El beso francés

rebeca-e1431543229411Tiene el mismo gesto en sus labios que la princesa de la tapa de su libro. Ella aún está atendiendo a otros periodistas cuando llegamos. Desde nuestra mesa en la Quimera del Arte, no escuchamos las palabras, pero podemos observar sus gestos. Es una mujer hermosa a la que la luz parece siempre serle generosa. Vaya uno a saber si esa complicidad no nace de que la luz se sabe bien retratada en sus trabajos.

La tipografía me interesa mucho. Cuando era estudiante seguí los cursos de diseño gráfico, fotografía, etc. Mi primer proyecto era ser diseñadora gráfica, pero mi camino cambió”. Y todos agradecemos el viraje que dio a su vida y a su profesión.

En el principio… las acuarelas

Edelvives organizó está gira por Latinoamérica (primero Bogotá, ahora Buenos Aires, luego Santiago) para presentar su nuevo libro: Una biblia. Rompe el molde pensar en el autor de la biblia, pero en este caso son dos: Philippe Lechermeier y Rébecca Dautremer, la misma dupla que alcanzó el éxito mundial con Princesas.

El libro tiene muchos aciertos: una edición de lujo, con marcador de hojas, un diseño bello que deja espacio para todo: imágenes, texto y respiración. Pero del trabajo específico de la ilustración hay varias cosas que nos llaman la atención. Son esos momentos en los que Deautremer ha debido tomar una decisión y decidir hasta dónde jugar.

-Hay algo muy especial en los desnudos de su versión ilustrada de Seda (Alessandro Baricco) y en Una biblia. En la suavidad de los gestos y en el erotismo.

-En Seda hay algunas escenas de desnudos sí, pero eran escenaseróticas en el texto. En cambio, en la biblia es María que va a parir. En esta imagen lo que me llevó a pensarla desde la sensualidad fue el texto de Lechermeier. Ahí se hablaba de María metiéndose en el agua para aliviar el peso del bebé en su vientre. Lo que tiene esta versión de la Biblia es que los personajes están muy encarnados, son contados desde su costado humano. Encontrar esa densidad física me gustó mucho.

-Son rostros muy diferentes de lo que uno imagina que es el habitante de Medio Oriente.

-En Europa la imagen de los personajes bíblicos es siempre la misma. Por un lado, me parecía que era un folclore no muy estético y me genera muchas dudas a nivel histórico. ¿Quién sabe cómo habrá sido María?

Por eso intenté alejarme de esas imágenes que ya teníamos, de las sandalias, de la túnica marrón. Por poco estético y por falta de rigor histórico en sus referencias, no sé realmente si tienen alguna relevancia histórica esas representaciones. Entonces me di plena libertad para buscar en el conjunto de la humanidad rasgos que me interesaran. Lo importante es que cada personaje sea sí mismo. Que se sienta su esencia. La realidad no es algo que me importe demasiado.

Tenía que representar un personaje de una mujer joven que se iba a casar. Pero ¿qué sabemos realmente acerca de ella? ¿Cómo imagino a la joven María?¿Cómo era la joven María en Palestina hace dos mil años?

Compartir la mesa

Al sentarnos en su mesa, Rébecca está preocupada por hacernos sentir cómodas. Nos pregunta varias veces si queremos algo, si queremos, por ejemplo, un vaso del licuado que ella está tomando. Agradecemos en cada ocasión, estamos bien. Y esperamos tener despejados los sentidos para disfrutar y absorber el clima de la escena.

Le llevamos de regalo los dos últimos libros que publicamos, Te quiero más que a la sal (se sorprende de la escritura en armenio) y Pequeñas teorías sobre el comportamiento animal (cuyas imágenes le interesan especialmente). Eso demora el comienzo de la entrevista, pero nos permite presentarnos y establecer un vínculo.

¿Por dónde empieza a diseñar un personaje?

-Hay mucho boceto, pero parto siempre de una idea. Y voy corrigiendo hasta que el rostro comienza a aparecer. Uno como ilustrador tiene sus manías y es muy difícil salirse de esas manías. No hay que dejar que la mano decida, hay que esforzarse por guiarla.

Los ilustradores tenemos defectos. Muchas veces vamos muy rápido. Tenemos lugares comunes y volvemos siempre a lo mismo, a los mismos personajes, a los mismos gestos, a los mismos recursos. Y el problema es que si dejamos sola a la mano, terminan siendo personajes sin relieve, huecos. Lo que yo intento hacer esevitar caer en esas manías, saltear mis hábitos. Es difícil soltar, pero es lo que intento hacer.

La artista con la que conversamos no solo tiene publicados libros maravillosos, también ha dado solución gráfica y estética a un filme francés de animación para niños, que aquí solo ha podido verse en festivales o conseguirse pirateado por quienes bajan películas de culto de internet.

Hasta ahora venimos hablando de una imagen que se plasma en el papel y queda estable. ¿Cómo fue el proceso de Kerity, la casa de los cuentos?

-Ah, ese caso fue realmente diferente. Comenzó como un proyecto pequeño. Un corto, de provincias, y fue un proyecto cuya dimensión creció enormemente. Hasta que de golpe era la directora de arte del proyecto de un largo de animación, lo que no estaba previsto. Tarea en la que no me siento cómoda.

No es lo mismo trabajar sola en tu casa que tener que traducir lo que piensas para un equipo de gente que debe interpretar tu pensamiento. Fue importante a nivel humano, sentí mucha frustración por momentos, pero también aprendí mucho.

La verdad es que es muy diferente hacer un libro que una película. Los requerimientos técnicos de una película son enormes. Así que fue una experiencia matizada. Tengo otro proyecto de animación en mente. Pero tengo que saber que el abordaje de un libro y el de una película no tienen nada que ver. Aquí estamos frente a una puesta en escena que se desarrolla en el tiempo. No es para nada la misma relación.

Hay excepciones a todo lo que puedo decir, pero son escenografías lo que uno arma.

Al principio me sentía tan frustrada, tanto que incluso lloré cuando salió la película. Pero hace poco volví a verla y me di cuenta de que esos defectos no importaban, de que es una película valiosa.

En Cyrano, Elvis, Badayaga trabajó con su marido.

-Y estamos preparando un nuevo libro.

 –¿Cómo es trabajar con su marido?

-Mi marido es escritor de libros para niños y normalmente no trabajamos juntos. Pero hacerlo nos gusta mucho, porque podemos hablarnos y decirnos la verdad de lo que pensamos, sin que nada se juegue. Podemos pelearnos sin consecuencias, pero igual no nos peleamos mucho. Realmente encontré el personaje ideal para casarme.

¿Qué es ahora para usted un desafío?

-Todo es un desafío. Puede sonar un poco pretensioso, pero la verdad es que tengo muchas ideas. Hay muchas cosas que quisiera hacer, cosas para las que no alcanzan mis capacidades. La más mínima imagen es un desafío. Hay muchas más cosas que yo quisiera hacer que las que puedo concretar. Pero ahora me gustaría intentar escribir mi propia historia. No para libros de niños. Lo pienso como una historieta.

Un accidente con suerte

GRA089. MADRID, 26/12/2013.- Fotografía facilitada por Contempla Edelvives de una de las ilustraciones de Rebecca Dautremer en la reedición del libro "Seda". Decía Alessandro Baricco que "Seda", más que una novela, es una historia, pero que si solo fuese una historia de amor, no merecería ser contada. Así se resume esta lírica odisea emocional, uno de los grandes éxitos de finales del siglo XX y que ahora se reedita en español. EFE (SOLO USO EDITORIAL) "SEDA", LA NOSTALGIA LÍRICA DE BARICCO VUELVE ILUSTRADA POR REBECCA DAUTREMER

Fotografía facilitada por Edelvives de una de las ilustraciones de Rebecca Dautremer en la reedición del libro Seda

Rèbecca Deautremer ya se fue de Argentina. Dejo autógrafos, algunos dibujos, sonrisas. Una legión de seguidores enamorados. Antes de levantarnos de la mesa, entre foto y foto (evitamos la selfie, pero estuvimos tan cerca de caer en la tentación), le consultamos por la técnica utilizada en la escena de Seda en que la pareja hace el amor. Estábamos convencidas de que se trataba de un grabado, lo que resultaba muy extraño en Deautremer. “Es solo lápiz, pero luego le pasé un poco de agua con tinta. Y agregué esmalte verde con un pincel. Solo que, al poner un barniz que era para óleo, se blanqueó la imagen. Y necesité ponerle óleo para compensar. Lo que da esta idea de grabado es el depósito no uniforme del óleo”.

Nos alejamos del bar bajo el sol y en la mente de ambas, aunque no lo digamos, está la misma idea: ojalá que siempre un error se convierta en un descubrimiento.

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