Biografías no autorizadas

Por Valeria Sorín

(publicado originalmente en Cultura LIJ 26)

 

Habitualmente le pedimos a mediadores, autores, especialistas que nos cuenten cómo ha sido su relación con la lectura, cómo se ha dado la imbricación de los libros en sus vidas. Más de una sorpresa nos reservan estas historias: libros que acompañan a sus lectores por diferentes etapas, lecturas que vuelven una y otra y otra vez, títulos inesperados, recorridos caóticos, voraces, anodinos, planificados, con o sin lista de pendientes.

Solo que esta vez les robamos sus historias a dos personajes queridos, cuasi anónimos, que necesitan ser homenajeados.

 

El tío de Mario Lillo

Mario cuenta que cuando él era un niño pequeño, antes de convertirse en un ser letrado, su tío le llevaba el Billiken todas las semanas. Y allí se sentaban tío y sobrino a leer juntos las historietas. Reían juntos, conversaban lindo. Y esos personajes se quedaban después toda la semana flotando en la imaginación hasta la próxima cita.

Entre semana, el niño Mario pedía a los grandes que le leyeran las mismas historietas. Todos se negaban: no había tiempo, siempre las tareas pendientes, el cansancio, las preocupaciones. Así que el hambre de más historietas provocaba ansias de ver al tío, y nuevamente se volvían a sentar con la otra revista.

En el recuerdo de Mario, nadie marcó tanto su relación con la palabra escrita como su tío. Y nadie le dio tantas ganas de compartirla. Por eso, ya de grande, convertido en maestro, mediador y escritor, capacitador de maestros en el arte de compartir la lectura, cuando ya hacía muchos años que su tío favorito había fallecido, se animó a preguntarle a su madre por él. “¡Pero si tu tío no sabía leer!”.

Analfabeto, sí; ignorante, no.

¿Y todos esos adultos que no compartían el Billiken? Cómplices de un secreto, protectores de un vínculo: no había forma de leer igual que el tío.

A veces, las cosas no son lo que parecen.

 

 María Tránsito Zúñiga

Esta biografía nos la convida Cristina Planas y la completamos con el relato que la misma María Zúñiga hizo en ocasión del Premio VivaLectura 2013.

Un perfil de María Zúñiga comienza diciendo que aprendió a leer con las hojas de diarios que el viento arremolinaba en la estancia donde nació. Dicen que cuando la dueña del campo llegaba de la capital, traía revistas que ella devoraba fascinada. A los siete, le leía a su abuela paterna los cuentos que compraba con las monedas de los mandados, ya que ella no sabía ni leer ni escribir.

Al crecer se casó con un domador de caballos, por lo que continuó ligada a la vida rural. En aquel entonces, leía los papeles en los que le envolvían las mercancías, cuando sus vecinos le traían encargues del pueblo. Leía a escondidas porque la cosa estaba mal vista.

En el pueblo de Villalonga descubrió una biblioteca que funcionaba en el piso superior de la Asociación Agrícola Ganadera. Como varias bibliotecarias habían renunciado, “me ofrecí para el trabajo, pero aunque tenía 30 años, no había cursado estudios secundarios y no me aceptaron”, cuenta.

Eso no la amilanó (excusas… ¡¿para qué las quiero?!), logró que la ayudaran a estudiar Bibliotecología en La Plata. Y viajó periódicamente a la capital provincial hasta que en 1984 se recibió.

“Podría decirse que todo fue mágico desde entonces”.

Hoy María Zúñiga es bibliotecaria en Villalonga, un pueblo cebollero de 15000 habitantes, donde lo principal ha sido siempre el trabajo rural y la lectura ha sido entendida como una distracción improductiva. También da clases en la escuela secundaria y coordina el taller literario “Cómplices de sueños”, desde hace muchos años, donde los chicos jóvenes descubren la poesía. Con mucho orgullo cuenta que sus autores han ganado ya dieciséis medallas de oro en los Torneos Juveniles Bonaerenses.

“Los lectores van evolucionando y eso es lo importante, porque luego indagan nuevos caminos de lectura, crecen y viven otras vidas que los enriquecen. Por mi parte, continué los estudios, me formé como bibliotecaria, empecé a asistir a ferias de libros, a encuentros de escritores, me fui relacionando con gente muy importante: escritores, libreros, docentes, bibliotecarios”.

A todo esto tenemos que agregar los cafés literarios, donde los chicos de 13, 14 y 15 años invitan a sus familias a escuchar lo que ellos leen (poemas de Oliverio Girondo, Vicente Huidobro, André Bretón, Jorge Tellier, Alejandra Pizarnik, Alfonsina Storni, Jorge Boccanera) y

luego cierran leyendo poemas propios. “Tal vez la familia no comprende el  vocabulario o la armonía de los versos, pero saben de la importancia del trabajo”.

  One thought on “Biografías no autorizadas

  1. junio 25, 2014 en 4:36 pm

    Ah!! ya había leído la biografía de María! Creo que logró un sueño posible. Me parece importante esto que dice María con respecto a que “los lectores indaguen nuevos caminos de lectura”. También destaco la perseverancia y constancia en el trabajo con sus alumnos en cuanto a la escritura de poemas y tomo prestada otra idea de ella: “tal vez sus familias no comprendan el vocabulario o la armonía entre los versos pero saben de la importancia del trabajo”.

    Al maestro Mario lo leí en esta revista. Es realmente, la de su tío, una anécdota llena de magia y sorpresa. Me sorprende que “el tío”, a pesar de su no saber leer – para la mirada de los otros- construyó con Mario, su sobrino, un vínculo lector tan importante que hacía que Mario lo esperara ansiosamente para leer las historietas del Billiken. ¡Esto es maravilloso! Es la riqueza del verbo “leer” y sus múltiples significados.

    • julio 11, 2014 en 6:48 pm

      Exactamente Adriana, es lo más conmovedor. Ese hombre que sabía que estaba fuera de un mundo, pero que no quería eso para su sobrino.
      La pasión por la lectura se transmite solo con amor.
      Valeria

  2. Estela Isabel Re
    junio 26, 2014 en 3:22 am

    ¡Las y los felicito por el material que producen! Lo reenvío a las alumnas de profesorados de Educ. inicial y de primaria de la Normal N. Avellaneda de San Fco., Cba. Ojalá se suscriban para recibir ellas personalmente la publicación.Una de las practicantes está buscando un cuento en donde esté claramente marcado el inicio, conflicto y cierre (INCREIBLE PERO CIERTO) y entre tantos autores de relatos bellos como Devetach y otros no me decido. ¿Podrían ayudarme? Espero sugerencias. Gracias.Saludos tibios en esta fría noche.ERE

    Date: Wed, 25 Jun 2014 10:51:22 +0000 To: reestela2009@hotmail.com

    • julio 11, 2014 en 6:46 pm

      Muchas gracias por tanto cariño!
      Hay varios de Roldán padre, de los cuentos del monte, que tienen estructuras muy marcadas. El mismísimo Pajarito Remendado, no?
      Un gusto que nos sigas.
      Valeria

    • julio 11, 2014 en 6:47 pm

      Y gracias, muchas gracias por multiplicar.
      Es la tarea!!!

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