La cultura de la infancia

escuela 26 318Por Laura Demidovich y Valeria Sorín

Editorial

(publicado originalmente en Cultura LIJ 26)

Hoy los límites de la literatura se desfiguran.

Todo lo sólido se desvanece en el aire”, decía Marshall Berman a principios de los años ochenta. Este filósofo pretendía revisar certezas estancas literarias y dogmáticas, y advertía que al pasarlas por el filtro de la modernidad, toda su solidez perdía sentido.

Cambiamos de siglo, cambiamos de era, por lo que será Zygmun Bauman quien nos reclame abandonar los límites precisos de lo sólido para entregarnos al fluir líquido de nuestro tiempo.

La cultura en el mundo de la modernidad líquida pierde la rigidez. Concebida originalmente como un agente de cambio, una misión emprendida con el objeto de educar a las masas y refinar sus costumbres, en nuestro mundo contemporáneo ha perdido su rol: ya no busca ilustrar e iluminar al pueblo sino seducir al público.

Les proponemos tomar el rumbo de Hauman y de Marshall para dar un paso más.

 

Cultura propia

Hablar hoy, en el siglo XXI, de literatura para niños, escindida de su relación con otros productos culturales, sin registrar las relaciones de ida y vuelta con su tiempo, con su historia e inclusive sin prever en qué medida puede ser precursora de otros discursos, de todas clases de textos, empobrece la cuestión.

Para hablar de la cultura de la infancia, deberíamos tomar en cuenta la mirada infantil, holística, adoradora del todo. En este sentido, la intertextualidad es un recurso que le pertenece al niño, que lo ejerce libremente y sin temor, hasta el punto de saltar en el medio de la conversación entre los objetos más diversos. Si la literatura infantil se define por su público, deberíamos prestarle mayor atención a la forma de relacionarse de este público con su porción de cultura.

Sostiene Bauman que vivimos en un mundo marcado por las nuevas y poderosas fuerzas de la globalización, las migraciones y la interacción de poblaciones, que ponen en cuestión los lazos básicos entre identidad y nacionalidad.

En la infancia, esta continuidad se aplica también a su capacidad de generar sentido con sus consumos. Es cierto que no es lo mismo todo, pero si de productos culturales se trata (en tanto concepto propio de la Antropología, aquello en que desde la naturaleza devino producción cocida, cultura de los pueblos), cada día se dificulta más pensar en la literatura de la infancia sin entender los fenómenos conexos al campo estrictamente literario.

Proponemos entonces abandonar la categoría literatura infantil para adentrarnos en la cultura de la infancia, donde esperamos renovar las preguntas para obtener nuevas suculentas respuestas.

  One thought on “La cultura de la infancia

  1. ana maria moises trujillo
    junio 23, 2014 en 7:27 pm

    Son muy interesantes sus aportes,como Narradora de Cuentos y especialista en Lij me resultan muy utiles.
    Gracias por su trabajo
    Ana Maria.

  2. junio 24, 2014 en 12:33 am

    ¡Muy bueno!
    Gracias por ayudarnos a pensar

  3. junio 25, 2014 en 6:08 am

    Reblogueó esto en Monicadiazm's Blog.

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