Libros que muerden

Libro abierto 26 wPor Daniela Azulay

 

(publicado originalmente en Cultura LIJ 26)

 

Ficha técnica

Título: Libros que muerden

Autora: Gabriela Pesclevi

Editorial: Biblioteca Nacional

 

Parto de las palabras de José Emilio Pacheco: “…lo importante es el vuelo, la trayectoria, el impulso, el tramo de aire recorrido en su ascenso, la oscuridad que desaloja al clavarse vibrante en la extensión de la nada”.

Todos los 24 de marzo, menos el año que nacieron mis mellizos, porque estaba en reposo, voy a la plaza. Es una necesidad. Es una decisión. Es 24 de marzo y yo necesito estar allí y gritar: Memoria, Verdad, Justicia.

Pero este 24 de marzo, no fui a la plaza, y sin embargo, estuve. Estuve en La Plata, en la presentación del libro Libros que muerden, de la querida Gabriela Pesclevi. Un proyecto que nace en 2006 y se hace libro.Un libro que es muchos libros. Un libro que me fascina antes de ser libro y que ni bien lo tuve en mis manos, no pude parar de leer y releer. Y sigue cerca, en mi mesa de luz.

 

Libros que sacuden

“Era el tiempo de cambiar el mundo para vivir mejor. Pero llegaron los militares. Posdata: Pero ahora podemos cambiarlo”. Martín Romero, 9 años. (2012)

 

Libros que muerden te sacude. Dice Gabi: “Cuando un libro sacude a sus lectores es porque los cree vivos y con posibilidad de cuestionamiento”. Eso hace Libros que muerden. Me sacude con libros que leí de chica, con libros que atesoro, con libros que les leo a mis alumnos, con libros que leí y ya no tengo. Con libros que busco. Con libros que no sabía que habían estado prohibidos. Con libros que siguen haciendo de las suyas en bibliotecas y escuelas. Y para que un libro siga haciendo de las suyas, se tiene que seguir leyendo.

Gabriela Pesclevi reúne y sacude. Y entonces los libros que estuvieron prohibidos en la última dictadura cívico-militar vuelven a morder. Gabi dice que con La Grieta aglutinaron los libros prohibidos, festejando los nuevos encuentros con esos libros. Y yo digo, aglutinaron, sí, pero no solo libros, también lectores. Nuevos lectores que ahora pueden leer y buscar a Álvaro Yunque, a José Pepe Murillo, a Javier Villafañe, a Enrique Medina, a Laura Devetach, a Elsa Bornemann, a Jacques Prévert, a Carlos Durán, a Ernesto Camili, a Beatriz Doumerc y a Ayax Barnes, a la colección de los cuentos del Chiribitil, a los Cuentos de Polidoro, a Baatriz Tornadú, a Carlos Joaquín Durán, a Ediciones Librería Fausto y a tantos, tantísimos otros…

 

Libros que guían

Yunque en los ojos de Pablo

“… Sus personajes son niños y jóvenes, ingenuos y vivos, amigos, compinches o “condiscípulos” –palabra que usa hasta el hartazgo– casi todos lectores y todos embarrados de realidad, ninguno escapa a ella. Son chicos de la calle, ignorados –no ignorantes– con muchos signos de adultez, de esos que quedan como cicatrices en quienes han tenido que madurar a golpes…”

Pablo León Becerra, 18 años. (2009)

 

Entonces, este libro reflexiona y propone un camino por los libros prohibidos en la última dictadura y lo interesante, lo conmovedor de compartir la presentación, es que no arma un museo en donde guardar estos libros, no. Arma una biblioteca, un libro de los libros, y en él, una cadena de lecturas nuevas, lecturas que leen esos libros que están ahora accesibles. Y la Biblioteca Nacional apoyando un proyecto como este, que genera un hecho único en la literatura infantil y juvenil en la Argentina.

 

Libros prohibidos

Esa es la sensación que tengo: la de estar ante un hecho trascendental en la vida de la literatura. Los libros no se prohibieron porque sí. Esa mirada edulcorada y naif de pensar que los militares no sabían lo que estaban haciendo es errónea. Como dijo Judith Gociol en la presentación, sabían lo que estaban haciendo, sabían el poder que tiene la literatura. “La literatura infanto-juvenil no es inocente. Y en buena hora… En la Argentina, la persecución a los libros tomó sus formas más concretas y dramáticas con la quema de ejemplares y la desaparición de autores durante la última dictadura”.

Se está terminando la presentación, yo ya tengo mi libro, y Gabriela dice: “Siempre me interesaron los libros, pero más me interesan las personas”. Y nos invita, a riesgo de no dormir si no lo hace, a decir entre todos un poema de María Elena Walsh:

 

“Con esta moneda

me voy a comprar

un ramo de cielo

y un metro de mar,

un pico de estrella,

un sol de verdad,

un kilo de viento,

y nada más”.

 

Viene la música, llega el dúo Karma, yo me aferro a los libros que muerden, y canto.

No pudieron, con los libros no pudieron.

 

 

  One thought on “Libros que muerden

  1. Soledad
    junio 28, 2014 en 7:46 pm

    cómo se consigue ese libro?

    • julio 11, 2014 en 6:42 pm

      Lo publicó la Biblioteca Nacional, y está llegando a librerías.
      Gracias por seguirnos!
      Valeria

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