Elige tu propia aventura

IMG_8916Por Daniela Azulay

Escribe un libro con otros.

(publicado originalmente en Cultura LIJ 26)

 

A partir de un intercambio primero en Twitter y luego por mail con Sebastián Robles sobre la desilusión de volver a leer ciertos libros que uno había disfrutado mucho, hablamos concretamente de una colección, los Elige tu propia aventura[i].Estos libros brindan la ilusión de estar eligiendo, de tomar algunas decisiones sobre el devenir de la historia y los personajes. Por otro lado, no conozco no-lectores que hablen de esos libros. Suelen ser puentes hacia otras lecturas. Extraños los caminos que armamos los lectores. Se trata de libros de hiperficción explorativa, es decir, libros en los cuales la historia se transforma por las decisiones que va tomando el lector en el transcurso de la lectura. Sebastián ahí arriesgó algo más: la escritura. “Es cierto eso de los lectores, no lo había notado. Y arriesgo una hipótesis más: esos lectores tienen además, en secreto o no, la vocación o el deseo de escribir. La posibilidad de ‘elegir caminos’ abre la puerta para eso.”

A partir de esa conversación, me puse a pensar en la edición de libros escritos por chicos y con ellos, en el deseo, en la propuesta de generar este tipo de libros.Y en ese círculo que se arma: lectura – escritura – edición – selección – relectura, aparece algunos interrogantes: ¿Qué lugar le damos a esos libros que surgen a partir de propuestas de escritura en talleres? ¿Se leen esos libros? ¿Quién los lee?

 

 El camino de la autoría

En las publicaciones realizadas a partir de producciones literarias en talleres de promoción de la lectura y la escritura realizados en bibliotecas comunitarias, centros culturales, o donde fuere, hay un adulto, o varios, que recopilan, eligen, editan; y en esa tarea hay una mirada, un poner en foco. ¿Qué sucede con la palabra de los autores?

¿Hasta dónde son legitimadas por los mediadores de lectura, en particular (promotores de lectura, coordinadores de talleres, bibliotecarios, etc.), las publicaciones escritas por niños, niñas y jóvenes, y qué sienten los autores sobre su obra y sobre cuáles son los objetivos que se persiguen al publicar este tipo de obras?

Ponerlos en la mesa, leerlos, repartirlos en otras bibliotecas para que circule la palabra es, a veces, algo que no sucede aunque se lleguen a repartir. Son libros que muchas veces quedan como tesoros, guardados e inaccesibles, y sin embargo, cuando se generaron, parecían querer otro destino: ser leídos.

¿Los niños, niñas y jóvenes que los producen son considerados autores, creadores? ¿Son estos libros, producidos a partir de las producciones realizadas en talleres de lectura y escritura, tomados como una lectura posible, circulan en las mesas de libros[ii], son propuestos y recomendados para la lectura? ¿Qué pasa con la poética de la palabra impresa, editada y publicada, creada por los chicos y las chicas participantes?

Las propuestas son variadas, y las posturas también. Uno puede trabajar con los chicos y que la edición sea realizada luego, por los docentes mediadores, o por quien coordine la publicación. También se puede realizar la edición con los chicos. O puede decidirse corregir solo la ortografía. O…

En La Vereda, por ejemplo, creemos en la idea de Daniel Calmels, de que los gestos de autoría les dan autoridad a los escritores de estos libros: la marca, la huella de lo propio, de la creación firmada con nombre y apellido, la posibilidad del acceso a la creación de objetos culturales. Y en los talleres los chicos y las chicas escriben y preguntan: “¿Este cuento va ir al blog?”, o directamente afirman: “Estos cuentos son para el libro de este año”. Y los libros de La Vereda, y otros publicados por otras organizaciones, son parte de las mesas de libros, de las lecturas, de las conversaciones. Lo mismo que el blog. Por otro lado, a partir de la lectura de estas publicaciones, se pueden encontrar relaciones con las lecturas literarias realizadas en los espacios de taller.

 

El cuento fantástico

“Me gusta ver peces en el mar verde, nadar libre en la pecera”, pensaba Nicoleniza mientras dormía.

Al despertar del sueño vio una luz caminar en el bosque hacia ella. Era un recuerdo de cuando bailaba, jugaba y se divertía en el agua en su infancia…lo recordaba con cariño…

Después se sacó la ropa y quiso ir a nadar con los peces… allí se encontró con su pez favorito y con su mejor amiga. Se puso a llorar de emoción en el agua y empezó a bailar con su amiga.

Final I: y se quedó a vivir en el agua.
Final II: y se ahogó.

Final III: y se hicieron sirenitas.

Diego, Lizi y Yasmindri. (Taller de escritores para niños, niñas y jóvenes de 9 a 14 años, historia creada a partir de un listado de palabras que escribimos luego de ver el corto El pez feliz, de Jimmy Liao, publicada en www.tallerdeescritores2013.blogspot.com).

Sandra Dos Santos, Annabella Nieto, Ivana Sosnik, Lucía López, Mariana Azparren, Mara Rodríguez y Gabriela Tavolara formaron parte del equipo de trabajo de la Biblioteca en la casita (de la Fundación T.E.M.A.S.). En 2011 publicaron un libro que se llama Historias de la casita.

En sus palabras de bienvenida ellas dicen: “Este libro tiene la intención de trasladar esas palabras.

Lo más importante es tener ganas de dejarse llevar por estas historias…”.

Y lo interesante: para hacer este libro, los chicos fueron con sus docentes a Eloisa Cartonera y aprendieron a construir libros artesanales.

 

Había una vez una chica que se llamaba Karina que era rubia, mal teñida y flaca. Era cantante y escribía libros. Inventaba historias, poemas, rimas, coplas. Hacía muchos dibujos y nunca paraba de hacer cosas.

Hasta que se casó con un chico que se hacía el lindo y se llamaba José”. (Aldana, 10 años)

 

María Teresa Andruetto y Lilia Lardone, en su libro El taller de escritura creativa, en la escuela, la biblioteca, el club[1], subrayan el valor de la reescritura, el trabajo a conciencia con las palabras. Un espacio que permita nuevos encuentros con textos literarios, nuevas lecturas, puestas en común, donde pueda y deba circular material diverso que vaya renovando y enriqueciendo la vinculación con la palabra. El taller como metodología, para poder crear solos y con otros en forma colectiva,  como espacio que propicie climas, tiempos, vacío, demora, espera, para que pueda aparecer la voz propia, la de cada participante.

La diferencia parece estar entre motivar y dirigir, en encontrar estrategias para proponer y seducir, y no dirigir el discurso de niños y jóvenes escritores.

Entonces vuelvo al intercambio con Sebastián, y pienso en la elección de la propia aventura: la de escribir un libro con otros, pasar a la hiperficción constructiva, e invitar a niños y niñas a torcer el rumbo, a decidir, a escribir la historia, las historias, con otros.Y a nosotros, los mediadores de lectura, a habilitarnos a poner estos libros sobre la mesa, en el almohadón, o donde quiera cada uno, cada una, y leerlos.

 

 

[1]Andruetto, María Teresa, Lardone, Lidia. El taller de escritura creativa, en la escuela, la biblioteca, el club, Comunicarte, Córdoba, 2011.

 

[i] La serie Elige tu propia aventura se publicó en inglés por Bantam Books, entre  1979 y 1998. En Argentina la colección fue publicada por Editorial Atlántida a partir de 1984.

[ii]Llamo“mesa de libros” a una propuesta de promoción de la lectura, a la selección que se hace  para compartir e invitar a leer. Esta  selección puede ser libre,  temática (libros de amor, de aventura, policiales, de terror, de ciencias), de autor, por género literario (novela, cuento, teatro, poesía, ensayo, historieta, etc.) u otras, según los intereses, la demanda, las ganas, etc.

 

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