, no es más que una mancha ilegible. Claro que en los libros ilustrados… ¡los libros ilustrados! Y luego los pop ups, y más tarde los que vienen con forma de muñeca, que debió cortar con bisturí.

Desarrolló tres bibliotecas especiales: la de los libros (infantiles) de Mempo Giardinelli, Keiko Kasa y Eduardo Abel Giménez. Y a los tres se las regaló: con reproducciones de todos sus libros, con un pequeño juguete también. Un regalo que llevaba bidireccionalmente admiración, ya que todos los obsequiados se quedaron fascinados con sus objetos y la creadora.

Tienes un email

Ahora el proyecto tomo vuelo. Porque realizó a escala el local de la librería de la esquina, que tenía el personaje de Meg Ryan en la película Tienes un email. Ha incluso instalado luces en los anaqueles de la librería. Ahora hay que llenarla de libros.

“Tengo espacio para doscientos libros y quiero que cuenten la historia de la literatura infantil en la Argentina”, cuenta. Y esa es la empresa más grande y compleja que haya emprendido. ¿Con qué criterios seleccionar esos 200 títulos? Es una cuestión de escala también. Si miramos muy de cerca, habrá demasiado material para elegir y no entrará en espacio asignado. Y si nos vamos de escala, si miramos de lejos, parece todo igual salvo dos o tres cosas puntuales.

Y luego, será el tiempo de socializarla. Porque en escala del ámbito de lo privado, esta maravillosa obra solo cumpliría un deseo egoísta. Y no era esa la propuesta original.

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